Ordenanzas dentro del Plan de Empleo de Ciudad Real: calidad en la atención al público y cercanía

Una buena atención al público es fundamental casi en cualquier actividad, se trate del ámbito privado o público, de ello dependerá en buena parte la actitud del visitante. No es lo mismo ir a hacer cualquier trámite administrativo y que ni siquiera te miren a la cara, te respondan con monosílabos a que te saluden amablemente, te sonrían y te pregunten en qué te pueden ayudar.

Y si hablamos de instalaciones municipales como los museos, un espacio donde uno va a relajarse y disfrutar la atención cobra una especial relevancia. Una atención que en ocasiones se convierte en presencia, informándote de los horarios, protocolos ante la COVID, itinerarios de entrada y salida, junto al  acompañamiento a ciertas salas si fuera necesario. Y, por supuesto, respondiendo a cualquier duda que surja. 

Esta es la función principal que desarrollan Sonia Ruíz Buitrago y Eva María Blázquez Fajardo, ambas ordenanzas de los Museos del Quijote y Elisa Cendrero respectivamente, en el marco del Plan de Empleo 2019 en Ciudad Real.

           “Nosotras estamos pendientes de que la gente entre y salga correctamente, con su mascarilla, que se eche el gel, que se respeten los aforos, aunque la gente es muy consciente, todo el mundo respeta los protocolos, si les decimos que han de esperar esperan”, nos explica Sonia. Además, “encendemos los equipos eléctricos, aire acondicionado, proyector de audiovisuales, explicamos un poco la visita a los turistas, los acompañamos y atendemos cualquier duda, sobre todo, con respecto a los recorridos, normas, y a veces preguntas anecdóticas”.

           Eva María nos cuenta que a ella, sobre todo, le preguntan por las obras o salas que se pueden visitar, la historia del museo Elisa, sobre la antigüedad de la casa, cosas que ha ido aprendiendo poco a poco, en ratos libres leyendo y memorizando todas y cada una de las reseñas que recorren el museo. “En los ratos que no hay visitas, me subo y pongo a leer y a memorizar los carteles, me he ido empapando de todo, de la historia, de las salas, al comienzo me perdía, daba veinte mil vueltas y no sabía por dónde salir, pero bueno ya voy cogiendo otra soltura, al principio un poco nerviosa”.

             Es la primera vez que Eva María desarrolla un trabajo de estas características. “Es una nueva experiencia en mi vida, y una nueva experiencia laboral,  nunca encontré un trabajo similar, de atención al público, me ha gustado siempre y estoy contenta”.

             De formación, auxiliar administrativa desarrolló su carrera profesional en su juventud, pero cuando el mercado laboral se comenzó a complicar y no encontraba nada, pasó a la limpieza, ámbito en el que ha trabajado mayoritariamente y en el cuidado de personas mayores. Trabajo que también conoce de primera mano, Sonia, Técnico en Artes Plásticas y Diseño, que nunca ha trabajado en su oficio, como ebanista. 

             “He encontrado muchos impedimentos por ser mujer, me ha cerrado puertas, es un sector machista; he ido a empresas de carpintería y la respuesta ha sido: aquí solo hay carpinteros, car-pin-te-ros, así tal cual”, enfatiza, por ello, siempre se ha dedicado a su profesión más como hobby, mientras ha desempeñado todo tipo de trabajos, desde camarera, operaria, limpiadora hasta cuidado de personas mayores, y sin estar dada de alta, nos confiesa.

              Por ello, quizá se muestra tan contenta y entusiasmada con su actual puesto como ordenanza. Sus ojos brillan, una luz envuelve su mirada cuando nos cuenta todo lo que hace en el día a día, lo feliz que está, lo bien que se lleva con sus compañeros, lo mucho que le gusta la atención al público. Quiere pensar que este trabajo le abrirá puertas, por la experiencia. Dice que estará pendiente por si salen bolsas, y que incluso está pensando presentarse a las oposiciones.

             Para Eva María también supuso una sorpresa estar dentro de este plan de empleo. “El tema laboral está muy complicado. Yo pensé que no me iban a coger, Es cierto que cumplo todos los requisitos, pero como tanta gente que se presenta”. “Fue una sorpresa muy grande y la verdad es que estoy muy contenta. Una pena que sólo dure seis meses, pero bueno por ahora tenemos suerte, luego tocará otra vez salir  a buscar cosas porque en casa está claro que no van a ir a buscarte. Ya sabemos que está difícil el trabajo, pero si te quedas quieta en casa tampoco vas a encontrar nada, hay que moverse”.

           Sonia si tiene que definir cómo está el mercado laboral lo tiene claro: “fatal”, además, nos dice, no es lo mismo tener 20 años que 45. Han sido muchos años realizando trabajos de sobresfuerzo, que en su caso le han agravado una discapacidad. Sin embargo, se mantiene optimista, tiene una hija, y ni la COVID-19 puede con su entusiasmo, “hay algo de miedo, pero hay que intentar normalizar la situación siempre, y llevarlo lo mejor que se pueda, no queda otra. Lo que no puede ser es que los niños estén tan asustados que tengan miedo hasta del aire que respiran, por ahí no”, subraya esbozando una sonrisa.

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