Ciudad Real profesó su amor llenando anoche La Granja, en el primer concierto de las fiestas en honor a la Virgen del Prado. Apenas se iluminaba la portada del Recinto Ferial, Siloé asaltaba el auditorio municipal con su Terrorismo emocional. La incursión se anunciócon una cuenta atrás en las pantallas del escenario, antes de que unos insospechados monjes desvistieran los instrumentos, que habían permanecido semiocultos tras unos tules encanados. Preliminares de un romance sin atisbo de toxicidad.





























La banda vallisoletana encandiló al respetable con cerca de hora y media de guitarreras declaraciones de amor, servidas sibilinamente entre dosis medidas de canción de autor, pop-rock y música electrónica. Un elixir festivalero que el público ciudadrealeño deglutió con entusiasmo.
La misma entrega con la que Fito Robles, parco en palabras pero generoso en ademanes escénicos, alentó a sus correligionarios. Requirió varias guitarras, conjugó micro y megáfono, añadió una armónica, se encaramó a estructuras laterales del escenario, se lanzó a cantar entre el público y acabó descamisándose, evidencias de una hiperactividad que enardeció a los presentes. Xavi Road, guitarrista y productor, y Jaco Betanzos, baterista, secundaron a su líder para sellar un espectacular arranque musical de la Feria de Agosto.
La primera parte del concierto discurrió entre Terrorismo emocional, Si me necesitas llámame, Las palabras, Reza por mí, Dime, La oposición, Esa estrella o Búfalo. El setlist incluyó una amplia selección de temas de su último trabajo, Terrorismo Emocional, lanzado este año y que ha consagrado a Siloé, diez años después de publicar La verdad, como una de las formaciones más reconocidas en el Olimpo festivalero.
El viento empezó a soplar y alivió el sofoco de un auditorio abarrotado en noche tropical. Un milagro, como el que recoge el Evangelio de San Juan en el que Jesús devolvió la vista a un ciego de nacimiento. De este pasaje, que se sitúa en el estanque Siloé, la banda toma su nombre. Metáfora de despertar artístico, aseveran.
Entretanto, engarzaron Si te pones de mi parte, Amor infinito, Nada que se parezca a ti y Quédate esta noche. Parada en Campo Grande, homenaje a su tierra, Valladolid. Fito Robles ondeó una bandera de Castilla y León y agradeció sus raíces. También, a los presentes, la extraordinaria acogida, reconociendo estar en deuda con Ciudad Real.
El romance entre Silóe y Ciudad Real se selló con Sangre, tema compartido con Viva Suecia, Que merezca la pena y el esperado himno Todos los besos.









