(Des)Trozos electorales 2. Frente amplio, frente marchita

Entre ‘la frente marchita’ del tango Volver, y el Frente amplio en que se ha querido articular parte de la alternativa electoral de la izquierda del PSOE, en las elecciones del 29N, media una distancia escasa y sinuosa. Y es que el citado como Frente Amplio –un cuatripartito voluntarioso que ve reducir sus fuerzas y presencias de lo que antes había sido Sumar, y que agrupa a Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar y algunos más rezagados y menores hasta 15 formaciones–, parece una fórmula provisional y contradictoria. Muy provisional y muy contradictoria, con Podemos+ERC remando al viento o remando en dirección contraria. Provisional en la medida en que faltan otros actores significativos que se reivindican de ese espacio político –desde Compromís a Podemos, desde Adelante Andalucía a Chunta aragonesista, desde el BNG a Los Verdes en cualquiera de sus posiciones y liderazgos–. Por no citar los muy consolidados territorialmente en ese espacio político, de ERC y Bildu, que tampoco son parte del Frente Amplio. Y contradictoria, porque la amplitud que se predica en su denominación es más un propósito de futuro que una realidad de presente.

Y ese es parte del destino de las izquierdas políticas a la izquierda del movimiento socialista– que pastorea el PSOE–, desde 1989. El hundimiento del llamado Socialismo real, con la caída del Muro de Berlín y la extinción de la URSS, produjo en occidente el enflaquecimiento consecuente de los Partidos Comunistas y el consiguiente ¡sálvese el que pueda! Y de aquel movimiento centrífugo de 1989 nació el inverso del movimiento centrípeto: agrupar los restos del naufragio bajo cualquier denominación o etiqueta: desde Izquierda Unida a Sumar, desde Unidas Podemos al Frente Amplio actual; o las ensoñaciones de un nuevo Frente Popular, parecido al que se promueve en Francia. Con la consiguiente sospecha de su escasa duración temporal y la próxima aparición de otra advocación con dejes publicitarios más que programáticos.

Porque el tiempo demuestra que no se Une, ni se Suma, ni se Amplía lo que está separado, por más que se proclame.   Todo ello, en la medida en que los ‘veinte años son nada’ y ‘la nieve del tiempo [sigue] plateando mi sien’ relatados por el tango de Lepera, siguen pesando en la cabeza encanecida.

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