La bandera

Manuel Valero.- Hay dos banderas extremas con una fuerte carga semiótica que todo el mundo entiende de manera refleja: la negra, con o sin calavera sobre tibias, y la blanca, que significa la paz, con o sin paloma. La primera es sinónimo de latrocinio, violencia y muerte. La segunda significa la paz o la petición de ella. Hay otra, amable, que no levanta sarpullidos aunque sea la de una institución criticable por su tibio papel en el mundo actual como es la ONU. Es una bandera azul como un cielo despejado con la silueta cenital del mundo flanqueada por una corona de laurel. Y luego está la de la UE, un azul añil con estrellitas amarillas que son los países integrados.

Toda bandera tiene un significado, una semiosis que dicen los eruditos que va desde el objeto y su signo o icono a la interpretación. Y luego están las banderas de los distintos países del mundo que son como un carnet de identidad por la identificación inmediata con un Estado apenas se la mira, Y aquí es donde está el hueso de melocotón en el caso de la nuestra, la bandera de España.

Lo tengo escrito desde hace años. Y en mis tiempos de Lanza debe haber en la hemeroteca un puñado de artículos referentes a lo que nos ocupa. Durante los viajes que uno ha hecho observaba que muchos automóviles de turistas llevaban una pegatina nacional en lugar visible, en Francia veía ondear la enseña de ese país con grandeur francesa, lo mismo que en Bélgica, en Alemania… Es decir la bandera de un país es aceptada, incluso con aburrida normalidad por sus naturales.

Andaba uno por la costa levantina cuando el Mundial del 82 y fue salir a dar un paseo y parecía como si la bota italiana le hubiera dado un puntapié a la península para ocupar su lugar. Banderas, banderas y más banderas italianas por todos lados, portadas por hombres, mujeres, chiquillos… Uno sintió envidia malsana, porque la envidia sana no existe, es un oximorón. Tuvieron que pasar unos casi veinte años para asistir al insólito espectáculo de ver ondear la bandera española por todas partes, incluso en territorios reacios. Lo que hace el furbo.

En fin, España es el único país del mundo que su propia bandera provoca ronchas de rascarse en no pocos compatriotas. No solamente en los territorios nacionalistas sino en buena parte de la izquierda que si la acepta lo hace a regañadientes, si bien es cierto que también buena parte de los ciudadanos que vota izquierda la consideraban suya. Hoy ese sentimiento de rechazo parece tomar nuevos bríos tras la aparición de la izquierda a la izquierda del PSOE. Y más entusiasmo por la aparición de la derecha a la derecha del PP. La bandera también polariza, tristemente.

A la bandera se le quitó el pájaro franquista. Pero se le bordó un bonito escudo monárquico y la costura sin cerrar.

Nos queda el consuelo que el actual PSOE, aunque más escorado hoy a la izquierda de sus socios de izquierda (al otro lado está PNV y Junt,s, asi somos) mantiene el respeto institucional obligado.

La bandera nacional fue aprobada con la Constitución por una amplísima mayoría de los votantes, se le quitó el aguilucho franquista que se sustituyó por el escudo real compendiando la historia de España con los reinos más importantes y sus escudos y la célebre frase Plus Ultra por el pasado atlantista y conquistador de nuestro país. Se eliminaba la bandera tricolor republicana y se le quitaba la semiótica dictatorial de Franco. Se respetaban los colores que venían de los pífanos de Carlos III, un  rey al fin y a cabo y ahí es donde está otra vez el hueso de melocotón porque la actual bandera está coronada con el cuño de los Borbones.

Una vez estuve en una conversación sobre si hubiera sido conveniente o no, cambiar la bandera por otra más constitucional, es decir, diseñar otra enseña. El lio me dijeron hubiera sido morrocotudo, tanto, que aún hoy se estaría  discutiendo y no habría Constitución. Llegado el caso, se aprobó y se aceptó desde Carrilo, (comunista), a González, (socialista), pasando por Suárez (centrista). Y pasaron los años en que no faltaron hogueras con el trapo nacional y otras gamberradas.

Y hoy también se comete el error de escorar la bandera de todos los españoles aunque no sea aceptada unánimemente, hacia la derecha y más allá. Pero nada pasa por una razón, fue y es una reacción al desprecio que le profesan algunos territorios -País Vasco y Cataluña- pese a que todos tienen a su vez la propia y en el caso de Cataluña hasta dos, dependiendo del grado de ombliguismo. El caso es que la bandera con todas las de la Ley y pese a quien le pese es la que es y no hay otro país en el mundo, excepto España, que no asuma su trapo nacional como algo esencialmente identificativo. Que un francés adora la suya? Que un italiano, un argentino, un neozelandés, un canadiense, la propia? Por qué vamos a ser diferentes? Rendir un homenaje a la bandera, incluso para quien tiene todavía alguna veta acratosa, nihilista y escéptica como el que esto escribe, es tan natural como el sabor del agua que no tiene ninguno.       

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25 COMENTARIOS

  1. Charlie: Pues a mí me pegaron un tiro cuando daba una charla y defendía la libertad de portar armas en Estados Unidos.
    Antonio el golpista: Pues a mí me dio un chungo cuando salió a la luz que mi mujer me consideraba un tonto y un desgraciao.
    Charlie: Pues será verdad, te han traído al módulo de los tontos y desgraciaos.
    Antonio el golpista: Ah! pues que bien funciona esto…Y que el señor del rabo me esté continuamente pinchando el culo con un tridente es obligatorio?
    Charlie: Buah! No te preocupes Antonio el golpista. Al final le coges el gustillo a que te pinchen el culo, si no pregúntale a medio huevo…

  2. Y todavía hay uno, que vive en un programa de La Secta, que se sonó los mocos en la Bandera. Y ahí está, sin que se le caiga la cara de vergüenza, porque no la tiene. Y otra asignatura pendiente, difícil de entender en el resto del orbe: el Himno sin letra.

  3. «España es el país más fuerte del mundo, lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido» cita popularmente atribuida supuestamente a Otto Von Bismarck.
    Y otra, «Ladran, Sancho, señal que cabalgamos».
    Pues eso.

  4. Me encanta este alcalde, les planta una bandera y se tiran 8 horas reunidos en la calle aduana para preparar una supuesta expulsión de un condenado por acoso…jajajaj…será con sentencia firme espero porque si recurre y lo absuelven, ¿qué vais a hacer?? Y nos hacen comunicado como si fuese un hito relevante…dejar tranquilos a la ciudadanía con vuestras monsergas que nada interesan y poneros las pilas que ya estáis en precampaña y andáis a puñaladas traicioneras como siempre para ver qué lista presentáis…venga que ya hemos pedido las palomitas, a ver si consigue la familia mítica conseguir imponer a su Paco Pepe, o…desde Ciudad Real os obligan a llevar a Dña Esther Mora o… acaba entrando a navajazos el candidato de juventudes. O mejor…podéis hacer primarias…jajajjajaja

    • Es verdad. Como en el PP que están las madres de algunas arañando se la cara para ver si su hija va de concejala de festejos y se quitan al berdonces de enmedio.
      Y el escudero cruzando los dedos si con suerte Miguel Ángel asciende con otro puesto y se va a Toledo o Madrid y me quedo yo en su lugar.
      El PP municipal tantísimos años sin llegar a nada ahora que llegan se matan por pillar sueldo publico

      • El colega justificado a un zalagarda que vete a saber a quién acosaba con lo de siempre, lo mío bien porque el PP era muy malo, muy malo.

        Solo esperemos que el ínclito no saliese con la pancarta morada en la mano el otro día.

  5. No es cierto que España sea el único país donde parte de la población rechaza su bandera. Esto ocurre en muchos lugares del mundo por motivos históricos, culturales o identitarios. Algunos ejemplos muy conocidos:

    – Reino Unido: en Escocia, muchos independentistas prefieren la bandera escocesa y no se sienten representados por la Union Jack. En Irlanda del Norte, la bandera británica es aceptada por unos y rechazada por otros, que usan la bandera irlandesa.
    – Bélgica: en Flandes, sectores nacionalistas rechazan la bandera belga y utilizan la del león flamenco como símbolo propio.
    – Canadá: en Quebec, parte de la población soberanista prefiere la bandera quebequesa y no se identifica con la bandera canadiense.
    – Estados Unidos: en algunos estados del sur, ciertos grupos reivindican la bandera confederada frente a la bandera nacional, lo que genera un conflicto simbólico muy fuerte.
    – India: en la región de Cachemira, una parte de la población rechaza la bandera india y utiliza símbolos alternativos.
    – Turquía: en zonas de mayoría kurda, algunos grupos no aceptan la bandera turca y usan la bandera del Kurdistán como símbolo identitario.

    En todos estos casos, igual que en España, el rechazo a la bandera no es algo “único”, sino un fenómeno que aparece en países con diversidad cultural, tensiones territoriales o historias políticas complejas.

  6. En algunos de esos casos, Panchito, las banderas alternativas son equiparables a las autonómicas de este país. NI en Escocia, (que la tiene como Gales, Inglaterra a Irlanda del Norte), cuyo referéndum de independencia no dio los resultados esperados, ni en Bélgica donde francófonos y flamencos han aprendido a convivir sin violencia, sin relevancia mediática, ni en Canadá, ni por supuesto en EEUU donde la bandera confederal es irrelevante y da muy bien en las pelis, existe un rechazo sociológico a la bandera más o menos sonoro. Los independistas, aquí, la rechazan con autos de fe incluidos, la izquierda a la izquierda del PSOE no la hace suya porque son republicanos y en otros sectores de la izquierda se la acepta a regañadientes. Lo peor de todo es que entre el rechazo de uno y la apropiación de otros la bandera también divide y polariza cuando es la legal aprobada en referéndum. Y si se es demócrata, no cabe otra que aceptarlo hasta que las urnas den una mayoría holgada a quien quiera cambiarla, pregunta, por cierto, que también me hice durante la Transición cuando se redactaba la Constitución:la posibilidad de crear una nueva enseña aglutinadora.
    En cuanto a Cachemira y Kurdistan son territorios separatistas ocupados que no se consideran ni indios ni turcos, vamos, como aquí vascos y catalanes sin ser ocupados, claro. Lo único encomiable es que tanto en Escocia como en Quebec se tuvo la valentía de convocar referéndums. También tengo escrito que un presidente valiente los hubiera convocado en su dia, quizá en la última legislatura de González, para Cataluña y País Vasco con una campaña pedagógica, no demagógica, de las ventajas e inconvenientes de un resultado u otro, moneda, fronteras, ejército, salida de la UE y e la OTAN, mercados, aranceles, desubicación de empresas, etc… porque estoy seguro que a la hora de la verdad hubiera salido el NO. La mejor bandera desde luego es la blanca que es ausencia de colores pero esto es otra historia. Saludos.

  7. No, no lo es. No es un cortapega ni IA, con la tengo creo que sobrevivo. Son años de periodismo porque en Lanza había una sección de Internacional por teletipo cuyo responsable era yo. Critíqueme si quiere pero por por ahí. Buen dia.

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