El cómico manchego Millán Salcedo, nacido hace 71 años en Brazatortas y estudiante en Puertollano en su niñez, acaba de recibir el reconocimiento y homenaje de su tierra en el festival de comedia Gacha’s Comedy, una cita en la que volvió a sentir el cariño del público. «Me encanta el nombre, me vuelve loco. Y que me hagan un homenaje en mi tierra… estoy encantado», declaraba en conversación con Europa Press antes de subirse al escenario del Teatro Circo.
El premio, que recibe el nombre del deslenguado Sancho Panza, vuelve a conectarle con sus orígenes. «El humor intrínseco manchego ya viene en el Quijote», explica. «En mi generación aprendíamos a leer y a escribir con el Quijote. Soy de La Mancha, hidalgo, me tenía que servir», bromea con sus característicos requiebros al lenguaje.
Este nuevo reconocimiento ha pillado a Salcedo trabajando, embarcado en una gira con su nuevo espectáculo. «Hago entre una hora y media y hora y tres cuartos de ‘show’, y luego me tiro una hora más haciéndome fotos y hablando con la gente», explica.
La función lleva el nombre de ‘Preguntamelón’, y consiste en responder cuestiones lanzadas por el público. «Hay una serie de preguntas que siempre me hacen, así que las rentabilizo en un escenario, que es mi sitio», prosigue.
Un terreno de juego que para la mitad de los míticos Martes y Trece es también «una medicina». «Necesito del espacio escénico, para mí es, como cantaba Antonio Vega, el sitio de mi recreo. Medicamento puro».
«HE SALIDO DEL ARMARIO, AUNQUE TODO EL MUNDO YA LO SABÍA»
Porque, además, ha decidido que algunas partes de su vida, con las que siempre ha sido más reservado, también formen parte del show: «He salido del armario, aunque todo el mundo ya lo sabía, pero bueno. ¿Por qué lo hago? Quizás parezca que no es necesario pero sí lo es, aunque solo sea porque quiero compartir con el público esa parte de mi vida, y reírnos juntos con algunas anécdotas».
Hay incógnitas que se repiten en cada función, sobre todo aquellas que giran en torno a los momentos más recordados del dúo de humoristas. ¿A quién se le ocurrió el ‘sketch’ de Encarna y las empanadillas? ¿Cómo acabó el de Brazatortas perreando encima de Madonna? ¿De dónde surgió aquella recordada imagen de la monja en bicicleta?
A pesar del tiempo transcurrido, Salcedo está encantado de compartir de nuevo esos momentos: «Gracias a ellos vivo fenomenalmente, y yo encantado de ser el de las empanadillas de Móstoles, claro que sí».
LA EMPANADILLA, CULPA DE UN BORREGO DE PELUCHE
Curiosamente, ese legendario ‘sketch’ fue producto de la casualidad. «Ese especial de Nochevieja era en directo, solo se hacía un ensayo de escaleta el día antes para calcular tiempo», explica. «Preparamos un desfile de pastores, y yo tenía que salir con un borrego vivo sobre los hombros. Insistimos mucho en que el borrego tenía que ser de verdad, si no, no tenía gracia. Al día siguiente llegamos, y el borrego era de peluche y encima fucsia».
El resto es historia de España: «Dijimos que no lo hacíamos, pero la escaleta ya no se podía cambiar, teníamos que actuar el mismo tiempo. Así que ahí nos tienes a Josema [Yuste] y a mí pensando qué podíamos hacer. Se nos ocurrió lo de Encarna, las empanadillas. Salimos y lo hicimos. Recuerdo que yo me tenía que cabrear, no me podía reír, pero veía que todo el mundo estaba tronchado. Todo salió en el momento».
Una espontaneidad que era marca de la casa, puesto que, en palabras de Salcedo, «casi todos los números de Martes y Trece surgieron por sí solos. Había mucha química entre nosotros, nos hacíamos gracia mutuamente, y cualquier parida cobraba otra dimensión».
UNA FAMA CON CLAROSCUROS
Tras la disolución del dúo en 1997 –antes habían sido un trío junto a Fernando Conde–, Millán Salcedo ha se ha centrado en el teatro, combinando obras como ‘Salomé’ de Oscar Wilde y zarzuelas como ‘Los sobrinos del capitán Grant’, por la que ganó el premio al mejor actor lírico, con el espectáculo unipersonal.
«Yo me subí a un piano verde, que se extendió durante diez años. También ha publicado tres libros y actualmente es muy activo en Instagram», afirma.
Con todo, cree que en España existe «la manía, sin mala intención seguramente, de poner una etiqueta». «Y mucha gente piensa: este siempre hace lo mismo».
Un desarrollo menos evidente por la falta, quizás, de una gran oportunidad para demostrarlo. «Mucha gente me dice: ‘mira Pajares cómo evolucionó, que hizo ¡Ay, Carmela! y le dieron un Goya’. ¡Coño, ya me hubiera gustado a mí que me cayera ese guion y ese director!, expone.
Y aunque en su actitud abunda el agradecimiento y cariño al público, tampoco tiene reparos en explicar las partes negativas de una fama tan total como la que era posible en una España que solo tenía un canal de televisión.
«Hablo de cierto sector del público, que te exige de una manera loca que hagas lo del ojo o lo que sea. Hay algo que se llama estado anímico que lo tenemos todos, y a veces no te apetece». Si uno es reconocido por su humor, como es su caso, «a todo el mundo que te ve por primera vez es lo que le viene, y lo entiendo, pero a lo mejor ese día te duele una muela, o se te ha muerto un familiar, o no te apetece. Llega un momento en que tienes que fingir», se duele.
«Alguna vez me ha pasado que viene alguien y suelta de la nada: ¡cuéntame un chiste! Pues discúlpeme, es que estoy con unos amigos. ¡Pues qué borde, es tu obligación, porque tú vives gracias a nosotros! Eso me ha pasado un par de veces o tres. Piensan que tienes que ser gracioso y ocurrente en ese mismo momento, y si no, pasan de quererte a odiarte para siempre».
Aunque esa chispa es, en las ocasiones en que el momento lo merece, un auténtico salvavidas. «El día que murió mi madre era el anterior a nuestro debut en una sala de fiestas», recuerda. «Y cuando llegó el momento salí y actué. No me digas cómo, pero salí a hacer de reír, como decía ella. No tengo ni idea de lo que hice, de cómo lo hice, pero fui capaz. Y ella estaba allí, viéndome desde algún lado y partiéndose con esas risotadas que tenía. De eso estoy seguro».








enhorabuena por este estupendo artículo… señor Eusebio…
así da gusto ver curras como el primero desde hace años… y yo encantada de seguirte de allá para cuando, aunque tengo poco tiempo y tampoco miro todo intenret , !! con tiktak estoy todo el dia liada ¡¡
enorabuena tambien a Millán y a la gente de Gachas con Agustín Durán entre ellos, sacando el humor manchego de nuevo en esta nueva tercera etapa en la que se necesita en españa un humor del día a día, de pueblo, de nosotros, así están los escenerarios, llenitos
Millán, un crack de los muy buenos.