Madrugar es…

«La hora antes del amanecer contiene la mayor energía de las que tiene el día. Esto me ha ayudado a convertirme en un madrugador y un hacedor mañanero. El día que me levanto viendo que hay luz, siento que el mundo ya ha comenzado sin mi”. Terri Guillemets

Dicen que “a quien madruga, Dios ayuda” y no seré yo quien mantenga lo contrario, que antes bien me atreveré a aseverar que esta afirmación tiene rango de axioma existencial; y para quienes sean reacios a la realidad divina, defensores de que el único factor para tener éxito es la suerte y el esfuerzo, el axioma quedaría en: “a quien madruga, el día ayuda”.

Soy testigo como digo, de esta verdad existencial, por eso me atrevo a confirmarla que en mi vida hubo épocas donde disfrutaba demasiado de los sabores de la noche en detrimento de los frescores de la mañana; conservo de esos días cierto desagrado por la sensación de desasosiego y vencimiento que me producía comenzar el día viendo las espaldas de quienes ya lo llevaban andado durante horas. Era como llegar tarde a un atrayente espectáculo, ocupando siempre los lugares más lejanos y laterales, quedándome a dos velas de lo que allí se estaba representando.

Luego el destino me hizo asistir a multitud de amaneceres y a fuer de ser sincero, es uno de los recuerdos más agradables que poseo de ese largo periodo de mi vida. Ser testigo de ese instante cuando el día se hace vida y movimiento con el sol iniciando su andadura allá en el horizonte y la gente poniendo en marcha el engranaje que permite su propia subsistencia; colaborar al izado de ese inmenso telón que supone la noche para iniciar la representación de otra obra maestra que es el nuevo día.

 Porque madrugar es… acompañar al día en sus inicios, beber su esencia por entero, aprovechar su completa permanencia. Madrugar es como coger el ritmo paulatino de ese “salto a la comba existencial” que son los quehaceres cotidianos. Madrugar es ganarle al nuevo día por la mano levantando el vuelo lentamente para ir ganando altura y planear sobre los distintos problemas, interrogantes y satisfacciones con los que cada día nos topamos.

Iniciar la jornada cuando el sol ya está presente, es como no querer estrechar esa mano que al amanecer el nuevo día nos extiende, llegar tarde a todos sitios, perderse el inicio y el porqué de muchas cosas, entregar a la nada parte de lo que somos y tenemos.

~Richard Whately 

Mañana dará comienzo un nuevo día, sus compuertas se abrirán al alba, les invito a penetrar muy pronto en él y después de tomarse un buen café, coger el mejor sitio en el aforo para poder disfrutarlo. 

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