Los filos de la televisión

Manuel Valero.- Yo rondaba los siete años. Así que no entendí lo que quería decir exactamente una vecina peluquera que le anticipó a mi madre el fin del mundo ese mismo día. Incluso apuntó la hora exacta: las seis de la tarde. Defendió su vaticinio con el hecho de haberlo oído en el parte y se fue. Hoy muchos años después lo vuelve a escuchar y ver uno en las innumerables tertulias monotemáticas a colación de la invasión de Ucrania, por un machoalfa atómico. Y eso me ha llevado a pensar en el papel de los medios de comunicación a la hora de presentar y refrescar la realidad a los ojos y oídos de los ciudadanos.

Perdón, quise decir las audiencias, que es igual pero no es lo mismo. De modo que no queda otra que partir de esa evidencia. Y de entre todos los medios, incluso los diarios y canales digitales, la Televisión pura y dura. La conclusión no puede ser más deprimente: en momentos críticos y amargos, la televisión aumenta la ansiedad y amargura anticipando a la audiencia una realidad indeseable. En las escaletas tomadas al asalto por la guerra, vemos los estragos que causan una y otra vez las bombas, imágenes repetidas hasta la saciedad, incluso un poco de melaza conectando con ciudadanos/as por el móvil y hablando largamente sobre la guerra y la antesala de la Tercera. Hay una cadena, sobre todo, que no para. Y hay un diario digital que dice que es cuestión de días que Vladimiro el Terrible ataque un país nato, quiero decir OTAN. De vez en cuando surge algún analista político -la guerra nos ha descubierto su abundancia, así como la cantidad de ucranianos (la palabra ucranio me da grima) hispanoparlantes-que aconseja pisar el freno de la especulación no vaya a ser que se acaben las pastillas de yodo en las farmacias. Y mucha cháchara. A mi se me da mejor la letra. Supongo.

Con motivo de la movilización de los camioneros autónomos por fletes mejor remunerados hemos visto los estantes de los supermercados vacíos y hemos creído que era llegada la hora. En realidad lo que vimos fueron unos pocos lineales vacíos pero la audiencia que mira el cacharro animado pensaba lo dicho: a pillar, que nos coge el tren de las postrimerías.

Uno, ha tenido la oportunidad de averiguar la realidad en supermercados locales. Había de todo. La gente andaba un poco más rápida en las compras pero era una impaciencia sutil, nada de histeria. La cajera me lo dijo. O sea el pueblo: la tele no hace más que meterle miedo a la gente. Sentencia cruda, casi displicente porque me lo dice mientras registra los productos, como si fuera una verdad evidente e indiscutible. No niega lo que ocurre, como aconsejaba Miguel Hernández a su hijo, pero había una serenidad contagiosa

La televisión, las televisiones,  hoy están las veinticuatro horas del día. Hay infinidad de canales, y son abductoras, y comecocos. Es la primera arma adormidera a la que ha recurrido Vladimiro el Terrible para contarle una verdad mentirosa a su pueblo. Está Internet que horada el blindaje manipulador pero Internet es también el conducto natural de lo fake.

Leo por ahí que la guerra ha tenido un efecto colateral bueno: ha decrecido el interés por la telebasura con que otra cadena ha venido y viene cebando a las clases populares de la mano de un experto en letrinas.

Corolario: la televisión es un arma de doble filo con un filo, el malo, mucho más afilado que el otro. Todo lo espectaculariza, los debates son corrales de gallinas, ofrece una realidad distorsionada por la concavidad de su objetivo y es el medio de masas controlador por antonomasia.  ¿Han visto el video del mamarracho norcoreano con su pepino destructivo? ¿Será que la virilidad de los nuevos sátrapas decadentes dependa de lo gorda que tengan la bomba?

Dicho lo cual no todo está perdido. Hay cosas por la red muy interesantes, como por ejemplo MICIUDADREAL que cumple 19 añitos y goza hoy de un espacio ineludible en el mundo mediático de la región. Uno se alegra de haber sido fiel al medio y a sus responsables al mismo tiempo que con uno mismo. Al fin y al cabo, un periódico es cosa de leer, aunque sea en pantalla movil. La televisión es más bien de engullir hasta ponerse uno como las vacas que son actualidad. Lo indiferentes que son ante lo humano, deberíamos ser las audiencias con las televisiones.

Fuerza y honor. MICR.

PD, Ya sé que suena a postureo pero La 2 sigue su ruta ajena al vocerío, y a vedes es un somnífero estupendo. Y el canal 24 horas, el mejor periodísticamente hablando. A mi criterio, claro.

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2 COMENTARIOS

  1. Este fenómeno forma parte de la «teoría del cultivo», la cual refiere que el espectador cree que el mundo real está estrechamente alineado con lo que ve en la pantalla o es más peligroso de lo que realmente es…….

  2. En 2001 (si no me equivoco) comenzó la tele a la carta en España. Eso significa que, desde hace 21 años l@s español@s podemos elegir qué ver y cuándo. Un poquito más tarde, en 2006, ya estaba Twitter dando guerra (entre medias apareció MCR). Esto quiere decir que las personas que tenían ya trabajo (en torno a los 25 años de media) podían acceder en 2001 a una selección de contenidos con independencia de la bazofia de turno en alguna privada de auténtico mal gusto.

    Por o tanto, esos que comenzaron en 2001 a poder seleccionar, llevan arrastrando hacia delante a aquellos que no entraron en la tele a la carta y que ahora son los que arrasan los súper por miedo a «volver a pasar hambre y calamidades», porque la inmensa mayoría de los que se asustan son, por desgracia, gente mayor que le da al botón a las 10 de la mañana y apaga a las 11 de la noche PORQUE NO TIENEN A NADIE QUE LES HAGA CASO. Bueno sí, una horda de profesionales del marketing social, económico y político que hay detrás de la Ana Rosa de turno, de la PArdo de turno o del Cascabel al gato de turno.

    Esa gente mayor que vive sola, que recibe alguna visita familiar de higos a brevas, que no salen nada más que a comprar, que no intercambian mensajes por las redes sociales etc etc son sus víctimas más codiciadas.

    Por desgracia, o por ley de vida son los próximos en abandonar este mundo y, con ellos esa tele basura que dedica horas a manipular, meter miedo, engañar o simplemente colar la propaganda del que paga.

    El Podcast, el Blog, el tuit se adueñan de la información en un mundo donde leer, escuchar o ver algo durante más de 30 segundos es un aburrimiento. Ahí, esos maratones de programas basura (sean del corazón o políticos) tienen poco futuro. Tan poco futuro como la reflexión, la indagación, la investigación, la Filofosía, el razonamiento…todo eso también se va a la basura, tal y como ocurrió con La Clave en su día. Menudo coñazo de programa eh? (Modo ironía ON).

    Vamos, que estamos a una generación de la desaparición de la tele tal y como la conocemos, cuando no a media. Incluso en una desaparición de la propia sociedad para llegar al individualismo liberal más feroz y analfabeto. Y para eso necesitamos que el PP llegue a Moncloa con V.O.X. Así estará todo bien engranado.

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