Las Tablas de Daimiel recuperan poco a poco el turismo

El encharcamiento absoluto del Parque Nacional Tablas de Daimiel ha reincorporado a la localidad al mapa de lugares indispensables para el turismo de interior. Desde finales de enero se ha asistido a un incremento progresivo de visitas. Cuando media un puente, se agotan las plazas hotelera. Las reservas en restaurantes también se disparan.

Las lluvias de diciembre a marzo han fijado un panorama no visto si quiera en 1997. La coyuntura de precipitaciones tempranas ha permitido adelantar la campaña del gremio hostelero y de hospedería. Con el parque nacional totalmente inundado, la avalancha de turistas y paisanos interesándose por el humedal viene siendo ingente en fines de semana que el tiempo concede tregua. Resucita así el mayor reclamo turístico de Daimiel. Las previsiones se han desbordado en los festivos que marca el calendario. En este puente del Día del Padre, los hoteles y albergues del municipio registran casi un 100 por ciento de ocupación en los días centrales. Lo celebran el hotel Las Tablas, Doña Manuela, Las Brujas o el albergue juvenil Tablas de Sólo el Valle El Sol, ofrecía este miércoles alguna cama libre.

Los 504 litros recogidos desde el 2 de septiembre han hecho correr ríos y desbordar el humedal agostado sólo cuatro meses atrás. El turista procede  principalmente de la Comunidad de Madrid y Levante, de las provincias de Valencia y Murcia especialmente. No sólo el fin de semana. A diario -según confirma el gerente del hotel Las Tablas- los libros de registros también toman nota de turistas, muchos del norte, que comparten estancia con el habitual cliente de empresa.

Restaurantes
En tapas y comidas, el vuelco a favor es similar, señalan desde Bodegas Galina y Sabores. La imagen más repetitiva es la de coches que saturan la entrada hasta el humedal, en ocasiones, un kilómetro antes. Justo ahí se sitúa el Molino de Molemocho, otro de los atractivos añadidos con igual éxito entre los visitantes. Así se comenta en las tertulias de sobremesa entre los comensales del restaurante Las Brujas. Los mesones, bares y restaurantes son otra fuente de información, una particular oficina donde se intercambian momentos y detalles históricos relacionados con puntos que pueden resultar de interés. El objetivo es -apunta Julián Caraballo del restaurante Casa Juliá-  conseguir que vuelvan y vean las posibilidades futuras con el esplendor que ofrece mayo para la naturaleza de Daimiel y comparen ambos momentos.

Caraballo afirma que la situación actual de Las Tablas ha reavivado el sector y puede ser una herramienta importante para impulsar la economía. De hecho, el estado actual ha animado a que el gremio se haya unido constituyendo una asociación turística que apenas echa a andar. En la restauración abundan las reservas de mesas, algo más propio de los establecimientos para pernoctar.  El perfil de clientes es principalmente familias, seguidas de grupos concertados y, en tercer lugar, parejas, cuentan desde el restaurante El Bodegón.

Turismo activo
Para mantener ocupado el mayor tiempo posible, desde el albergue juvenil se ofrece una serie de actividades dirigidas al turismo activo. De la mano de Destinos Manchegos se proporcionan actividades guiadas y rutas de senderismo o en todo terreno, además de cicloturismo y otras tantas más. Se completa así una oferta que intenta abarcar el mayor abanico de posibilidades y perfiles que llegan a Daimiel atraídos por Las Tablas. Sin embargo, aseguran desde el hotel Doña Manuela, «hay quienes aún no saben qué se van a encontrar». Por eso, «lo mejor es venir a Daimiel», concluye el gerente de un establecimiento plenamente manchego.

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