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Las Agencias de Protección de Datos

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Ricardo Chamorro

   El fomento y desarrollo de la cultura de la Protección de datos es una labor que está siendo asumida de una manera real por las instituciones y entidades de la Administración.

   Las entidades que más colaboran en la formación de todos los sectores en la Protección de datos son las mismas Agencias de Protección de Datos.

   La semana pasada ya describimos la actividad de la Agencia Española en esta materia, basándonos en la Comparecencia del director de la Agencia ante la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, en la que presentó la Memoria de la Entidad correspondiente a 2004.

   Las Agencias de Protección de Datos están presentes en todos los Estados miembros de la Unión Europea. Las Agencias son entes de derecho público, con personalidad jurídica propia, con plena capacidad pública y privada y con independencia en el ejercicio de sus funciones. Sus funciones son informativa, reguladora, inspectora, unificadora, sancionadora y garante de los derechos de acceso, oposición, rectificación y cancelación.

  
En España es importante destacar la existencia de Agencias autonómicas en Protección de datos. En la actualidad existen tres Agencias Autonómicas: la Agencia de Madrid, la Agencia Catalana y la Agencia Vasca. Estas Agencias tienen competencias para el control de los ficheros públicos de sus respectivas comunidades autónomas.

  
La Agencia de Madrid es la mas antigua y está ejerciendo una labor muy valorada en el fomento de esta materia en su comunidad. Destaca su web, su revista digital datospersonales.org, su intensa labor consultora, así como el apoyo a iniciativas de otras comunidades autónomas.

  
La Agencia Madrileña ha sido la encargada de organizar este año el II Encuentro de Agencias Autonómicas en Protección de datos.

  
Las reflexiones y debates que se dieron en dicha jornada fueron muy interesantes, teniendo en cuenta las posibles reformas de estatutos que están hoy en el candelero y que podrían afectar al derecho fundamental a la protección de datos que reconoce nuestra Constitución, así como a las competencias en esta materia por parte de las autonomías.

  
Es importante felicitar a la Agencia Madrileña por la organización de estas jornadas y animamos a todos los lectores de este diario, sean de Madrid o de fuera, a visitar la web de esta Agencia y aprovechar todas sus iniciativas.

CHAMORRO Consultores Jurídicos

C/ General Aguilera 6º 3º b

Ciudad Real

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El Congreso de Ciudades AVE, oportunidad Perdida

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Manuel Fuentes Muñoz

  
Estos días se celebra en Guadalajara el I Congreso Nacional de la Red de Ciudades AVE, con el que se pretende crear un foro de debate en torno al tema de la implantación de la Alta Velocidad en España, sus consecuencias socioeconómicas y su perspectiva de futuro. Entre sus actividades está prevista la participación de distintos colectivos sociales que, de una u otra forma, se han visto, o se pueden ver afectados por este nuevo servicio de transporte.

   La extraordinaria importancia que para estas ciudades ha supuesto la llegada del AVE, es incuestionable. El desarrollo urbanístico y demográfico de Ciudad Real, son un ejemplo directamente vinculado, al menos en parte, a la puesta en servicio de este medio de transporte hace casi catorce años.

   Sin embargo, es a los ciudadanos que hacen uso de este servicio, en general, y a quienes utilizan diariamente estos servicios, en particular, en quienes tiene una relevancia especial la implantación de este servicio, por afectarles laboralmente, en sus economías familiares y, en definitiva, en sus propios hábitos de vida, al residir a más 200 kilómetros de su lugar de trabajo.

   La Asociación de Usuarios de Alta Velocidad, nació por evidentes necesidades reivindicativas para la mejora y la recuperación de la calidad en el servicio de este transporte de viajeros que, desde el pasado mes de enero se ha visto mermada, ostensiblemente. Sin embargo, no es menos cierto que la vocación de esta asociación, va más allá de ese hecho y pretende dar a conocer a la opinión pública las características especiales de estos usuarios habituales –que poco tienen que ver con aquel modelo ideal que RENFE imaginaba-, y las condiciones en las que, a su juicio, se debe prestar este servicio, para el que, entre otras actuaciones, resulta imprescindible una verdadera coordinación entre instituciones, ya que la actual resulta manifiestamente mejorable.

   Con el fin de aportar la experiencia de más de trece de años en la utilización de estos trenes y con el objetivo de conseguir que este transporte sea un medio ágil y adecuado a las necesidades de los usuarios habituales actuales y futuros, de aquí o de cualquier otra ciudad española, la AUAV ofreció su participación en este foro, ofrecimiento que, inicialmente, fue recibido con agrado por la secretaría del Congreso. Sin embargo, el Comité Organizador, en el que está presente RENFE como sponsor y patrocinador, decidió, a primeros de septiembre, rechazar nuestra intervención.

   Es evidente que la empresa pública ferroviaria no tiene interés alguno en reconocer, públicamente, la legitimidad de los usuarios habituales para intervenir en la defensa de sus intereses y en comunicar a la opinión pública su punto de vista sobre un servicio que, pese a las tropelías cometidas con nosotros por parte de la compañía y pese a las demandas planteadas, seguiremos defendiendo como medio de transporte moderno y útil para estas ciudades, lo que debe revertir en la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos.

   Se dice que el estado de derecho se basa en la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos. La más genuina manifestación de esta participación es el ejercicio del derecho al voto, aunque no es menos cierto, que el movimiento asociativo es una forma de intervención ciudadana muy importante y arraigada en nuestra sociedad, con la que se pretende hacer llegar a las instituciones y sensibilizar a la opinión pública sobre los problemas concretos que afectan a las necesidades de colectivos no mayoritarios de la sociedad, pero que sirven de termómetro para el conjunto de los ciudadanos.

   Este y, no otro, era el interés por el que la AUAV, pedía participar en este foro de Guadalajara. Con la ausencia de los usuarios de este servicio, en este I Congreso, creemos que quedarán insuficientemente representados los colectivos sociales a los que afecta el AVE y se incumplirá uno de los principales objetivos de este evento. Será, por lo tanto, una nueva oportunidad perdida debida, en gran parte, a la falta de sensibilidad comercial de la actual operadora ferroviaria que aunque no quiere seguir siendo pública, tampoco sabe actuar como empresa privada.

La huida de Cervantes a Italia (IV)

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Ramón Fernández Palmeral

Toma la milicia como arma redentora

   ¿Por qué encontrándose en el todopoderosos Vaticano del siglo XVI y bajo la protección y mecenazgo de Acquaviva, abandonó ésta cómoda situación y toma la vida soldadesca?

   En las lecturas de las obras de Cervantes se aprecia como unas obsesivas ganas de servir a su majestad el rey de España, unas veces representado en la figura del Emperador Carlos I y V de Alemania, como se puede apreciar en el Persiles:

   Y nos pusimos en camino de Italia, con intención de seguir a su majestad, que Dios guarde, en el ejercicio de la guerra.

   Otras en la persona de Felipe II, se aprecia en El Cautivo:

   …tuve nuevas que el gran duque de Alba pasaba a Flandes [Llegó a Bruselas el 22 de agosto de 1567]. Mudé propósito, fuime con él, servíle en las jornadas que hizo, halléme en la muerte de los condes de Eguemón y de Hornos, alcancé a ser alférez de un famoso capitán de Guadalajara, llamado Diego de Urbina…

   Estas ganas de servir con las armas no son otras sino el deseo irrefutable de redimir sus penas que tenía pendientes en España, primero de prisión y después de la ablación de la mano derecha con vergüenza públicas por el duelo con Sigura en Madrid. Una necesidad de buscar el perdón a cambió de servir al rey y de esta forma ganar gloria y limpieza de su nombre y honra, puesto que en Italia era un prófugo de la justicia de Felipe II. Los Tercios de Italia o Flandes eran como la Legión de los años 1920, ingresabas y no te preguntaban por tu pasado. Al fin Cervantes ganó el perdón convaleciente en Mesina por las heridas sufridas en Lepanto, ya era soldado de confianza, llevaba en su poder unas cartas de Juan de Austria y del duque de Sessa virrey de Sicilia para la Corte, cuando regresaba a España en la galera «Sol» el 26 de septiembre de 1571. Por ello aumento su rescate en 500 ducados de oro (unos 30.000 euros de hoy según Manuel Fernández Álvarez, pág. 149 de su libro ya anotado).

   Fernando Arrabal, afirma que durante la primavera de 1570 pudo tomar la decisión de abandonar «a su apasionado pero insoportable amigo y señor. Sin dinero ni ocupación, extranjero, chapurreando italiano, prefirió la libertad a la rutina». Cuando lo lógico es pensar, por la expeculación de fechas, ya estudidas, que no fue en la primavera sino en el otoño de 1570. Astrana Marín escribe que «no aviniéndose la entereza de su carácter en la vida de servidumbre, al cabo de pocos meses cuando conoció la proyectada Liga contra los turcos, abandonó su destino y sentó plaza en soldado en el Tercio viejo de Nápoles». Aunque esta razón valiente y cristina de «luchar contra el turco» sea válida, no me es suficiente y por la técnica historiográfica propongo: ¿Acaso no buscó Miguel de Cervantes redimir su deuda con la justicia del rey Felipe II en la Santa Liga, alistándose al servicio de las armas y de alguna forma heroica conseguir el perdonado por el Rey si el valor le era reconocido en batalla? Porque en el siglo XVI, las cuestiones de la honra, del honor, del linaje eran imprescindibles para vivir en sociedad, vitales y necesarias. Si en España, Miguel era buscado por la justicia en rebeldía no podía regresar, y la única posibilidad de volver como héroe era arriesgando «el pellejo» en batalla, bien en Lepanto, en Flandes o donde la ocasión de las armas entraran en batalla liberadora para él. Ya que el desideratum de Miguel fue el de ser poeta de la Corte como Garcilaso lo fue de Carlos V. Veamos un párrafo el cap.XXXVIII de la I parte de El Quijote, cómo nos habla de ser más estimado con lo que pretende al tomar las armas:

   Pero haga el cielo lo que fuere servido: que tanto seré más estimado, si salgo con lo que pretendo, cuando a mayores peligros me he puesto que se pusieron los caballeros andantes de los pasados siglos.

   En el prólogo a la II Parte de El Quijote, contestando Cervantes a la versión apócrifa de Avellaneda que le había acusado de viejo y mando, responderá que «o si mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna, sino en la más alta ocasión que los vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan los venideros (…) que el soldado más bien parece muerto en batalla que libre en la fuga». Evidentemente nos viene decir que tanto el soldado como ciudadano no es libre cuando huye del honor o de la Justicia.

   En el prólogo a sus Novelas Ejemplares, viene a repetir lo mismo que el prólogo a la II Parte «Perdió en la batalla naval de lepanto la mano izquierda de una arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosas, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos ni esperan ver los venideros…»

   Es evidente que será más estimado si sale con lo que pretende, y no pretende otra cosa que el perdón Real para regresar a España cuando supere los mayores peligros en Lepanto.

   Federico Ortiz-Montero escribe que Cervantes: «Visita Milán, Venecia y Nápoles, ciudad esta última, la mejor para él: «ciudad la mejor de Europa y aún de todo el mundo». Luego estaría Sicilia, Lucca, Florencia y otras más. El haber estado y vivido en Italia será un factor decisivo para la formación material y espiritual de este gran escritor».

   Toma la militar como arma de redimirse y liberación de la conciencia, y parte de Roma en dirección sur hacia Nápoles, en el año 1570 es soldado de una compañía española al mando de Marco Antonio Colonna (napolitano y súbdito del rey de España). En mayo de 1571 está con don Álvaro de Sande una vez constituida la Santa Liga y formada la armada de don Juan de Austria, llegan tropas españolas y que se incorporan a la nueva flota. En el verano 1571 llega a Italia la compañía de Diego de Urbina de los tercios de Miguel de Moncada, en agosto de ese año ya era soldado, también había llegado su hermano mayor Rodrigo. «La Marquesa» era una galera tipo Sottil, bandera de Génova de Giovanni Andaré Doria, al mando del capitán italiano Franchesco di San Pedro, de la escuadra de Brabariego que partió de Mesina hacia el Golgo de Patras o Lepanto, el 26 de septiembre llegan a Corfú.

   La batalla naval sucedió el 7 de octubre de 1571, recibió dos arcabuzazos en el pecho y uno en la mano izquierda, para quedar inmortalizado como El manco de Lepanto y conservaría hasta su muerte con orgullo «herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlos Quinto, de felice memoria». Una obra cervantina hoy perdida es La batalla naval, obra que nos hubiera clarificado algunas sombras sobre su participación en la batalla de Lepanto, victoria relativa que no fue aprovechada por los supuesto vencedores, de la que los historiadores en su tesis doctorales han demostrado que no hubo tal victoria porque le Mediterráneo seguía siendo un mar inseguro con piratas y Elim. II, quedaba reconquistar Túnez, por los deseos de Santo Padre de cristianizar el norte de África. Por ello Cervantes, después de su recuperación en el puerto de Mesina, vuelve como soldado en los tercios viejos bajo las órdenes de Juan de Austria en 1572 y 1573, en Navarino, Corfú, La Goleta y Túnez junto a las de Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, en octubre de 1573. Posteriormente pasa el otoño en Cerdeña:

   Donde va a parar aquel otro de 1573, con su tercio, que era el de don Lopez de Figueroa (…) Son unos meses. Pero los suficientes para aquellas arcádicas tierras le inspiren una de sus obras más queridas: La Galatea.

   Sabemos por Astrana Marín que el 15 de noviembre de 1574 cobraba en Palermo 25 escudos a cuente a de la soldada que se le debía. Me quedan algunas preguntas lógicas, ¿Cómo es posible que si Cervantes había quedado manco en Lepanto vuelva como soldado con un sólo brazo, qué era un superhéroe? En el oscuro periodo después de la batalla de Lepanto era un soldado con un único brazo útil, muy habilidoso debía ser para cargar un arcabuz con él, por ello, lo lógico es entender que en el tercio ejercería labores de aguador o escribiente o lo que se llama el chupatintas.

   El 26 de septiembre de 1575 fue apresada la galera Sol por el albanés Arnaute Mamí, en la que regresaba a España, junto con su hermano Rodrigo, cerca de las playas de Aigues-Mortes, junto a las tres Marías, frente a Palamós. Cautivo por cinco años con Dalí Mamí, un cautiverio del que intenta escapar cuatro veces sin conseguirlo en Argel hasta el 19 de septiembre de 1580, fecha en la que los frailes trinitarios pagaron los 500 escudos de oro aportados por su madre y algunas donaciones.

   La Historia de El Cautivo (Cap.39-42) de El Quijote, se nos cuenta la pérdida de La Goleta, se nos habla de la fortificación construida por Fratín, que era el ingeniero italiano Jácome Palearo o Paleazzo que sirvió a la Corona española . Aparece en El gallardo español como ingeniero.

   Cervantes admira y canta a Roma, recojo las palabras de Cervantes en el Licenciado Vidriera, que no dice mejor que yo:

   Roma, reina de las ciudades y señora del mundo. Visitó sus templos, adoró sus reliquias y admiró su grandeza. Y así como por las uñas del león se viene en conocimiento de su grandeza y ferocidad, así él sacó la de Roma por sus despedazados mármoles, medias y enteras estatuas, por sus rotos arcos y derribadas termas; por sus magníficos pórticos y anphiteatros grandes; por su famoso y santo río que siempre llena sus márgenes de agua y las beatifica con las infinitas reliquias de cuerpos de mártires que en ellas tuvieron sepultura; por sus puentes, que parece que se están mirando unas a otras; y por sus calles que con sólo el nombre cobran autoridad sobre todas las de las otras ciudades del mundo: la vía Apia, la Flaminia, la Julia, con otras deste jaez.

   El discurso de Rafael Alberti al recibir el Premio Cervantes en 1983, recordó sus años de exilio en Roma, y dijo del alcalino:

   Cervantes fue feliz viviendo lo que él, entusiasta, llamó la vida libre de Italia, a pesar de su pobreza y del rigor de sus dos años de soldado vagabundo, hasta que embarcó en la galera La Marquesa, para perder la mano izquierda en la batalla de Lepanto, llevando bajo la camisa, como coraza protectora, los poemas de Jorge Manrique que estaba leyendo.

   Actualmente, Italia recuerda a Cervantes, exciten los Institutos Cervantes de Nápoles, Milán y el de Roma en Vía di Villa Albani nº 16 y hay una plaza dedicada a Miguel de Cervantes, amén de otras ciudades, cerca de la Gallería de Borghese, una zona de parques.

La huida de Cervantes a Italia (III)

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Ramón Fernández Palmeral

La influencia italiana en Cervantes

   Nadie duda de las influencias italianas en Cervantes donde residió durante cinco años en Italia, nos queda por dilucidar en qué obras, por qué, cuando y dónde.

   Italia es la cuna del Renacimiento que con su filosofía neoplatónica llegó a España y habría de influir grandemente en La Galatea de Cervantes con la novela pastoril Ali asolan de Pietro Bembo, El cortesano de Baltassare Castiglione y Los diálogos de amor de León Hebreo. Y nadie puede negar la tradición literaria italo-hispánica, desde que el reino de Nápoles pertenecía a la Corona de Aragón.

   Miguel Cervantes estuvo cinco años en Italia, cerca de un año en Roma como camarero del purpurado Julio Acquaviva, y cuatro en la milicia, tiempo en el que debió leer cuanto pudo de los clásicos Horacio y Virgilio, de los italianos: Dante, a Petrarca, Boccacció… Leyó obras como la Arcadia de León Hebrero, que representa el triunfo de la tradición pastoril. Tenía tiempo, había huido de un lance en Madrid y se encontrar en la libre y espiritual Italia. Su La Galatea es un compendio de su influencia italiana, su primera obra, aquí está la novela pastoril. Cervantes no fue ningún italianista como el Inca Garcilaso de la Vega, era un defensor de las obras de autores españoles. El cap.6, I, «El escrutinio de la librería» de don Quijote es una muestra de los libros que conocía Cervantes, que podemos leer en las ediciones anotadas como la de Martín Riquer o Francisco Rico y que Cervantes, seguramente, tenía en su biblioteca personal de Valladolid.

   Ha quedado demostrado por Geoffrey Stagg que Cervantes leía en italiano, porque al parece ignoraba la traducción de Gli asolani («los habitantes de Asola»), de Pietro Bembo, en Salamanca de 1551, al que hace referencias en La Galatea. Escribe Ángel Mazzei que: «Venía en los versos ilustres que leía en idioma original, en la eterna primavera lírico-épica del poema del caballero cristiano Ludovico Ariosto». Nadie duda de que en cinco años que estuvo en Italia aprendiera el idioma italiano.

   No hay dudas de que vivó intensidad el ambiente cultural que el Renacimiento italiano derrochaba en todas las artes. Digamos, en definitiva, que presenció en directo la estética a la cual se había inscrito en sus primeras composiciones de la mano de Garcilaso de la VEGA, «cuyas poesías se sabía de memoria». Tomas Rodajas lleve un libro de «Garcilaso sin comento» en la faltriquera y Horas de Nuestra Señora. Se ha estudiado La Ausencia y presencia de Garcilaso en Cervantes, por Jorge Aladro-Font y Ricardo Ramos Tremolada.

   …Garcilaso es mencionado quince veces (ver Apéndice). Ya 1947 don José Manuel Blecua había destacado “el extraordinario fervor con que Cervantes leyó la obra del divino toledano” (Blecua 141) y en 1948 don Juan Antonio Tamayo insistía en el bien conocido “entusiasmo de Cervantes por Garcilaso, a quien constantemente leyó y a quien sabía de memoria, como todos sus contemporáneos alguna afición a las letras” (Tamayo 391). El porqué de dicha admiración cervantina era entonces el problema que se planteaba resolver Blecua y Tamayo.

   En la novela corta del Curioso impertinente, (cap. XXXIII al XXXV, I) inserta en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha) que, además es totalmente independiente a la narración quijotesca, se sitúa en Florencia, empieza la novela (aunque no la consideró Cervantes una Novela Ejemplar). Empieza el Curioso Impertinente:

   «En Florencia, ciudad rica y famosa de Italia, en la provincia que llaman de Toscana, vivían Anselmo y Lotario, dos caballeros ricos y principales, y tan amigos que, por excelencia y antonomasia, de todos los que los conocían los dos amigos eran llamados.

   Según la notas de Martín de Riquer la novela del Curioso impertinente, se situarse un siglo antes de la acción principal de El Quijote, puesto que Lotario, amigo de Anselmo, había muerto en una batalla que dio Lautrec al Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba en el reino de Nápoles, se refiere a la batalla de Ceriñola (1503).

   La novela del Curioso impertinente desarrolla un conflicto que, con elementos mágicos y caballerescos, se encuentra en el canto XLIII del Orlando furioso de Ludovido Ariosto, que a su vez aprovechó Cristóbal de Villalón en su Crotalón…

   Nuestro Azorín escribió un artículo titulado “El secreto de Miguel”, publicado en Ahora que puede leerse, hoy día en Internet, gracias a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes que han tenido la diligencia de publicar la obra de uno de los más diestros criticos de Cervantes:

   …En tus viajes por Italia [se dirige a Cervantes] debiste de tropezar con algún ejemplar del «Elogio de la locura». Llego a creer que sin ese libro de Erasmo tu «Quijote» no existiría. El «Elogio» es la exaltación de las ilusiones. No hablemos de locura, ni de estulticia. Y tu libro es la consecuencia práctica de esa exaltación. Ningún complemento más cabal, más profundo, más armonioso, del «Elogio de la locura» que el «Quijote». El héroe de tu libro lleva a la práctica en la seca tierra manchega, la doctrina erasmiana. No hablemos del «Enquiridión». Lo religioso y lo político es aquí lo de menos. Lo importante es la serie de afinidades psicológicas, finísimas, que existe entre el espíritu de Erasmo y el tuyo. Las coincidencias son innúmeras.

   Las influencias del toscano Guiovanni Boccaccio (1313-1375) en Cervantes son evidentes, aunque algunos críticos lo han negado como Menéndez y Pelayo, que asegura que recibe influencias pero no copia (Los orígenes de la novela Española). No plagia. Cervantes usa un estilo serio y trágico en contraposición al estilo festivo de Guiovanni Boccaccio en el Decamerón (La edición de editorial Vergara de 1969 tiene un interesante ensayo preliminar de Martín de Riquer, traducida y prólogo de Francisco José Alcántara). Cervantes supera al italiano en ambiente e individualización de los personales. El autor italiano sentencia «Los lazos de la amistad son más estrechos que lo de la sangre y la familia». En realidad la novela del Curioso impertinente es una novela más de prueba de amistad que de prueba de amor. Cuando Anselmo pone a prueba la fidelidad amorosa de Camila al proponer a su amigo Lotario que la corteje, lo que en realidad intenta es probar la fidelidad del incondicional amigo y no de la amada. Lo vemos en El Mercader de Venecia de William Shakespeare, cuando Basanio entrega su anillo de compromiso de su esposa Porcia por una deuda de amistad.

   El personaje del cuento I de la Jornada Séptima del Decamerón se llama Gianni Lotteringhi, muy parecido a Lotario, o es simple coincidencia. En las obras teatrales o comedias cervantinas los actos están divididos en jornadas como los relatos o cuentos del Decamerón.

   Las obras de Cervantes más italianizantes se pueden considerar Las dos doncellas, La señora Cornelia, La española inglesa, La fuerza de la sangre. El amante liberal.

   Esta influencia de Italia la ha estudiado varios ensayistas, entre ellos Victoriano Santana Sanjurjo, que nos dice:

   …autores italianos de la talla de León HEBREO Jacopo SANNAZARO y de autores españoles como Garcilaso, junto con la presencia de obras como las Dianas de Montemayor y Gaspar Gil Polo, y otras como el Pastor de Fílida de su amigo Luis Gálvez de Montalvo, habrían de ser determinantes a la hora de componer su Galatea.

   La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ha publicado un interesante y erudito trabajo titulado “Los autores italianos en la biblioteca de Cervantes” de Daniel Eisenberg, donde nos expone:

   Hay tres obras que Cervantes menciona a través de un elogio de la traducción, sin comentar directamente la obra misma. La primera es La Aminta de Tasso, traducida por Juan de Jáuregui, poeta, pintor y retratista de Cervantes. La segunda es la traducción de Suárez de Figueroa de El pastor Fido de Baptista Guarini; estas dos traducciones las menciona Don Quijote durante la visita a la imprenta barcelonesa. Por último, hay la traducción de Enrique Garcés de los Sonetos y canciones de Petrarca, elogiada en el «Canto de Calíope» y publicada con soneto preliminar de su buen amigo Pedro de Padilla.

   Porque la amistad entre caballeros de aquella época era más importante que el amor. Edward Dudley, ya estudió “Boccaccio and Cervantes: Novella as Novella,” Hispano-Italic Studies, Vol. 1, no. 3 (1979), pp. 23-40. Barbagallo [1994]: Barbagallo, Antonio, «Los dos amigos, El curioso impertinente y la literatura italiana», Anales Cervantinos, XXXII (1994), pp. 207-219.

   Es interesante señalar que en su primera etapa en Italia trabaja como camarero personal para el cardenal Julio Acquaviva, un año mayor que él. La escasa diferencia de edad que existía entre ambos y el hecho de que Cervantes fuese el camarero del citado cardenal debía que, a la larga, debía traducirse en una mejora sustancial de la posición social de Cervantes con respecto a la que tenía en España. En Italia era nuestro autor un hombre versado en lecturas, con cierta sensibilidad y reconocido ingenio; si hubiese querido sacar buen provecho de su situación, sin duda lo hubiese conseguido. ¿Qué mejor mecenas que un cardenal y el Vaticano con la ciudad Eterna?

   Cervantes admira y canta a Roma, y en palabra de Ángel Mazzei que no dice mejor que yo:

   Roma, reina de las ciudades y señora del mundo y así como por las uñas del león llegaba al conocimiento de su grandeza y ferocidad, así sacaba la de Roma por «sus despedazados mármoles, medias y enteras estatuas, por sus rotos arcos y derribadas termas, por sus magníficos pórticos y anfiteatros grandes, por su famoso y santo río que siempre llena sus márgenes de agua, y la beatífica con las infinitas reliquias de cuerpos de mártires que en ella tuvieran sepultura, por sus puentes que parece que se están mirando unos a otros, y por sus calles, que con sólo el nombre cobran autoridad sobre todas las de las otras ciudades del mundo, la Vía Apia, la Flamina, la Julia.

La huida de Cervantes a Italia (II)

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Ramón Fernández Palmeral

El viaje a Italia

   ¿Salió Cervantes de Barcelona en una galera para Génova? O ¿quizás por tierras de Francia, por Cartagena o por Málaga? Tampoco lo sabemos con certeza, sino por especulaciones, y que intentaré entresacar.

   Por ahora es una incógnita saber exactamente desde dónde y cómo viajó el joven Miguel, que contaba 22 años, en su huida de la justicia real a Italia. No sabemos con certeza con qué medios viajó a Roma, sin duda su padre le debió alentar y le proveyó de dineros y de un caballo para que saliera por piernas, primero de Madrid y luego desde Sevilla a ¿Barcelona? e Italia.

   No sabemos con excatitud cuándo ingresó en el palacio romano de monseñor Julio Acquaviva, consta que estaba el servicio del referido monseñor cuando éste tomó el cápelo de cardenal el 17 de mayo de 1570. Hay constancia documental que el 22 de diciembre de 1569 su padre solicitó limpieza de sangre en Madrid a petición de su hijo para entrar al servicio de monseñor Julio Acquaviva, si pensamos en lentitud del correo, posiblemente entraría a finales de febrero o a primero de marzode 1570.

   Solamente nos queda la especulación a través de los ecos de sus obras como de novelización de su biografía, en los que aparece como Saavedra, pues como aseguran los tres últimos versos en boca de Guzmán personaje de El gallardo español:

cuyo principal intento

ha sido mezclar verdades,

con fabulosos inventos.

   En El Persiles se nos cuenta el viaje por tierra de unos peregrinos (Periandro, Auristela, Constanza, Antonio, Feliz Flora…) a Roma para ganar el jubileo de ese año. Salen posiblemente de Madrid, pasan por La Mancha, toman el camino de Valencia, Barcelona, Perpinñan, Lenguadoc, Provenza, cuatro días en Milán, y Luca pequeña y libre ciudad, entraron en Roma por la puerta del Populo (hoy Piazza de Popolo) «besando primero una y muchas veces los umbrales y márgenes de la entrada de la ciudad santa».

   Se alojan en la posada de Manasés, justo al arco de Portugal. En la salida de Roma camino del de Nápoles, junto a un arroyo, Periandro «puso en silencio la lengua» y oyó los suspiros de dos personas, una era Serafido y el otro Rutilio, el primero padre de Persiles, que nos contará que la bella Segismunda era princesa de la isla de Frislanda (Finlandia), a trescientas leguas de Tile, la última isla en el mundo, «a quien Virgilio llamó Tule en aquellos versos que dicen, en el libro I Georg [Georgias]».

   En el capítulo X del libro tercero del Persiles, nos cuenta la historia de dos mancebos que simulaban haber sido cautivos para ganar algún dinero contando sus falsas historias:

   “…venimos a Orán con ella, y desde allí a Málaga, de donde mi compañero y yo nos pusimos camino de Italia, con intención de seguir a su majestad, que Dios guarde en el ejercicio de la guerra.”

   En El Quijote nos cuenta en la novela de El Cautivo (cap.XXXIX del I. Parte), cuando un padre de las montañas de León reparte su hacienda entre sus tres hijos, y uno de ellos, el que elije las armas, Ruy Pérez de Viedma, salió para Génova por el puerto de Alicante en una galera que cargaba lanas.

   “…uno tomó el viaje de Salamanca, el otro de Sevilla, y yo el de Alicante donde tuve nuevas que había una nave ginovesa que cargaba allí lana para Génova. Éste hará veinte y dos años que salí de casa de mi padre [22 años tenía Cervantes cuando está en Romas]…fui desde allí a Milán, donde me acomodé de armas y de algunas galas de soldado…

   En el Licenciado Vidriera, nos cuenta un viaje del capitán don Diego de Valdivia y su criado Tomas Rodaja en galera desde Cartagena costeando hasta Italia.

   Allí (Cartagena) se embarcaron en cuatro galeras de Nápoles, y allí notó también Tomás Rodaja la extraña vida de aquellas marítimas casas, adonde lo más del tiempo maltratan las chinches, roban los forzados, enfadan los marineros, destruyen los ratones y fatigan las maretas. Pusiéronle temor las grandes borrascas y tormentas, especialmente en el golfo de León, que tuvieron dos; que la una los echó en Córcega y la otra los volvió a Tolón, en Francia. En fin, trasnochados, mojados y con ojeras, llegaron a la hermosa y bellísima ciudad de Génova; y, desembarcándose en su recogido mandrache, después de haber visitado una iglesia, dio el capitán con todas sus camaradas en una hostería, donde pusieron en olvido todas las borrascas pasadas con el presente gaudeamus.”

   Otra opción pude ser la de que saliera embarcado desde Málaga que es lo más probable, por estar más cerca de Sevilla. Como asegura Manuel Fernández Álvarez en pág.76 de su ya anotado libro: « los puertos de Málaga y Cartagena eran los puntos de destino habituales de las nuevas levas de soldados destino a Italia». Tan sólo debía esperar la oportunidad favorable de de que sus familiares andaluces arreglara el embarque sin salvoconducto o lo que se llama hoy en día lista de embarque. La justicia le pisaba los talones porque pues ya se sabía «que estaba en la ciudad de Sevilla».

   Creo que es en el personaje de Tomás Rodaja con quien más se identifica su autor, Cervantes tiene sesenta y seis años en 1613 cuando salió publicado el Licenciado Vidriera en el bloque de sus Novelas Ejemplares, y ya no tiene perezas por dar luz a la sombra de su pasado. Lo lógico era salir de Sevilla hacia el puerto de Málaga, quizás menos controlado que el de híspalas, por el camino del interior: Osuna, Estepa y Antequera. En el Licenciado…, Tomás acompaña a sus amos desde Salamanca a Málaga, «que esta es la patria de sus señores», y cuando pide licencia para volver a Salamanca y se la conceden, y al bajar camino de Antequera por la cuesta de la Zambra (Boca del Asno, cerca del Torcal), encuentra al capitán Diego de Valdivia que le propone vaya con él a Italia «si quería, por curiosidad verla».

   Cervantes, ya en su vejez, recuerda a Antequera, y a Málaga y su provincia, y la nombra siempre que puede. En el (I. cap.5) de El Quijote escribe «se acordó del moro Abindarráez, cuando el alcaide de Antequera, Rodrigo de Narváez, le prendió y llevó cautivo a su alcaidía…». Que se inspira en la novela morisca Historia del Abencerraje y de la hermosa Jarifa (1565). Nombrará los Percheles de Málaga, Vélez-Málaga tanto en El Quijote como en el Persiles.

   Si tomáramos en consideración que Tomás Rodaja es el retrato vivo del propio joven Miguel, en el texto del Licencia Vidriera, cabe otra posibilidad, la de que embarcara en Cartagena, pasando desapercibido, oculto de la Justicia al no ponerse «en lista de soldado», leamos el siguiente párrafo que nos da una presunción.

   …como si todo hubiera de suceder a la medida de su gusto, dijo al capitán que era contento de irse con él a Italia; pero había de ser condición que no se había de sentar debajo de bandera, ni ponerse en lista de soldado, por no obligarse a seguir su bandera.

   Tomás no quiere ser soldado, porque escribe «–Esto sería ir contra mi conciencia y contra la del señor capitán; y así, más quiero ir suelto [libre] que obligado».

   Es el Licenciado Vidriera nos describe Italia con gran precisión sin olvidarse de los vinos de Treviano del Nontesfrascón, el Asperino, Cinco Viñas, Guarnacha y el Chéntola, como queriendo haciendo una cata enológica con los vino españoles, como los de Ciudad Real (Real ciudad), Esquivias, Alanis, Cazalla… Es en esta novela ejemplar donde más detalles nos narra de Italia, de Cartagena a Génova por Córcega:

   Pusiéronle temor las grandes borrascas y tormentas, especialmente en el golfo de León, que tuvieron dos, que la una los echó en Córcega, y la otra los volvió a Tolón, en Francia. En fin, trasnochados, mojados y con ojeras, llegaron a la hermosa y bellísima ciudad de Génova.

   Tomás deja al capitán en Génova y marcha a Florencia en cuyo trayecto emplea cinco días:
Despidióse Tomás del capitán de allí a dos días, y en cinco llegó a Florencia, habiendo visto primero a Luca, ciudad pequeña, pero muy bien hecha, y en la que, mejor que en otras partes de Italia, son bien vistos y agasajados los españoles. Contentóle Florencia en extremo, así por su agradable asiento como por su limpieza, suntuosos edificios, fresco río y apacibles calles.

   Las opiniones de que acompañaba al séquito del joven monseñor Julio Acquaviva, de acuerdo a la novela urdida por Martín Fernández de Navarrete, según opinión de Juan Antonio Cabezas, no son de notoria certidumbre, quedaron rebatidas por Juan Antonio Cabezas, quien opina que en Roma le pidieron la limpieza de sangre para entrar como camarero al servicio del palacio de monseñor Acquaviva, que no fue cardenal hasta el 17 de mayo de 1570, nombrado por Pío V, es decir, que si hubiera entrado al servicio del monseñor en Madrid, hubiera sido en Madrid donde le hubiera pedido la limpieza de sangre y no en Roma. Limpieza de sangre que Cervantes llamará en el Coloquio de los perros «expurgar el linaje».

   En el informe de petición de limpieza de sangre el 22 de diciembre de 1569 de don Rodrigo de Cervantes en favor de su hijo Miguel al teniente corregidor de la villa de Madrid:

   …digo que Miguel de Çerbantes, mi hijo e de doña Leonor de Cortinas, mi legítima muger, estante en corte Romana, le conviene probar e averiguar como es hijo legítimo mío e de la dicha mi muger, ni mis padres un agüelos no los de la dicha mujer, hayan sido ni semos moros, judíos, conversos ni reconciliados por el Santo Oficio de la Inquisición…

   Si el informe de la limpieza de sangre no llega a Roma, como he expeculado, hasta febrero o marzo de 1570, que es a partir de aquí cuando Julio Acquaviva le toma a su servicio como camarero. Con cierto romanticismo y especulación cervantófila, cree Pellicer que el joven monseñor, teniendo noticias del ingenio de Cervantes, «y agradándole quiso ser espontáneamente su protector», pero no puede ser cierto ya que Miguel no era ni poeta conocido ni escritor promesa, ya que su primera colaboración impresa sale publicada en el libro del clérigo López de Hoyos Historia y relación verdadera de la enfermedad, felicísimo tránsito y suntuosas exequias de la Serenísima Reina de España Doña Isabel de Valois, nuestra señora… en septiembre de 1569, edición de Pierre Cosin, fecha en la que Miguel se supone que viajaba hacia Italia. Otros autores suponen que Filena, hoy perdida, es una obra de Cervantes, que no tuvo éxito en Sevilla, y que ante esta pesadumbre marchó a Italia. Martín Riquer opina que cuando llegó a Roma estuvo bajo la protección de su pariente monseñor Gaspar de Cervantes y Gaete, sin duda lo presentó a Julio Acquaviva, del que fue camarero como asegura Cervantes en la dedicatoria de La Galatea (Alcalá de Henares, 1585) dedica al Señor Ascanio Colonna, Abad de Santa Sofía, hijo de Marco Antonio, Soldado en Lepanto, nos dice que fue camarero de Acquaviva:

   «…oí muchas veces decir de V.S. Ilustrísima al cardenal de Acquaviva, siendo yo camarero en Roma.»

   (En 1536 el Emperador Carlos V se hospedó en Marinee, en casa de un tal Ascano Colonna. No sé si se trata de la misma persona).

   No me queda muy claro por qué motivos Cervantes dedica su primer libro La Galatea, al Abad de Santa Sofía, el señor Ascano Colona había visitado España: «para ilustrar las mejores Universidades Della, sino también para ser norte…, especialmente los que en la poesía se ejercitan…».

   Leonor de Cortina reunió los 280 escudos entregados y 220 conseguidos de las ayudas, ¿acaso Ascano tuvo algo que ver en la ayuda de estos 220 escudos, y se lo quiso agradecer así? Entregadas a la expedición Trinitarios fray Juan Gil y fray Antón de la Bella.

   Liberación de Argel favorecida porque a finales de 1580, coincidió con el momento culminante de la negociación de las treguas por Margliani en Estambul y el cese en el gobierno de Argel del desmesurado Hasán Veneciano, y necesita dinero urgentemente.

   El valenciano don Gregorio Mayans y Siscar, nos argumenta:

   “10. De España pasó a Italia, o bien para servir en Roma al cardenal Acquaviva, de quien fue camarero, o bien para militar, como militó algunos años siguiendo las vencedoras banderas de aquel sol de la milicia Marco Antonio Colona”.

   Queda descartado que Cervantes salió con el sequito de mosneñor Julio Acquaviva desde Barcelona, patricio, hijo del duque de Atri, que había venido a España, comisionado por el pontífice Pío V, para dar el pésame a Felipe II por la misteriosa muerte del príncipe don Carlos, ocurrida hacia finales de 1568, y aprovecharía para darle también el pésame por al muerte de la reina Isabel al dar a luz.

   Por las lagunas existentes en el viaje de Cervantes a Italia, lo más lógico y razonable es pensar que lo hiciera por tierra a través de Francia camuflado entre los peregrinos a Roma y Vaticano como se cuente en el Persiles, y no por mar: Málaga, Cartagena o Barcelona, puesto que al embarcar en una galera o galeota o galeaza le hubieran exigido un salvoconducto y figuraría su nombre en las lista de pasajeros, además de un peligro de ser descubierto por la justicia real de los puertos.

   Consigue referencias facilitadas por su padre que cuenta con el aval de Alonso Getino de Guzmán, por aquel entonces alguacil de Madrid, y de Pirro Bocchi y Francesco Mussachi, que eran los banqueros italianos que mantenían relaciones con la familia Cervantes.

   Tal y como escribe Andrés Trapiello «Nos consta que tuvo trato con comerciantes iatalianos. De todos ello hay elocuentes testimonios en docuementos mercantiles y compromisoso de dote…» Sin duda la fortuna familiar de Cervantes cambio a partir de 1566 cuando Leonor de Cortines, la madre de Cervantes, recibió una herencia a la muerte de su madre, poseía bienes en Arganda, los ascendentes maternos eran castellanos.

La huida de Cervantes a Italia (I)

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Ramón Fernández Palmeral

Contentóle Florencia en extremo, así por su agradable asiento como por su
limpieza, suntuosos edificios, fresco río y apacibles calles.

(Licenciado Vidriera, Miguel de Cervantes)

Causas de la huida de Cervantes de Madrid

¿Por qué Cervantes huye de Madrid en 1568? Todavía no sabemos las causas verdaderas de ello.

   Miguel de Cervantes salió desde Madrid huyendo de la Justicia para Andalucía, tras una corta temporada en Sevilla viaje al Levante y Barcelona donde llegará a Italia en septiembre del año de Gracia de 1569, lugar donde no tenía jurisdicción el rey Felipe II. ¿Una expatriación voluntaria o forzosa o un ausentarse de Madrid?

   Tampoco existe constancia documental de cómo realizó este viaje a Italia. Un exilio que le influyó en el resto de su vida «sin este viaje no hubiera escrito El Quijote, no fuera el Cervantes que conocemos».

   Hasta finales del siglo XIX no se dio como bueno la «Real Provisión» que ordena su prisión firmada por el alguacil Juan de Medina en Madrid, acusado de «haber dado ciertas heridas a Antonio Sigura, andante en corte», documento que se encontró en el Archivo de Salamanca en 1840, y no es hasta 1863 cuando Jerónimo Morán lo inserta en el tercer tomo su Vida de Cervantes en la Imprenta Nacional y se produce el «escándalo» en tiempo difíciles de identidad del reinado de Isabel II y los cervantófilos de aquella época no le dan importancia y creen que pudo ser otro joven «un Miguel de Cervantes». Aunque tenemos la sentencia, hemos perdido el procedimiento de la causa que, sin duda alguna, nos hubiera aclarado el origen verdadero de la pendencia de honor, aunque otros dicen que fue causa de amores juveniles.

   Como no se presenta ante la justicia y es declarado en rebeldía se dicta otra «Real Provisión», donde la justicia de Felipe II se muestra severísima, tiempos en los que se practicaban las penas de ablación y tortura o galera por la necesidad que tenía Felipe II de galeotes. Procesos ya estudiados por Francisco Tomás y Valiente en El Derecho Penal de la Monarquía Absoluta /siglos XVI-XVII-XVIII).Edi. Tecnos, Madrid, 1969. La «Real Provisión» (orden de prisión) dice:

   …en Rebeldía contra un myguel de Çerbantes, absente, sobre Razon de haber dado çiertas heridas en esta corte A Antonio de Sigura, andante en esta corte, sobre lo cual El dicho miguel de Çerbantes, por los dichos nuestros alcaldes fue condenado A que con berguença publica le fuese cortada la mano derecha y en destierro de nuestros Reynos por tiempo de diez años y en otras penas contenidas en la dicha sentencia.

   Si Miguel es declaro en rebeldía, cabe la posibilidad de que hubiera una primera orden de prisión, que no se ha encontrado, porque es de Derecho que cuando no se cumple la primera orden es cuando te declaran en rebeldía por no acudir al llamamiento judicial, y en consecuencia con una agravación de la pena, por ello esta supuesta segunda «Real Provisión», es tan severa y tan temible. Pienso que debe existir en algún archivo la primera orden de prisión contra el joven Miguel.

   De la autenticidad del documento no hay dudas, según Manuel Fernández Álvarez se encuentra inserto en el Registro General del Sello del Archivo de Simancas, legajo del mes de Septiembre, fechada el 15 de ese mes. Especula Manuel Fernández que la riña o pendencia debió ocurrir entre mayo y junio de 1569 y no en septiembre, con lo que desmiente a Alfredo Alvar, ya que «la crónica sobre la muerte de la reina Isabel de Valois, compuesta por López de Hoyos (…), fue a probada el 15 de mayo de 1569 con la censura eclesiástica (aquí nada menos que a cargo del influyente confesor del Rey, Fray Diego de Chaves». En la nota 49 con dice que si la obra se puso a la venta en septiembre, Cervantes era ya fugitivo de la Justicia, y no hubiera aparecio sus poemas publicados.

   Por Luis Astrana Marín en Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes conocemos los nombres de los jueces: los licenciados Salazar, Ortiz, Hernán Velázquez y Álvarez Gracia de Toledo.

   Es una pena histórica que se haya perdido el proceso contra Cervantes por las heridas causadas en duelo a Antonio Sigura, se cree que fue vendido como papel viejo a un polvorista de Alcalá, porque no sabemos las causas entre Sigura y Cervantes, todo son conclusiones y expeculaciones gracias a la técnica historigráfica.

   Manuel Fernández Álvarez, especula también, muy acertadamente sobre las causas de este duelo, posiblemente llevado «por el puntillo de la honra», la bella Andrea, la hermana mayor de Cervantes, había tenido una hija ilegítima con Nicolás de Ovanda, llamada Constanza de Ovando nacida a finales de 1565 y primeros de 1566, según Astrana Marín. Como Andrea fue abandonada a su suerte por Nicolás, no llegaron a casarse, se refugia con su hija en la casa de su padre cirujano-barbero, reclama una compensación económica a Nicolás por la ruptura del compromiso manitrimonial, y, Andrela ayudará a don Rodrigo en labores de enfermera. En cuando llega el rico comerciante italiano Giovanni Franchesco Localedo para ser curado por don Rodrigo, «estaba hecho una lacería», necesitaba asistencia de cueras y ungüentos para sus llagas y heridas. Una vez curado Andrea se convierte en supuesto amante del rico genovés, que después la colmó de regalos, una extraña generosidad en donación de bienes, escudos de oro y joyas el 9 de julio de 1568, para cubrir las apariencias:

   …piezas de tafetán, sayas y basquinñas de raso, terciopelo y abalorios; juboes de telilla de playa y tela de oro carmeí; cofias de oro y plata; un rosario de creistal; mantos de burato de seda; almohadas grandes y pequeñas…; 4 candeleros de aljófar; cincuenta botones de cristal; una vihuela; 300 escudos de oro en oro y otras muchas cosas más.

   Cervantes a sus 21 años en 1568 tenía un futuro prometedor como alumno del clérigo Juan López de Hoyos, maestro de Gramática del Estudio de la Villa madrileña desde el 15 de enero de 1568, preceptor por siete meses, posiblemente hubiera ingresado en la Complutense, y como poeta ya era llamado por su maestro como: «…nuestro caro y amado discípulo», había publicado cuatro composiciones, sin embargo, otros cervantistas creen que no fue estudiante a su cargo, quizás por las estrécheles económicas de la familia. El duelo de honor se debió, posiblemente, al defender el buen nombre de su hermana Andrea, de la sospechosa relación con el gentilhombre y rico genovés Locadelo, que es cuando entre en escena el desconocido Antonio Sigura «andante en corte o paseante en corte o albañil iletrado». Aunque un albañil o alarife en aquella época debía ser un personaje muy influyente. Esto le obliga a abandonar estudios, familia y amigos.

   ¿Acaso Antonio Sigura andaba en medio de esta relación amorosa entre Andrea y Locadelo? ¿Quién era exactamente este tal Sigura y qué tenía que ver son Andrea? ¿Qué causa de honor ocasionó la pendencia de Cervantes contra Sigura en Madrid? Si queremos especular sobre las causas de la riña, duelo o pendencia contra Sigura, debemos achacarla por causas de esta sospechosa donación del genovés, que nos aproxima a la fecha de la riña a mediados de 1569. Hemos de concederle dos meses de tiempo a la burocracia de los jueces reales para redactar el juicio oral, procedimiento y demás providencia reales, que está fechado el 15 de Septiembre.

   El documento de la donación de Locadelo, recoje:

   Por cuanto yo tengo mucha obligación e soy en mucho cargo a la señora doña Andrea de Cervantes, hija de Rodrigo de Cervantes, residente en esta villa y corte [Madrid], aun porque estando yo ausente de mi natural en esta tierra me he regalado y curado algunas enfermedades que he tendido, así ella como su padre…, tengo obligación de remunerar y gratificar.

   Tras las graves lesiones a Sigura, seguramente por espada en la cabeza y rostro, tenemos la especulación en la lectura de Los trabajos de Persiles y Segismunda, obra póstuma (1617), que contiene cierto carácter autobiográfico como lo demuestra en el personaje del bárbaro español Antonio donde cuenta en el Libro I, capitulo V, que:

   …Yo, según buena suerte quiso, nací en España, en una de las mejores provincias de ella medianamente nobles; criándome como ricos; llegué a las puertas de la Gramática…

   Situado Antonio (personaje de Persiles) en la plaza de su pueblo en unas fiestas, tuvo pendencia y duelo con «un caballero, hijo segundo de un titulado», donde cuenta cómo echó mano a su espada:

   …y le di dos cuchilladas en la cabeza muy bien dadas, con lo que le turbe de manera que no supo lo que le había acometido…la sangre le corrí por la cabeza de una de las dos heridas.

   Es curioso cómo el nombre de Antonio (homónimo de Antonio Sigura) es dado a uno de los personajes del libro del Persiles, que por lo que cuenta a los demás peregrinos coincide con la biografía de Miguel de Cervantes. El antagonista de la vida real pasa a ser el personaje del autor en la ficción.

   Como Cervantes huye de la justicia para no ingresar en prisión, se le declara en rebeldía y condenado a que le corten la mano derecha, lo debe ser tenida en cuenta como una segunda «Real Provisión». Huye de Madrid a Sevilla, pero ante debió parar en Córdoba casa de su tía doña Catalina, y en Cabra casa de su tío Andrés, pero como la situación en la llamada rebelión de los moriscos de La Alpujarra (Granada), Bentomiz y Bezmeliana en la Axarquía malacitana, se había extendido, Andalucía no era un lugar seguro por la concentración de ropas reales y se dice que sale para Barcelona (153 leguas), pero no por los caminos reales sino por atajos.

   Ya conocía Sevilla, en 1564 se cree que asistió al colegio de los Jesuitas con el padre Acebedo y a Mateo Vázquez, luego secretario de Felipe II, por ello le debía quedar alguna amistad. Primero pasará por Valencia de aquí a Barcelona y posiblemente de este puerto en galeras a Génova. Barcelona es el lugar donde El Quijote, en la segunda parte es derrotado y cobra la cordura, una ciudad no descrita. Un viaje en galera hubiera sido peligroso por la necesidad de u salvoconducto, que seguro ni tenía ni podía adquirir sin delatarse como prófugo de la justicia.

   Estos datos no justifican documentalmente su paso por Valencia y si salida desde Barcelona.

Evolución de la cultura de Protección de Datos

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Ricardo Chamorro

   Como todos los años, el director de la Agencia de Protección de Datos, José Luis Piñar, ha comparecido ante la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados. El director ha informado de la evolución y expectativas de esta peculiar Agencia y de las perspectivas de la cultura de la protección de datos en nuestro país.

   Alguna de las perspectivas de la Agencia, recopiladas en la memoria 2004, son el incremento de los medios personales y materiales, la normalización de la cultura de la protección de datos, el desarrollo reglamentario de la Ley, una mayor transparencia y accesibilidad de la Agencia y la intensificación de la presencia internacional de la Agencia Española.

   La perspectiva principal de la Agencia es, en palabras del director, la de «normalizar una auténtica cultura de protección de datos en España, a cuyo fin continuará abierta, tanto a los sectores implicados como a todos los ciudadanos».

  
Lo que, quizás, justifica y alienta mayormente el avance de la Protección de Datos en nuestra sociedad son las cifras de la actividad en esta materia, y que también se contienen en la memoria.

  
Según la misma, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) impuso multas por un total de 16.439.801 euros en 2004. La entidad inició el pasado año un total de 978 expedientes de investigación, lo que supone un incremento del 70% respecto a 2003, y 273 procedimientos sancionadores a responsables de ficheros de titularidad privada y 28 a los de titularidad pública, es decir, un 67% más que el año anterior. Además, se han realizado 469 procedimientos de tutela durante 2004, llegando a un total de 1.447 actuaciones.

  
En cuanto a la inscripción de ficheros en el Registro General de Protección de Datos, la cifra asciende a 505.528 a 31 de diciembre de 2004 (457.390 privados y 48.038 públicos), con una media de 591 inscripciones al día y un total de 141.987 en todo el pasado año, es decir, un 32% más que en 2003. No obstante, a día de hoy, el número de inscripciones se eleva a 600.000 ficheros.

  
Con respecto a la lucha contra el spam, nueva competencia de la Agencia, se realizaron en 2004 un total de 83 actuaciones de investigación previa relacionadas por el envío de correos electrónicos sin consentimiento, que en septiembre de este año han aumentado a 98, con 17 procedimientos sancionadores, de los cuales 10 se han resuelto ya.

  
Toda esta memoria revela el imparable avance que disfruta el derecho fundamental a la protección de nuestros datos y la evolución de una entidad que cada vez adquiere mayores responsabilidades y competencias en paralelo al avance de la Sociedad de la Información.

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Día Internacional de las Personas Mayores

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Tomás Mañas (Consejero de Bienestar Social)

   Hoy celebramos el Día Internacional de las Personas Mayores, una jornada que debe tener una especial significación para todos los ciudadanos, pues servirá para recordar y homenajear a nuestros ancianos, a aquellos que nos han dejado mucho de lo que tenemos hoy y que han trabajado y se han sacrificado para legarnos un mundo mejor del que ellos heredaron.
  
Pero, además, este año el Día Internacional tiene una especial significación pues lo hemos hecho coincidir con la celebración del I Foro de las Personas Mayores de Castilla-La Mancha. Un acontecimiento multitudinario con el que pretendemos dar un mayor realce a este colectivo que, en nuestra región, supone casi el 20% de la población.

  
Este Día Internacional de las Personas Mayores se celebrará de una manera especial en el Foro de las Personas Mayores, pues pretende ser el colofón de un acontecimiento que ha nacido con vocación de futuro y permanencia en Castilla-La Mancha.

  
El Foro, que este año hemos celebrado en su primera edición, supone un cambio en la manera de afrontar las actuaciones con respecto a las personas mayores, que tradicionalmente han sido vistas como sujetos pasivos de atención y servicios. A partir de ahora serán los propios mayores los protagonistas de sus programas, tendrán capacidad para decidir cuáles son las actividades más acertadas y qué cambios introducirán en otras.

  
Este Foro, que no se agota con la finalización de las actividades que se han llevado a cabo durante estos días en Ciudad Real, ha nacido como un espacio de encuentro y de diálogo permanente, pues a través de él, las personas mayores podrán opinar, demandar y exigir a la Consejería de Bienestar Social todo aquello que necesiten o les preocupe.

  
Los centros de mayores, el Consejo Regional de Personas Mayores y el correo electrónico serán los principales canales para conocer y pulsar la opinión de las más de 365.000 personas que componen este colectivo en Castilla-La Mancha.

  
La realidad de nuestros mayores difiere mucho de la antigua imagen que teníamos de este colectivo. Ahora son un grupo cada vez más heterogéneo, muy activo, reivindicativo y con ganas de influir de una manera efectiva en todo aquello que les interesa.

  
Por eso, desde el Gobierno de Castilla-La Mancha hemos querido dar el primer paso para que las personas mayores encuentren el espacio y los cauces necesarios para participar activamente en la vida social de nuestra región, son ellos ahora los que tienen voz para expresarnos sus demandas y darnos su opinión.

  
Además, desde estas líneas quiero hacer llegar mi felicitación más sentida a todas las personas mayores de nuestra comunidad autónoma, asegurándoles que desde el Gobierno regional seguimos trabajando y esforzándonos para ofrecerles los mejores recursos, atenciones y servicios, con el único fin de incrementar su calidad de vida.

Pyme y nuevas tecnologías: un binomio inseparable para la rentabilidad

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Ricardo Chamorro

   El compromiso de los medios digitales, como órganos que informan y forman en todo lo relativo al área tecnológico, es más que palpable.

   Algunos weblogs participan en la organización de eventos TIC para contribuir en el avance de las nuevas tecnologías en el sector empresarial español.

   De esta manera Elsemanaldigital.com contribuye como empresa colaboradora en la III Edición del Congreso Nacional de Tecnología para Pymes que se celebrara el próximo 29 de septiembre en Madrid.

   Como ya comenté en un anterior articulo (España, muy retrasada en el uso de las nuevas tecnologías), la globalización del mercado obliga a las empresas a modernizar sus sistemas para obtener los claros beneficios de la Sociedad de la Información.

  
La poca concienciación del tejido empresarial en esta materia presenta unas perspectivas negativas para el conjunto de la empresa española. Un problema grave es que existe un porcentaje importante en el colectivo empresarial que no llega a comprender las ventajas de las tecnologías, e incluso los hay que sienten aversión por las mismas.

  
También comenté que existe un desconocimiento legal de los avances jurídicos que regulan toda la materia de Protección de Datos, Servicios de la Sociedad de la Información, Comercio Electrónico y Telecomunicaciones.

  
Alguna de estas materias, como la adaptación en protección de datos, son vistas como un inconveniente para la empresa. Una visión práctica llevaría a conclusiones distintas, como la seguridad jurídica que comporta esta legislación y la ventaja que supone, aprovechando una obligación legal, el control sobre la propia información como activo incuestionable de la Compañía, Empresa, u Organización.

  
Todos los eventos que contribuyan a cerrar un poco la brecha tecnológica son positivos para todos.

  
En concreto esta Edición del Congreso Nacional de Tecnología para Pymes, en el que colabora Elsemanaldigital.com, contará con conferencias y mesas redondas desarrollando temas como «El proceso de innovación tecnológica en las Pymes», «Claves para minimizar los riesgos y maximizar los beneficios en inversiones TIC», «Presentación de las ultimas soluciones tecnológicas para Pymes», «Soluciones eficaces para las nuevas necesidades de seguridad de las Pymes», «Ayudas económicas y fuentes de financiación en la implantación de inversión tecnológica» o » Vías rentables de gestión de los Recursos Humanos para el desarrollo de su negocio».

   La inversión tecnológica en el ámbito empresarial español, además de necesaria y positiva, se hace a día de hoy urgente ante la enorme competencia transnacional de la era de la globalización.

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Sólo un 5% de las empresas cumple la Ley de Protección de Datos

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Ricardo Chamorro

   Sólo el cinco por ciento de las empresas de Castilla-La Mancha cumplen la
Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD), según
afirmó el presidente de la Federación Empresarial Toledana (FEDETO), Angel
Nicolás.

   Según señaló Nicolás en rueda de prensa durante la presentación del programa
Protégete CLM, las empresas provinciales deben ‘aprender’ que el
incumplimiento de la legalidad ‘afecta a la privacidad de los datos’ y
supone la imposición de sanciones ‘espantosas’.

   En este sentido, el director general para la Sociedad de la Información,
Rafael Ariza, presentó el programa Protégete CLM, elaborado por la Junta de
Castilla-La Mancha, que pretende el cumplimiento de la legislación en
materia de protección de datos a las empresas castellano-manchegas.

  
Además, Nicolás solicitó la colaboración de las pequeñas y medianas empresas
toledanas en el cumplimiento de la ley para proteger los datos de sus
clientes, proveedores y trabajadores y registro de los mismos en la Agencia
Española de Protección de Datos.

  
Ariza dijo que el programa distingue los datos de carácter personal y los
califica en niveles de baja, media o alta protección.

  
Además, señaló que en la página web (www.protegeteclm.com) el empresario
podrá realizar preguntas, visitar enlaces de interés o foros y descargar el
programa de protección de datos.

  
Al acto de presentación también acudió el delegado de Industria de la Junta,
Jesús Velázquez, quien subrayó la importancia de la informatización en la
sociedad de la información que consideró un ‘reto del gobierno’.

  
Indicó que el programa es un ‘resultado muy importante’ que supondrá una
demanda por los empresarios, debido a las sanciones que se les impondrá.

  
Asimismo, el presidente de FEDETO explicó que el 35 por ciento de las
empresas toledanas tiene página web, el sesenta por ciento tiene conexión a
internet y el cincuenta por ciento utiliza el correo electrónico en sus
operaciones habituales.

  
Por otro lado, Nicolás señaló que Toledo tiene un ‘problema grave’ que
afecta a los comerciantes y supone el cierre de sus empresas, debido a la
‘desidia’ de ‘ciertas administraciones que no hacen nada’ en potenciar el
comercio, en relación a que falta la firma del Consorcio de Toledo para
aportar ayudas a los comerciantes.

  
Nicolás añadió ‘falta actividad’ en Toledo y criticó que ‘cuando algo se
promete, luego no llega’, además, matizó que una medida ‘acertada’ sería
‘hacer peatonal el Casco Histórico’ para potenciar el comercio.

Castillalamancha.es/Agencias

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El turismo en Castilla-La Mancha, una apuesta por la calidad

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José Manuel Díaz-Salazar (Consejero de Industria y Tecnología)

   Este año, la celebración del Día Mundial del Turismo se enmarca dentro de la conmemoración del IV Centenario de la publicación de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, un hecho particularmente significativo para quienes vivimos en esta tierra, en la que el maridaje realidad e imaginación se entrelazan con especial intensidad, siendo también un poderoso argumento para llevar el conocimiento de nuestra tierra más allá de los límites territoriales.

   Los datos son contundentes y avalan el importante trabajo que se viene realizando desde el Gobierno regional junto con el resto de instituciones públicas de Castilla-La Mancha que están comprometidas con el fortalecimiento del sector turístico así como la apuesta decidida de la iniciativa privada que, día a día, se esfuerza por impregnar su actuación bajo el distintivo de la calidad. Crecemos en viajeros por encima del 6%, en pernoctaciones doblamos la media nacional más de un 9%, el gasto por turista se ha incrementado un 51%, lo que se traduce en un gasto medio por turista superior a los 107 euros, y también en empleo somos la Comunidad Autónoma de España que más crece en afiliación de trabajadores a la Seguridad Social en el sector turístico con un incremento del 7’8%, más del doble de la media nacional.

   Aun siendo un balance positivo para Castilla-La Mancha, sabemos muy bien que el turismo es, hoy, una actividad altamente competitiva y que lo fundamental es diferenciarnos a través de las características especiales que ofrece nuestra región, cuya diversidad geográfica y riqueza patrimonial la hacen prácticamente única en el mundo.

   El objetivo del Gobierno regional no pasa, únicamente, por querer que vengan cada vez más turistas a nuestra región, como los cerca de 2 millones que lo hicieron el año pasado. Queremos que estos viajeros se queden con nosotros el máximo de tiempo del que dispongan y cuando regresen a su lugar de origen lo hagan satisfechos, con la certeza de volver a disfrutar de Castilla-La Mancha y de sus sorprendentes rincones y costumbres, queremos que sean también nuestros embajadores para promocionar nuestra tierra allí de donde provienen.

   Compartirán conmigo que el turismo es una de las actividades económicas con mayor potencial de crecimiento en Castilla-La Mancha. Necesitamos, en esta tarea, el compromiso de todos para hacerlo bajo criterios de sostenibilidad, calidad, innovación y cooperación. En este ámbito, como en tantos otros, no nos basta con ser buenos, debemos ser mejores. Se trata de una baza de presente y de futuro y la decisión de los castellano-manchegos apunta en la misma dirección. Estamos dispuestos no sólo a conquistar esa meta, sino a hacer que en ella coincidan el progreso, el bienestar y la calidad de vida.

Víctor Puerto: Mal director de lidia y peor compañero

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Francisco Córdoba Loro

   Sucedió el pasado 17 de Septiembre, en la taurina localidad de Almodóvar del Campo, en el transcurso de la corrida de toros, que se celebraba ese día, con reses de Luís Albarrán y una terna compuesta por: Víctor Puerto, Luís Miguel Encabo y Luís Miguel Vázquez.

   El objeto de esta carta, no es de ninguna manera, valorar la actuación artística de cada alterante, ni el comportamiento de los toros lidiados. Sí pretendo llamar la atención, y denunciar, la actitud poco profesional y de mal compañero, que ofreció Víctor Puerto. Ocurrió en el 6º de la tarde, cuando Luís Miguel Vázquez, se echo la muleta a la zurda y al intentar enjaretar una serie de naturales, el toro lo prendió de manera muy fea, propinándole una espectacular voltereta, y luego lo busco con saña en el suelo. Inmediatamente (como no podía ser de otra manera) saltaron para hacerle el quite, “todos” los profesionales que se encontraban en el callejón, todos menos uno, curiosamente el que como director de lidia, debía haber saltado el primero a hacerle el quite al compañero, con o sin capote, es su obligación como espada más antiguo, estar pendiente del desarrollo de la lidia, y velar por el buen transcurso de esta. Víctor Puerto la tarde del 17 de Septiembre, en Almodóvar del Campo –el sabrá por qué- no dio la talla ni como director de lidia y mucho menos como compañero, haciéndose el longuis, pertrechado tras el burladero, no dándose por enterado que en esos momentos, un compañero, te guste más, ó te guste menos, se debatía entre los pitones en un trágico, cara ó cruz, afortunadamente para Luís Miguel Vázquez, quedó todo en un fuerte varetazo y una tremenda paliza.

   Para quien no viviera en la Plaza, esta sorprendente conducta de mal compañero y profesional, que entre en el portal taurino burladerodos.com, en la ventana galerías >>mas, busque en Almodóvar 17 de Septiembre y en la galería fotográfica, en la pagina 9 se observará con absoluta claridad, esa irresponsable actitud pasiva, que dice muy poco, de un profesional taurino, como es el caso de Víctor Puerto.

Día Internacional de la Enfermedad de Alzheimer

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Tomás Mañas (Consejero de Bienestar Social) y Roberto Sabrido (Consejero de Sanidad)

   Uno de los peores males que puede soportar un ser humano es la pérdida de la memoria, de los recuerdos, de aquellos momentos de la vida que constituyen nuestro único patrimonio, lo más íntimo de cada persona. Vernos despojados de esa capacidad de recordar y rememorar caras, momentos, olores, situaciones… es una experiencia que no deberíamos sufrir.
   Sin embargo, los deseos no siempre concuerdan con la realidad, y la enfermedad de Alzheimer es algo tangible que cerca de 15.000 familias sufren en Castilla-La Mancha; y digo familias porque esta dolencia no sólo ataca a quien la padece directamente, sino que su familia, y más directamente la persona encargada de cuidar al enfermo, son quizás los principales afectados por el Alzheimer.

   Por ello, nuestro primer mensaje es de aliento y solidaridad con estas familias que tienen en su seno a un enfermo de Alzheimer, que día tras día se afanan en cuidarlo, en ofrecerle todas las atenciones que demanda y en conseguir que su existencia sea lo más digna posible.

   Nuestra solidaridad, y la de todo el Gobierno de Castilla-La Mancha, a estas familias y a las asociaciones que las agrupan, por su trabajo, su esfuerzo y el cariño que demuestran todos los días por ofrecer un mayor bienestar a los enfermos de Alzheimer.

   Un bienestar al que queremos colaborar desde el Gobierno de Castilla-La Mancha para conseguir que cada vez sean más los recursos, las atenciones y los programas de ayuda a los enfermos y de apoyo a sus familiares.

   Por eso ponemos en marcha centros de estancias diurnas, plazas residenciales específicas para tratar esta enfermedad, ayudas directas a las asociaciones y programas de ocio y salud, como el de Vacaciones para Enfermos del Azheimer y sus cuidadores directos, para compartir la carga que supone esta dolencia.

   También estamos reforzando con más profesionales y con más servicios nuestra red de cuidados sanitarios domiciliarios, sobre todo de enfermería, desde los centros de atención primaria de la región, aunque en coordinación máxima con los hospitales y la red de servicios sociales, para garantizar la atención sanitaria a los enfermos y a sus familias en casos de máxima discapacidad.

   No queremos finalizar sin transmitiros, a través de estas líneas, todo el afecto y la admiración por la labor que desarrollan las asociaciones y sus familiares y reiteraros el apoyo a todas aquellas iniciativas, que tengan como fin conseguir una mayor y mejor atención para todos.

Retos del nuevo curso escolar

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José Valverde (Consejero de Educación)

   En Castilla-La Mancha venimos trabajando con el propósito de mejorar, curso a curso, la calidad de la educación de nuestros alumnos y alumnas. Nunca, sin embargo, hemos entendido calidad como mero crecimiento. Así, que este nuevo curso comience con más profesorado, más centros, mejores dotaciones, mejores servicios, más medios, más formación y más programas es, además de una muy buena noticia, una condición necesaria para una mayor calidad. Necesaria, sí, pero no suficiente.
   Porque calidad, hablando de educación, es además -y en esto creo que coincidimos la Administración, y los docentes, las familias y el alumnado- la mejora de las competencias cognitivas que ayudan a alcanzar el éxito escolar, y la promoción de las actitudes y los valores que se consideran imprescindibles para ser buenos ciudadanos y participar efectivamente en la vida de la comunidad. Pretendemos por eso, también, que esta calidad se mida por el rasero de la equidad, para lograr un sistema educativo del que quede desterrado cualquier atisbo de desigualdad.

   La calidad es el eje sobre el que gira la educación, y no sólo tiene repercusiones en lo que aprenden los alumnos, sino también en su manera de aprender y en los beneficios que obtienen de la instrucción que reciben. La búsqueda de medios para lograr que los alumnos obtengan buenos resultados escolares y adquieran valores y competencias que les permitan desempeñar un papel positivo en la sociedad es una cuestión básica en la política educativa de Castilla-La Mancha. Por eso, continuaremos con la evaluación de los centros educativos, iniciada el curso pasado, prestando especial atención al desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje que en ellos se realizan y a las competencias básicas que deben alcanzar los alumnos y alumnas.

   Este curso, 2005-2006, es una oportunidad para festejar el logro de un empeño colectivo y de un reto que nos propusimos hace cinco años: el haber alcanzado la gratuidad real en todos los niveles de la educación obligatoria con el programa de “Gratuidad de libros de texto”, del que somos pioneros en España y con el que hemos conseguido satisfacer un derecho ciudadano y facilitar un alivio económico para las familias, además de educar a los alumnos y alumnas en la valoración y el cuidado del libro.

   Es justo reconocer hoy una vez más el esfuerzo del profesorado y el empeño de las familias en hacer realidad ese sueño. Y debo agradecer, muy especialmente, la excelente colaboración que han prestado los docentes y los libreros de la región para el buen desarrollo de este programa y la confianza que permanentemente depositan en el Gobierno de nuestra Comunidad.

  
Así mismo, podemos definir el presente curso como el de la Orientación, porque hemos dotado a todos los centros de Educación Primaria de un recurso de apoyo especializado para que, en colaboración con el profesorado y el conjunto de la comunidad educativa, trabaje en facilitar la mejor respuesta para que todos y cada uno de los escolares desarrollen plenamente sus capacidades.

  
Iniciamos durante este curso, con prudencia pero sistemáticamente, el Plan de Lectura que llevaremos a cabo de manera generalizada en los próximos años. Estamos convencidos de que hoy es más necesario que nunca que la escuela establezca como uno de sus fines primordiales el formar lectores competentes, que sean capaces de adoptar actitudes reflexivas y críticas ante los medios de transmisión y difusión de la cultura escrita, y en despertar el interés por la lectura como medio cultural, creativo y de placer para el tiempo de ocio. La afición a leer y el necesario hábito para llevar a cabo su práctica también se aprende. Por eso hemos iniciado el Plan en noventa y nueve centros, lo que va a suponer un cúmulo de experiencias positivas de extraordinario valor.

  
La educación, así como nuestra región, se sustenta en un buen presente, pero aspira a un futuro mejor. Afortunadamente podemos hablar de que este año es en el que más profesores nuevos se han incorporado al sistema, en el que hay más centros y el del mayor número de alumnos y alumnas escolarizados de toda la historia de Castilla-La Mancha. Y que este curso, también más que nunca, debe seguir avanzando en los valores de la solidaridad y la interculturalidad, pues hasta nuestras aulas siguen llegando personas de múltiples países, lenguas y culturas.

  
Sabemos que el mundo está lleno de oportunidades y que la educación es el mejor camino para alcanzarlas con éxito; por eso vamos a seguir trabajando, confiando en la excelente profesionalidad del profesorado y en el apoyo de las familias, para lograr que los alumnos y alumnas consigan el éxito escolar y para ayudarles a crecer en la libertad y la responsabilidad, para su progreso personal y para bien de Castilla-La Mancha.

Comisión de investigación

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Felipe Medina Santos

   Ahora que está en marcha la Comisión de Investigación en el Parlamento de nuestra Región, a la que van acudiendo responsables publicos y técnicos para esclarecer los acontecimientos que desembocaron en la muerte de 11 seres humanos por el incendio en la provincia de Guadalajara.Después de que el Presidente Barreda desplegase toda una serie de actuaciones políticas:visitar el lugar de los hechos,comparecer en el Parlamento Regional,entrevistarse con Zapatero,junto a los alcaldes de los pueblos afectados por esta tragedia,cabría hacerse una pregunta que no tiene respuesta :¿hasta donde va a llegar el PP en la acidez, acritud y dureza de su oposición política?.
   Los acontecimientos políticos que han rodeado al dramático incendio de Guadalajara inducen a pensar que las consignas del núcleo duro del PP tienen todavía suficiente fuerza como para imponerse a Mariano Rajoy, a pesar de que los reveses electorales, que son consecutivos, debieran incitarles a la reflexión. Los muertos no esperaron a ser enterrados para que el Congreso de los Diputados fuese testigo de un intento de agresión por parte de un diputado del PP, Rafael Hernando, que tiene una amplia historia y un pedigrí que no pasaría el tamiz democrático en cualquier país de nuestro entorno, en un incidente sin precedentes en nuestra vida parlamentaria.Gracias Sr.Marín por la elegancia y sentido democrático que implime a sus actuaciones.

   Si ni siquiera se esperó a enterrar a los muertos para utilizarlos como arma política ¿qué panorama tenemos por delante?

   Es cierto que los sucesos de Guadalajara se merecen una investigación exhaustiva que ya está en marcha en el Parlamento Regional para aclarar cualquier negligencia y exigir responsabilidades no solo políticas, sino penales, pero los tiempos y las formas, en democracia, no son sólo circunstancias litúrgicas sino que forman parte del entramado que da carácter y respeto al Estado de Derecho.

   Ni los reveses electorales ni la soledad parlamentaria del PP han sido motivos de meditación para la dirección del partido, que, nucleada por el sector más duro, insiste en una política de dureza sin paliativos y en crispar la vida política en España. Sus terminales mediáticas hacen el resto y el resultado es una pérdida de calidad democrática en la vida civil que todavía no se ha notado en la magnitud que se teme, porque esa cascada de fenómenos y formas tarda en manifestarse. Pero así como los hooligans son la chispa que incendia los campos de fútbol, diputados como Rafael Hernando y portavoces como Ángel Acebes,Eduardo Zaplana y la diputada regional Sra.Guarinos,siguiendo instrucciones de la calle Genova, son los detonadores de situaciones de estremecimiento político que vuelve a resucitar el fantasma de las dos Españas.Lo importante es que el Gobierno Regional ejerza su función con responsabilidad, dé explicaciones en sede parlamentaria y asuma las consecuencias de sus actos.¿Les parece poco la dimisión irrenunciable de la Sra.Arévalo en un gesto que le honra y pone en salvaguarda que en política no vale todo? Si el PP quiere algarabía no creo que se le daba dar el placer de concederles réplica.

Los peores momentos del Gobierno socialista

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Sebastián García (Secretario Provincial del Partido Popular en Ciudad Real)

   Antes de nada tengo que decir que entiendo que el Gobierno Socialista de Castilla-La Mancha, está pasando los peores momentos de su vida política. Sinceramente y por el bien de los castellano manchegos, me gustaría que las cosas fueran de otra manera.

   Nadie querría que las cosas en nuestra región hubiera tenido las consecuencias que están teniendo, pero usted tendrá que empezar a admitir que hay algo que se repite en todos los casos que últimamente están en la boca de la opinión pública, eso es: a).-que ustedes son los que gobiernan, y b).- la “desidia” que refleja su gestión.

   Ganas tenemos todos de que Castilla-La Mancha sea protagonista por cosas más fructíferas para los ciudadanos que los incendios, la salmonelosis, las barbaridades del Parque Nacional de Cabañeros y la vergonzosa falta de agua.

  
En el caso de la salmonelosis, que ha acabado afectando a más de dos mil doscientas personas en todo el territorio nacional, deben reconocer que algo se debió hacer mal, por parte del órgano competente de las inspecciones sanitarias a las industrias alimentarias de nuestra región. Lo que ha supuesto una grave epidemia con un muerto.

  
La verdad es terriblemente testaruda, ustedes llevan tanto tiempo dirigiendo el gobierno regional que se han creído infalibles en la gestión de la administración pública. Hacen las cosas por “inercia” y llega un momento en que la falta de ilusión en la dirección del gobierno acaba afectando negativamente a los ciudadanos.

  
Razones más que suficientes hay para que las cosas cambien. La “Comisión de Investigación” de las Cortes Regionales ha vuelto a demostrar la desidia que se muestra cuando se tiene una mayoría durante tanto tiempo y se gobierna por rutina. Ustedes tienen la mayoría parlamentaria, ustedes tienen el gobierno, y la totalidad de los funcionarios implicados en el incendio fueron colocados por ustedes. ¿Por qué no han querido que la Comisión de Investigación sea presidida por un miembro de la oposición?.

  
Investigar significa “hacer diligencias para descubrir algo”, en el caso del Incendio de Guadalajara, se pretende saber con la mayor exactitud qué fue lo que pasó, qué se hizo bien y qué se hizo mal, para evitar que desastres de estas dimensiones se repitan en el futuro. ¿Ustedes creen, que negando a la Comisión la documentación completa, o impidiendo que el Presidente Regional o la dimitida consejera de Medio Ambiente comparezcan ante la misma, se está demostrando interés en descubrir la verdad y nada más que la verdad?.

  
Con el análisis de sus respuestas y sus actos sobre la realidad cotidiana se demuestra, una y otra vez, que lo que lo único que les motiva a ustedes es mantenerse en el cargo a toda costa. No las ganas de hacer las cosas mejor que los demás, porque para eso hace falta una ilusión que ustedes perdieron hace un par de lustros.

  
Olvidan que en Castilla-La Mancha lo importante son los ciudadanos. Y el gobierno se gestiona para hacer la vida más fácil a los que habitamos esta región, y ya son demasiados casos los que han dejado de manifiesto que podríamos estar mejor, con un futuro más esperanzador. Lo saben aquellos decenas de miles que necesitan agua para su vida diaria, los ciudadanos de la zona afectada por el gravísimo incendio de Guadalajara y los que, por una u otra gestión se ven perjudicados por una gestión política manifiestamente mejorable.

  
En el caso de Guadalajara, ustedes se quieren lavar su conciencia con la emisión en las televisiones amigas de Castilla-La Mancha, de un spot publicitario claramente discutible por su efectividad, que favorezca la llegada de turistas a la zona del Alto Tajo. ¿Ustedes creen que así se solucionan las cosas?.

  
La política de micrófono y propaganda llega un momento en que se vuelve contra quién se obstina en utilizarla como única estrategia de la gobernación cotidiana. Ustedes están cayendo en ese inmenso error. Por el bien de esta Comunidad cambien el estilo de gobernar.

Barataria

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Ramón Gallego Gil

  

En los tiempos de Miguel de Cervantes para poder decir algo duro de la república había que estar bajo la sombra de alguien con el suficiente poder que lo amparara, (él se acogió al Duque de Béjar); o recurrir a traducirlo en clave de cuento como hizo Jonathan Swift, al hacerlo con los de Gulliver. Pero aún así la purga, la censura y a veces la más sombría y dura cárcel era la recompensa para las despiertas conciencias. Hoy parece que no es así; pero no es esta pluma quien lo asegure con suma certeza sino los ojos que leen y ven y los oídos que escuchan.

   Miguel de Cervantes, hombre de extraordinaria inteligencia y mayor sensibilidad, puso en solfa lo que ocurría en la calle y aún con cautelas alguna vez le llevó a reclusión. En la segunda parte del Quijote cuando cuenta “De como el gran Sancho Panza tomó posesión de la Ínsula, y del modo que comenzó a gobernar”.Previamente, Don Alonso, trocado en Quijote; le hizo a Sancho unas advertencias que son todo un manual de buen gobierno; no sin antes advertir el escudero que no importaba cómo le vistieran para ejercer el cargo que de cualquier manera que le vistieren sería siempre Sancho Panza. Clara advertencia a cuantos se sorprenden de que algunos a los que se les encomiendan cargos, y son de natural honrados, se espere de ellos que muden su condición. Así pues no yerra el que así se comporta sino el que mal supone.

   Sancho, buen hombre, naturalmente preparado para sobrevivir en cualquier momento y trance, no dejó nunca de hacer valer su nobleza y su honradez cuando las cuestiones vitales estaban en compromiso. Parece injusto, pues, hacer presentar al buen escudero como un chalán y hombre materialista radical, cuando lo que realmente era un práctico que no dejaba para el azar ni el futuro la suerte de vivir lo mejor posible. Y en todo caso hombre entrañable, confiado y de buen corazón.

   Por eso si me han de poner en la tesitura de señalar algún felón despreciable, de entre los que van apareciendo en la novela de don Miguel, quizá sea uno de los más grandes el dueño, factotum, o señor de aquella tierra , incluidos los inmuebles que aparecían como castillos o palacios, que con su gran influencia y poder se presta a la despreciable chanza de humillar al buen hombre para solaz de todos aquellos que se llamaban señores, y del pueblo llano que, sin saber de qué iba el asunto, se presta siempre a este tipo de escarnecimientos para una suerte de purga o sacrificio ritual que les libre de sus miserias que, en verdad, suelen ser muchas. Y todo defraudando la confianza de un hombre honesto que cree en el orden, so semejanza de bien a mal, que es como Alfonso X llamaba a la traición en el código de “Las Partidas”.

   Los asuntos de este reino de “Barataria” son tristes, tanto, como que se da como real y bueno una enorme mentira y fraude; que sin remedio lleva al más inevitable desastre; y Sancho, o ningún otro hombre, por honesto que sea, lo puede evitar. Después de la experiencia en la Ínsula de Barataria, no queda más al lector que reconocer la crueldad de los que están fuera del alcance de toda justicia y se permiten jugar con la dignidad de un hombre con la embriaguez que les da su soberbia, su falta de honestidad y prepotencia. No saben que los hombres como Sancho son merecedores de respeto y ellos de desprecio.

   Barataria le puso Cervantes, como decía él: porque el lugar se llamara Baratario o por llegar de un barato. Así lo dijo y no seré yo quien le ponga otro nombre, aunque estas líneas se miren con lupa por el mismísimo Torquemada.

La asignatura pendiente

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Carmen Quintanilla Barba
(Diputada Nacional por el Partido Popular)

  

Hace unos días asistimos estupefactos y consternados a una nueva demostración de la cruda realidad: la violencia doméstica sigue estando entre nosotros, tan escurridiza como siempre, dejando claro que esta lacra social está muy lejos de quedar desarticulada y trasnochada.

   La última víctima de la barbarie, la agresividad y la sin razón ha sido Vanesa, una joven de Puertollano que a buen seguro nunca imaginó, cuando unió su vida al hombre que quería, que se vería unos años después postrada en la cama de un hospital recuperándose de las graves quemaduras que su compañero le produjo en plena calle y a plena luz del día.

   Esta joven, como tantas otras, sólo quiso apartarse del dolor y decidió cerrar con fuerza la puerta de una etapa de su vida que le trajo amenazas, inseguridad y dolor. Sólo por ese motivo, despertó el instinto vengativo y violento de un ex-esposo que no quiso que fuera feliz y que siempre pensó que su mujer era un objeto de su propiedad del que podía y debía disponer con total impunidad. Ahora ella, lucha encarnizadamente por salir adelante con el apoyo de los suyos, por recuperarse de unas heridas que han dejado marcado su cuerpo y su alma probablemente para siempre.

   Los que no hemos sufrido la violencia, no sabremos nunca el alcance de una situación tan extrema y dura, las sensaciones de rabia, impotencia, preocupación y miedo que inundarán en este momento a los que aman a Vanesa. Desde estas líneas, deseo ofrecerles todo mi apoyo e infundirles mucho ánimo para afrontar día a día esta difícil batalla en la que se encuentran sumergidos.

   Tras siete meses desde la aprobación de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, heridas como las causadas a Vanesa nos devuelven de un golpe a la cruda realidad: esta Ley bienintencionada, no sirve para garantizar la seguridad de las mujeres que han sido agredidas física o psíquicamente y que han pedido el apoyo de las instituciones solicitando una Orden de Protección.

   La garantía de la seguridad y de la integridad, estoy segura que daría nuevas esperanzas de futuro a muchas mujeres que hoy por hoy no se atreven a denunciar por miedo a represalias y nuevos ataques y a aquellas que una vez iniciado el proceso, deciden interrumpirlo esgrimiendo los mismos argumentos. Pero es posible poner fin a años y meses en los que la mujer maltratada se ha visto confinada a los muros de su casa con la sensación de ser el único reducto donde la seguridad es una realidad. El Partido Popular está luchando para que se cree lo que hemos llamado “Plan de Seguridad Personal” para asegurar, en función de las características y condiciones de cada mujer, unos niveles de protección mediante medios telemáticos y tecnológicos y personal policial adecuados e individualizados que devuelvan a estas mujeres su libertad y les abran puertas a la construcción de su nueva vida, lejos de temores y palizas.

   Vanesa es la más desgraciada evidencia de que no todo está hecho, de que los poderes públicos no podemos aún felicitarnos y darnos palmadas en la espalda. El esfuerzo conjunto y cohesionado de los partidos políticos en busca de un único interés, el de las víctimas, es la mejor baza frente al agresor. Si el temor a la cárcel o la orden de un juez no son suficientes para desincentivar agresiones posteriores, el agresor debe saber que la mujer no está sola.

   Y la sociedad, tiene un papel vital en la destrucción final del entramado de la violencia doméstica. A más repulsa, más conciencia social de la importancia de educar en igualdad, de transmitir a nuestros hijos que mujeres y hombres deben caminar juntos. Nuestra mayor esperanza es que las generaciones futuras reconozcan el maltrato como un comportamiento repulsivo y la única manera de conseguir que esta idea cale hondo entre nuestros jóvenes es a través de la educación en el seno de las familias y en la escuela. No permitamos la indiferencia, no dejemos que la habitual frecuencia con la que escuchamos el dolor de las mujeres maltratadas nos dé otra perspectiva de las cosas. El maltrato sigue siendo una tragedia, y cada víctima un ejemplo de que el cambio que ha de producirse en España está aún en proceso.

Buscando a Azorín por La Mancha (23)

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Ramón Fernández Palmeral

Su 132 cumpleaños con libros

Señor Azorín:

   No quiero echar la llave sin contarle que en la Casa de Cultura de su pueblo, Monóvar, celebramos el CXXXII aniversario de su nacimiento el día 8 de junio del 2005. Me invitó a los acto el director de la Casa-Museo don José Payá Bernabé para la presentación del libro editado por el Centro de estudios Castilla-La Mancha, de su libro de La ruta de don Quijote I Centenario 1905-2005, con epílogo de Jose Payá. A las 19 horas tomé la A-31, llegué a Monóvar y crucé la calle Mayor, pasé por la iglesia y la plaza del Ayuntamiento y ya en la calle Argentina, una transversal empinada, aparqué, porque la calle de Salamanca está tan cerca que desde el coche se puede leer la placa, además de estrecha esta calle es dirección prohibida. Allí, Enrique, administrativo que es prejubilado de la CAM y que vive en Novelda, con la amabilidad que le caracteriza, me dio un catálogo de la Conmemoración de su 132 Aniversario, que muestro para este artículo.

   Recogí las fotocopias de la introducción a La ruta de don Quijote, de Santiago Riopérez, de la rara edición Rembrant de Alicante, 1982, y que ya tenía concertada para que me la preparara, pues sabía que esta introducción me ampliaría muchos datos que yo ignoraba sobre su libro.

   Desde la Casa- Museo a la Casa de Cultura fuimos andando un grupo de personas que habían venido desde Ciudad Real: Isidro Sánchez y Esther Almarcha, del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha, Francisco Aliá Miranda, Vicerrector del Campus de Ciudad Real y el editor del libro, Juan Manuel Abascal, Directo de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, José Payá y un representante del Vicerrectorado de Extensión Universitaria de Alicante. Miguel Salvador, Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Monóvar.

   En la puerta de la Casa de Cultura estaba el adelantado de Monóvar Salvador Poveda y el Concejal de Cultura, y mucho público. A la entrada compré el nuevo libro que se presentaba y pedí un autógrafo a Esther Almarcha, más que nada para autentificar la compra y el momento, ya sabe usted que los libros sin autógrafos parecen salchichones caseros, sin marchamo ni garantías.

   El acto empezó a las 20´15, hora española de los actos, como siempre un cuarto de hora más tarde porque en España esto es así, siempre un cuarto de hora y hasta media hora más tarde, porque parece que no es educado empezar con el patio de butacas medio vació, es mejor esperar un poco, hacerse el remolón. El salón de actos, a modo de teatro, tiene un escenario amplio, había un lugar de privilegio, una mesa y un decorado elegante con una especie de colcha sobre un tendedero, y detrás el cuadro gigante de la Xantipa, vestida con su uniforme de luto y su pelo recogido en moño. He de destacar que tras las presentaciones del libro ya anotado, hubo una lectura dramatizada de los capítulos que hablan de la Xantipa. Subieron al escenario dos mujeres vestidas de luto con melena suelta, como las de la casa de Bernarda Alba de García Lorca, y un violonchelista (Francisco J. Alvillar), que como todo los violonchelistas se sentó como para lavarse los pies, allí delante de todos los espectadores. Un lujo de actrices que nos hicieron llorar y aplaudir con entusiasmo; durante la representación no hubo una sola tos, ni sonó ningún móvil ni la gente se levantó para ir al retrete; ellas eran las actrices Manuela Amat y Brígida Blasco, profesoras de alguna escuela de arte dramático.

   Luego me dijo José Paya que cuando los oyó recitar por primera vez les dijo: nada, sin más al escenario, y no creo que sea la última vez, porque uno puede actuar, pero otra cosa es vivir la escena.

   Cerrada la vivencia escénica de la Xantipa, huevo recordatorio del 132 aniversario de su nacimiento, y clausura del alcalde, Concejal de Cultura y un representante de la CAM. Luego hubo cambios de tarjetas de visitas. Lo normal en estos actos, que siempre sirven para dar a conocer la cara y la talla, porque los nombres de por sí no son más que mudos anagramas, las personas son más interesantes que los cargos y las cátedras.

   Regresé a mi casa a eso de las once, me leí de un tirón el libro que había comprado, ilustrado con fotografías antiguas de La Mancha, un libro para ponerle una nota muy alta.

   No quiero finalizar estos artículos monográficos sin agradecer a Luis Andrés de Monóver punto com, la diligencia y disposición en pasar estos trabajos a su portal, donde los artículos azorinianos tienen un lugar privilegio.

   Un amigo indulgente me peguntó en broma

–¿Qué, encontraste a Azorín por La Mancha?

–Y yo, que soy un pobrecito escritor le dije que por supuesto que sí.

Alicante, 30 de junio 2005

www.monover.com

Buscando a Azorín por La Mancha (22)

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Ramón Fernández Palmeral

Visita a la sala “Miguel de Cervantes” de la Biblioteca Nacional

Señor Azorín:

   El domingo 22 de mayo actual llegué a Madrid, con mi hijo Rubén, él a sus negocios y yo al mío, a la Biblioteca Nacional para descansar un poco de libros. Llegamos a la estación de Atocha tomamos la línea 1 del Metro y bajamos en el apeadero o estación de Gran Vía, el Hotel P estaba muy cerca, sus ventanas dan a la fachada del edificio de la Telefónica.

   Por la tarde fuimos a dar una vuelta por la Puerta del Sol o kilómetro cero de España, todas la radiales parten de aquí, es el eje de las redes españolas de comunicación, donde además se eleva el famoso reloj de las 12 uvas. No se podía caminar ni por Preciados ni por Carretas, el bullicio de muchos peatones, quizás demasiados, ¿acaso no se hundiría el suelo, pensé, porque Madrid está hueco por el Metro, gentío multirracial, arrollador, apretado hasta la claustrofobia. Añoré la amplitud de La Mancha, quiero volver, volveré… A empujones llegamos a la Plaza Mayor, me parecía estar en el extranjero, en un Madrid que yo no conocía, porque Madrid me mata, se ha convertido en una ciudad laboral interracial que es otro vector de la sociología, y me parece bien, pero a mi no me gusta. Hacía 35 años que estuve en Madrid por primera vez en viaje de boda, que era un Madrid señorial, castizo, entrañable, pacífico; pero este Madrid de ahora, a mí me parecía extraño, es como si la ciudad se hubiera trasladado al cono Sur de América.

   En la Plaza Mayor nos sentamos en una terraza para cenar, del precio de las consumiciones mejor no hablar, en fin éramos turistas en nuestro propio país y eso se paga con creces. Como la noche no me gusta y es arriesgado deambular por Montera e incluso por Callao o la Gran Vía, decidimos ver la televisión, y tender el arpa de la espalda para el reposo, aunque el ruido que generaba la calle nos hizo espectadores de un nocturno con sirenas.

   La mañana del día 23, la Gran Vía era otra vía, porque Madrid era otro Madrid, tenía un cielo Velazqueño y Antoniolopezco, con el azul cobalto limpio y envidiable, hice unas fotos con la cámara digital buscando esa luz misteriosa de las ocho de la mañana en que la luz se deja fotografiar. Yo entré en la Cafería Zahara, un salón amplio, la más grande de las cafeterías posibles. El camarero me atendió al instante, pedí mi tostada de aceite de oliva y café con leche para despertar las últimas neuronas perezosas. El aceite no me lo sirvieron en una redoma o jarrita de vidrio, sino que estaba embutido en una tarrina como las de mermelada, embasada en Cabra (Córdoba), el aceite no era del verde de Jaén, tenía 0.40 grados de acidez, a la hora de pagar, asombro: 1,60 €, solamente. De alguna forma me recompensaba de la clavada de la tarde anterior.

   Cerca de la puerta de la cafetería Zahara en la Gran Vía hay una parada de autobuses, cuando paró uno de ellos pregunté al conductor si este me dejaba en la Biblioteca Nacional, me dijo que no pero que paraba en la Plaza de Cibeles y desde allí subían otros por Recoletos. Efectivamente la Biblioteca está muy cerca de La Cibeles y se podía ir caminando. Una vez bajé en Cibeles, nada más tomar pie en la acera, se me acercó, espontánea y bella, una joven que me dijo «Si usted va a la Biblioteca Nacional los autobuses pararán allí…». Y me señaló con el dedo el lugar de la parada, en la fachada de lo que fue El Antiguo Edificio de Correos y ahora es sede de la Comunidad de Madrid: La chica debió de oírme cuando se lo pregunté al conductor del autobús, y luego muy atenta, estuvo “al loro” para informarme adecuadamente. Estamos en el centro financiero porque además aquí se sitúa avizor el Banco de España, el meridiano cero de la economía; veo el fuerte del Ministerio de Defensa, antes Ministerio del Ejercito, donde mi padre estuvo 6 años haciendo la mili.

   Desde la plaza hice unas fotografías a la diosa del carro de los leones, simbolismo y surrealismo, pura mitología a la que ya nos hemos acostumbrado, la Cibeles tiene un poder seductor que hoy día no apreciamos, ni miramos, la vemos como algo cotidiano, como si no pudiera ser de otra forma. Subí por Recoletos, el paseo puede tener muy bien 200 metros de lado a lado, muy cerca está la cabaña/palacio que fue del banquero y marqués de Salamanca, que además fue Ministro de Hacienda, construyó las principales línea de ferrocarriles y el barrio que lleva su nombre, hoy en día es una de la sedes del BBV.

   Ya estamos en la Biblioteca Nacional, una verja la rodea, el exterior me recuerda otro edificio similar: el Palacio del Congreso, pero sin los dos leones de bronce hechos de los bronces de cañones enemigos. «¿Leoncitos a mí? ¿A mí leoncitos, ya tales horas?», porque en la puerta de la BNE hay otros cuatro leones de la literatura, y estos leones sí que me impresionan, me achican, me subyugan, me humillan desde el pedestal de su altura histórica. En el paseo de Recoletos hay otra escultura de bronce, de don Ramón del Valle Inclán levantando el pie derecho para dar un pasito, camina hacia la BNE, para conversar con los cuatro clásicos, leones de la palabra. También vi una escultura muy plástica de dos niños sentados en un poyete leyendo el mismo libro: «Los libreros españoles al libro y sus creadores».

   La Biblioteca Nacional tiene su domicilio en Recoletos 20-22. 28071 Madrid (España), también tiene una Sede en Alcalá de de Henares. Ctra. Alcalá a Meco, Km. 1,600. 28871 Alcalá de Henares (España). La fachada es neoclásica con frontispicio y en lugar de columnas, están las esculturas de cuatro de nuestros más importantes escritores, yo recuerdo la de Cervantes y la de López de Vega, y Luis Vives, y otra de Alfonso el Sabio. Fue fundada por el primer Borbón Felipe V en 1712 como Biblioteca Pública de Palacio. Por un privilegio real, precedente del actual depósito legal, los impresores debían depositar un ejemplar de los libros impresos en España. En 1836, la Biblioteca dejó de ser propiedad de la Corona y pasó a depender del Ministerio de la Gobernación, y recibió por primera vez el nombre de Biblioteca Nacional. Durante el siglo XIX ingresaron por incautación, compra o donativo, la mayoría de los libros antiguos y valiosos que posee la Biblioteca. En 1892 se finaliza la construcción del edificio de Recoletos que debía ser la sede de la Exposición Iberoamericana conmemorativa del IV Centenario del Descubrimiento de América celebrada en este año. La «Sala Miguel de Cervantes» se creó en 1894, siendo director de la BN Manuel Tamayo y Baus, antes las ediciones y textos cervantinos se encontraban en la Sección 2º «Libros raros y preciosos», que a su vez había sido creada en 1873 del otro del Departamento de Impresos, por que el otro departamento era el de Manuscritos.

   En la parte baja de la Biblioteca Nacional hay una exposición titulada «El Quijote Biografía de un libro», sin embargo, para mi despropósito, estaba cerrada porque era lunes y no la pude ver, tendré que dejarlo para otro día, ya que está abierta hasta el 2 de octubre, aunque conseguí un catálogo informativo. Hay una visión artística de la novela de Cervantes, a través de la iconografía, el cine y la imprenta, dice el creador del video, el artista manchego Gabriel Corchero, que se han escrito sobre El Quijote más de tres mil quinientos libros, creo que se queda corto.

   Entré en la Biblioteca Nacional por la puerta que está cerca de la estatua de Cervantes, vestido con gárgola y calza de la época y un libro en la mano izquierda, le hago el dibujo del recuerdo, es como si al fin del viaje me encontrara cara a cara con el autor de la novela que nos ha guiado gasta aquí.

–¿Cómo usted aquí don Miguel de Cervantes? ¿Acaso es que me estaba usted aguardando para censurarme en mis muchos errores?

   Traspasada la puerta hay un control de seguridad como en los aeropuerto, arcos y detector de metales y máquina de rayos X, luego un puesto de información y a la izquierda las oficinas de registro. Como era la primera ver que iba a la Biblioteca Nacional necesitada el carné de la Biblioteca o carné de investigador, que no tenía, para poder entrar como lector y menos aún me dejarían entrar a la «Sala Miguel de Cervantes» a la que yo quería acceder porque en realidad era el verdadero destino de mi viaje, entrar en el sagrado templo donde se custodia la bibliografía y demás material cervantino.

   Me pidieron el carné de identidad lo metieron en la base de datos, en el catálogo Ariadna y demás controles informáticos, me dijeron que nones, que yo no podía acceder. Les hablé de mi libro Encuentros en el IV Centenario, pero como es una autopublicación no estaba registrado en los fondos. Así que me permitieron ver a la jefa del departamento, entré a su despacho, y me hizo sentar, me atendió con suma amabilidad, me preguntó: ¿Pero usted tiene libros o artículos publicados, que demuestren su labor de investigador? Mi respuesta no se hizo esperar, pues claro que sí, tengo artículos en la Comisión del IV Centenario de Aranjuez, en Monòver punto con, en Baquiana de Miami en (E.E.U.U.), puede mirar en el ordenador. Y la jefa del departamento de entrada y registro, morena y discreta, con paciencia miró en la pantalla del ordenador y que yo también lo podía ver, yo estaba contento porque aquel aparato me iba a dar el acceso que necesitaba. Y de repente, Baquiana y mi artículo recién publicado en el número 35/36 de mayo a agosto 2005, y allí estaba mi nombre y el título: «Cervantes y la filosofía española». La jefa cambió de actitud, me creyó, e imprimió una copia de lo que aparecía en la pantalla a la vez que me dijo: con este documento ya le puedo dar un pase temporal para la «Sala de Cervantes», venga conmigo que se lo hacen.

   Con aquel pasé temporal en mis manos me sentía feliz, importante, casi como una implícita recompensa a mis muchas horas en la Ruta del Quijote buscándole a usted por la Mancha, hoteles, restaurantes, lagunas, cuevas, molinos y castillos, y muchas horas en el ordenador, repasando los trabajos y con mis borradores y dibujos, en un trabajo altruista porque esto no esta pagado con nada.

   Pasé la impresionante, potente, avasalladora escultura de Menéndez y Pelayo que está sentado con un libro en la mano, y preside la entrada a seguridad. Un vigilante me dio una pegatina verde de lector, que me puse en el pecho como si hubiera ganado la mejor de las medallas, caminé por un pasillo donde había unos retratos al óleo del centenario escritor Fernando de Ayala, y pasé a una sala previa donde colgaban más retratos, todos del mismo tamaño, el de Miguel Delibes, Mario Vargas Llosa, de Camilo José Cela, del cubano Cabrera Infante, y otros, debajo la fecha en que habían sido galardonados con el Premios Cervantes. Allí, bajo la vigilancia atenta de la miradas orgullosas, casi despreciativas, altivas, omnipotentes, de los arcanos mayores de las letras hispanas, me hacía más grande por compartir la misma lengua, y pasé directo a la «Sala Miguel de Cervantes» situada junto a unos servicios con la tentación prohibida de hacerme una foto en el contraluz; no me la hice por respeto a las normas. Eras las once de la mañana.

   Una vez dentro, bajo los altos techos de las tres salas, yo veía en las cúpulas el cielo de las letras, y el cielo de La Mancha, y recordaba aquellas tardes en el paseo de las lagunas de Ruidera con mi amigo Vicente, quien había perdido el equilibrio en un accidente, o en Villanueva de los Infantes, o en Argamasilla, o en Criptana, o en Alcázar, o en Puerto Lápice, o en su Casa Museo en Monóvar. Qué lejos en el tiempo queda todo este viaje buscándole a usted por los caminos de La Mancha y Montiel.

   A la izquierda se abren las tres salas amplias, palaciegas, un tempo de libros sagrados y archivos con objetos litúrgicos, mesas grandes de maciza madera con sus reclinatorios y su focos superiores, decoradas la altas paredes con cuadros del valenciano Muñoz Degrain, que donó veinte cuadros en 1916 para esta sala tan especial, meridiano cero del mundo cervantino, cuadros con escenas de El Quijote, con duquesas, Montesinos…, actualmente hay 18 cuadros, porque dos están en la exposición de la biografía de un libro, ya descrita.

   En cada mesa había un investigador, bien tomando notas a lápiz, porque aquí hay que usar el lápiz, por si no lo sabían, o tomando notas directamente en el ordenador portátil. Apuntes de un viejo manuscrito que tiene un letra infernal, sobre cuyas hojas se me iba la mirada inquisitiva y curiosa, ojos niños perdidos en una maravilla de las letras, meta y fin de cualquier ambición bibliográfica. En una mesa había un grupo de cuatro o cinco alumnas con una profesora que les leía un incunable perfectamente decorado con letras góticas, pero que su lenguaje me era ininteligible. Otros investigadores estaban tomando notas en sus portátiles y consultando en ordenadores. Pasé al fondo de la sala, silenciosa, solemne, con ventanales que traían la luz tamizada de los palacios y alcázares del Madrid de los austrias en las Meninas, de Goya, del Greco…

   Estaba paralizado, pero por fin me atreví a tocar un libro al azar, como si me estuviera esperando en el tiempo quijotesco, y, tembloroso y tímido ante una hipotética llamada infantil de atención, saqué de los anaqueles el pesado libro, que por casualidad era el Catálogo bibliográfico de la Sección de Cervantes (1930), de don Gabriel Martín del Río y Rico, marcado con el número IN-O17.1(460)NAC. Tomé mis notas.

   Luego en un ordenador busqué en el catálogo las ediciones de su libro, La ruta de don Quijote, encontré veintisiete referencias:

   La primera es la edición de Leonardo Williams (1905); Imprenta de la revista de Archivos 1912; la de Juan Pueyes en 1916; En Aguilar de México 1951; H. Ramsden, Manchester University Press (1969), José María Martínez Cachero, Cátedra de 1984/88/95; Ramona Velasco vda. de Pérez sin año, Madrid; la de Evaristo García y María García de la Habana 1970; La editorial Edaf tiene cuatro ediciones; Editorial Atalaya de Barcelona,1996; Bueno Aires, Losada, 1974; Mauro Armino cuatro ediciones en Edaf; la última la de la Diputación Provincial de Alicante, 2005, con prólogo de José Ferrándiz Lozano e ilustrada por Joan Castejón; en las Obras Completas de Rafael Caro Raggio de 1919, y en la de Ángel Cruz Rueda de Aguilar 1947-1954 (Graficas Orbe SA).

   No estaban ni la última, editada por la Universidad Castilla la Mancha (2005), ni tampoco la de la editorial Rembrant de Alicante 1982, con prólogo de Santiago Riopérez e ilustraciones de Santiago Agustín Redondela, ni la de Biblioteca Renacimiento de 1915.

   Por la tarde regresamos mi hijo y yo en el Altaria a Alicante, en las cuatro hora de viaje me dio tiempo a poner en orden mis notas y escribir el borrador de esta última referencia a mis andanzas buscando a un Azorín cervantino. Pasamos por La Mancha a toda velocidad, no apartaba mi vista de la ventanilla blindada del vagón/coche de preferente. Por un momento hago un disparo de memoria, un tiro veloz de los recuerdos que llevo como en un macuto a la espalda, y en mi alegría lloro y me pongo triste por recordar los lugares de La Mancha buscándole a usted, señor Azorín, buscando sus huellas en las casas vetustas, en los pueblos señoriales, en los batanes, llanos y páramos, vides en ciernes, trigales, lagunas, ríos que quieren acordarse de que son ríos y de vez en cuando desparecen en el subsuelo y vuelven, en las Tablas de Daimiel, aquellos molinos de viento ahora en descanso de aspas y velas, con aquel motorista hablando por teléfono móvil, pueblos tranquilos e históricos, y de las múltiples esculturas de don Quijote y Sancho, de don Quijote y Dulcinea…

   El tren tiene una estación en su pueblo, antes de Elda-Petrel, pero no tiene ya parada Monóvar. Recuerdo que el día 8 de junio se cumplirá el 132 Aniversario de su nacimiento, no sí cantarle cumpleaños feliz, no sé si es apropiado o ni siquiera literario. Ya son cerca de las 22 horas y el tren ha pasado por debajo del puente rojo, un din-don anuncia la estación término de Alicante.

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Discrepancias entre EE.UU. y UE sobre la Sociedad de la Información

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Ricardo Chamorro

   Las concepciones jurídicas de Europa y América relativas al ordenamiento de la Protección de Datos o el Comercio Electrónico tienen importantes discrepancias.

   Las controversias son numerosas. Los europeos, mas rigoristas en la aplicación de los derechos fundamentales, son acusados por los estadounidenses de construir leyes obtusas que complican la agilidad de las nuevas tecnologías. Igualmente los EE.UU. son menos garantes en la Protección de los datos dando una prioridad absoluta a la seguridad, lo que se enfrenta en algunos casos al respeto de la integridad personal y familiar del individuo.

   La Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y el Comercio Electrónico española es una ley muy criticada desde foros estadounidenses especializados en esta materia. Algunos críticos alegan que esta Ley va mucho mas allá de lo que dispone la Directiva Europea, lo que perjudica la agilidad de las empresas que dan servicios en Internet.

   Igualmente la postura de los juristas de la Unión Europea con relación a la protección de los datos de los ciudadanos dista mucho de la aptitud mantenida por EE.UU. Mientras los norteamericanos son férreos defensores de la intromisión en la intimidad, incluso rozando el quebrantamiento de algún derecho fundamental, para salvaguardar la seguridad y la lucha antiterrorista, los europeos debaten minuciosamente cualquier medida nueva, sobre todo después de los atentados de Madrid y Londres, para llegar a un difícil equilibrio que proteja la intimidad y favorezca la seguridad.

   Uno de los debates intensos entre la UE y EE.UU. ha sido el relativo al Sistema de Información sobre Pasajeros del Servicio de Aduanas. En el mismo la Administración estadounidense pretendía recoger un numero excesivo de datos personales, quince minutos antes de la salida del avión, para el control de pasajeros. Finalmente, y después de un intenso debate, dicho sistema ha entrado en vigor pero con una reducción sustancial de los datos recabados, que encaja dentro de los criterios europeos de protección.

   Todos estos criterios jurídicos, a veces enfrentados, van a ser de gran importancia para el desarrollo marco sobre datos y radicalización que en septiembre propondrá la Comisión Europea. En el propio seno de la Unión los criterios seguridad vs intimidad serán objeto de un intenso debate.

   La colaboración y el acuerdo entre América y Europa debe ser la premisa principal para que la sociedad occidental comparta criterios, aprenda de las experiencias contrastadas y avance hacia una sociedad más segura y respetuosa con los derechos y libertades.

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Comisión de investigación o comisión de salvación

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José María Bris Gallego (Diputado Regional del PP)

   El pasado día 1 de agosto, en las Cortes Regionales de Castilla-La Mancha, se constituyó la Comisión de Investigación del incendio forestal que arrasó 13.000 Has. de pinares en la provincia de Guadalajara, desde su inicio, el 16 de julio- hasta su control -que no extinción- el 21 del mismo mes. En él, como todos conocen, murieron once miembros del retén de Cogolludo, en el que ha sido sin duda el incendio mas cruento que ha acaecido en la historia reciente de Guadalajara.

   Los testimonios de los que sufrieron directamente el incendio -los vecinos de los pueblos afectados- y de gran parte de los que de una u otra forma participaron en lo trabajos de extinción, así como la gran mayoría de los medios de comunicación que siguieron el inicio y el desarrollo del mismo, no han dudado en afirmar que no se contó en las 30 primeras horas -sobre todo en los primeros momentos que son claves hasta que se conoció que había victimas- con los medios materiales (sobre todo) y los recursos humanos necesarios para poder hacer frente a un incendio de esas características .

   Se habló de descoordinación, de falta de dirección, de negligencia por parte de las autoridades responsables, de olvidos y de destacadas ausencias. Pero, sobre todo, se habló de las once personas que fallecieron, de saber porqué y quién les había enviado a ese lugar que era un verdadero infierno y en el que nunca debieran haber entrado.

   Según los responsables políticos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha todo se hizo bien, no hubo errores, no los admitieron, pero el caso es que allí murieron once personas y se quemaron miles de hectáreas de pinares.

   Pero, a pesar de lo bien que lo habían hecho todo, para salvar la cara del Gobierno, la consejera de Medio Ambiente tuvo que dimitir y los ciudadanos queremos saber la verdad de lo que ocurrió en esos nefastos días en nuestras queridas tierras de Guadalajara.

   Los primeros, los Grupos Políticos. El PP desde la oposición y, según ellos mismos afirmaron aunque tenemos nuestras fundamentadas dudas, los que apoyan con mayoría absoluta al gobierno de José María Barreda. Los dos pidieron la creación de la Comisión de Investigación. Se adelantó en la iniciativa el PP, y después, «a rebufo”, el PSOE. Para conocer la verdad, toda la verdad de lo que paso allí, de manera especial en las primeras horas que como hemos señalado son claves para la evolución final del incendio.

   La Comisión la forman seis diputados del PSOE y cuatro del PP. El primer desacuerdo estuvo en la elección de su Presidente, ya que el Grupo Popular consideraba que, si de investigar la actuación del gobierno se trataba, lo lógico es que la presidiera un miembro de la oposición, como ya ha ocurrido en otros Parlamentos en casos similares. La propuesta fue rechazada y elegido presidente Antonio Marco Martínez, el cual nos merece todo nuestro respeto y consideración, pero no era la persona la cuestión de fondo que se planteaba, sino el talante al que, desde el primer momento, acudía a la Comisión el PSOE, que ya se entrevé que no va a ser conocer la verdad, sino su verdad.

   Y así se ha ratificado con la lista de comparecientes que la Comisión ha aprobado, que son los que el Grupo Parlamentario Socialista ha querido que vayan. De tal manera que la relación ha quedado constituida por las 44 personas que ellos han propuesto; 14 cargos políticos del Gobierno de Castilla-La Mancha, 11 funcionarios de la Junta, muchos de ellos jefes de Servicios, 8 alcaldes del PSOE, 2 alcaldesas del PP, 2 catedráticos de la Universidad de Castilla-La Mancha, un catedrático ex alcalde del PSOE, 2 miembros de los sindicatos UGT y CC OO, 3 catedráticos y expertos y un alto cargo de la Guardia Civil.

   Todos ellos, como decimos, propuestos por el PSOE, que solo admitió del PP -porque coincidían con los que ellos proponían- 9 cargos políticos de la Junta, 5 alcaldes del PSOE, las 2 alcaldesas del PP, un funcionario de la empresa vinculada al gobierno regional TRAGSA y el alto cargo de la Guardia Civil.

   Las otras 74 personas propuestas por el Partido Popular para tratar de esclarecer la verdad fueron rechazadas por el rodillo socialista, que tanto se utiliza en Castilla-La Mancha y debe ser denunciado para que toda España conozca como se viene funcionando en estas Cortes.

   Creándose un Comisión cómoda para el PSOE, que en base a su constitución no va a buscar la verdad -no le interesa- sino su unilateral verdad. La que ya manifestó la ex consejera de Medio Ambiente al no admitir que existiera error alguno en la actuación de la Junta, ó en la comparecencia del Presidente Barreda al afirmar que la culpa del desastre sólo la tenían las circunstancias climatológicas adversas y las especiales condiciones de la naturaleza .

   El Grupo Parlamentario Socialista rechazó con sus votos que acudieran a la Comisión 74 personas propuestas por el Partido Popular, que tuvieron relación directa en la mayoría de los casos con el incendio.

   Así, en la Comisión no habrá más expertos que los propuestos por ellos; ni otros funcionarios de la Junta; ni responsables de los Servicios, como los del 112, o los Centros de Operación Regional y Provincial que los que ellos propusieron. Tampoco han admitido que a la Comisión acudan los vigilantes de las torretas, ni los pilotos que participaron en la extinción -o quisieron participar y no pudieron por causas diversas. No vendrán tampoco a la Comisión los miembros de los retenes que estuvieron allí y conocieron cómo sus compañeros del retén de Cogolludo fallecían. Tampoco han aceptado que acudieran a la Comisión vecinos de los pueblos afectados que a lo largo de los días habían manifestado su indignación por la falta de medios y recursos con los que se encontraron para luchar en los primeros momentos contra el fuego. Y, con el debido respeto, tampoco estarán los familiares de las víctimas que, voluntariamente, se habían ofrecido para comparecer, esperando saber porqué habían muerto sus seres queridos.

   Esta es la Comisión que se ha creado, una Comisión no de las Cortes Regionales, no de todos los castellano manchegos. Aunque el PP la votó a favor, porque ya había anunciado que no se opondría a ninguna comparecencia que ayudara a conocer la verdad, ha resultado ser la comisión del PSOE de Castilla-La Mancha. Una Comisión que nace viciada, en la que el Partido Popular, a pesar de todo, va a trabajar para tratar de sacar de ella lo que pueda, para intentar conocer cómo y porqué murieron once personas; cómo y porqué se destrozaron los pinares de la Hoya de Medinaceli, uno de los parajes más bellos de la provincia. Qué sucedió, qué es lo que está pasando y qué es lo que nos depara el futuro, o si se pudo evitar ó no tanta catástrofe.

   Las conclusiones, posiblemente, el Grupo Parlamentario Socialista de Castilla-La Mancha las tenga ya redactadas. El PP va a luchar porque de allí salga la verdad y conocer las responsabilidades políticas o de otra índole a que hubiera lugar si las mismas existen.

   Ardua y difícil labor, después de ver como se constituyó la Comisión y lo que parece el deseo de que la misma quede “enterrada” en este mes de agosto, lo que demuestra que el interés del Grupo Parlamentario Socialista de Castilla -La Mancha no esta en conocer la verdad, sino, a costa de cualquier otra cuestión, salvar la cara del gobierno de José María Barreda Barreda.

Que algún filósofo me lo explique

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Felipe Medina Santos

   Simplifiquemos las altísimas aspiraciones de la Civilización: queremos más agua, más luz, más petróleo, más carne, más coches, más móviles, más televisores y queremos, además, tener razón, ser más buenos, más justos, dar lecciones, concentrar una moral superior. Para tener más agua, más luz, más carne, más petróleo, tenemos que bombardear ciudades, ocupar países, sostener dictadores, serrar cotidianamente, minuciosamente, los grandes mandamientos que nos hemos dado; para tener razón, para ser más buenos, más justos, para dar lecciones y seguir concentrando una moral superior tenemos que engañarnos.
   Estamos a punto de alcanzar la perfección en todos los terrenos; nuestro poder es ya tan fabuloso que podemos destruir el mundo y podemos al mismo tiempo perdonarnos.

   Reivindicamos nuestro derecho a entristecernos, a enrabietarnos, a honrar a nuestras víctimas, a merecer compasión, a la atención de un psiquiatra, a no tener nunca, pase lo que pase, ninguna responsabilidad. Pero nuestro derecho a la inocencia, en un mundo en el que somos más fuertes, más ricos, más influyentes, exige desplazar a los otros permanentemente fuera de la humanidad común: si la tristeza de un israelí es natural, la de un palestino es una trampa; si la rabia de un londinense es justa, la de un iraquí es ideológica; si el dolor de un madrileño nos afecta, el de un afgano nos deja indiferentes; si el divorcio de un neoyorquino merece los lametones de un psicólogo, a un boliviano o a un haitiano la miseria no les puede dejar ninguna huella; si nosotros no hemos hecho nunca nada, si no podemos reprocharnos nada, si no somos responsables de nada, es que casi todos los demás, por activa o por pasiva, son unos malvados.

   11-S, 11-M, 7-J, bombas en NY, en Madrid, en Londres (o esas otras, también anti-occidentales, en Bali y Sharm-e-Sheikh): a medida que «la guerra mundial contra el terrorismo» revela todo su fracaso, salvo para generar más terrorismo; a medida que los occidentales recibimos en casa un porcentaje mínimo del miedo y el dolor que generamos en otras partes a gran escala; a medida que el peligro se agrava para todos, más insistimos en la evidencia de nuestra pureza civilizada. Con una recurrencia casi pasmosa, desde hace unas semanas todos los análisis relacionados con los atentados de Londres giran en torno a cuestiones cuya aparente impersonalidad académica ya nos protege de otras preguntas: «¿Qué piensa un terrorista?», «¿Cómo se produce un fanático?», donde nuestra inocencia planetaria y nuestra superioridad moral se manifiestan y se confirman en la posibilidad misma de esta científica curiosidad intelectual («¿Qué piensa un caballo?» o «¿Cómo se produce un tsunami?»). El asunto es que ni nosotros ni nuestros gobernantes somos responsables de nada. Para absolvernos tenemos que psicologizar los motivos de los terroristas, descolgarlos fuera de la historia en los abismos de la ideología o de la metafísica. Lo que pretendió Aznar en el 2004 ante el escándalo de la mayoría, después del 7-J lo repiten los más sesudos intelectuales y lo aceptamos casi todos sin resistencia: no hay ninguna relación, se repica, entre la ofensiva islamista y la invasión de Irak, como lo demuestra el hecho de que EEUU sólo invadió este país después del 11-S. Dejemos a un lado la ilusión eficazmente inducida de un punto auroral, un «cero» de la Historia antes del cual no habría ocurrido nada y que instituiría el derecho original a cualquier forma de respuesta; de lo que no se dan cuenta los que insisten en la desconexión entre el terrorismo islamista y la invasión de Irak es de que, al romper esa relación, están despojando a EEUU de todo pretexto honorable y «civilizado» y justificando paradójicamente la rabia de los que, terroristas o no, consideramos completamente inadmisible el imperialismo estadounidense. Si no hay ninguna relación entre el terrorismo y la invasión de Irak, ¿por qué entonces EEUU invadió Irak? Si no queremos hacer historia, si preferimos evitar por si acaso los análisis económicos y sociales, resignémonos a aceptar, por lo menos, que tenemos dos problemas y no sólo uno: el de un terrorismo injustificado que vuela vagones de metro en Londres por pura «perversión ideológica» y el de un imperialismo injustificado que invade países y bombardea ciudades y encarcela y tortura por «pura perversión económica».

   En víctimas humanas, en daño moral, en consecuencias legales, la diferencia entre ambos es tan grande que, incluso si llegamos a la conclusión de que no guardan ninguna relación entre sí, una mente ordenada y sensata (también occidental) no debería tener dudas acerca de cuál merece toda nuestra prioridad.

   Pero como se trata de tener más petróleo y de ser más buenos, absolvemos el imperialismo que tanto nos beneficia y psicologizamos el terrorismo que podría obligarnos a reflexionar. Por eso, contra las bombas de NY, de Madrid y de Londres, no podemos concebir sino soluciones que aseguren, al mismo tiempo, nuestros privilegios y nuestra superioridad moral. Una, material, es la de pedir más policías, más leyes de excepción, más vigilancia capilar, aún a riesgo de gangrenar para siempre el concepto mismo de democracia. El problema se sobrentiende es que los niños bombardeados de Faluya «perciben» mal nuestras intenciones, «malentienden» nuestros propósitos: hay que convencerlos, pues, de que somos buenos. Para ello hablaremos con sus sus imames y sus dictadores y les pediremos que hagan un esfuerzo adicional de propaganda y represión. No queremos aceptar que, si hay realmente un problema de «conocimiento», es el de que en Irak, en Palestina, en Latinoamérica se nos conoce muy bien.El tristísimo entusiasmo de Kofi Anan frente a la propuesta de Zapatero sólo demuestra la terrible claudicación de la ONU y la aceptación de que los conflictos se decidan al margen del Derecho Internacional. A nadie se le ha ocurrido ni siquiera la solución muy moderada, antes de recurrir a la magia, de que las Naciones Unidas exijan la aplicación de todos sus principios y resoluciones.

   La pregunta arrogante y auto-exculpatoria «¿qué piensan los caballos?» ha ido acompañada en estos días del estupor occidental de descubrir que los caballos que volaron el metro de Londres eran, después de todo, caballos normales: jóvenes integrados, buenos vecinos, sencillos trabajadores de los que nadie hubiera podido sospechar nada. ¿Cómo unas personas normales pueden sentir tanta indiferencia ante el dolor de sus semejantes? Diré que el estupor me deja estupefacto. La respuesta es tan obvia como inquietante: esos jóvenes se parecen ya bastante a nosotros. Hemos conseguido que casi todos los caballos del mundo piensen y se comporten como nuestros caballos occidentales. La normalidad de los terroristas de Londres, ¿no es nuestra propia normalidad? Personas normales, buenos vecinos y virtuosos padres de familia eran los alemanes que veían pasar los vagones camino de Auschwitz; personas normales, buenos vecinos y virtuosos padres de familia, eran los nazis que gestionaban el transporte de judíos a los lager; personas normales, buenos vecinos y virtuosos padres de familia, eran los estadounidenses que lanzaron la bomba sobre Hiroshima; personas normales, buenos vecinos y virtuosos padres de familia, eran los chilenos y argentinos que arrojaban desde aviones a sus compatriotas maniatados y los que lo sabían o intuían y no dejaban de hacer la compra; personas normales, buenos vecinos y virtuosos padres de familia son los marines que se divierten aperreando iraquíes y fotografiando su dolor; personas normales, buenos vecinos y virtuosos padres de familia son los que, como Aznar, dijeron: «había vida antes de la crisis de Irak y habrá vida después de la crisis de Irak» y luego fueron a inspeccionar la reconstrucción de los hospitales de Bagdad que ellos mismos habían destruido; personas normales, buenos vecinos y virtuosos padres de familia son todos los que aceptan con naturalidad que su comodidad vale más que los dos brazos de Ali Ismail y la vida de los siete miembros de su familia. Somos todos un poco, bastante normales, como los jóvenes terroristas de Londres.

   Pocos días después del tsunami de diciembre, algunos turistas ingleses se bañaban en una playa de Indonesia y bebían sus cócteles refrescantes protegidos por una alambrada detrás de la cual cientos de huérfanos alargaban implorantes las manos en medio de una escombrera de cadáveres. Las agencias inglesas, para no perder demasiado dinero, habían abaratado los viajes a la pobre tierra martirizada y los turistas habían aprovechado las ofertas. Según sus propias declaraciones, estaban «ayudando a reconstruir el país». Lo «reconstruían» entre risas, bajo el sol, gozando plácidamente de unas merecidas vacaciones, sin que el dolor colindante alterase sus digestiones.

   Que algún filósofo me explique cuál es la diferencia moral entre la normalidad de los turistas y la normalidad de los terroristas. Hay, me temo, demasiadas personas normales en este mundo.

La Administración debe cumplir la LOPD

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Ricardo Chamorro

   Todo lo relativo a la protección de nuestros datos implica una concienciación importante del sector público.

   Hasta el momento muchos de los mensajes de advertencia en protección de datos se han lanzado, casi exclusivamente, hacia la empresa, pero lo cierto es que quien gestiona mayor cantidad de datos de carácter personal de los ciudadanos españoles es la administración, en sus distintas modalidades, y en muchísimos casos quebranta o simplemente no cumple esta legislación. El distinto tratamiento sancionador de los ficheros públicos, sin sanciones económicas, con respecto a los privados, no ayuda en demasía.

   Realmente la administración debería ser la primera implicada en el respeto hacia los datos y la intimidad personal de los ciudadanos, pero los hechos demuestran lo contrario. Cartas de felicitación navideña o cumpleaños desde los Ayuntamientos utilizando el padrón, felicitaciones desde administraciones autonómicas por el nacimiento de niños, publicidad directa a los ciudadanos, ausencia de documentos de seguridad en cualquier administración, accesos no autorizados de funcionarios a datos tributarios personales…

   La Agencia Española de Protección de Datos está investigando muchos casos en los que la Administración es la principal implicada. Algunos de los casos mas relevantes son el del hospital Severo Ochoa de Leganés; el Ayuntamiento de la Vall d´Uixó por las cartas de felicitación de cumpleaños enviadas por el anterior alcalde a cerca de 3.000 personas; el ayuntamiento de Fuengirola por enviar publicidad a los jóvenes utilizando el padrón; la Diputación de Vizcaya por accesos inconsentidos; el ayuntamiento de Móstoles por iniciar la recogida de datos de carácter personal sin autorización de disposición general publicada en el Boletín Oficial del Estado o el diario oficial correspondiente; ayuntamiento de las Rozas por enviar felicitaciones; la última es en el Ayuntamiento de Calatayud, donde se llevó a cabo una encuesta de diversos temas sin informar de la política de privacidad y no han presentado el documento de seguridad pertinente.

   Como se ha visto son varios los casos en los que la administración pública no cumple con la legislación, y la realidad es muchísimo peor.

   La Administración debe ser la mayor garante de los derechos de los ciudadanos y debe dar ejemplo. La aptitud de la oposición en las administraciones locales debe ser la denuncia de cualquier incumplimiento en esta legislación y el defender la intimidad de los datos de sus ciudadanos y posibles votantes. El Padrón Municipal de Habitantes es uno de los elementos que mayor peligro tienen a la hora de utilizar datos de manera desaprensiva. Es el registro administrativo donde constan los vecinos de un municipio, en consecuencia constituye un fichero automatizado de datos de carácter personal al que afecta plenamente la LOPD. En ningún caso la Ley de Bases de Régimen Local determina que se use el Padrón para comunicarse con los vecinos, por lo que cualquier utilización de estos importantes datos para finalidad no adecuada debe ser denunciable.

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Cuando ganar es perder

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Manuel Fuentes (Presidente de la AUAV)

   En los pasados días RENFE ha hecho balance del primer semestre de funcionamiento del nuevo servicio de Alta Velocidad de Media Distancia. Los grandilocuentes datos facilitados por el Director General de Servicios de Transporte del AVE, señor Abelardo Carrillo hacen pensar, a simple vista, en un extraordinario éxito. Sin embargo, a poco que se profundice en su análisis, se comprueba que no es sino una forma más de vender un producto tan rechazado por la mayoría de usuarios, como falto de la calidad que se exige de este tipo de servicios.
   De toda esa fanfarria de números facilitados en su balance, sólo voy a valorar el que más aparentemente podría significar el buen resultado obtenido por la empresa pública. El número de viajeros, según las cifras facilitadas por la compañía, experimentó un crecimiento del 5,7%, con respecto al mismo periodo del año anterior.

   Este dato, aparentemente bueno, supone que el incremento de viajes es un 30% inferior al aumento de plazas ofertadas por RENFE. Además, demuestra que el nivel de ocupación no ha llegado al 78% de las plazas ofertadas, cuando en los últimos cuatro años dicha oferta, según se nos decía, estaba estancada impidiéndose con ello el aumento de viajeros en este servicio.

   Este año está habiendo acontecimientos excepcionales en Ciudad Real que se deberían reflejar en estos datos. Así, se ha celebrado FENAVIN (hecho que el pasado año no se produjo), además del 750 aniversario de la fundación de Ciudad Real y, sobre todo, la conmemoración del IV Centenario de la publicación del Quijote. Estos eventos han producido un aumento de visitantes en nuestra provincia de más del 20%, según estadísticas oficiales, de los que muy poco se ha beneficiado este servicio ferroviario.

   Los acuerdos de la Diputación Provincial para la puesta en servicio de trenes especiales y a bajos precios para los visitantes de FENAVIN y los de la Junta de Comunidades para la promoción de la región a través del tren, que incluyen descuentos de hasta el 50%, tampoco han dado aumentos significativos en el uso de estos trenes.

   Pero es más. El antiguo abono no obligaba a realizar reservas para cada viaje, por lo que es casi imposible establecer una relación correcta entre el número de viajeros que se desplazó el año pasado respecto al presente año 2005.

   Por todo ello, quedan claras varias cosas. En primer lugar, que no era cierto que la saturación de la oferta anterior impedía a un buen número de viajeros utilizar estos trenes, ya que de haberlo sido realmente, los datos hubieran reflejado un aumento significativo que, desde luego, no se ha producido.

   En segundo lugar, este servicio no ha sido el medio más empleado por nuestros visitantes con motivo de los acontecimientos indicados, pese a los descuentos aplicados por los acuerdos suscritos con las instituciones públicas de la provincia y de la región.

   En tercer lugar, se desconoce la metodología utilizada para conocer el número de desplazamientos que realizaba un usuario con abono transporte, puesto que no necesitaba realizar reserva alguna.

   Por último y, sobre todo, este medio de transporte ha perdido, en términos relativos, más de un 70% del incremento de viajeros durante este periodo, de los que se han debido beneficiar otros medios.

   La pérdida de cuota de mercado de la compañía en la provincia es más que evidente. Pérdida, especialmente grave, si tenemos en cuenta que la apuesta de la empresa pública a favor de los trenes de alta velocidad, ha hecho que se sacrificaran otras opciones de negocio, como la necesaria modernización de los servicios de la red convencional o la recuperación de la competitividad en el transporte de mercancías (que cuenta, en estos momentos, con menos del 4% de la cuota de mercado en este tipo de transporte, precisamente el año de su liberalización).

   La insatisfacción general, denunciada repetidamente por los usuarios habituales, por este nuevo servicio de Alta Velocidad de Media Distancia es incuestionable y RENFE debería tomar nota, si de verdad quiere ganar la batalla de la competitividad que muy pronto tendrá que afrontar. También debe saber que, de ser ciertos los más que dudosos datos facilitados por la empresa pública, el pírrico éxito en el aumento viajeros en un año tan extraordinario para la provincia, supone en realidad, una pérdida de mercado y, sobre todo, de imagen ante sus actuales y futuros potenciales clientes.

Buscando a Azorín por La Mancha (21)

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Ramón Fernández Palmeral

De regreso a Alicante

Sr. Azorín:

   La mañana del día 12 de mayo me levanté con las luces tempranas sobre el verde manchego tímido de las lagunas, no eran las de alba, sino más bien las de hora tercia, con rayos a la espalda de los cerros, llamando a la ventana de la habitación 409 con diligencia de símbolos. Y como no quería perder el diseño de esta mañana, de manantial de un río fecundo que con luz nos riegan aulas de las facultades, silenciosamente me vestí, bajé al verde, armado con la cámara de fotos, hasta las lagunas quietas de placer, llegué a la cascada de La Colgada donde ya estuve la mañana del día anterior, junto a la fábrica de la luz eléctrica que lleva 30 años en paro.

   Cuando recorremos los lugares conocidos, los repetidos lugares matinales, acogedores y sosegados parece que son otros distintos, quizás por que ya los damos por conocidos y nos son familiares o que ya no nos sorprenden como cuando releemos una novela, ya no nos intranquiliza la intrusa intriga, porque en el fondo somos almas sustantivas, asustadiza en el recreo de la vida, o es que sin miedo ya no le prestamos tanta atención a los peligros invisibles y latentes que nos acechan, que nos aguardan, que nos impresionan, o no sentimos la novedad de lo nuevo porque nos hemos endurecido las espaldas del corazón.

   Mis lagunas muestran su color perla de oriente, fucsias, verdes, las mismas cascadas, los mismos patos, el gorrión, el mirlo, los tilos entrelazados con la jacarandá. Mi paseo matinal es rápido, sin el encanto de lo virginal, es como un monótono camino a nuestro lugar de trabajo, apenas hice fotografías, porque las fotos las tenía ya reveladas en mi cerebro, memoria recuperada. Después el desayuno de media tostada con aceite de oliva verde manchego, muy sabroso, aunque no me atreví con el ajo refregado.

–Déme la cuenta, que dejamos la habitación.

   El recepcionista es un hombre fuerte con bigote, parece una cara familiar, es amable, tranquilo como si tuviera todo el tiempo para él.

   Pagué la factura de la habitación con la tarjeta: 124.6 € IVA incluido, por dos noches con una comida y dos desayunos, un precio que nos dejó muy contentos, estos precios favorecen el turismo, y sobre todo lo discretos que son los dueños: los hermanos Ramírez, según pone en el membrete de la factura. Las lagunas nos dicen adiós con sus manitas de agua, con sus colores tranquilos, unidos al silencio de los bosquecillos de olmos y álamos, jacarandas y tilos, y las cascadas ruidosas con los ojos llorosos no dejan ver sus cuevecillas húmedas y oscuras, la luz mañanera, nueva, ávida lee la germinación del día sobre los reflejos de las lagunas asentadas, aún dormidas, que nos dejaba el ánimo como que nos faltaban días de viaje y reposo: Salimos mustios con el ánimo empobrecido en los ojos, nos prometimos que volveríamos pronto.

–¿Cuándo vamos a volver otra vez –le pregunto a mi mujer por entrar en conversación.

–Si ya hemos estado una vez, para qué volver otra con la cantidad de sitios nuevos que nos quedan que ver en España y en el extranjero.

–Sí, pero estarás conmigo que tranquilidad tienes toda la que puedes buscar.

–Demasiada tranquilidad, con un par de días es suficiente.

   Y es que para ella viajar no es ver naturaleza ni paisajes, sino tiendas, teatros, la movida nocturna y cuanto de civilización pueda tener una ciudad en las tardes largas y aburridas en la terraza de una cafetería.

   Montamos en el coche de motor triste y sonoro, dirección a la cueva de Montesinos, para acercarnos a la ermita de San Pedro de Verona, desde la ermita por un carril hasta el castillo de Rochafrida en el Alto Guadiana, que todavía conserva parte de la antigua muralla y torre del homenaje, y que fue tomado por Alfonso VIII en 1213. Sobre un roquedal están los restos del castillo y la fuente llamada Fontefrida. El castillo es del siglo XII y de origen árabe. Cuando fue conquistado por los cristianos recibió el nombre de San Felices. Pasó la Orden de Santiago y fue abandonado hacia el siglo XV. Este castillo no se nombra directamente en el Quijote pero es cervantino debido a la leyenda sobre Montesinos, hijo de los condes de Grimaltos, que según cuentan los romances viejos se había criado en el palacio del Rey de Francia y que caído en desgracia huyó de Francia y abandonaron al niño en una ermita. Historias que don Quijote contará a Sancho y al primo una vez que ha salido de la cueva de Montesinos en el capítulo XXIII de la II parte. Recordamos que Montesinos era primo de Durantarte que le pidió a éste que una vez muerto le sacara el corazón y se lo entregara a Belerma, «ya con puñal, ya con daga». Dice Montesinos: «–Ya, señor Durantarte, carísimo primo mío, ya hice lo que me mandaste en el aciago día de nuestra pérdida: yo os saqué el corazón lo mejor que pude, sin que os dejase una mínima parte en el pecho…». La cueva de Montesinos se llamó así porque después de la batalla de Roncesvalles, el mago Merlín encantó en ella a Montesinos, a Belerma y a Durantarte y a muchos amigos. Belerma tenía una dueña llamada Ruidera, y tal fueron los llantos de esta y de sus hijas que Merlín las convirtió en lagunas.

   El murciano don Diego Clemencín comenta (nota 8 de la II parte) que: «Andando el tiempo, Montesinos, según los mismos romances, se casó con la doncella llamada Rosaflorida, señora del castillo de la Rochafrida en Castilla, la cual enamorada de Montesionos, solicitó y obtuvo su mano». Y que según el romance viejo: «¿Qué es aquesto señora,/ qué es esto, Rosaflorida? / O tened mal de amores, / o estáis loca sandía…». De las tradiciones nacen los romances, y Cervantes conocía esta historia puesto que ya figuraba el castillo, la fuente y la cueva en la Relaciones Topográficas de Felipe II (1575).

   En el capítulo XXIV de la II parte del Quijote, después de la aventura en la cueva de Montesinos nos habla el narrador Cide Hamete de una ermita, de cuyo nombre se prescinde, pero que si seguimos la lógica de la ruta del Quijote, es la de San Pedro de Verona:

   «–No lejos de aquí –respondió el primo– está una ermita, donde hace su habitación un ermitaño, que dicen ha sido soldado, y está en opinión de ser un buen cristiano, y muy discreto y caritativo además. Junto con la ermita tiene una pequeña casa, que él ha labrado a su costa; pero, con todo, aunque chica, es capaz de recibir huéspedes.»

«–¿Tiene por ventura gallinas el tal ermitaño? –preguntó Sancho»

«–Pocos ermitaños están sin ellas –respondió don Quijote–, porque no son los que agora se usan como aquellos de los desiertos de Egipto, que se vestían de hojas de palma y comían raíces de la tierra [parece referirse a San Onofre]. Y no se entienda que por decir bien de aquéllos no lo digo de aquéstos, sino que quiero decir que al rigor y estrecheza de entonces no llegan las penitencias de los de agora; pero no por esto dejan de ser todos buenos; a lo menos, yo por buenos los juzgo; y, cuando todo corra turbio, menos mal hace el hipócrita que se finge bueno que el público pecador».

   El viajero ha perdido fuerzas, tiene el ánimo bajo ante la necesidad de abandonar estos parajes de peñas y encinar y ello se nota, se me nota en la melancolía de los trazos, apáticos, flojos en el bloc de notas, tristeza más que nada por abandonar los míticos y nobles lugares por donde pisara don Quijote y Sancho. Ya no tengo que buscarle a usted, señor Azorín, porque ya le encontré por La Ruta de don Quijote como he comentado.

   La carretera a Ossa de Montiel es secundaria, dehesas, encinas y monte bajo y alguna casa de campo. Ya cantan las chicharras que anuncian un caluroso verano. La entrada al pueblo por esta parte Oeste es como si entramos a una trastienda o una rebotica, por la puerta falsa. Actualmente es conocido por ser el pueblo natal del ciclista Oscar Sevilla. La cueva de Montesinos es término municipal de este pueblo de Albacete. El gentilicio es oseños. Perteneció a la Orden de Santiago hasta el s. XIX. Actualmente atrae cazadores debido a la abundancia de la caza menor en sus cotos. Este es el pueblo donde don Quijote y Sancho encuentran a Maese Pedro, con el retablo [teatro pequeño] y el mono adivino (cuando entraba en los pueblos Pedro se enteraba de los chismes vecinales, y luego fingía que el mono era adivino) o sea, un titiritero despabilado y buscavidas que representaba en su pequeño escenario diversas historias. Según E.J.Varey los títeres, compañía teatrales y acróbatas procedían de Italia. Maese Pedro, socarrón y tan vivo como el hambre quiso hacer una función en honor a Don Quijote y representó una historia de Don Gaiferos, en la cual: «Trata de la libertad que dio el señor don Gaiferos a su esposa Melisendra [hija de Carlomango], que estaba cautiva en España, en poder de moros, en la ciudad de Sansueña, que así se llamaba entonces la que hoy se llama Zaragoza» (II,25). Durante la actuación de Maese Pedro, Don Quijote creía tan real lo que sucedía que interviene en la obra, y, furioso, iracundo, y en otro arrebato de locura descontrolada desenvainó la espada y atravesó a todos los muñecos “malos” de Maese Pedro como si de criaturas malvada se tratara, porque Quijote como buen caballero andante quería ayudarlos a escapar del acoso que sufrían. Después, cuando don Quijote despierta de su locura culpa de ello a los encantadores.

   En realidad Maese Pedro era Ginés de Pasamonte uno de los galeotes a los que Don Quijote había liberado en anteriores aventuras, por ello Ginés conocía la vida del Caballero de la Triste Figura.

   Pasamos con el coche por Munera y Barrax, donde me desvié a Balazoteo por la CM-3135; me atraía su fama sobre la escultura ibérica el toro androcéfalo conocida por Bicha de Balazote (Albacete), aunque el original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, en Balazote tienen una reproducción exacta. No he encontrado fecha de su descubrimiento. Según mis notas la escultura es de caliza, mide 93 X 73 cm, es una figura funeraria, un toro echado con cabeza humana, con barba y cuernos cortos, oreja de bóvido, que una es pieza aparte. La cabeza resulta más hierática, muy rígidos el bigote, la barba y la cabellera, detallados con surcos rectos, unos ojos desmesurados y muy abiertos como en los dibujos arcaicos, entre los que asoma un rostro más carnoso y expresivo. La escultura es de la segunda mitad del siglo VI a. C. Creo y entiendo que tanto la Bicha de Balazote como su coetánea la Dama de Elche deberían mostrarse en los lugares donde se descubrieron. En Balazote, la leyenda cuenta que en su iglesia de Nuestra Señora del Rosario del siglo XVI, se encuentran errados los maridos de las hijas del Cid. Alfonso de Mendoza fue conde de Balazote.

   Desde Balazote por la carretera N-322, hasta Albacete. Me hubiera gustado pasar por el pueblo de unos amigos, por San Pedro, no por Peña de San Pedro que es otro pueblo que tiene el nombre del apóstol, que será en otra ocasión. La carretera hacia Albacete es recta, es como un cordel o como una aguja de hacer punto que tuviera unos cuarenta kilómetros, se cultiva el trigo y se riega con largas norias de aspersión, brazos con ruedas que marcan los verdes círculos de cultivos. Si Cervantes hubiera visto estos largos brazos con ruedas de aspersión seguro que mete a don Quijote en una aventura. Pasamos por encima del trasvase Tajo-Segura, tan controvertido por los hectolitros que se concederán este año. Entiendo, a priori, que tenga quien tenga la razón, el agua nunca debe de ser usada como arma política.

   Más adelante cruza el trazado el ferrocarril Utiel-Baeza, ya sin raíles, que lamentablemente para el desarrollo de esta zona deprimida de Castilla-La Mancha nunca llegó a funcionar. Esta línea férrea fue aprobada en marzo de 1926 durante la dictadura de Primo de Rivera con un presupuesto inicial de 54.560.731 pesetas. Fue cuando más se adelantó el trabajo. A finales de 1930 empezaron los problemas de financiación y a finales de 1931 a poco de instaurarse la Segunda República se despidió a la mitad de los obreros. En mayo de 1932 se suspendieron las obras quedando unos pocos obreros hasta 1934, en que se paralizaron definitivamente hasta la fecha. Por su trazado se ha abierto una Vía Verde, hay un tramo en los municipios de Alcaraz y Balazote muy turístico por su paso por desfiladeros. La consejera de Economía y Hacienda, y presidenta de la empresa pública “Don Quijote de la Mancha 2005”, María Luisa Araújo, ha asegurado que la Ruta de Don Quijote es «un proyecto de largo recorrido que no ha hecho nada más que empezar». El tramo entre Alcaraz y Balazote trascurre sorteando el valle del río Jardín, con un paisaje de tajos y desfiladeros, pasando por un total de seis túneles, rodeado de monte y arbolados.

   Pasamos la circunvalación de Albacete, ya lo conocemos por su museo arqueológico provincial, donde recuerdo haber visto La Cierva de Caudete y muñecas romanas de marfil, y una sala dedicada a al pintor de la Escuela de Vallecas, Benjamín Palencia, que donó obras, y es, además, conocido en el mundo de la literatura por su amistad con el poeta de Orihuela Miguel Hernández, a quien le hizo un dibujo tocando la armónica.

   Llegamos a Almansa con intención de practicar el santo deporte de la gastronomía. El castillo, asentado encima de un risco afilado, debió de ser muy visto por usted cuando pasaba en tren desde Madrid a Monóvar. Por casualidades de los nombres existe una multióptica que se llama Azorín, en calle Corredera 21, lo más seguro es que no tenga nada que ser con su seudónimo, y sea el apellido de un optometrista.

   Los orígenes del Castillo de Almansa se remontan al período almohade, cuya forma característica de construcción, alcázar y fortaleza de resistencia, queda hoy patente en alguno de sus muros. En la época árabe Almansa perteneció al reino de Murcia. Hacia el siglo XIII se inició la conquista de estas tierras por los cristianos, aprovechando las desavenencias entre los reyes moros murcianos y sus vecinos. En 1707 el castillo fue escenario, durante la Guerra de Sucesión, de una batalla de renombre histórico, la batalla de Almansa. En ella, fueron derrotados y capturados nueve mil soldados austriacos. Venció el ejército franco-español, encabezado por el duque de Berwick. A partir de esta batalla, se inclinó la guerra a favor del asentamiento de Felipe V y la dinastía de los Borbones en el Trono de España.

   En la puerta de la conocida Casa Grande me hice la foto testigo de mis viajes. Pertenecía al Conde de Cirat, Miguel de Catalá y Calatayud, que tenía el titulo de Grande de España (de ahí puede venir lo de Casa Grande). Pasó después a los Marqueses de Montortal, hasta que en 1992 fue adquirida por el Ayuntamiento.

   La fachada principal se abre a la Plaza de Santa María. Su portada, ligeramente desplazada del centro, está dividida en dos cuerpos: el inferior posee a ambos lados de la puerta columnas fajadas almohadilladas. Este fajamiento rústico se extiende hacia el segundo cuerpo y a los ventanales.

   Tras nuestro particular viaje por la ciudad de Almansa, en otro tiempo famosa por su zapatos, aparcamos en la puerta del restaurante “Los Rosales”, uno de donde mejor se puede comer el gazpacho manchego y así lo hicimos para no cambiar la tradición. Tras la comida y sin una sola gota de alcohol, llegamos por la tarde a Alicante, la ciudad del cetro de cal.

Día del Abuelo

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Tomás Mañas (consejero de Bienestar Social)

   Son figuras entrañables, imprescindibles en el desarrollo afectivo y emocional de los niños, son seres capaces de ofrecer cariño, amor y comprensión sin límites. Son los cómplices de los más pequeños en travesuras y caprichos y, para muchos de nosotros ya, son un recuerdo imborrable de nuestra infancia.

   Los abuelos son siempre esas figuras protectoras a las que, en muchas ocasiones siendo niños, nos hemos acogido para tener la sensación de seguridad, el consejo de la experiencia o el calor de la comprensión.

   A pesar de los cambios que la sociedad, la familia y, más concretamente, las personas mayores han experimentado en los últimos años, la figura de los abuelos sigue siendo fundamental dentro de la unidad familiar. Su ausencia se hace notar de manera notable y su presencia es un estímulo, una ayuda para todos los miembros de la familia.

   Por eso, en esta sociedad tan alocada, que vive el día a día de manera frenética y que se detiene poco para reflexionar, e incluso para agradecer todo aquello que posee, es justo que paremos un momento para pensar en ellos. En esas personas mayores que son, en muchas ocasiones, el nexo de unión de muchas familias y el apoyo último al que todos hemos recurrido.

   El día 26 de julio debe ser, por tanto, una jornada para dar un bien merecido homenaje a todas estas personas que nos han legado el mundo que actualmente tenemos. Un mundo que no es perfecto pero que, a buen seguro, es mucho mejor del que ellos vivieron.

   Sin embargo, esta jornada festiva no puede ser utilizada como excusa para olvidarnos, durante el resto del año, de unas personas que nos han dado todo: su esfuerzo, su amor, su cariño y su dedicación.

   Por eso desde las administraciones públicas, desde el Gobierno de Castilla-La Mancha, ponemos todo nuestro empeño en conseguir que la vida de las personas mayores sea lo más agradable, lo más cómoda posible y puedan disponer de todas las atenciones que precisen.

   Programas como los de alojamiento residencial, viviendas de mayores, teleasistencia, ayuda a domicilio, estancias diurnas, turismo social o termalismo, por citar sólo unos pocos, son buena muestra de lo que digo.

   Sin embargo, esta atención de las administraciones públicas no descarga a las familias de la responsabilidad que tienen en la búsqueda del bienestar para sus mayores, por eso creo que todos juntos debemos recorrer un camino cuya única meta debe ser conseguir que nuestros abuelos puedan gozar de una vida tranquila y con todas las atenciones que se merecen.

Buscando a Azorín por La Mancha (20)

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Ramón Fernández Palmeral

De Puerto Lápice al Mar Menor de La Mancha

Sr. Azorín:

   No eran las del alba sino la hora de la sobremesa cuando nosotros salimos de Puerto Lápice dirección sur hasta Villarta de San Juan. Nosotros salimos contentos, tanto como don Quijote, «tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo. Mas viniéndole a la memoria los consejos de su huésped acerca de las prevenciones tan necesarias que había de llevar consigo, especial la de los dineros y camisas, determinó volver a su casa…». Nosotros regresábamos al mar menor de La Mancha, me refiero a Las Lagunas de Ruidera, por supuesto, camino de Villarta de San Juan, Cinco Casas, Argamasilla y Ruidera. Nos quedaban aún 71 kilómetros para llegar al Hotel La Colgada y darnos una ducha.

   Al salir de Puerto Lápice hacia el sur nos equivocamos de carretera, yo seguía la N-420 para Arenas de San Juan y Daimiel, zona húmeda donde renacen los Ojos del Guadiana en las Tablas del mismo nombre, que es Parque Natural, donde el tímido río toma dos compañeros, los afluentes el Cigüela y el Azuer. A ambos lados de la carretera viejos olivares cenicientos, de troncos centenarios, se ríen de nuestro error con sus ramas en asa y sus ojos burgueses, di la vuelta en una explanada donde se veían grandes tinajas, gigantescas tinajas gordinflonas como cisternas de camiones, unas de pie y otras tendidas, cercadas en una propiedad privada. Hice un cambio de sentido y tomé la autovía A-4, y me desvié para Villarta, pueblo por el que usted pasó y lo nombró al final de la crónica VII, de La ruta…, y nos describe: «Pero el tiempo ha ido transcurriendo: son las dos de la tarde, ya hemos atravesado rápidamente el pueblecito de Villarta, es un pueblo blanco, de un blanco intenso, de un blanco mate, con las puertas azules». Usted venía de Argamasilla de Alba a Puerto Lápice lo hace en una jornada en el carrito conducido por ese hipotético Miguel y la jaca. De Villarta a Puerto Lápice hay unos 10 kilómetros y usted llega a las cinco de la tarde.

   Usted tampoco nos habla del puente romano tendido a la entrada de Villarta que da paso al río Cigüela, a lo mejor no lo vio. ¿Por qué usted no nos habla de este puente? Quizás porque Miguel de Cervantes tampoco lo nombra o porque se conoce vulgarmente como el puente viejo y no como puente romano. Tomé algunas notas del cartel informativo instalado junto al puente, situado en el kilómetro 145,6 de la N-V. Datos fiables: tiene una longitud aproximada de 460 metros de longitud y 7 metros de anchura, con 47 ojos, divididos en tramos, uno de 19 ojos y en el segundo de 25 ojos, los otros 3, de grandes dimensiones, todos distintos y distribuidos de forma irregular, salvan una zona pantanosa, que forman cuando llueve el Cigüela y el Záncara. Construido en piedra y argamasa para unir las localidades romanas de Laminium-Consamburus. Actualmente se le somete a una rehabilitación con motivo del IV Centenario para que sea peatonal, todo un acierto. En 1809, en la guerra de la Independencia se destruyeron los arcos 7 y 11. Hay otro puente romano en Arenas de San Juan que ha de esperar otra oportunidad.

   Víllarta de San Juan fue una antigua fortificación defensiva de la Orden de San Juan. «Villa Harta», es decir, villa apretada, cercada o amurallada. Paramos a ver la iglesia de san Juan que estaba cerrada, fue construida a finales del siglo XV y principios del XVI. Su estilo pertenece al gótico tardío, reforzada con contrafuertes tiene aspecto de fortaleza más que de iglesia. Continuamos hacia el centro de Villarta, aparcamos junto a unas escaleras que dan a la plaza de la Paz donde está el Ayuntamiento, edificio de 1970. Contigua a la fachada del Ayuntamiento se encuentra la Torre del Reloj que es un edificio cuya construcción data del siglo XVII, de cuya época sólo se conserva el primer tercio, en cuya puerta estaba aparcado un coche de la Policía Local. Subimos las escaleras en diagonal hasta un el bar-cafetería con terraza, desde la cafetería veíamos una casa señorial cuya fachada ocupa casi toda la parte norte, conocida como Casa del Requete, posterior a 1913, tiene un gran patio interior.

–Buenas tarde, dos descafeinaos con leche.

–De sobre o de máquina –en todas partes la misma pregunta.

–De sobre y con leche que no esté muy caliente –El camarero era un joven diligente, charlatán, que me comentó que había dejado Madrid para instarse en este pueblo, gracias a la venta de su piso madrileño.

   Tomamos el desvió a Cinco Casas por una carretera en línea, donde se ven marjales, trigo y alcacel, aun temprano. Cinco Casas se haya dividida en dos zonas urbanas, una que es pueblo nuevo de calles rectilíneas y casitas bajas y la torre nueva de una iglesia, y la zona vieja, que se halla al pasar el viaducto del tren; nos acercamos hasta el antiguo apeadero donde usted nos cuenta que bajó, en la crónica II. Nosotros visitamos la cerrada estación, al final de una sola calle de casas viejas, la estación está pintada de rojo bermellón con grafittis, como se puede ver en la fotografía, tiene dos puertas y cinco ventanas. Cinco Casas es una pedanía que parece abandonada, del ayuntamiento de Alcázar de S. Juan, con una población de unos 600 habitantes, de economía principalmente agraria con un albergue de temporeros. Este pueblo nuevo se fundo en 1919. La estación, situada entre Alcázar de San Juan y Manzanares, ahora está cerrada y abandonada.

   Nos cuenta usted, señor Azorín, en la crónica II, que se trasladó desde Madrid a Cinco Casas, que es lo mismo que decir Argamasilla, en tren; debió salir de la desaparecida estación Mediodía. Aunque usted reconoció en Madrid (IV) que bajó en Alcázar de San Juan, y es así, porque no nos habló de la Fonda Museo del Ferrocarril de la estación. En mi artículo 15 he olvidado mencionar que dicha fonda ha cumplido 130 años desde su fundación (1875-2005), regentada por la familia Fernández, el fundador fue un tal Fernández Marchante. Actualmente se pueden observar, sobre el mostrador de la cafetería, tres maniseros gigantes, expuestos dentro de urna de cristal. Sobre las paredes se aprecian carteles informativos sobre la fonda-museo, entre ellas una foto de grandes dimensiones de la pila bautismal donde le echaron el agua a Miguel de Cervantes, un pie de página nos informa que en 1740, D. Blas Antonio Nasarros halló la partida de bautismo de D. Miguel, fechada el 9-10-1547, en la Parroquia de Santa María la Mayor.

   Hay un diálogo con Los Miguelista del Toboso, crónica XIV; usted nombra a un tal Blas, que no es otro que Blas Antonio de Nasarro: «–Señor Azorín: que Miguel sea de Alcázar, está perfectamente; que Blas [Antonio de Nasarro] sea de Alcázar, también; yo tampoco lo tomo a mal: pero el abuelo, ¡el abuelo de Migue!, no le quepa duda, señor Azorín, el abuelo de Miguel era de aquí…»

   Visitado el apeadero de Cinco Casas desde esta pequeña localidad partía el camino para Argamasilla de Alba, trayecto que hizo en diligencia: “tras largo caminar en la diligencia por la llanura, entráis en la villa ilustre.. ” Aunque parece ser que Azorín nos miente, no viajó sólo, le acompañó un antiguo reportero llamado Miguel, y cuando llegaron a Alcázar de San Juan alquilaron un carrillo tirado por una pequeña yegua. Según escribió en La amada España, según José María Martínez Cachero.

   Su crónica II, «La Marcha», está contada desde la fonda de la Xantipa, cuya dueña era una viuda de Argamasilla de Alba, ahí nos hace un flash back del viaje en tren desde Madrid hasta la estación de Cinco Casas. Posterior a 1905 se construyó una línea férrea entre Cinco Casas y Tomelloso con estación en Argamasilla de Alba. Hubo una línea férrea entre Cinco Casas y Tomelloso, con una estación intermedia en Argamasilla de Alba, que se abrió el 15 de febrero de 1914, por ello, evidentemente, Azorín no tomó este tren que le hubiera dejado en el apeadero de Argamasilla. Su constructor fue Francisco Martínez “El Obrero, político y escritor de Tomelloso. Tenía la línea 19,250 Km, y tres puentes metálicos. Se suprimió el servicio de viajeros en abril de 1971. Continuó como tren de mercancías por la línea de régimen de maniobras. El último tren especial, «Manantial del Vino», pasó el 5 de abril de 1987. Ha sido una constante e inútil reivindicación de la Asociación Manchega de Amigos del Ferrocarril. Se pacto una Vía Verde, que los Ayuntamientos no han cumplido hasta le fecha. Recojo la pérdida de esta línea como homenaje a Azorín, que tanto amor tenía por los llamados «caminos de hierro», como lo demuestra en su libro Castilla.

   En uno de mis viajes de Alicante a Andalucía, con parada la estación de Alcázar de San Juan, observé que hay una parada de veinte minutos para cambiar la cabeza de la locomotora, esto hace que los viajeros que viajan en Arco mirando al frente, lo hagan luego de espaldas. Bajé y pegunté a un interventor sobre la antigua línea férrea entre Cinco Casas y Tomelloso, y me dijo:

–Hace unos veinte o veinticinco años dejó de funcionar, los socialistas la cerraron por falta de rentabilidad, así como los apeaderos de Marañón y Herrera de la Mancha.

–Muchas gracias por la información.

   Ciertamente, en 1905, no existía la línea férrea entre Cinco Casas y Tomelloso, pues de lo contrario Azorín hubiera viajado en ferrocarril, como tanto le gustaba y del que escribió los inicios del ferrocarril en España, en su libro Castilla (1912). Hoy día existe un regional diario entre Albacete y Ciudad Real, con parada en Cinco Casas a las 8.05 horas. Este tren manchego sale a las 6.35 horas de Albacete y llega a Ciudad Real a las 8.55 horas. Desde Cinco Casas continúa con paradas en Manzanares, Daimiel, Almagro y Ciudad Real. Me he prometido hacer esta ruta, debe ser una gozada viajar por el queso manchego del llano.

   La carretera recta como una regla continúa hacia Argamasilla, el trigo y el alcacel, los marjales, y las grandes norias con sus aspersores giratorios regando, la llanura esta domesticada, dócil, apacible, mientras ya el sol da sus últimos aletazos y ha hecho una raja en el cielo, por donde entre cortinas, se anunciará el crepúsculo.

   Pasamos otra vez por Argamasilla de Alba, sin detenernos, los jóvenes mozos de 80 años charlan sentados en la plaza de España; era ya esa hora de la tarde en que apetece dar un paseo y charlar de cómo están los programas basura de la televisión y las últimas noticias de la violencia de género. Sansón Carrasco seguía allí de pie con sus libros bajo el brazo. La carretera para Ruidera continúa por muchos kilómetros cogida de la mano del Canal del Gran Prior. Otra por el Castillo de Peñarroya con la luz amarilla de sus piedras, con el tono del as de oros, las aguas del pantano no se ven. Mi mujer escribe a mi dictado en el bloc de notas, datos que no quiero olvidar para después tener razones fiables a la hora de pasarlos a limpio

   Cuando entramos en Ruidera los labradores del huerto siguen allí, la tierra es esclava de los afanados labradores. Me viene a la cabeza un cuarteto del soneto 26 de El rayo que no cesa (1936) de Miguel Hernández:

Por una senda van los hortelanos

que es la sangrada hora del regreso,

con la sangre injuriada por el peso

de inviernos, primaveras y veranos.

   Entramos el pequeño mar de La Mancha por la Laguna del Rey [se refiere a Carlos III]. Después de asearnos se hace la hora de cenar en la cafetería. Me senté en el borde de la cama, mirando las nocturnas aguas de la laguna, con las tres barcas varadas en sus boyas amarillas que seguían soñando con las playas y el mar, los tres patos volvieron a rondar a una tajada de luna menguante un poco más al sur de las lomas lejanas, más al sur de cuando las vimos ayer noche.

Buscando a Azorín por La Mancha (19)

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Ramón Fernández Palmeral

Camino a Puerto Lápice

Señor Azorín:

   Eran las 2,30 de la tarde del día 11 de mayo, hora de comer, porque en estos viajes literarios también se come y se bebe amén de otras necesidades fisiológicas. Cuando bajamos del Cerro de la Paz, buscamos un lugar para comer, sin embargo la carretera nos echó fuera de Campo de Criptana y otra vez de vuelta regresamos a Alcázar, buscamos un famoso restaurante que se llama «La Mancha», de cocina regional. Tras varias vueltas por jardines y calles lo encontramos y para nuestro lamento se hallaba cerrado, así que continuamos nuestra carretera N-430, ya cerca de unas lagunas medio desecadas, y en el primer restaurante que vimos y que merecía la pena, entramos, se llama «Hotel Barataria», como la ínsula que gobernó Sancho tiene dos comedores, uno de manteles de hilo y servilletas en las copas.

   Las ventas en tiempo de don Quijote eran abundantes. Documentadas están las ventas del Molinillo, del Alcalde y Venta Tejeda, ventas citadas en las Novelas ejemplares, puesto que el viajero tenía que hacer muchas jornadas. Las ventas fueron estudias por Astrana Marín.

   Pues bien, estábamos sentados mi mujer y yo a la mesa del Restaurante Barataria, que no tiene nada de barato, cuando llegó el maître con el cartapacio de la Carta que tenía cuatro o cinco páginas metidas en sus fundas de plásticos. Nosotros al Menú para no perder tiempo en que nos sirvieran. En la mesa de al lado estaban sentado tres hombres: uno de ellos era el patrón de los demás, porque cuando sonaba el teléfono móvil no lo atendía directamente, sino que el segundo hombre recibía la llamada y le preguntaban si estaba, y luego se lo pasaba, el tercero se mostrada nervioso, intranquilo, miraba a toda partes como los flamencos, y me dio la espina que era el guardaespaldas.

   Leemos el menú: de primero paella, sopa de pastor o guisantes con jamón. Arroz no, que de paellas y calderos estamos hasta el pelo en Alicante. Yo de primero la sopa de pastor, a mi mujer le gustan las verduras, por lo tanto guisantes, y de segundo las chuletas de cordero al queso manchego con miel, y ella filetes de lomo.

–Hola, ¿de beber? –pregunta el camarero.

–Una cerveza sin alcohol, que tengo que conducir, y un mosto.

–Tú para qué le tienes que explicar al camarero si tienes o no que conducir –me regaña mi mujer– parece como si quisieras justificar que no pides vino.

   Me callé, porque si hay algo que aprendí de mi abuelo es a no discutir con las mujeres, «sí buana y vengan aniversarios».

   En seguida sirvieron un pan tostado candeal con su bol de ajoaceite y tomate con aceite que fue liquidado en un momento, sin darle tiempo a que llegaran las bebidas.

–No comas tanto pan que es lo más barato –me indicó mi mujer. Pero yo seguí a lo mío, y no dejé ni las migajas.

   En la típica gastronomía manchega los tiznaos, migas de pastor, pistos, asados de cabrito, no puede faltar el queso con Denominación de Origen, los ajos, el azafrán ni el aceite, más la torta de pastor en los guisos, gazpachos como los que usted describe en el artículo: «Gazpachos» pag, 166-168 de La Ruta… En algunos restaurantes figuran en la carta el salpicón y los duelos y quebrantos. Usted nos habló de diversos tipos de gazpachos: de los «ricos» con pollo, o perdiz, o conejo, o liebre. Los «pobres» son de collejas. Los gazpachos montaraces son los que guisan los pastores en el monte. ¿Recuerda esta descripción en su libro Con permiso de los cervantistas? Hay un manchego instalado en la Costa Blanca, en Santa Pola creo, que ha inventado el gazpacho manchego con marisco, es decir, la carne se sustituye por bogavante, langostinos tigres de Guardamar (precio prohibitivo), algún rape y una cabeza de gallineta, más la torta de pastor que no puede faltar; pues le puedo asegurar que es uno de los inventos culinarios, exportados de La Mancha, que más éxitos tiene allí en la Costa Blanca.

   De gastronomía nos habla el Quijote «Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos». También nos habla de los vinos de Málaga y de Ciudad Real. En otro capítulo, el 20 de la 2ª parte en las bodas de Camacho, cuenta que los cocineros y cocineras pasaban de cincuenta, todos limpios, todos diligentes y todos contentos.

   Después de comer nos recomendaron los postres: Besos manchegos rodeados de nata y caramelo en fideos. Yo pedí mi flan con nata, ella los besos. ¿Y los «ruideritos» no tendrán celos de estos postres que llaman repostería de autor? Se quedó en el botellero el Estola 1999, etiqueta negra, cosecha excelente. Yo guardo en casa una pequeña colección de botellas por si llueve, eso lo decía mi abuelo paterno, cuando vivía en el cortijo del Mayarín. Porque cuando llovía los peones no trabajaban en al campo y se refugiaban en su cortijo y claro, tenía que sacar el vino, aunque él tenía cosecha propia en un barril de muchas arrobas y no tenía problemas, era un tonel grande y negro que compró en Nerja a unos pescadores que se lo encontraron flotando en el mar.

   He tomado el Nissan con cierta pereza, cierta pereza de conducir sin una siesta. Con el estómago lleno y apenas sin descansar, tomamos el coche, seguimos la dirección Oeste, pasamos por Herencia, el pueblo que tiene fama de los mejores quesos manchegos de oveja, aunque tienen variadas industrias como se puede ver desde la carretera al pasar por el cerro del pueblo de Herencia. Hemos pasado por debajo de una autopista y hemos entrado ya, al fin, en Puerto Lápice, en el kilómetro 136 de la N-IV. El nombre de Puerto Lápice deriva de su característica geológica de ser tierra de piedra lapícea. Aquí estaban las quiterías o posadas o ventas de Puerto Lápice. Fue el rey Carlos III quien dio parroquia y juzgado a la villa en el año 1774, época en la que existían al menos cuatro ventas, testimonio de la importancia que siempre tuvo Puerto Lápice en la ruta Madrid-Andalucía. Ser paso natural fue causa de que las tropas napoleónicas causasen daños en muchas edificaciones en su camino invasor hacia el sur en el año 1812. En 1841 se creó el Ayuntamiento concediéndole el pequeño término del que hoy goza.

   En su primera salida llegó don Quijote a una venta en Puerto Lápice cuando anochecía, después de caminar durante todo el día, «lugar muy pasajero» que creyó castillo, y le pidió a quien creía ser el alcaide de la fortaleza que le armase caballero como los caballeros andantes; no era otro sino un ventero andaluz, socarrón, cuyo nombre no sabemos, de los de playa de Sanlúcar, no menos ladrón que Caco, ni menos maleante que estudiante paje [estudiante fracasado], «era un poco socarrón y ya tenía algunos barruntos de la falta de juicio de su huésped, terminó de creerlo cuando acabó de oírle semejantes razones, y, por tener que reír aquella noche, determinó seguirle el humor». En la puerta había dos distraídas mozas que le parecieron dos graciosas damas, cuando eran mozas del partido (rameras damas) (II,2). Al final de este capítulo Cervantes comete el error de llamar al ventero «castellano ventero» cuando antes había dicho que era andaluz de las playas de Sanlúcar. En estos pasajes donde se mezcla ficción con crueldad se nos cuenta la realidad de toda una época, testigo de la vida miserable de una decadencia.

   La segunda vez que nos lleva a Puerto Lápice es después de la aventura de los molinos, donde había roto la lanza; llega a Puerto Lápice junto a Sancho Panza, al que ya había convencido en la codicia de una ínsula, «por ser lugar muy pasajero», o Lápiche como aparece escrito en su libro de La ruta…, en la aventura de los frailes de San Benito y con el vizcaíno del capítulo 8º de la I parte. Don Quijote creyó que los frailes eran encantadores que llevaban hurtada alguna princesa en un coche, donde en realidad viajaba una señora vizcaína hacia Sevilla, escoltada por cuatro o cinco caballeros.

   Usted nos da cuenta en las crónicas VII y VIII, de la llegada a Puerto Lápiche, donde se hospeda en el Mesón de Higinio Mascaraque. Nos describe que «El puerto es un anchuroso paso que forma una depresión de la montaña; nuestro carro sube corriendo por el suave declive, muere la tarde…». Cuando mi mujer y yo llegamos a Puerto Lápice eran las cinco y diez de la tarde, subimos hacia la derecha y dimos la vuelta en la explanada del Hotel Aprisco. Carretera N-IV, km. 136. Un hotel de dos estrellas y restaurante, en la puerta junto a los aparcamiento hay una calesa antigua, cubierta bajo una especie de pérgola. A lo mejor es el antiguo mesón de Higinio, pero ningún porteño lo sabe. ¿Sabía usted que el gentilicio de la gente de Puerto Lápice es porteños?

   Usted toma contacto con José Antonio el médico de Puerto Lápice, estaba enfermo y los dolores iban purificando su carácter y además tiene el vicio de tipografía, «hace un periódico durante la semana lo escribe de puño y letra; luego, el domingo, lo lleva al casino; allí lo leen los socios y después se lo vuelve a traer a casa para la colección.»

   El pueblo es alargado, longitudinal, construido a ambos lado de la N-IV km 136, un puerto tan suave que no sé por qué lo llama puerto, quizás lo es si se viene de Arenas de San Juan. Tiene actualmente 1.049 habitantes (censo de 2001). No escuchamos al porquero que tocó el cuerno y creyó don Quijote que era un enano del castillo, que hacía seña de su venida. Por este pueblo seguramente que Cervantes, gran viajero, había posado y hospedado en alguna venta, bien camino a Madrid o a Esquivias (pueblo de la mujer, al norte de Toledo) bien por el camino de Aranjuez o por Toledo. Ya que Aranjuez lo nombró dos veces Cervantes, una en el Quijote y otra en el Persiles y Segismunda, y que ya escribí sobre ello y sin ningún reconocimiento, en las páginas de la Comisión del IV Centenario de Aranjuez.

   Bajamos de nuevo hacia el centro, la plaza del Ayuntamiento porticada. Seguimos bajando hasta aparcar en la puerta de la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Buen Consejo. Se puede ver la fachada de la venta con alero, y vimos un viejo portón, ya estamos en la venta de Don Quijote, una venta conservada como las antiguas ventas de La Mancha. La fachada encalada, con portillo pintado en añil, venta que lleva el nombre del Hidalgo, calle del Molino nº 4, que fue construida en el siglo XVIII y reformada como sitio de comida y descanso, un monumento nacional, entramos, a la derecha una tienda de souvenir, a la izquierda un poyete de azulejos clásicos, diplomas, placas, recordatorios, y un azulejo conmemorativo de su inauguración tras la remodelación, donde me hice una foto, y otra a los azulejos como documento de este safari fotográfico.

   Se accede al patio empedrado a través de un porche cubierto y sostenido por dos grandes pilares o columnas. Una vez dentro uno se emociona, se llena de encanto y retorna al pasado de los patios porticados con vigas de madera color almagra, patios de comedias, artes y letras, como el teatro de Almagro. A la izquierda se ve un carro que ha venido de los caminos, al fondo, junto a un pozo con brocal y un abrevadero de piedra, nos vigila la figura metálica de Don Quijote velando las armas que tiene a sus pies: armadura y adarga. A quien le doy las buenas tardes a la vez que imprudentemente toco la armadura, y, me llevo una sorpresa inaudita, Don Quijote me advierte enojado:

«-¡Oh, tú, quienquiera que seas, atrevido caballero, que llegas a tomar las armas de más valero andante que jamás se ciñó espada!, Mira bien lo que haces y no las toques, si no quieres dejar la vida en pago de tu atrevimiento» (I,3).

   Después de este incidente lo mejor era no enfrentarme a él, dicen que está falto de juicio. Entramos al Restaurante Típico, que es una vieja bodega que conserva grandes tinas, y se puede comer en esa bodega. En una pared leí un diploma del cocinero y mesonero mayor don José Luis Lerguburu Gutiérrez, que está considerado como el ventero oficial, con atribuciones para ordenarte caballero como ya lo hiera con Miguel de la Cuadra-Salcedo en el verano del 2003. En dicho restaurante me tomé un cortado por 1.20 €, como en las mejores cafería de la Gran Vía, pero sin duda alguna con mejor decorado. Menos mal que yo siempre llevo bien herrada la bolsa.

   Don Quijote quiere ser nombrado caballero como los caballeros andantes, por esa terquedad es también un modelo de aspiración a un ideal ético y estético de vida, que se hace caballero andante para defender la justicia en el mundo y busca aventuras peligrosas y sobrehumanas con dragones y gigantes, para ser merecedor del amor de una dama principal, en lo que se llamaba amor cortés. En este caso era la princesa Dulcinea, que Cervantes, para burlarse de los amores platónicos del caballero, convierte en una aldeana llamada Aldonza Lorenzo, que era un nombre del que circulaban burlas y chismes muy populares

Fuente: www.monover.com

Buscando a Azorín por La Mancha (18)

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Ramón Fernández Palmeral

En el Centro Cervantino

Señor Azorín:

   Era el mes de septiembre del año pasado (2004), cuando visitamos «la gran ciudad» El Toboso, último de los pueblos de Toledo con Albacete, acompañado como siempre por la mujer de mis amores, y más todavía en esta villa de famosos brebajes amorosos y filtros encantadores, y sin cuyos consejos prácticos, opiniones y gran sutileza para observar lo invisible, el resultado de estos viajes literarios, no serían para mí tan amenos e inspiradores desde otros puntos de vista, ni en el tono de realidad cierta y verdadera que observo. Veníamos de visitar Toledo por la carretera N-301 por Ocaña, Corral de Almaguer, Quintanar de la Orden hasta El Toboso, no hay carretera más monótona con más toboganes (Toboso y toboganes) que esta, un tiro de línea, cansada, tiesa, de dos carriles, ahora se construye una autovía Madrid-Albacete. La N-301 va descendiendo lenta y suavemente desde Montes de Toledo hacía Albacete, uno adivina desde muy lejos la proximidad de los pueblos por las altas torres de sus iglesias, que son como el gigante Polifemo con su ojo de reloj, son soberbios faros en La Mancha que orientan al navegante de esta pampa más que estepa, verde, con dehesas, arbolada y con rebaños de ovejas en los barbechos.

   El Toboso hoy día, es una próspera localidad, de calles limpias y con rincones llenos de encanto y silencio, con fachadas de recuperadas piedras con puertas azules. A finales de septiembre las viñas regalan sus racimos de oro, un tractor con su remolque pasa lento con cajas verdes con las uvas tintas, es tiempo de vendimia, «floresta, encinas o selva». Las manchas de pinos y encinas conceden sus sombras. Frente a la iglesia parroquial de San Antonio Abad con dos portadas renacentistas y una torre herreriana (Se cuenta que las campanas proceden de la iglesia de Pedro Muñoz, se las trajeron debido a una peste en 1410 que acabó con esta población). Se encuentra la plaza cuadrada y amplia, limpia y con las esculturas plásticas herradas de un don Quijote arrodillado sobre la izquierda, en la mano una lanza y no el corazón que suplica los amores de Dulcinea de El Toboso, rodeadas por una cadena de espaciosas argollas, he de lamentar que no puede leer el nombre del autor.

   Quedé muy impresionado, encantado, satisfecho de la visita al Centro Cervantino. Una remodelación que conserva la fachada con puerta adintelada de piedra en arco de medio punto, no se le ve un noble escudo de armas. Tiene planta baja y un primer piso donde se encuentra la Casa de Cultura. Como ya he dicho abrió sus puestas en 1983, donde hay una biblioteca única, colección de ediciones de todo el mundo. Fue su alcalde don Jaime Martínez-Pantoja Morales a quien se le ocurrió la idea en 1927 de pedir a cada embajador destacado en España un ejemplar editado en su país y firmado. Hoy es doña Natividad Martínez su mentora y alcaldesa, una mujer que no para y quiere a su pueblo.

   A la entrada se abre una oficina de información, donde una amable chica, Trinidad, Rosario, Milagros o Virtudes te ofrece una entrada. Es una chica de buen ver, morena, manchega con la que hablo y pregunto.

–¿Exactamente qué hay aquí?

–Se exhiben más de 300 ediciones de la obra en casi todas las lenguas cultas –nos expuso la chica con voz manchega casi familiar-, muchas de ellas firmadas por Jefes de Gobierno y de Estado y dedicadas al Toboso. Hay ediciones muy antiguas y valiosas. De la primera edición de Juan de la Cuesta se conserva un facsímil. Y una reimpresión de la primera edición inglesa traducida por Shelton. Y aún pueden contabilizarse ediciones antiguas como la de Bruselas de 1706.

–Yo soy el autor de un libro sobre el Quijote –Interrumpí imprudente y presuntuoso mientras mi mujer me miraba abochornada– y os lo voy a mandar.

   La chica sonrió con cierto aire como si yo me burlara de ella, porque yo llevaba aspecto de deportista lesionado más que de aficionado cervantistas.

–Usted lo manda y ya decidirán por quien corresponda.

–Desde luego las cosas que se te ocurren –me regañó mi mujer.

   Entré en el museo y quedé asombrado, absorto ante tantas ediciones raras, ilustraciones de todos los estilos, cuadros en las paredes. Una escalera que baja a una especie de sótano, donde hay una mesa y una escultura de bronce. Hay ediciones hasta en la lengua celta de los irlandeses. Una verdadera joya cervantina, que no se puede explicar, porque hay que ir a verla, sentirla, convencerse de que lo que aquí cuento no es nada comparable con lo que puede percibir un cervantista.

   Hay un programa en la Universidad A&M de Texas dirigido por el Dr. Fred Jehle, entre cuyos objetivos destaca la publicación de la Cervantes International Bibliography Online,y el Anuario Bibliográfico Cervantino en la Internet, las primeras bibliografías completas de estudios, ediciones y traducciones de las obras de Cervantes. Seguro que tendrá que venir a El Toboso.

   Nada más llegar a Alicante, con toda mi ingenuidad y sueños envié dos ejemplares por correo de mi raro libro Encuentros en el IV Centenario que tiene prólogo de Manuel Parra, dedicados: uno para el Centro Cervantino y otro para la alcaldesa, ya que esta edición no venal la he hecho para agasajar a mis amigos y conocidos. Una mañana recibí una gran alegría cuando vi en mi buzón el sobre con el sello de la Alcaldía de El Toboso, me parecía mentira, estaba datado en El Toboso, el 20 de octubre de 2004, como demuestro en la fotografía adjunta con permiso de la alcaldía. Es una de la cartas que más me han alegrado recibir, y eso que he recibido muchas cartas agradeciéndome la recepción de mi libro de autoridades principales, de Castilla-La Mancha y Madrid, Instituto Cervantes etc., pero ninguna me llegó tan honda como esta, que me decía que mi libro pasaba a los fondos bibliográfico de la Biblioteca del Centro de Estudios Cervantinos.

   Cartas como estas recompensan todos los gastos, viajes, horas en la carretera, hoteles, fondas y restaurantes, tertulias y búsquedas de conversación, horas en los libros y en el ordenador y en el estudio de dibujo, porque «A la larga o la corta el galgo a la liebre alcanza».

   Salimos de El Toboso, un pueblo que no tiene nada de oso, nosotros tomamos una carretera secundaria hasta Venta de don Quijote para tomar de nuevo la rectilínea N-301 hasta la Autovía A-31 en la Roda, para Albacete y Alicante. Desde Tomelloso a Venta de don Quijote hay cinco kilómetros, todos son viñas, madre, todo son viñas, unos labradores vendimiaban, ¿serán para las famosas bodegas de Campos de Dulcinea? Pasamos muy despacio junto a las tres labradoras, tenían caras de ecuatorianas, las Indias nos han conquistado ahora a nosotros. Encinas y algún pino nos brindaban sus sombras, pero la venta son cuatro casas abandonadas, caserones, tapias, a las que sólo les queda el nombre y una fachada descarnada. ¿No será acaso este el lugar que hallaron «una floresta o bosque, donde don Quijote se emboscó en tanto que Sancho volvía a la ciudad a hablar a Dulcinea» (II,9).

   Los problemas del campo han sido siempre para llorar, primero que no llueve lo suficiente, y por lo tanto los campos manchegos no tienen todo el agua que quisieran para cambiar el monocultivo de secano como la vid y el olivo por los de regadío como el maíz que está agotando los pozos, luego la falta de mano de obra indígena, y hay que echar mano a los inmigrantes, que tienen dificultades para la regulación de la residencia y trabajo (Las solicitudes en Ciudad Real fueron 2.502 rumanos, 1.049 ecuatoriano, 636 bolivianos, 431 colombianos). Suben los jornales y la uva no se paga al precio que corresponde a los muchos gastos que tienen de labranza, abonos, jornales, seguros, contribuciones, etc., a pesar de los esfuerzos de la Confederación de Cooperativas. Este invierno fue muy frío, hubo heladas que afectarón al olivar, la organización agraria Asaja se movilizó para paliar los daños del sector, pero estos se pagan cuando el cultivo está asegurado.

   Otra de las riquezas de La Mancha es la cinegética, la caza menor y mayor, se ha convertido en un campo minado de vainas y de cartuchos de plástico; en monterías, gancho, batida, aguardo o espera, ojeo, al paso o puesto fijo, perdiz con reclamo y zapeo o gancho de conejos, el cazador está obligado a recoger las vainas de los cartuchos usados, antes de retirarse del puesto, pero no se hace, a este paso el cazador necesitará un caddy o recoge pelotas como en los campos de golf. Don Alonso Quijano, o Quejada o Quijada, era «amigo de la caza», antes de dedicarse a la caballería andante, después como «se daba en leer libros de caballerías con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza». A mí me da que pensar que Alonso Quijano era aficionado a la caza con galgos. Ahora la ley obliga a ponerles un microchip a los perros de caza. ¿A donde vamos a llegar?, que quejas con cazadores de perros. No lo veo mal porque es necesario controlar al dueño del perro más que al perro en sí. En la caza con galgos dos perros persiguen a una liebre. Un juez los observadores y decide finalmente cuál de los dos galgos ha sido el más habilidoso. Muchos dueños ahorcan a sus galgos y luego ni siquiera se molestan a descolgar sus cadáveres, que dejan colgando en los árboles como cementerios caninos.

   Pasamos por la circunvalación de Mota del Cuervo, luego por Minaya, el pueblo de mi amigo el pintor Paulino Tébar, destaca la torre de la iglesia como un ojo de Polifemo en la mitad de la llanura. Luego la Roda, Albacete y Almansa embarazada por su castillo.

   Estos días en que me he puesto al ordenador para recordar mis andanzas por La Mancha, e ir echando la llave a esta aventura buscándole por la quijotesca nación he tendido ocasión de leer una semblanza sobre usted que ha escrito Jesús Marchamalo en su artículo «Azorín, monóculo y bastón», aparecido en Monòver punto com, que me llamó la atención y lo voy a recoger: «Cumplidos ya los ochenta, Azorín salía cada mañana de su casa para dar un paseo. Siempre vestido como para ir de boda, y con un porte aristocrático se paraba en los semáforos, inmóvil, tieso como un palo con su sombrero y su bastón, como si fuera una estatua de sí mismo».

Fuente: www.monover.com

Buscando a Azorín por La Mancha (17)

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Ramón Fernández Palmeral

El Toboso de mis amores

Señor Azorín:

   Como su viaje en marzo de 1905 le llevó desde Campo de Criptana al Toboso, sería negligente por mi parte saltarme «la gran ciudad de El Toboso», y como en este viaje no vamos a desplazarnos a ella, voy a recordar otro viaje anterior que hicimos al domicilio de la sin par Dulcinea, princesa de La Mancha, emperatriz de los caballeros andantes; una metrópolis, no se muy bien dónde lo he leído, que se salvó de la destrucción por las tropas napoleónicas en 1809, por ser, precisamente, la patria de Dulcinea. Este romántico proceder del invasor francés, este indulto a un personaje literario trasciende la realidad cruel de la historia. Sin embargo, a pesar de todo este bagaje entre la historia y la ficción, El Toboso aun no figura en el catálogo del los Conjuntos Histórico-Artístico, y eso que sus ediles y amigos del saber no paran de organizar actividades culturales.

   Usted le dedica dos crónicas a El Toboso, la XIII y la XIV en su maravilloso y comentado libro, que ya dijera José María Valverde que usted era «el mejor crítico de la obra cervantina». En la primera crónica nos narra que llega a El Toboso en un carrito, volvemos a las refutaciones del medio de transporte que es la clave de todo viaje. Si usted llegó a Criptana en tren, y se desplaza de Criptana al El Toboso en carrito, ¿dónde alquiló el carrito?, hubo de ser en Criptana, pero no nos dice nada sobre un nuevo carretero, o ¿caso usted nos habla de un carrito conceptual como una continuación a las crónicas anteriores?, para que el lector ingenuo, no atento a sus juegos malabares haga una elipsis o una asociación libre sin pararse a pensar en la logística tan necesaria y precisa en los libros de viajes como el caso del francés Pierre Loti, que no equivoca los medios de transporte en sus infinitos viajes alrededor del mundo, porque en realidad no los nombra.

   En la crónica XIII usted entra en El Toboso: «El Toboso ya es nuestro. Las ruinas de paredillas, de casas, de corrales han ido aumentando; veis una ancha extensión de campo llano cubierta de piedras grises, de muros rotos, de vestigios de cimientos. El silencio es profundo; no descubrís un ser viviente; el reposo parece que se ha solidificado». Una descripción injusta del Toboso como un pueblo triste y muerto, la iglesia con «la torre cuadrada, recia, amarillenta, de la iglesia y las techumbres negras de las casas», nos habla de una ermita ruinosa, negra, entre árboles escuálidos, para llegar a la síntesis de que en este pueblo reina toda «la tristeza de la Mancha».

   Era media noche más o menos cuando Don Quijote y Sancho dejaron el monte y entraron en el Toboso, cuando el pueblo era un remanso de sosegado silencio, no se oía ni el ladrido de los perros, el rebuzno de un jumento, el gruñir de los puercos ni el mayar o maullar de los gatos, cuando le pidio a Sancho que le guiara al palacio de Dulcinea. «Guió don Quijote, y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra [si era la medio noche poca sombra podía dar la torre], y vio una gran torre, y luego conoció que tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo: –Con la iglesia hemos dado, Sancho» (II,9). Esta famosa frase no tiene segunda intención ni puede tenerla, como escribe Martín Riquer y también Francisco Rico, y sólo quiere significar que en vez de dar con el alcázar o palacio de Dulcinea han dado con el edificio de la iglesia. Porque la iglesia es el eje central de este pueblo como de tantos otros de La Mancha, que como un faro/torre y el lenguaje de sus campanas anuncian los acontecimientos más puntuales de una sociedad rural, desde un nacimiento, a un entierro, una fiesta o las llamadas a misa.

La nota de Martín Riquer dice:

   «No obstante, esta frase, desfigurada de cómo la escribió Cervantes («Con la Iglesia hemos topado») ha venido a significar que no es conveniente que en los asuntos de uno se interponga la Iglesia o sus ministros, a pesar que nada de esto estuviera en la intención de Cervantes». La realidad es que se ha convertido en frase proverbializada para indicar un enfrentamiento con una autoridad de la que hay que cuidarse. Porque evidentemente el diálogo «quijotesanchesco» no continúa por estos derroteros, aunque le maldiga con «-¡Madito sea de Dios, mentecato!», al equivocarse Sancho por tomar una callejuela sin salida buscando el supuesto palacio.

   A pesar de que es evidente que nombra la iglesia con minúscula, lo cual identifica a un edificio y no a la Iglesia con mayúsculas como entidad religiosa. No era posible otro sentido, sino el panegírico, porque como dice la Aprobación de la Segunda parte de don Quijote, escrita por el censor y capellán toledano El Maestro Josef de Valdivielso, y firmado en Madrid, a 17 de marzo de 1615, escribe: «no contiene cosa contra nuestra fe católica, ni buenas costumbres».

   No nos habla usted del convento de las Trinitarias Recoletas. Unos párrafos más adelante «La sensación de abandono y de muerte que antes os sobrecogiera, acentúase ahora por modo doloroso a medida que vais recorriendo estas calles y aspirando este ambiente». Nos dice que la calle principal se llama del Diablo, y no es verdad. Nos dice que la mansión de la más admirable de todas las princesas manchegas es una «almazara prosaica»; en la nota 37 de la edición José María Martínez Cachero, aclara: «A la almazara en que Azorín vio convertida [en] la supuesta casa de Dulcinea de El Toboso, ha sucedido en días más recientes la instalación de una biblioteca cervantina, con mobiliario y objetos típicos de la Mancha». Sin embargo, a mi entender hay un error, ya que esta biblioteca cervantina está frente a la iglesia y se denomina Centro Cervantino y es, hoy día un Museo de ediciones de El Quijote que abrió sus puertas en 1983, no tiene pinta de haber sido almazara.

   La historia del Toboso se remonta a tiempos ibéricos y romanos, fue musulmana hasta las Navas de Tolosa en 1212. Formó parte del Común de la Mancha (1353). En 1531, la emperatriz Isabel (esposa de Carlos V, la mujer más bella de su tiempo), le concede el privilegio de Villa, quedando el término del Toboso reducido a 223 kilómetros cuadrados. Tiene 2.069 habitantes en el censo de 2001 y esta a 635 metros de altitud. En el Toboso hay otra famosa Isabel Fernández Morales, “Ama” de la hospedería La Casa de la Torre, dice Antonio Aradillas que la casa tiene un pozo con la misma profundidad de la altura de la torre de la iglesia. ¿Cuánto miden? Cada nueve de octubre (onomástica del bautismo de Cervantes), es fiesta de guardar en La Casa de La Torre, se otorga el título de Dulcinea a la mujer que más se haya distinguido en difundir la obra cervantina. Y a «Media noche era en filo, poco más o menos» (II,9), es ocasión de rondar a Dulcinea, con guitarras y poesía por las calles que llevan nombres de poetas españoles.

   Al final de esta crónica, usted nos contará la leyenda en boca de los toboseños, de la dueña de la casa de la supuesta Dulcinea doña Aldonza Zarco de Morales, pero no se llamaba Aldonza sino Ana Martínez de Zarco Morales, de ahí el nombre de Dulcinea (Dulce Ana). El viajero puede visitar tres museos: La Casa-Museo de Dulcinea, el Centro Cervantino y el Museo de Humor-Gráfico Dulcinea con una colección de ilustraciones humorísticas cedidas por el dibujante gráfico Mena, Mingote y otros dibujantes, en una casa manchega rehabilitada. La Casa de Dulcinea es realmente lo más conocido, casa de labor manchega pero de algún hidalgo o caballero, no pechero, que se construyó en el siglo XVI con planta rectangular y dos alturas, con una tercera en la parte central a modo de torreón, fachada de piedras y portada adintelada que se remata con cornisa y dos escudos, sillares en las esquinas. Al interior en la planta baja ofrece la típica estructura de un caserón manchego con cocina y dependencias de labor, huerto trasero, pozo, y dormitorios en el segundo piso, y una redistribución de enseres para recrear la época. Alberga un Museo quijotesco, decorado al estilo manchego de la época con techos de vigas de madera, chimenea y enseres domésticos. Hay que pagar un óbolo para visitar el interior del museo.

   Hemos de recordar por obligación algunos párrafos de la carta de un enamorado: De don Quijote a Dulcinea: «El ferido de punta de ausencia y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene [esta es una fórmula ya usada en la Galatea]. Si tu fermosura me desprecia, si tu valor no es en mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento…» (I,25).

   Nos habla usted de los Miguelistas del Toboso que no son otros, sino aquellos que creen que el abuelo de Miguel era del Toboso, y donde aparece en escena don Silverio el maestro, a quien usted le dedicó su libro La ruta..: «Al gran hidalgo don Silverio, residente en la noble, vieja, desmoronada y muy gloriosa villa de El Toboso; porta autor de un soneto a Dulcinea…». La crónica XIV está dedica íntegramente a describir y a conversar con don Silverio, el tipo más clásico de hidalgo que ha encontrado en tierras manchegas, y nos dirá que existe una afinidad entre él y los muros en ruinas del Toboso, y que tiene la idea de que Miguel de Cervantes era de Alcázar, por la teoría ya desechada del alcazareño don Francisco Lizcano y Alaminos que en 1892 publicó un libro donde habla de la partida de bautismo de un tal Miguel de Cervantes Saavedra nacido el 9 de noviembre de 1558. Don Silverio tiene un pleito con los frailes y una colmena con una ventanita de cristal por donde puede verse trabajar a las abejas, y por dos veces se aferra en afirmar que el abuelo de Miguel era del Toboso. También lo reafirma doña Pilar, una dama manchega, tan española, discretísima y afable que sirve un «brebaje amoroso».

–¿Sabes tú qué es un brebaje amoroso? -pregunto a mi mujer con discretas palabras, por si acaso.

–Eso será una manzanilla con miel y jalea real, ya que don Silverio tiene una colmena. Y además si se le echa una ramita de hierbabuena ya tienes un té moruno. Y si no tienen hierbabuena pues sirve también la hierba-luisa.

   Esta señora doña Pilar aparece y desaparece en la crónica como las manchas de alcohol en la camisa. Tanto si Cervantes era de Alcalá o de Alcázar usted arremete contra los académicos o eruditos siempre orgullosos e impertinentes a los que considera «un poder oculto, poderoso y tremendo». Por qué quitarle a los del Toboso la creencia de que aquí han vivido parientes de Cervantes cuando hay una casa que llaman La casa de Cervantes, con un escudo de familia o de armas con los símbolos heráldicos: Dos ciervas en campo duermen, /la una pace, la otra duerme;/ la que poace, paz augura; la que duerme, la asegura.

Y mi mujer me pegunta con la ruta en la mano:

–Si Miguel no era del Toboso sino de Alcázar, según don Silverio, y el padre de Miguel se llamaba Rodrigo y el abuelo Juan, ¿por qué Azorín adjudica lo de «Los Miguelistas» a los del Toboso, no lo entiendo? Lo lógico hubiera sido llamarles pajes de la princesa de La Mancha.

–No le des más vueltas, una rosa es una rosa –me pongo rilkeriano-, que esto de «cervantear «conduce a inventar y polemizar. Esto es porque si los de Argamasilla son Académicos, los de Criptana son Sanchos, pues los de El Toboso serían Miguelistas, pero como ha resultado ser de la complutense ciudad, quieren que la familia de Cervantes sea de allí. En fin, no tiene otra explicación.

–De acuerdo, bien, y qué importancia tiene esto, qué cualidad peculiar es esta tontería. Lo importante, creo, es el viaje, el camino.

   El abuelo paterno de Miguel se llamaba Juan Cervantes, y según los más rancios eruditos como Nicolás Díaz de Benjumea el abuelo paterno era de Galicia, corregidor en Osuna, cuyo apellido se nombra en honra en los anales de las guerras contra los «moros en España», ahora según Andrés Trapiello era cordobés, estudió leyes, llegó a teniente corregidor y se instaló en Alcalá de Henares. Escribe este autor que en 1819 Navarrete publicó Vida de Cervantes, acompañado de documentos ilustrativos, que fijan la opinión de que Miguel nació en Alcalá de Henares, calle Imagen, pero no fue hasta 1858 cuando se declaró oficialmente la villa complutense como patria de Miguel de Cervantes. Porque si el Miguel de Alcázar nació y fue bautizado en 1558 no pudo ser soldado en Lepanto en 1571. Por el origen del abuelo se cree que Cervantes era converso de origen judío, de ahí que siempre se la adjudicaran contaduría y recaudaciones, cosa de judío es contar maravedíes y buscar la x, porque donde hay una x hay matemáticas. Y por esto no le dejaron pasar a las Indias con arreglo a las Leyes de Ovando que no daban salvoconducto a converso, bien de origen morisco o judío.

El futuro de nuestra sociedad y la protección de nuestra intimidad

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Ricardo Chamorro

   Uno de los retos más importantes del futuro de las sociedades democráticas estriba, junto al medio ambiente, en el control de la información propia frente a los ataques frecuentes a la privacidad y la intimidad y la utilización de datos personales sin consentimiento del ciudadano. Con esta frase el director de la Agencia Española de Protección de Datos concienciaba a los oyentes durante las pasadas jornadas celebradas en Santander sobre el nuevo Reglamento en Protección de Datos.
   La protección de nuestros datos no es un simple capricho normativo, sino que es la regulación de una realidad que cada vez más nos sobrepasa. La globalización tecnológica reduce a los ciudadanos a simples instrumentos minúsculos de una sociedad internacional débil en lo relativo a los derechos y cada vez más ajena a las viejas naciones.

   En este mar de inseguridad jurídica Europa pretende ser una isla segura donde se respeten los derechos de sus ciudadanos y donde aquellos que pretendan dar servicios en la sociedad de la información se amolden a unas pautas que respeten la intimidad.

   Es difícil tarea el controlar este avance y tratar de que sea ordenado. El respecto y control de nuestra intimidad en una sociedad globalizada es una tarea de todos, no sólo de las administraciones. La colaboración del ciudadano es fundamental para controlar los quebrantamientos a nuestra intimidad personal y familiar, y para ello la concienciación es primordial.

   La brecha tecnológica es algo que todas las administraciones tratan de impedir por la desigualdad que se pueden producir en regiones o países que no vayan al ritmo de la tecnología. Es igual de importante recalcar que debe educarse a las sociedades en los nuevos derechos que les asisten para no verse indefensos ante la innovación tecnológica: si el avance en la sociedad de la información no es ordenado jurídicamente, las injusticias y desigualdades seguirán aumentando.

   Algunas administraciones están llevando a cabo una labor encomiable en lo relativo a la educación de los ciudadanos, con unos medios ridículos si los comparamos a las grandes multinacionales que se mueven a sus anchas en la sociedad global de la información. En España es importante señalar la labor de la Agencia Española de Protección de Datos y de las agencias autonómicas de protección de datos como la Agencia Madrileña, cuya web informativa y su revista digital es más que recomendable, la Agencia Catalana, con web informativa, o la Agencia Vasca. También es de resaltar iniciativas como la de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que ha puesto a disposición de los ciudadanos una página web informativa en protección de datos dentro de un proyecto llamado PROTEGETECLM LOPD.

   Es importante la labor de todos para mantener el equilibrio entre una tecnología que nos facilita y ayuda en nuestras labores diarias y unos derechos fundamentales e inherentes que debemos conservar en beneficio de nuestra libertad.

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Buscando a Azorín por la Mancha (16)

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Ramón Fernández Palmeral

Campo de Criptana, tierra de gigantes

Señor Azorín:

   Land of Giants… “There they discovered thrty or dorty windmilss that can be found in field…” For many specialists in Cervantes and historians, the great writer was… No se preocupe usted que seguimos por la ruta de Don Quijote. Así empieza el catálogo que le dieron a mi mujer en las oficinas de Información y Turismo del Campo de Criptana, se ve que le vieron cara de turista, no sé cómo sucedió esta equivocación, si ella es de piel canela morena como las mujeres de Vandalia por no decir Andalucía, tiene los ojos marrones como la banda magnética de la tarjetas de crédito y el pelo una veces negro, otras con mechas, otras como la mermelada del albaricoque, o castaño o caoba, con el brillo de las plis de las peluquerías.

   De Alcázar de San Juan a Campo de Criptana hay ocho kilómetros. Por fin tomamos la N-420, la travesía pasa por la zona sur de Campo de Criptana, sólo había que buscar el letrero que indica: Molinos de Viento. Cuando lo vimos encaramos el coche por una cuesta hacia lo que se conoce como cerro de la Paz, en el Albaicín de Criptada, como el barrio morisco de Granada. Aunque recuerdo que Cervantes no tenía muy buen concepto de ellos: «y de los moros no se podía esperar verdades alguna, porque todos son embelecadores, falsarios y quimeristas» (II.20).

   Usted, le dedica las crónicas XI y XII a Criptana. Pasa desde la crónica X de la Cueva de Montesinos a Campo de Criptana: «He llegado a Criptana hace dos horas; a lo lejos, desde la ventanilla del tren, yo miraba la ciudad blanca, enorme, asentada en una ladera, iluminada por los resplandores rojos, sangrientos, del crepúsculo». Efectivamente Campo de Criptana tiene estación de ferrocarril, la que va dirección Valencia y Alicante. Usted ha emprendido una «caminata por la carretera adelante, hacia el lejano pueblo… Yo iba embozado en mi capa lentamente, como un viandante, cargado con el peso de las desdichas». Usted pregunta por la fonda, una fonda que no tiene nombre, le indican una casa que es vetusta, tienen un escudo; tiene de piedra las jambas y el dintel de la puerta. Alguien ha llamado a gritos a ¡Sacramento! ¡Tránsito! ¡María Jesús! Y a la vez le pide que se siente, no hay luz porque la «echan muy tarde», después le han dado la habitación, «la de dentro», ha salido la luz de la palmatoria, le ayuda a ver la cena, ya de noche con una luna suave, siente un placer íntimo, al escuchar el ladrido plañidero de los perros. Yo pregunté por la fonda, pero nadie me dio norte.

   Usted sube con don Jacinto por callejuelas empinadas hasta lo alto donde, para no variar, «los molinos surgen vetustos». Nos cuenta lo que dice la guía de Richar Ford en su Handbook for travelller in Spain. Que los molinos se implantaron en La Mancha en 1575. Nos habla usted de una senda por donde van las mujeres enlutadas para besarle los pies al Cristo de Villajos. Villajos se sitúa a unos cuatro kilómetros hacia el Norte, ocupado desde tiempos remotos por el hombre, aparece en el documento citado en 1162 con Chitrana, Kero y Attires, como propiedad de la Orden de San Juan. En Criptana hay otras tres ermitas famosas, la de San Isidro, la de la Virgen de Criptana y la de la Paz que lleva el nombre del cerro.

   Por las callejas estrechas, pendientes y retorcidas del caso viejo, logré meter el coche y llegar hasta la cumbre de la Paz, a placer de los vientos; este barrio es como un libro abierto del Quijote, donde el callejero tiene nombres como: Senda de los Molino, Dulcinea, Vizcaíno, Don Quijote, Gigante Briareo. Aparque al final de una calle del error, me pareció ver la de Alfonso Quijana, en lugar de Alonso, quizás este Alfonso era el hermano de don Quijote y padre de la sobrina Antonia Quijana. Una vez bajados del coche, las calles no tienen aceras, subimos unos escalones y ya vemos no treinta o cuarenta molino sino una docena de molinos. «En esto descubrieron treinta o cuarenta molino de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: -La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque vez allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas…» (I. 8). Hemos entrado en la más famosas de la ficciones del Quijote, sobre todo por la maestría de la fuerza del diálogo y la puesta en escena, el humor, y sentido de la verosimilitud, que ya Cervantes, seguramente, había leído en Tirant lo Blanc (1490) de Joanot Martorell (libro salvado por el cura y el barbero del escrutinio) o de Orlando furioso (1516) de Ludovico Ariosto, cuyo héroe es torpe, tímido e irritable, por lo que Cervantes también pudo haberle titulado a su libro El hidalgo furioso.

   Está el molino llamado Sardinero con su palo gobierno anclado al suelo, desde allí, al otro lado norte vemos unos diez o doce molinos, las fotos salieron muy bien en el cerro de la Paz donde se encuentra la ermita del la Virgen de la Paz. Los turistas eran grupos de jóvenes españoles, que se fotografiaban en unas siluetas de madera pintadas y descabezadas con la figura de don Quijote y Sancho; no me pude aguantar las ganas de hacerme una foto, que por arte de encantamiento o de algún mago malandrín ha salido con mi cabeza repetida. El Cerro de la Paz cumplía la función de avanzadilla del Castillo de Criptana, surgido con la repoblación en el siglo XIII, y atrajo a la población circundante, talvez debido a lo saludable y ventajoso de sus aguas y sus aires. El nombre de Campo de Criptana está probado documentalmente a comienzos del siglo XIV.

   En la tienda de souvenir está Teresa, la mujer de Sancho Barbero y su hija Marcela, porque como usted dice en su libro esto es «tierra de Sanchos». Compramos una figuritas metálicas de don Quijote y Sancho por 4 €, unas postales, unos cuadernos y alguna cosa más. La mujer de Sancho se llamaba Teresa, una veces se apellida Panza y otras Cascajo, tenía el matrimonio un hijo llamado Sancho y María Sancha, para la tercera salida Sancho convence a su mujer prometiéndole que le traerá otros cien escudos como los ya entregados, y ella, mujer practica y realista le dice a su marido que le pida un salario a don Quijote, y éste, que no tenía ni un pelo de tonto, le respondió que no recordaba haber leído que ningún caballero andante haya señalado salario a su escudero, y no tenía ejemplos para saber cuanto cobraba un escudero al mes o cada año. Más o menos, le dice, eran premiados con una ínsula, pero nada de soltar blanca, como buen político y diplomático, estudiará el tema. Porque jamás habrá oído usted decir un no claro a ningún político, pues estos se escapan por las ramas a los tejados, por si luego han de arrepentirse. Porque más vale buena queja que mala paga (II.7).

   En la crónica XII, nos habla usted de «Los Sanchos de Criptana». Discretos amigos de Criptana tanto o más que los discretos y amables académicos de Argamasilla. Aquí vuelve a la ringla de dar nombres ya tópico en su recurso, y que recibió el improperio de Unamuno en carta del 14-V-1907. Los Sancho Panza de Criptana, quieren representar el espíritu práctico, bondadoso y agudo del sin par Sancho. Y es don Bernardo, el farmacéutico y músico, el autor de un himno a Cervantes que tocará en el armónium de la ermita.

   Aquí arriba junto a los molinos de viento con sombreros picudos como embudos metálicos, descubrí o vi la luz al enigma del logotipo del IV Centenario, unas aspas X y debajo QVI-xote en castellano antiguo, dividido en dos partes como en la primera edición del Quijote, las dos aspas representan el velamen de un molino de viento, he podido averiguar que los autores del logotipo son Nicolás Reyners, Alberto Salván y Francisco Villar, de 2º de Diseño Gráfico del Instituto Europeo Di Design de Madrid. Escuelas de diseño de doce países presentaron sus propuestas.

   Cada molino tiene su nombre y su alma, como los tendría un gigante; son diez y se llaman: Lagarto, que guarda un museo dedicado a aperos de labranza, Culebro, dedicado a Sara Montiel, Infante, Poyatos, donde se encuentra la oficina de turismo, Burleta, Pilón, dedicado al vino, Vicente Huidobro, Cariari e Inca Garcilaso (hombre, aquí tenemos a un poeta). El Sardinero conserva la maquinaria original. Los molinos tienen tres plantas llamadas silos. Para saber de los molinos de viento en el mundo hay que visitar la página de la biblioteca del Tío Kinke

   Los molinos de España son construcciones del siglo XVI, posiblemente con patente de los Países Bajos, son maquinarias inauditas, vivas, cada pieza, cada tabla, cada rueda, tiene su nombre propio, algunos son tan conocidos como las aspas, vela, palo del freno, palo del gobierno, borriquillo, pero otros tan desconocidos como rueda catalina, contrapeso del alivio, guitarra o husillo de la interna. Y además hay registrados doce nombres para las diferentes direcciones de donde sopla el viento, lo que se llama Vientos del Molino. Me hubiera gustado mucho encontrar un molino con su nombre, señor Azorín, pero no lo tiene, se han olvidado de reconocer que este pueblo es conocido en el mundo literario gracias a las referencias que usted hizo en La ruta…

   Entramos en el molino dedicado a Sara Montiel, siempre tan bellísima, como sacada de un encantamiento, cuadros, retratos, mantillas, tiene otros pisos, pero yo no subí arriba.

   Si don Quijote murió, Sancho no, y permanece aquí vivo, entre esta gente laboriosa, amable, hospitalaria e industriosa del vino. En las Relaciones Topográficas de Felipe II (1575) se le adjudican unos mil vecinos y en el primer decenio del siglo XVII alcanzó una población entre mil trescientos y mil quinientos vecinos, actualmente tiene unos 14.000 habitantes. Hay una Asociación que se llama «Hidalgos Amigos de los Molinos» cuya presidenta es Dolores Martínez de Madrid Ortiz.

   Cervantes hizo morir a su héroe para que no hubiera tercera partes, sin embargo, Filleau de Saint-Martín (París 1678), que hizo una traducción bastante libre, eliminando todo aquello que pecara contra el decoro, cambió los dos últimos capítulos de la Segunda Parte, y don Quijote no muere, y así pudo escribir una Tercera Parte en 1695, con variantes y sentido comercial, que es una actitud de los ilustrados ante el Quijote, más tarde llegaron los románticos alemanes que descubrieron en el Quijote valores metafísicos y casi un modelo filosófico.

   Usted le pregunta al ilustre y heroico manco en su artículo «El secreto de Miguel», publicado en Ahora, en 1935:

   «Te has ufanado siempre de ser un hombre de teatro. Tenías mucha razón. El Quijote es la novela de un hombre de teatro. Con el arte de interesar al público de modo tan extraordinario, tu novela había de alcanzar un gran éxito».

   Usted tiene parte de razón, uno de los secretos de El Quijote es su puesta en escena de los personajes, y Criptana con sus molinos de verdad y no de viento ni de aire, es uno de los escenarios más impresionantes y célebres de la coreografía de los gigantes en danzas desaforadas.

   Ahora toca tomar el camino a Puerto Lapice.

»El presidente local del PP sí que ha venido a menos»

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Comisión Ejecutiva Local (PSOE PUERTOLLANO)

   La ejecutiva local del PSOE de Puertollano quiere hacer pública la declaración unánime de apoyo a Joaquín Hermoso Murillo realizada en la asamblea que tuvo lugar la semana pasada, tanto como miembro destacado de nuestro partido y primer candidato de futuro como en su calidad de alcalde de Puertollano, cargo que ostenta con enorme solvencia y con el mayor orgullo.

   Los militantes socialistas locales queremos hoy recordar lo declarado en tantas ocasiones por Joaquín Hermoso cuando insiste en que para una persona nacida en nuestra localidad no cabe mayor honor que ser alcalde de Puertollano y ofrecer todos sus conocimientos y esfuerzos por traer más progreso a la ciudad.

   Por eso, es incomprensible que el Partido Popular diga en una nota de prensa que pasar a ser alcalde de Puertollano sea “venir a menos”; más bien al contrario, esas torpes palabras retratan a quien declara semejante barbaridad, un auténtico desprecio a lo que Puertollano es y representa en nuestra región. El presidente local del PP sí que ha “venido a menos” al pasarse del PSOE al PP, de un partido de progreso y de futuro que gobierna en todas las administraciones, a un partido que no gobierna ni en su casa.

   De cualquier forma, la realidad es a veces muy dura y pone las cosas en su sitio: Joaquín Hermoso Murillo es actualmente miembro de la ejecutiva regional de nuestro partido como secretario de Política Municipal del PSOE de C-LM y como tal tiene voz y voto en las decisiones políticas que afectan a Puertollano en el día a día y a la hora de elegir los hombres y mujeres que irán en las listas electorales de ésta y otras ciudades de nuestra región; Juan José Jiménez Prieto, en cambio, es en su partido una persona tan desconocida como lo es entre la ciudadanía de Puertollano, tal y como demuestran los datos de la única encuesta seria realizada, que, por el contrario, da una imagen distinta de nuestro alcalde y candidato.

   Hasta ahora, el señor Jiménez o el señor Méndez no han hecho otra cosa que descalificar, negar lo evidente o echar por tierra nuestra ciudad. Deberían ponerse alguna vez a demostrar que también saben hacer algo constructivo. Echamos de menos sus ideas y propuestas; en definitiva, ganas de trabajar, aunque, visto lo visto, sea mucho pedir.

Buscando a Azorín por la Mancha (15)

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Ramón Fernández Palmeral

Alcázar de San Juan, nudo ferroviario

Señor Azorín:

   La historia de Alcázar se pierde en la edad de piedra como bien dice una señera histórica de la ciudad. Usted también creyó en la posibilidad que, sin bien Cervantes había nacido en 1547 de Alcalá Henares, fuera bautizado en la iglesia de Santa María la mayor de Alcázar de San Juan el 9 de noviembre de 1558. Esta idea del Cervantes de alcazareño ha sido desmentida. Se supone que Miguel de Cervantes nació el 29 de septiembre de 1547, porque se piensa que como el día 29 es San Miguel, le pusieron el santo del día como era y es costumbre en algunas zonas de las dos Castilla, de ahí algunos nombres tan pintorescos además de impronunciables. Teorías que más adelante trataremos o intentaremos de dilucidar. Tiene 26.022 habitantes en el censo de 1998, ahora debe tener quinientos más.

   Como se nos había acabado el carrete de fotografías en el cerro de los 4 mayordomos, nuestra prioridad era comprar uno en Alcázar de San Juan, entramos en la ciudad y con muy buena suerte, la suerte del novato, fuimos directos a encontrar al parking subterráneo, cuya boca de lobo se abre en la plaza del Ayuntamiento, una vez el coche en el pesebre, subimos por la escalera de peatones con gran contento porque nos habíamos evitado el problema de aparcar y además estábamos en el centro de la ciudad, desde allí veíamos la torre de una iglesia cuyo ojo gigante nos daba las doce y media.

   Preguntamos por un lugar de venta de material fotográfico; una pareja de jóvenes de ochenta años nos mandaron a una tienda de regalos, que estaba allí mismo en la plaza, y crease señor Azorín que estos negocios los regentan los chinos, los dos dependientes eran chinos, todos los artículos a precios muy económicos, un carrete Kodak, 1.60 céntimos de Euro, seguramente fabricados en algún lugar de Taiwan o de Kong Kong. Los chinos se han hecho amos del comercio de tejidos y de zapatos. Mientras yo pagaba mi carrete, mi mujer recorrió la tienda en un momento e hizo unas compras para no variar, regalos, que nunca falten, y como la famosa pareja «donquijotesanchista» son internacionales, había figuras Made in China.

   Como era la acertada y apacible hora del aperitivo entramos en un bar junto a la tienda de los chinos, y nos sentamos en una mesa circular junto al hueco de una columna de forjado, pedí un vino tino y una tapa de queso en aceite, y mi mujer un mosto con frutos secos.

—Cariño, cómo te metes en el cuerpo todo ese queso rancio con ese aceite que no sabemos el tiempo que lleva ahí en la bandeja de la barra.

—Es por probar las joyas de La Mancha: vino con queso de oveja.

—Nunca me haces caso y luego que si tengo tripa.

   La verdad es que a mí me chifla el queso picante en aceite, cualquier tipo de queso, me hace feliz, y tengo la misma costumbre que mi padre, que antes de acostarse se llevaba a la boca unos pezones de queso, y es que cuando te acuestas con un trozo de queso en la boca sueñas con pastoras griegas.

—¿Dónde puedo comprar queso como este? —le pregunto al camarero.

—Ahí, en la esquina hay una tienda de embutidos que tiene muy buen surtido —dijo un cliente, sin darle tiempo al camarero a contestarme.

   Cuando salimos del bar nos encontramos en la plaza con un monumento de bronce, el famoso don Quijote de Alcázar que con lanza y adarga arremete con su caballo en una aventura, y al lado Sancho prudente montado en su rucio. La acometida de don Quijote, parece esculpida con toda la intención para semejar al escudo de armas de Alcázar donde se ve a un caballo acometiendo con su lanza a un castillo, que podría transmutarse en un molino de viento si a usted le parece bien la metáfora.

   Los alcazareños están convencidos, y nadie les baja de su convencimiento, de que Miguel de Cervantes nació en Alcázar, desde que el alcazareño don Francisco Lizcano y Alaminos publicó en 1892 un libro apócrifo con el largo título: «Historia de la verdadera cuna de Miguel de Cervantes Saavedra y López, autor de Don Quijote de La Mancha, con la metamorfosis bucólica y geórgica de la dicha obra, vida y obra del Príncipe de los Ingenios españoles, con una refutación analítica de las biografías de este autor se han impreso hasta el día». En el que expone una partida de bautismo de un tal Miguel, hijo de Blas Cervantes de Saavedra y de Catalina López, fechada el 9 de noviembre de 1558 en la parroquia de Santa María la Mayor de Alcázar. Hallada en 1758 y que se publicó en 1776, con letra al margen atribuida a don Blas Antonio Nasarre, erudito y bibliotecario en la que dice: «este es el autor de la Historia de Don Quijote de La Mancha». Me hubiera gustado entrar en la iglesia para poder ver la pila bautismal donde se encuentra una estela que da fe de que allí se bautizó a Miguel de Cervantes el 9-11-1558.

   Esta versión quedó desmentida por un erudito ensayo de Rodríguez Marín aparecido en septiembre de 1955, titulado: «Cervantes y Alcázar», en el que se dice que la ceguera de Lizcano es sorprendente: el Cervantes alcazareño tendría menos de catorce años en octubre de 1571, y mal le hubiera confiado Francisco de San Pedro, capitán de la galera Marquesa, el mando de doce soldados durante la batalla de Lepanto. Incluso ante esta versión, arguyó Lizcano, que los antiguos no reparaban en minucias tales como la corta edad de Miguel. Por ello esta versión no se sostiene. Se habló de la burda falsificación de dicho documento alcazareño para ligar a esta tierra con el nacimiento de Cervantes.

   La polémica se cerró argumentando que Miguel nació en Alcalá de Henares en 1547 pero que se bautizó onde años después en 1558 en Alcázar, porque como se dudaba de la limpieza de sangre, del linaje de nobleza de la familia y antigüedad como cristianos, porque el abuelo paterno se había establecido en Córdoba, y se le suponía judío converso, y los padres no quisieron bautizarlo allí no fuera a ser que, por ser tierra de refugiados moriscos, se le confundiera y manchara su linaje. Cervantes era cristiano nuevo. Yo no creo que se bautizara Miguel a los once años de edad.

   El de Oliva, don Gregorio Mayans, primer biógrafo de Cervantes, en La vida de Cervantes Saavedra (1737), dice que tanto Sevilla como Lucena pretenden que Miguel naciera allí. La patria de Cervantes es España. Defiende la parte de Esquivias don Tomás Tamayo de Vargas, varón eruditísimo, quizá porque Cervantes llamó famoso a este lugar, pero el mismo Cervantes se explicó diciendo: «Por mil causas famoso: una, por sus ilustres linajes, y otra, por sus ilustrísimos vinos».

   Lo cierto es que no hay constancia documental de que Miguel naciera el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares, sin embargo, lo que sí existe es la partida bautismal hallada tras la iniciativa del benedictino Fr. Juan de Iriarte Martín Sarmiento, donde se da fe documental de que fue bautizado el 9 de octubre de 1547 en la iglesia de Santa María la Mayor de Alcalá de Henares. (Folio 192 del libro primero), del calendario Juliano. Y se presupone que, por la proximidad de su onomástica con el día de San Miguel (29 de septiembre), y ser costumbre bautizar a los niños con el Santo del día; se ha convenido que debió ser este día. Habría que tener en cuenta los cambios del calendario gregoriano o actual, que se conformó el jueves 4 de octubre de 1582, que lo hacen pasar al viernes día 15 de ese mes y año.

   Entramos en la tienda de embutidos, pequeña, de esas que cuidan la calidad y atienden al cliente como un médico de pago.

—Buenos días, ¿a cómo están los quesos? —los quesos «puestos como ladrillos encajados», tenían el aspecto de legados del archivo de un juzgado, todos cerrados y empapelados, con sus etiquetas y números de diligencias, encausados, gladiadores dorados, dispuestos a salir a la arena del sacrificio de bocas exquisitas y delicados dientes, porque el queso manchego está en la cumbre de los derechos del hombre, es como los derechos fundamentales, necesarios en toda comida que se precie, el oro amarillo.

—¿Y los mostachones, a cómo están? —peguntó mi mujer que como es andaluza se cree que está en Triana, en Antequera o en Vélez-Málaga, u otros pueblos donde los mostachones son la especialidad de muchas reposterías, mostachones para el desayuno.

—Son tortas alcazareñas, tienen fama —contestó el dependiente con ganas de explicarnos sus secretos—, salidas antaño de las cocinas de los conventos, tortas hechas de harina, huevos y azúcar. Pero también tiene sus secretos el pastelero que las hacía, mandaba al aprendiz a tomarse un vino, cuando él le iba a echar el secreto de la tortas, cuando se murió se lo llevó consigo.

   A mí me gustaría oír que los había inventado un pastelero llamado Miguel que fue en su juventud confitero de la Mahonesa de Madrid, pero no, parece ser que son originarias de los conventos de Santa Clara.

   Me quedaba que preguntar si se llamaba Miguel, pero llegaron unos amigos del dependiente y ya no fue ocasión de hacerlo. Me quedaron dudas sobre el carretero de Alcázar.

   En el kiosko de prensa compro Lanza, Diario de La Mancha, es el número 20.692, Año LXII, al precio de 1 Euro, para convencerme de que hoy es 11 de mayo. El titular de primera plana dice: «Más de 90.000 turistas visitan la provincia en el primer trimestre. El entradilla: La promoción del IV Centenario y la Ruta del Quijote aumentan hasta un 13,5% el número de pernoctaciones». Datos aportados por Juan José Fuentes delegado de Información y Turismo. En las noticias de Ciudad Real se dice que Gabriel Gallego Sánchez-Gil fue reelegido ayer secretario general de Comercio, Hostelería y Turismo de CCOO en el II Congreso Provincial de la sectorial. En la sección de Teatro se anuncia que Verónica Forqué interpretará la vigente obra de García Lorca «Doña rosita la soltera», el día 13 en el teatro Municipal Quijano de la capital. En Alcázar se anuncia que el día 14 Martín Taffarel impartirá la lección literaria «Claves de la ficción en el Quijote». Quien pudiera asistir, pero nuestro acomodo, nuestro destino, es buscarle a usted por tierras de La Mancha.

   Alcázar es un nudo ferroviario, nunca mejor dicho, que ahoga a la ciudad y la estrangula. Desde aquí parten las líneas para Andalucía y para Valencia por el llamado corredor del Mediterráneo: Alicante y Murcia, y también a Cataluña. El tren para Ciudad Real parte desde Manzanares. Ciudad Real no tiene envidia de trenes porque por su capital pasa el Ave a casi 300 kilómetros por horas. Créaselo, los trenes ya no anda sino que vuelan. Alcázar es una ciudad sitiado por el ferrocarril, su estación es un edificio de ladrillo visto, donde continúa la famosa Fonda Museo (actual cafetería de la Estación) decorada con los 1.000 azulejos sevillanos. Usted no entró en la Fonda Museo del Ferrocarril de Alcázar, de lo contrario nos hubiera comentado los azulejos del zócalo de la sala cafetería, son mil azulejos sevillanos fabricados en 1875 con diferentes escenas pintadas a mano, a modo de cliché de una película, con toda la obra del Quijote. Una verdadera joya del mosaico andaluz. En el primer azulejo vemos un retrato de Cervantes y en el siguiente la primera frase: En un lugar de la Mancha…

   Al final de su libro aparece el artículo «Pequeña guía para los extranjeros que nos visiten con motivo del centenario» que es un artículo suyo: «The time they lose un Spain», que había sido escrito un año antes en 1904 para el diario España, y que usted se lo atribuye a un imaginario y extraño doctor Dekker que vive en Madrid y está encantado pero no deja de hacer anotaciones en su «diminuto cuaderno»; el tiempo que tardan los españoles en servirle y lo que tardan los tranvías.

   Salir de la red de líneas férreas de Alcázar me costó, porque siempre cuesta salir de una ciudad asediada, en la que has encontrado acomodo. Tomamos dirección levante hacia Campo de Criptana.

Buscando a Azorín por la Mancha (14)

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Ramón Fernández Palmeral

Tomelloso, la viña de la Virgen

Señor Azorín:

   Jamás había visto tanta vid en una bandeja de tierras planchadas como en Tomelloso, yo, aunque soy manchego de nacimiento, crecí en una zona vinícola de uvas moscatel y vidueñas, en la zona montañosa del Mayarín entre los términos de Torrox, Frigiliana y Cómpeta, de las comarcas de la Axarquía malacitana, mi padre no era vinicultor, sino pastor, pero mi tío el aparcero, tenía que darle cada año dos arrobas de vino del que cosechaba, como pago al arriendo. No era gran bebedor, sin embargo tomábamos nuestros vasos en buena conversación y atento oído, mi padre no compraba vino y cuando se le acabada y yo preguntaba por el vino, mi padre me decía: «hijo, sabes una cosa, que en la tiendas también venden vino». Porque, la verdad, es que yo compraba poco o casi nada.

   De Argamasilla sale una línea recta que parece vía germinal entre la calima y las alas de los ángeles, si no hubiera sido hecha por la mano del hombre, en forma de calzada romana asfaltada bajo un cielo verde «vidificante» hacia Manzanares, el pueblo donde se cuenta que aparece la bella y misteriosa Marcela, porque aquí el cielo se torna mar y toma el color de la vid con embrujo diablesco. Dice usted que Manzanares está a cinco leguas de Argamasilla, la distancia real es 38 kilómetros, donde según su relato de la página 155, crónica XV, escribe: «se cuentan mil casos de sortilegios, de encantamientos, de filtros, bebedizos y manjares dañosos que novias abandonadas, despechadas, han hecho tragar a sus amantes». Sin embargo nosotros no vamos a Manzanares, ya lo conocemos, sino a Tomelloso. ¿Usted, seguramente, pasó por Tomelloso en su particular ruta manchega?, pero sin detenerse en La ruta… Es importante ciudad manchega capital del vino, que derrama vino, que muere por el vino como el Lazarillo de Tornes, tiene casi 30.000 habitantes, le llaman «La viña de la Virgen», es en el capítulo V cuando dialogó con don Cándido sobre las dudas de que Cervantes estuviera preso en la cueva de Medrano, y este discreto clérigo contesta: «…pero no se me oculta que estas ideas arrancan de cuando Cánovas del Castillo iba a Tomelloso y allí le llenaban la cabeza de cosas en perjuicio de nosotros. ¿Usted no conoce la enemiga que los de Tomelloso tienen en Argamasilla?». Indudablemente la rivalidad tribal entre los pueblos colindantes siempre ha sido manifiesta en todas las provincias de España, no va a ser esta vecindad una excepción, aunque es cierto que desde que se organizaron los territorios por Autonomías (Constitución de 1978, Titulo VIII, De la organización territorial del Estado) se ha creado un sentimiento de patria y nación. Las cinco provincias de Castilla-La Mancha: Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo, se rigen por la vía del artículo 143, aunque cada Autonomía tiene sus estatutos.

   Usted nombra cuatro veces a Tomelloso en La ruta… Dos veces en el capítulo V, cuando dialogó con don Cándido sobre las dudas de que Cervantes estuviera preso en la cueva de Medrano. La tercera vez que nombra a Tomelloso es en la crónica VI, cuando nos habla de Juana María, y usted mismo, que no se ha atrevido a preguntarle de donde era, especula con las posibilidad de su naturaleza: «¿Es manchega Juana María? ¿Es de Argamasilla? ¿Es del Toboso? ¿Es de Puerto Lápiche? ¿Es de Herencia? La cuarta vez en la crónica XV, «¿Qué me decís de esta exaltada fantasía manchega? El pueblo duerme en reposo denso, nadie hace nada; las tierras son apenas rasgadas por el arado celta: los huertos están abandonados; el Tomelloso, sin agua, sin más riegos que el caudal de los pozos, abastece de verduras a Argamasilla, donde el Guadiana, sosegado a flor de tierra, cruza el pueblo y atraviesa las huertas; los jornaleros de este pueblo ganan dos reales menos que los de los pueblos cercanos?». Ceo entender que el pueblo que gana dos reales menos debe ser Tomelloso por el contesto de la frase, aunque tengo ciertas y ligeras dudas.

   A Tomelloso le rodea hoy en día un cinturón industrial importante, tanto es así que los ecologistas en acción solicitaron al Ayuntamiento una Ordenanza de Medio Ambiente que evite la emisión de sustancias contaminantes a la atmósfera y al agua, procedentes de determinadas industrias de transformación; actividades extractivas de áridos con fuerte impacto paisajístico sin las adecuadas medidas correctoras; existencia de un vertedero municipal ilegal, carente de las más mínimas medidas de seguridad ambiental y con evidentes peligros potenciales para la salud de los ciudadanos; problemas derivados del crecimiento urbanístico y del tráfico de automóviles dentro del casco urbano; deterioro de los parques públicos como consecuencia de la inexistencia de un programa operativo de mantenimiento y conservación.

   De Argamasilla a Tomelloso existen dos carreteras: la circunvalación de N-310, distante unos 8 kilómetros, y otra que pasa por el noroeste de la ciudad. Los viñedos son monocultivo, el viñedo está en ciernes en esta primavera, los marjales (montañas de piedras de los recogimientos), más algunas manchas de olivos y algún lejano y pétreo bombo. Como dice Antonio Aradillas, el diestro de La Mancha, si el resto de La Mancha está asentada sobre una gran cisterna de agua, Tomelloso lo está sobre una gran cisterna de vino, un lago de vino apretado en cubas y tinajas. Según los datos que manejo ahora, de la guía del diestro, pag. 101, la región castellano-manchega es el mayor viñedo del mundo, ocupa 769,800 hectáreas y produce uno 20 millones de hectolitros, y tiene 11 Denominaciones de Origen.

   Estas arterias asfaltadas son dueñas de un próspero e importante tráfico de camiones y vehículos, veo las casas de labranza con parrales, el pino y las grandes tinas, los pozos. Mi mujer llevaba el mapa de carreteras abierto.

—No mires que nos la pegamos —me regaña mi mujer por mirar yo su mapa.

—Me parece que estoy perdido, yo no quiero entrar en Tomelloso, sino coger la circunvalación.

—Pues tendrás que dar la vuelta porque te has equivocao, como siempre —mi mujer ya sabe que últimamente soy un peligro al volante, menos mal que, al menos en este viaje, todavía no me han multado.

—No, que no, que es por aquí…

   Nosotros no entramos en Tomelloso porque ya lo conocíamos, estuvimos en un viaje anterior, en el 2003, y lo vimos detenidamente, y como no quiero pasar de largo por la memoria, le contaré a usted algunas novedades de Tomelloso.

   Si en 1552 tenía 30 vecinos y pertenecía a Socuéllamos, ahora tiene 30.000 y es Ayuntamiento. Uno de sus atractivos más famosos, después del vino, es el Museo monográfico del pintor Antonio López Torres, el tío barbudo del también famoso pintor realista Antonio López, sin García, porque decir Antonio López ya es suficiente, es como en aquellos años del franquismo decir Antonio el bailarín, ya no había que añadir más.

   Es curioso cómo la portada de la edición de José María Martínez Chachero de Cátedra, nº 214, reproduce una ilustración de un cuadro de Antonio López Torres, titulado «Podador manchego», un óleo de 1946. Este pintor retrató muy bien los lugares y las costumbres de la zona, como las bodegas de vino, y las faenas propias de los viticultores, las geométricas línea de parras y los bombos. Otro pintor de Tomelloso es Antonio Carretero. Otro lugar por visitar es el Museo del Carro.

   Pero uno de los personajes que no podemos dejar olvidados de Tomelloso es Francisco Martínez Ramírez conocido por «El Obrero», político y escritor que editó un periódico: El Obrero de Tomelloso. Uno de los expertos y estudiosos de la figura de este ilustre tomellosero singular es Francisco Alía Miranda, historiador y Vicerrector del Campus de Ciudad Real, dicen que fue personaje adelantado a su época y que luchó durante toda su vida por conseguir una sociedad mejor y más próspera y justa, no sólo desde ámbitos políticos sino sociales, a través de la reforma de la mentalidad pasiva de la época. Francisco Alía no dudó en calificar a «El Obrero» de liberal, moderno, emprendedor y luchador. Se le atribuye la construcción del ferrocarril Cinco Casas -Tomelloso, con parada en Argamasilla, en 1914.

   Otros nombres para recordar son el escritor García Pavón y el poeta Felix Grande que aunque nació emeritense se crió en Tomelloso, aunque a los veinte años pasó a Madrid. Siempre se nos ha presentado Tomelloso como un pueblo con poca historia, cuyas raíces no llegaban más allá del año 1531, pues hasta esta fecha no se tiene constancia del definitivo Tomelloso. Sin embargo, aunque todavía quedan muchas sombras que iluminar sobre el pasado, hoy muchos historiadores están de acuerdo en que los orígenes de Tomelloso se remontan a los tiempos prehistóricos (cultura de «Las Motillas»).

   La popular Feria y la Romería se celebran cada año del 24 al 30 de agosto. Comienza la noche del 24 con la proclamación de las Madrinas de la Feria, ofrenda floral a la Virgen de las Viñas, bendición de los primeros mostos y lectura del pregón inaugural en la Plaza de España. A continuación, junto al recinto ferial, millares de vecinos se congregan para contemplar la popular «pólvora» (gran espectáculo de fuegos artificiales).

   Pasado Tomelloso por un amplía travesía, empiezan obras de una autovía que construyen hacia Toledo por Madridejos y Mora por la antigua CM-400. Pasos elevados en construcción, maquinaria pesada y caminos, cortes de carreteras y el señor del STOP en la mano. Pasamos Alameda de Cervera, y a unos siete u ocho kilómetros vemos en el horizonte un cerro, sobre el que vemos los primeros molinos de viento.

—Cariño, mira allí ¿No querías hacerte una foto con los molinos? Pues allí los tienes —le digo a mi mujer mientras baja unos grados el aire acondicionado el coche.

—Son como montañas de sal en Santa Pola.

—Desde luego que sí, no lo había pensado yo.

   Sobre un cerro a nuestra derecha se ven cuatro gigantes que no son molinos, sino mayordomos, molinos románticos, encalados y nuevos como si el tiempo hubiera sido indulgente con ellos. Bajaba un coche, lo que nos confirmaba que podíamos subir al cerro, y así lo hicimos por una carretera asfaltada, estrecha hasta lo que era una era (tenía ganas de encontrarme con estas palabras juntas). Los molinos no funcionan pero tienen música interior, sus aspas parecen trastes de guitarras escrupulosamente calladas, paradas, en silencios, los silencios son parte de la música. Se eleva una antena de radio que como columpio de ondas se comunica por las redes de La Mancha. Al bajar del coche saludamos al molino llamado Rocinante, con letras de azulejos encima de la puerta cerrada, porque cada molino tiene su nombre y tiene alma. Junto al coche encontré una rueda de molino muerta de unos dos metros de diámetro, con orificio de un eje en su centro geométrico, con la forma y el color de un queso curado gigantesco. Al hacer la primera foto el carrete se rebobinó, se cerró la máquina de carretes como por un encantamiento. Esto si que era un contrariedad, la digital tiene el problema de las cargas que duran poco tiempo, al menos la mía. No había molinero, pero a esto que llegó un motorista con una moto cross y su casco, haciendo un ruido tremendo, más que en el episodio de los batanes, y aparcó junto al muro. Allí, imprudentemente sacó el teléfono móvil y empezó a hablar, venía un aire chivato y nos enterábamos innecesariamente de su conversación, como si a nosotros nos importara su vida íntima y privada. Me escandalicé.

—¿Esto no es posible? Venir hasta aquí para oír móviles. Deberían de estar prohibidos. Yo quiero mi espacio vital, mi espacio fantástico, mis sueños realizados.

—Parece que estamos en el autobús —añadió mi mujer.

   Allí se levanta, como una fuente, un vértice geodésico protegido y penado por ley, y el paisaje se desparrama, es tan extenso que uno tiene miedo a que los ojos no te respondan, que sean cobardes de mirar e incapaces de ver a tanta distancia; toda La Mancha se viene a mis ojos, plana, extensa, rica, formidable, verde y ocre. A lo lejos la construcción de la nueva autopista y los camiones de juguete con sus remolques y sus palas. Al norte Alcázar y Campo de Cripta con sus casas blancas y su molinos, cual mozas vestidas de primera comunión.

   Bajamos del cerro de los 4 mayordomos y muy cerca sale la CM.3105 para Campo de Criptana, pero nosotros íbamos a Alcázar de San Juan para buscar un carrete y algunas otras compras.

Buscando a Azorín por La Mancha (13)

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Ramón Fernández Palmeral

En la casa del bachiller Sansón Carrasco

Sr. Azorín:

   En su libro de La ruta…, no hay referencias al bachiller Sansón Carrasco, hijo de Bartolomé y vecino de este kilómetro cero de La Manchega, que flota sobre una gran laguna subterránea de un Guadiana tímido que se ruboriza y esconde sus melenas de olas resentidas, y se zambulle bajo tierra y luego abre los ojos por las Tablas de Daimiel. Por «El lugar» cruzan de paso dos canales de riego, el llamado de Avenamiento y el del Gran Prior, este último pasa por debajo de la plaza de la Constitución, antiguamente había incluso una lagunilla, a las afueras, como se aprecia en la fotografía (Blanco y Negro, Revista ilustrada. Especial III Centenario, Madrid, 731. Fototeca CECLM, y reproducida en la página 60 de la edición de La Ruta… por el Centro de Estudios Castilla-La Mancha, 2005). Es importante hacer estas reseñar para argumenta mi idea de Argamasilla como la Venecia de La Mancha, si sus canales fueran navegables.

   En la calle de los Académicos se encuentra la fachada ocre sucio, embrutecida y descarnadas argamasillas, huesos más que piedras de la casa de Sansón Carrasco, o lo que queda de ella. Tiene una puerta prehistórica, rajada, gris, desvencijada, abandona al mundo de la literatura y al mundo de la realidad de este centenario que el Ministerio de Cultura, cuya ministra, andaluza lozana, de cuyo nombre me acuerdo pero que no me apetece ahora nombrar, ya que en tierras de hidalgos furiosos uno tiene capacidad para decir si acordarte o no acordarte de algo, sobre todo cuando el trigo temprano o el alcacel verdea y te trastorna. El Ministerio dispone de 30 millones de €, lo que equivale a unos 5.000 millones de pesetas, para acometer esta mangna empresa, invencible empresa, universal empresa del Centenario, para reformar y reforzar la historia de la fantasía más grande jamás contada. En el 2002, cien escritores eligieron en una encuesta organizada por el comité del premio Nobel las cien mejores obras de la literatura universal, y don Quijote encabezó la lista, sin embargo esta ilustre y noble casa del bachiller, espera como una vieja cepa a ser arrancada y quemada en el hogar de algún diablo.

   En la calle de los Académicos, cruzando el paso de cebra, pasaba un grupo de japonesas con sombreros y las mochilas al hombre y las cámaras en bandolera y la sonrisa puesta. Habían llegado en autobús, se me vino a la cabeza lo muy apreciado que es Don Quijote en el Cipango de Francisco Javier, por el mito de su locura genial, el ridículo que hace sin sentir vergüenza ajena, ya para un japonés sentir vergüenza es uno de sus pecados capitales, otro es el sentimiento de deuda, quizás porque son prototipos de eficacia. Admiran la libertad de comunicación porque don Quijote habla sin parar, los japoneses, en cambio, piensas mucho lo que van a decir, ensayan, no improvisan, respetan las tradiciones. ¿Qué les gusta a los orientales de don Quijote? ¿Es el viaje, es lo burlesco, es la osadía, es el teatro? ¿Es don Quijote un samurai loco? Porque ellos se ríen de lo que a nosotros no nos hace gracias.

   Para este IV Centenario se han realizado dos traducciones al japonés, uno es la del catedrático Toky Ogiuchi de la universidad de Tokio Keizcel, editado en un papel especial resistente al tiempo y al agua. Uno de los pintores japoneses afincados es España que ha realizado obra quijotesca es el artistas Chiaki Korikoshi. El poeta japonés Mato Basho se aproxima al estilo de humorístico de Cervantes en sus hai-ku. Los japoneses conocieron por primera vez a don Quijote y a Sancho y a Sansón Carrasco en 1885 de una traducción parcial inglesa, donde se decía que Cervantes era francés.

   En China se publicó en 1922 como Biografía de un espadachín caballeresco mágico, de la primera parte. Con la Revolución cultural hubo irrupción de todo cuanto venía de fuera y no fue hasta la muerte de Mao (1976), cuando se reanudó una reapertura cultural. En 1978 la escritora Yans Jiang hizo la primera traducción completa. Los chinos y japoneses están interesados en España, sobre todo por el vino, en la feria de Fenavin se habló de las relaciones comerciales con China, Chen Yu Zhai, segundo secretario de la Embajada de China en Madrid, dijo que China importa el 20 % del vino que consume.

   El bachiller Sansón Carrasco, que fue quien contó que la primera parte ya andaba en libro en Salamanca, se burla de la traducciones del Quijote con sentido satírico en un diálogo «y a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca» (II,3).

   Cuando las japonesas de seda y jade se han marchado avergonzados de la fachada ocre sucio de la casa de Sansón Carrasco con su pasito corto y sus sonrisas milenarias, yo miro, yo olfateo por la rendija de la vieja puerta prehistórica y yo no veo la parra ni el aljibe que se cuenta tiene dentro, yo le hago una foto, como se puede ver, una foto a la selva de maleza que se deleita en el patio interior devorando las piedras, las maderas resecas, el soportal, abrazada a las piedras que un día vieron los fantásticos y furibundos ojos de Sancho Panza: « –Pues yo voy por él –respondió Sancho. Y dejando a su señor, se fue a buscar al bachiller, con el cual volvió de allí [su casa] a poco espacio [de tiempo], y entre los tres pasaron un gracioso coloquio» (II, 2). Es decir, que Sancho fue a casa del bachiller para tener que pedirle que le acompañara a casa de don Quijote donde los tres tuvieron un coloquio, a raíz de que Sancho se había enterado de que había llegado el bachiller al «El Lugar», el hijo de Bartolomé Carrasco, que venía de Salamanca, hecho bachiller, quien le contó que andaba ya en libros la historia de El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. Y al contarle esto, don Quijote dijo que seguramente el autor de esa historia ya escrita sería algún «sabio encantador». Entrados en una plática de si el autor era el moro y otras explicaciones, Sancho se ofreció a traer al bachiller hasta la casa de don Quijote.

   En el coloquio del siguiente el narrador hace un retrato semblanza del bachiller Sansón Carrasco, al que describe:

   «…no muy grande de cuerpo, aunque muy gran socarrón; de color macilenta, pero de muy buen entendimiento; tendría hasta veinticuatro años, carirredondo, de nariz chata y de boca de donaire y de burlas…» (II,3). Frente al parque de los Derechos Humanos podemos contemplar una escultura de pie en tierra del bachiller.

   Aunque actualmente para salvar o menguar esta pena honda, negra, vergonzante, le han puesto el nombre de Sansón Carrasco a una casa de calle Batanes de Argamasilla y el pueblo mudable, Centro de Salud y Hogar de la 3ª Edad o edad de los sentados en los parques.

   El bachiller Sansón Carrasco que según don Quijote es «perpetuo trastulo (bufón) y regocijador de los patios de las escuelas salmanticenses, sano de su persona, ágil de sus miembros, callado, sufridor así del calor como del frío, así como de el hambre como de la sed, con todas aquellas partes que se requieren [cualidades] para ser escudero de un caballero andante». (II,7), acuerda con el cura, el barbero «por voto común de todos» como se explica en el (II, 16), dejarle salir a Alonso Quijano porque era imposible detenerle en «El Lugar» por más tiempo, pensaron que Sansón Carrasco le saliese al camino como caballero andante y le retara previo pacto de que el vendido quedara a mercede del vendedor, con la cláusula de que el vencido no saliese en dos años en aventuras. Por ello Sansón, le anima a la tercera salida para una vez en el campo retarle, por ello soltó unos elogios: «¡O flor de la andante caballería» y con una especie de conjuro o maldición para quien impidieran esta salida con:«que la persona o personas que pusieren impedimento y estorbaren tu tercera salida, que no la hallen en el laberinto de sus deseos, ni jamás se les cumpla lo que mal desearen» (II, 7), y además se ofrece como escudero, lo cual sienta muy mal a Sancho. Era razón suficiente para que al anochecer salieran en su tercera salida don Quijote y Sancho dirección al Toboso, y luego para Zaragoza, aunque nadie comprende cómo, para seguir hacia Zaragoza, vuelve y baja por los campos de Montiel, casa del Caballero del Verde Gabán, Lagunas de Ruidera y Cueva de Montesinos hasta salir por Ossa de Montiel (retablo de Maese Pedro) de la Mancha camino de Zaragoza por pueblo del rebuzno, que los cervantistas sitúan en el pueblo de El Bonillo, provincia ya de Albacete.

   Los argamasilleros están muy orgullosos de que Cervantes situara el domicilio de don Quijote y el de Sancho en «El Lugar», y que empezara a escribirlo en la prisión/cueva de la casa de Medrano, sin darse ellos cuenta que Cervantes eligió este lugar para burlarse de ellos, y provocar la risa en el lector de aquella época acostumbrado a que las historias de los caballeros acontecieran en lugares tan rimbombantes como los lugares de Palmerín de Inglaterra, Amadís de Gaula (Gales), Roger de Frecia, o en Constantinopla o en Trapisonda. Cervantes debía poseer, por la experiencia vivida, una mente artística plástica, y se dio cuenta que la provocación es una de las cualidades del arte, de todas la artes. Sin embargo, no lo deben de estar muy orgullosos de que el bachiller lo fuera de allí, porque lo que se puede ver en una fachada ocre sucio, supuesta casa, que siempre ha pertenecido a un apellido Carrasco. La casa tiene patio da pena, ya lo he comentado antes. Un patio que sin ser descrito por Cervantes sí pone en boca de del narrador en el capítulo 7, cuando el ama, habiéndose enterado de la resolución de la tercera salida, toma un manto y va a casa del bachiller: «Hallóle paseando por el patio de la casa…». Patio que desde la desvencijada puerta, por una rendija puedo ver, iluminado, donde la selva lo abraza y la hiedra enfurecida lo devora.

   El Caballero del Bosque o de los Espejos afirmó que entre sus aventuras había vencido a muchísimos caballeros incluyendo entre ellos al gran Don Quijote de la Mancha. Don Quijote al oír esto se hizo el tonto para que más tarde Sansón confesara su propia mentira. Al ver que este no lo confesaba y se emperraba en su mentira, Don Quijote le reto a un duelo en el cual el caballero que saliese vencido obedecería al vencedor. Luego vendrá la batalla o la justa entre don Quijote y el Caballero de los Espejos que toma como escudero a Tomé Cecial, y como era de esperar don Quijote le vence y al Caballero de los Espejos con el humorístico final de que cuando le quitan el yelmo para ver si era muerto, es cuando se asombra al ver que el caballero tenía la misma cara que su amigo Sansón Carrasco, y piensa: «Todo ha sido artificio y traza- de los malignos magos que me persiguen… se previnieron para que el caballero vencido mostrase el rostro de mi amigo el bachiller». El pobre bachiller y el escudero con los huesos rotos buscó a una algebrista (médico que encaja los huesos), que los cervantistas sitúan en el actual pueblo de Membrilla. Esta fue el único encuentro donde don Quijote salió vencedor. La dama del Caballero de los Espejos era Casildea de Vandalia porque era andaluza y los vándalos era de allí como los taresios o tartessos. En los capítulos dedicados al caballero del Bosque y de los Espejos que es el mismo caballero, usa Cervantes la técnica de ocultarnos el sujeto, y al final nos da una explicación de quien era este caballero. Es como en la gramática japonesa se oculta el sujeto hasta el final de la oración, lo cual es todo lo contrario a la sintaxis española o castellana, que debe presentar al sujeto desde el principio.

   En el Testamento de Don Quijote (II,74), nombra albaceas: al cura y al bachiller, y deja dicho que si su sobrina Antonia Quijana quiere casare con hombre de quien no se halla hecho información la desheredará, y parece haber un guiño o buen ver del casamiento de su sobrina con su amigo el bachiller, que en buen criterio le hace un epitafio.

   Es mí parecer que el personaje del bachiller sería el 4º personaje después de Dulcinea, además quien continuará la estirpe de don Quijote si es que éste y la sobrina se casaron. Otros autores han encontrado que Sansón Carrasco era clérigo de grados y corona.

Fuente: www.monover.com

Buscando a Azorín por La Mancha (12)

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Ramón Fernández Palmeral
Refutaciones a su viaje desde Madrid a Argamasilla

Señor Azorín:

   Su libro La ruta de don Quijote, es el más traducido y el más famoso de todos cuantos escribiera usted, un libro de poca extensión resultado de un carro, una mula y un lápiz, humildes instrumentos componen la flor de su obra cervantina, esos modestos instrumentos casi quijotescos por una región que los romanos llamaron Espartaria y que los árabes tradujeron por Manxa (tierra seca, productora de esparto). Vargas Llosa ya lo dejó escrito en su discurso de ingreso en la RAE en 1993: «Aunque hubiera sido el único libro que escribió, él solo bastaría para hacer de Azorín uno de los más elegantes artesanos de nuestra lengua…». ¿Sabes usted quién es Mario Vargas Llosa? Uno de los más importantes escritores hispanoamericanos actuales, escribidor peruano, como a él le gusta llamarse, autor de un celebre libro La ciudad y los perros, y, que además se ha llevado todos los premios que hay en España, entre ellos el Cervantes en 1994, con el discurso: «La tentación de los imposible». Me viene a la memoria el único libro del mexicano Juan Rulfo, ese libro que le dio fama universal, Pedro Páramo, y fue tanta la gloria que le dio y tanto el miedo a no escribir otra novela que le igualara que, asustado, no escribió más, aunque los relatos El llano en llamas, también son muy dignos.

   Sin embargo, y perdón por mi atrevimiento, y después de haber leído su libro una docena de veces, me han llegado algunas dudas que se traducen en preguntas: ¿por qué está usted triste y melancólico por tener que hacer un viaje por encargo a la Mancha para escribir crónicas del III Centenario en «la cumbre», o sea, en El Imparcial de Madrid. En donde «sólo llegaban a publicar algunos felices mortales», o «accedían los aupados escritores» era como doctorarse en periodismo. Las crónicas se las iban a publicar, nada más y nada menos, que en la primera página, excepto la del décimo día, publicó desde el día 4 al 15 de marzo. Además el día 3 le presentaron muy bien: «El notable escritor Azorín colabora desde hoy en las columnas de El Imparcial». Nos repite usted por dos veces el sentir ante el viaje: «gesto de cansancio, de tristeza y de resignación» (línea 4 y línea 16), empieza uno a leer una crónica de abatimiento y melancolía, posiblemente debido a su desagrado a viajar, aunque los trenes le encantan, es sabido que ante un viaje uno se llena de miedos infundados, también nos dice que «tengo una profunda melancolía». Empieza diciendo que se encuentra en Madrid en un cuarto diminuto, otras veces un modesto mechinal o habitación muy pequeña. Vive en una pensión de Madrid que regenta doña Isabel, la casera o patrona como se solía llamar, una anciana enlutada, limpia y pálida. No nos informa de si es viuda o casada. Nos la describe con detalle como es propio, en estilo minucioso descriptivo de un paisaje íntimo, con sumo cuidado, la modesta habitación: tiene tres o cuatro pasos, es cuadrada, hay una mesa pequeña, un lavabo, una cómoda y una cama, hay un balcón desde el que se ve un patio limpio y blanco. En Charivari, cuenta que desde la ventana de la habitación de su pensión veía usted la imprenta del periódico El Imparcial y muchas veces escribir a Mariano de Cavia.

   Usted llama a gritos a doña Isabel, no se sabe muy bien para qué le llama, una anciana mujer venerable, seguramente, me imagino que de pelo blanco liado en un moño y delantal largo, a cuadritos de servilletas, que calza unas zapatillas gastadas por las puntas de ambos dedos gordos, sube a la habitación y mantiene una banal conversación con usted, ella pregunta que a dónde se marcha, puesto que ha visto «la maleta [de cartón] que aparece en el centro del cuarto» y le responde con pesar, entristecido y resignado, que no lo sabe, luego ella le advierte casi como una enfermera de cabecera que «esos libros y esos papeles que usted escribe le están a usted matando». Quiera o no, aquí evoca usted la locura a causa de las lecturas del molino de los libros: «En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el celebro (sic), de manera que vino a perder el juicio» (Cap. I). Usted le responde a doña Isabel con sus altos ideales mesiánicos «tengo que realizar una misión sobre la tierra». Esta respuesta implica la responsabilidad de una alta misión divina, la de un enviado, o la de un viajero en el tiempo, como la de un profeta elegido, un chamán, un vidente, un iluminado, pero usted comenta que doña Isabel no comprende nada de esta misión.

   Usted se siente condenado por tener que escribir, encadenado al destino de escribir cual Prometeo, y escribe: «con esta inquieta pluma que he de mover perdurablemente y con estas cuartillas que he de llenar hasta el fin de mis días».

   Un suspiro largo, quejumbroso, lastimero de doña Isabel «¡Ay, señor!» y que a ella le vale para recordar su propia infancia y adolescencia de algún pueblo muerto, sombrío. Este suspiro le evoca a usted el pensamiento de ella. Este es un artificio que me llamó la atención: describir los posibles pensamientos de su interlocutor. ¿Acaso su libro, no es también novela psicológica? Y repasa la visión de los viejos pueblos y caserones vetustos, ese vocablo es repetidísimo por usted hasta dieciséis veces a lo largo de las 15 crónicas. Vetusto es una de las palabras del léxico usado por su amigo y protector Leopoldo Alas “Clarín” (1852-1901), en La Regenta: «Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo…», segundo párrafo de la primera página (Edición Alianza Editorial, nº 8, Madrid, edición de 1978 ), que además de novelista fue un severo crítico literario, y que cuando usted llegó a Madrid en 1897 recibió “encomiástico juicio” del maestro. (Página 24 a la introducción de Una hora de España de José Montero Padilla.

   Finaliza este magistral I Capítulo «La partida», sin duda una lección de narrativa y novela, con modestia «yo soy un pobre hombre que, en los ratos de vanidad, quiere aparentar que sabe algo, pero que en realidad no sabe nada». Frase que nos recuerda al artículo de Marino Larra, con aquella frase «Yo vengo a ser lo que se llama en el mundo un buen hombre, un infeliz, un pobrecillo…» («Artículos de Costumbres», El Pobrecito Hablador, 17 agosto 1832). Porque sin duda alguna usted fue un gran lector de Larra. Hoy en día, en 2005, esta forma de expresión suena a falsa modestia. Y es que uno escribe para que le quieran.

   Yo tengo algunas dudas sobre su viaje desde Madrid a Argamasilla en tren, no sé si atreverme a preguntárselo, quizás por el respeto que le tengo a su libro, a pesar de que todas mis reticencias se asientan en que usted incurre en contradicciones. Según nos cuenta en La ruta…, sale de una estación de Madrid que no nombra, que debe ser la antigua de Mediodía, hasta Cinco Casas, que según dice en la pag. 83: «Argamasilla es Cinco Casas, pero todos le llaman Cinco Casas». Más adelante, al final de la página 84 una voz acaba de gritar: «-¡Argamasilla, dos minutos». Lo que podemos pensar es que los viajeros que van a Argamasilla son avisados previamente en la estación de Cisco Casas para que bajen en ella.

   Usted narra que una vez en la estación de Cinco Casas hay una enorme diligencia de las que encantaban a los viajeros franceses que llegaban a España. Al lado de la diligencia hay un coche venerable, un coche simpático, uno de estos coches de pueblo en que todos hemos paseado siendo niños. Este coche, le informa un viajero «es de la Pacheca, una dama fina, elegante, majestuosa, enlutada, sale de la estación y sube en este coche». Usted toma la diligencia por la llanura y entráis en la villa ilustre, la distancia real es de 13 kilómetros, y se aposenta en la fonda de la Xantipa. Argamasilla no es Cinco Casas, en aquel tiempo no había tren hasta Argamasilla porque se construyó en 1914 hasta Tomelloso, gracias al político y escritor Francisco Martínez, y lamentablemente, suprimido al servio de viajeros en 1971.

   Bien, dicho esto, usted no sabe muy bien la distancia que hay entre Cinco Casas y Argamasilla, por ello toma una diligencia que, no sabemos si está tirada por tracción animal o a motor de benceno, no nos cuenta nada de los viajeros que van en la diligencia, ni del conductor, ni cuanto le cuesta el billete.

   Pero años después, usted confiesa en su libro Madrid (IV) de 1941, que «El viaje por la Mancha, siguiendo a don Quijote, es encantador. Viajo en un carrito tirado por una mula, que gobierna Miguel, carretero de Alcázar de San Juan, antiguo confitero –la suerte tiene estos viceversas- en la famosa Mahonesa de Madrid». Que debía ser una pastelería famosa de Madrid. Es decir, que usted no llegó a Cinco Casas, sino que se bajo en Alcázar de san Juan.

   En 1958, el periodista Mariano Gómez Sanchos, le hace una entrevista que publica en Diálogos literarios. Le hace una pregunta: «¿Cómo hizo usted el viaje», a lo que responde «Solo –contesto el viejo escritor-. Es el viaje más pintoresco de todos cuantos he hecho. No era entonces fácil viajar en automóvil por los caminejos de la Mancha». Vuelve el periodista a la carga: «¿Lo hizo usted a pie?». Contestación: «No, alquilé en Alcázar de San Juan un carro pequeño. El equipaje que llevaba, una maleta y dentro de la maleta una poca de ropa».

   A 53 años del viaje ya no aparece el carretero de Alcázar, usted viaja solo con una maleta, y en Alcázar de San Juan alquila un carrito tirado por una mula. Entonces por qué nos cuenta que fue a Cinco Casas como si fuera Argamasilla, si no es verdad. Con el tiempo todas las mentiras se descubren. Por eso yo en estas crónicas voy a decir la verdad y sólo la verdad. Porque es sabido, que el lector quiere al escritor que más y mejor le miente y engaña, ya que el escritor es un mago de narración y no deja ver sus trucos. Pero yo no quiero mentir.

   Usted viaja solo, sin carretero, no los vuelve a confirmar en el siguiente diálogo que mantiene con don José Ortega: «Y diciendo esto, don José Ortega Munilla abre un cajón, saca de él un chiquito revólver y lo pone en mis manos. Le miro atónito. No sé que decirle. —No le extrañe a usted —me dice le maestro—. No sabemos lo que puede pasar. Va usted a viajar solo por campos y montañas. En todo viaje hay una legua de mal camino. Y ahí tiene usted este chisme por lo que puede tronar» (Madrid IV). Es evidente que don José Ortega no le asigna un ayudante ni le dice cómo ha de viajar. Por lo tanto no le acompaña ningún carretero, el llamado Miguel de Alcázar. Además ésta sospecha es ratificada por José Payá en su artículo «Cervantes en Azorín», cuando escribe: «Con motivo de la conmemoración del III Centenario de El Quijote, Ortega Munilla le mandó realizar un viaje por la Mancha. Le entregó un carro, una mula y un pequeño revólver para el trayecto». Nada del carretero de Alcázar.

   No le han pagado tanto como para contratar a un ayudante. Se nos va desvaneciendo la posibilidad de Miguel el carretero de Alcázar como guía y escudero, su escudero era el pequeño revólver que le entregó don José Ortega Munilla. Ahora mis preguntas lógicas son: 1º) Si es verdad que el carretero fue con usted, ¿cuánto le pagó al carretero por los 15 días de viajes? 2º) ¿Dónde dormía el carretero si vivía en Alcázar, no podía ir y venir desde Alcázar todo los días porque los separaba 60 kilómetros de distancia? 3º). ¿Estaba casado o soltero el carretero? Quince días con el carretero dan mucha conversación. 4º) Tenía cuadra la fonda de la Xantipa, y si es así, que era lo lógico, debía tener «un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera», que cuidara de dar el pienso a la mula. «A las seis de la mañana, allá en Argamasilla ha llegado a la puerta de mi posada Miguel, son su carrillo». ¿Dónde había dormido Miguel si vive y es de Alcázar?

   Hay otras contradicciones en el animal de tiro, en La ruta… nos dice en el capítulo VII: «Y yo he subido en un diminuto y destartalado carro; la jaca —una jaquita microscópica— ha comenzado a trotar vivaracha y nerviosa» Más adelante: «la jaca corre desesperada, impetuosa». Bien, no es lo mismo una jaca (yegua o caballo de pequeña alzada) que una mula, como cualquiera puede distinguir.

   Además me queda otra pregunta; cómo se traslada usted de un punto a otro, acaso no sería en las diligencias que tanto gustaban a los franceses y que unían los pueblos. Usted iba solo. Si el carrito lo conducía usted, el asunto de aparejar y desaparejar la mula tiene sus mañas y es trabajo de arrieros y hay que conocer el oficio y el trato con las testarudas acémilas, estos animales también comen, tenían y tienen su cartilla ganadera y su documentación y sus nombres propios, y a veces, se ponen tan tercos que les cuesta obedecer o se le mete una piedra dentro del casco y qué hace usted. Usted, un hombre de ciudad, elegante, de traje con doble cruce, no sabe gobernar un carrito con mula por los caminos manchegos. Por lo tanto he de sospechar que hizo el viaje unas veces en tren y otras en las diligencias de los pueblos. Por qué nos miente, nos miente porque todo lector necesita que le disfracen la realidad, más humorística, más asombrosa a los lectores.

   Hace unos días de este mes de junio, he visto en la televisión a un señor que está realizando la ruta con carrito y mula, lleva provisiones, un jamón de pata negra y duerme en el carro.

—Tú que crees, cariño —le pregunto a mi mujer que es una persona sumamente práctica— ¿Azorín viajo en carro tirado por una mula o no?

—Si yo hubiera ido a La Mancha en aquel tiempo lo hubiera hecho lo más cómoda posible —responde mi mujer con suma claridad, porque ella nunca miente.

Fuente: www.monover.com

Buscando a Azorín por La Mancha (11)

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Ramón Fernández Palmeral
En la prisión de Cervantes

Señor Azorín:

   La casa de Medrano se encuentra en el número 7 de la calle Cervantes, aunque tiene dos puertas, la otra da a la calle Capitán Sánchez. En la puerta hay un letrero de azulejos incrustado en la pared que dice: «Centro Cultural casa de Medrano Prisión de Cervantes inauguración 23 de abril de 1999». La puerta conserva jambas y dintel de piedra y un escudo oval en la puerta de nueva construcción.

   La casa es nueva, tiene oficinas, un gran patio interior sirve para representaciones de teatro, dos sótanos o cuevas como llaman por estos lugares a una bodega para guardar vinos, que dice la tradición que fue la prisión de Cervantes donde empezó a escribir el Quijote. En los tiempos de Cervantes esta casa pertenecía a la ilustre familia lugareña de los Medrano y a principios del siglo XVII pasó a ser propiedad de un vecino llamado Juan Ginel. Era entonces un caserón manchego de dos plantas, edificado alrededor de un patio con corredor; tenía además otros patios y corrales y una cueva en dos niveles a la que se accedía (y se accede) a través del patio central por una escotadura. Aunque ya he comentado en otra ocasión que no hay constancia documental de que aquí estuviera preso Cervantes, porque las prisiones documentadas son las de Castro del Río en 1592, y la de Sevilla en 1597, y otra entre1602 a 1603, que duró tres meses cuando Gaspar de Vallejo, magistrado de la Audiencia de Sevilla, reclamó los 88.000 maravedíes que Cervantes le había condonado a unos agentes de Vélez-Málaga (del antiguo reino de Granada), por arqueo

   Usted, señor Azorín, no nos cuenta los pormenores del interior de la cueva, bien porque no estuvo dentro o porque se le olvidó mencionarla, aunque usted le cuenta a don Cándido en la página 98, que esa mañana ha estado en la casa prisión de Cervantes, y no nombra a Medrano, usted le dice que los eruditos opinan que Cervantes no estuvo encerrado allí, don Cándido se llena de sorpresa y de asombro y de estupefacción. Y éste clérigo exclama «¡Jesus! Por dos veces, llevándose las manos a la cabeza: «¿No me diga usted tales cosas, señor Azorín!, Señor, señor, que tenga uno que oír unas cosas tan enormes!».

   He de reconocerle que el diálogo de estas páginas discutiendo con el clérigo don Cándido es una obra maestra, que no me canso nunca de releer. Algo parecido me pasó a mí cuando llamé un día por teléfono a una conocida cervantistas argamasillera, y le expuse lo que se comentaba, de que usted no estuvo en realidad en Argamasilla, sino que era un viaje literario.

—Cómo que no, sí, Azorín estuvo siete días aquí, y además yo tengo ahora delante de mí una tarjeta postal enviada desde aquí. No, no lo dude ni por un momento, además hay fotos de la Fonda de la Xantipa donde estuvo alojado. ¡Qué cosas hay que oír!

—No, si yo lo digo por otros investigadores —tuve que aclararle, pero sirvió de poco.

   En el año 1863 la casa fue adquirida por el infante don Sebastián Gabriel de Borbón, prior de la orden de San Juan, con el fin de desarrollar en ella actos culturales y otras actividades. Al morir el infante don Sebastián de Borbón, su viuda vendió la casa. Fechas en que el editor Manuel Rivadeneyra trasladó aquí su imprenta, e hizo una edición del Quijote con un prólogo del dramaturgo español J. Hartzenbusch. Edición muy valorada por bibliófilos.

   En 1970, pasa a propiedad municipal y es declarada Monumento Histórico artístico en 1972. Ante su estado de irreversible deterioro, en 1990 el Ayuntamiento de Argamasilla de Alba, con la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, proyectan una remodelación del edificio, ejecutada por la Escuela-Taller «Casa de Medrano», y lo dotan de modernas y funcionales instalaciones para actividades culturales (biblioteca, galería de exposiciones, salón de actos, auditorio y otras dependencias). Junto a la cueva-prisión de Cervantes. Se sabe que el 21 de marzo de 1905 la casa sufrió un terrible incendio y al quedar casi en ruinas se reconstruyó con una sola planta. La cueva de los dos niveles había quedado intacta después del incendio. El Heraldo de Madrid dio la noticia, que la había dado Fructuoso Coronado, corresponsal de Argamasilla, y tomo la nota de la página 306, del libro de Pilar Serrano de Merchén ya referenciado (La Argamasilla que nos precedió, 2001):

   «Acaba de declararse un violento incendio en la casa donde estuvo preso Miguel de Cervantes Saavedra, o sea en la llamada casa de Medrano, donde, según la tradición…». Esta noticia fue aprovechada por el veterano periodista de origen aragonés Mariano de Cavia en El Imparcial del día 22 de marzo, donde se comenta sobre la contrariedad de Cervantes preso en Argamasilla, aunque luego es compasivo, y advierte que poco le importa a Argamasilla que la critica le quite parte de la leyenda quijotil.

   Cuenta este interesantísimo y documentado libro que los gastos del III Centenario en Argamasilla ascendieron a 370 pesetas, además de documentar las visitas de varios viajeros ilustres, como el ruso Vasili Ivanovich en la Restauración, ya que el libro Crónicas de España: de mis recuerdos de viaje (dos tomos ) está editado en Moscú en 1888, el viajero y escritor estadounidense Augusto Floriano Jaccaci lo recorrió en 1890, este escritor está considerado por Rupert Croft-Cooke, como el pionero en recorrer los parajes del Quijote; pero no es el primero, ya que tanto Esther Almarcha e Isidro Sánchez (Introducción a La ruta del Quijote, Centro de Estudios de Castilla-La Mancha 2005, pag. 23 y 34), han investigado que cincuenta años antes de Jaccaci, lo hizo el jienense José Giménez Serrano, denominado «Un paseo por la patria de Don Quijote», en Semanario Pintoresco español, Madrid (16-l-1848).

   Con el III Centenario estuvo Rubén Darío. (De vuelta a su país, Rubén Darío hizo una publicación en el diario La Nación de Buenos Aires sobre Argamasilla). También le nombran a usted, donde se habla largo y tendido y no faltan las refutaciones.

   Veinte años después de su viaje, señor Azorín, lo hicieron muchos personajes, entre ellos los periodistas Juan Larrea y Francisco Prieto: La vuelta a La Mancha a pié, 1923, donde dicen sobre su libro: La ruta no fue ruta, error grave de Azorín, haber puesto un título tan trascendental, tan prometedor a una obra que cuando más debiera haberse titulado “Algunos días en la Mancha” y tras alabar sus valores literarios le consideraron egocéntrico, en la que se cometían inexactitudes. (Pg. 29-30, 2005, de la introducción de Esther Almarcha y de Isidro Sánchez).

   Una vez hemos franqueado la puerta de la Casa de Cultura Medrano, vemos un mostrador de información y turismo donde compré el libro de Pilar Serrano Merché, ya referido antes, ya tenía cinco libros. Una vez en el interior hay una gran patio de sillas, y un escenario donde se representan obras de teatro por el grupo Cueva de Cervantes. Cuando entramos había en su interior unos 100 colegiales, aprovechamos la ocasión para entrar a la cueva un grupo reducido y una guapa guía rubia. Se baja a la cueva/prisión por una escaleras de piedra, vemos un azulejo ocre en el dintel, la puerta abierta, dentro se muestra la blancura impoluta de la cal, el suelo de piedra, techo abovedado largo como dos autobuses, en la esquina de la izquierda un poyete que me invita al descanso, una mesa con banco, una espada atravesada en la pared, encima una lanza horizontal, y un oxidado yelmo verdoso, y más, un vasija esquinera como un recipiente lleno de vacío. Pero lo que más me llama la atención y criterio, en aquel recinto carcelario, claustrofóbico y poético cervantino, es la tronera enrejada por donde entra un rayo silencioso, cuadricular, una luz nueva, cervantina, soñadora. Esta misma luz que vio Cervantes, amiga, puntual, mensajera de los cielos. He sido subyugado, encantando por estas cuadrículas luminosas en la pared, como símbolos más que señales, que escriben jeroglíficos en la pared, y sí, lo afirmo, he visto parte de La Mancha, lagunas nocturnas, cataratas, llanuras como bandeja de plata, pero no hay en La Mancha otra reja con este resplandor divino, de rayos fugitivos y que no cesan de dictar palabras, y que tú, solamente tú has podido copiar.

   Un azulejo con la inscripción: «12 de marzo de 1968, se firmó ahí el acta de la fundación del pintor manchego Gregorio Prieto (Valdepeñas 1897-1992), con el hombre del notario y del alcalde de Argamasilla de esos momentos don Gerardo Serrano». La galería Gregorio Prieto, en la casa de Medrano debe su nombre al insigne pintor valdepeñero que en vida quiso unir su persona y su legado artístico a este lugar inmortal. Gregorio Prieto se encerró dos días en la cueva/prisión, buscando el dictado de la luz de la tronera y, allí, encerrado, creó la Fundación que conserva su valioso legado. Además quiso sellar esta unión con la donación de 17 obras al pueblo de Argamasilla que se pueden ver en esta galería.

   En el centro de la prisión se abre una escotadura desde la que se baja a otra especie de cueva de menor cubicación, donde descansa, muerta y maciza, una gran tinaja y otro cartel de azulejos en la pared, es decir, que la cueva tiene dos pisos.

Fuente: www.monover.com

Buscando a Azorín por La Mancha (10)

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Ramón Fernández Palmeral
Don Rodrigo de Pacheco, semblanza de Don Quijote

Sr. Azorín:

   Con esta efemérides del IV Centenario, toda La Mancha se ha engalanado y se ha puesto «guapa» como suelen decir ahora nuestra juventud, se ha metido en obras y en argamasa, se nota la inversión pública. Ahora en 2005, y con la Constitución de 1978, esta región pertenece a la Autonomía que se llama Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha con capital administrativa en Toledo, la Junta ha organizado las celebraciones publicadas en el Boletín Oficial del Estado, Madrid, nº 156 del 29 de junio 2004, cuya comisión preside el Presidente de Gobierno don Luis Zapatero, y vicepresidente el Presidente de la Junta, y vocales de los Ayuntamiento más representativo (El Toboso, Argamasilla, la Universidad Castilla-La Mancha.

   En el III Centenario (Gaceta de Madrid, Madrid, nº 2, 2-01-1904), no hubo ningún representante de La Mancha porque Castilla la Nueva, la de las regiones, no tenía autogobiernos, acaso, no existía La Mancha administrativamente, no existía acaso la Diputación Provincial de Ciudad Real, se ve que no lo organizaron todo desde Madrid, entre ellos estaba el temido e influyente periodista Mariano de Cavia, de El Imparcial que podía poner en jaque a un gobierno.

   Actualmente hay dos iglesias y un Centro parroquial en Argamasilla, pero sin duda la iglesia que a nosotros nos interesa visitar para saludar a don Rodrigo Pacheco, y darle noticias de lo que sucede estos días en La Mancha, doblemente luminosa es la de San Juan Bautista, donde el silencio tiene su asiento y su rosario, la examino desde la puerta del Ayuntamiento; con su torre cuadrada es poderosa, en dos vanos se ven las campanas de bronces nuevos que el tiempo ha arrebatado de su oración, y sobre ellas, rodeada en su mitad por una adarve con almenas, se alza, puntiaguda hasta pinchar el cielo, un pináculo cuadrado acabado en pirámide con pararrayos que conecta directamente con estos cielos manchegos, radiantes, zarzos que transpiran encantamiento.

   Aunque la iglesia se empezó a construir en 1542 por don Juan de Ornero, la torre no se construyó hasta 1913 por mediación del interés y las gestiones de Pedro José Menchén y Ramírez de Orellana, porque sin duda alguna, toda arquitectura tiene su tiempo de maduración y acabado. Al comienzo de la guerra civil en 1936, el templo -después de quemar las imágenes, destruir el retablo y llevarse las campanas- fue utilizado como garaje por los milicianos, y era un garaje pues la portada de la capilla que daba a la carretera fue tapida para ampliar la carretera, símbolo de progreso, infraestructura terrestre, que el parecer, no podía pasar por otro sitio, así se construye la historia de nuestro patrimonio con improperios a la arquitectura que no se puede defender, piedras inocentes, vilipendiadas por intereses espurios de urbanizaciones e inmobiliarias que como alacranes se van comiendo el granito noble, vetustas, arcadas y arcos de triunfo romanos, temerosos testigos de nuestra mano criminal arqueológica. Porque sepa señor Azorín, que las piedras de los sillares de nuestras murallas, de nuestras iglesias, de nuestros puentes romanos, nos tienen pánico.

   Nos sentamos en unos de los bancos de la Plaza de España, a mi espalda se ve la farmacia nueva, abro el libro de La ruta…, por la pagina 99-100, en la que usted mantiene una exacerbada conversación con don Cándido, aseguraba el clérigo «pues yo digo que don Quijote era de aquí; don Quijote era el propio don Rodrigo de Pacheco, el que está retratado en nuestra iglesia, y no podrá nadie, nadie, por mucha que sea su ciencia, destruir esta tradición». Y después de quedar usted convencido de que Alonso Quijano, el Bueno, era de este insigne pueblo manchego, se ha acercador a la academia de la rebotica.

   Tocaba hacerle la visita de cortesía a don Rodrigo de Pacheco y sobrina, según la tradición señora aristocrática que no sabemos cómo se llama, lo cual es siempre una descortesía. Entramos en la iglesia, cuyas columnas de cemento indican una restauración reciente, en esos momentos no había ningún grupo de escolares dentro, toda la iglesia era para nosotros, como yo siempre empiezo por la izquierda, me encontré, apenas, sin esfuerzos, en una amplia capilla el famoso y visitadísimo cuadro de don Rodrigo Pacheco, no tanto como el Entierro del Conde de Orgaz en Toledo, donde además, en Toledo hay que pagar una entrada y, que fue revalorizado por Rusiñor según José María Martínez Cachero, y también por los modernitas entre ellos usted, que escribió algo sobre el Greco, pero ahora no tengo a mano mis apuntes.

   El esperado cuadro anónimo, dicen los expertos, que tiene semejanzas con el estilo de El Greco, por ello se le supone que sea de un alumno aplicado, fechado en 1601, aunque también cabría preguntarse si a los argamasilleros les interesa o no identificar al autor del caballero don Rodrigo Pacheco, modelo que muchos cervantistas han tomado como espejo de don Quijote; era marqués de Torre Pacheco que habiendo sufrido una dolencia grave del cerebro fue curado por intercesión de Nuestra Señora de la Caridad de Illescas. (Virgen que lleva el nombre de Illescas –Toledo- con fama de milagrera que fue pintada por El Greco entre 1603-04). Un cuadro donante o exvoto donde se ve al caballero y a su piadosa sobrina, a los dos les ha llegado el luto y visten golas a la sazón de la época. Cuenta la leyenda que Cervantes conoció a este caballero en Argamasillas.

   No hay conciencia de luz ni arde el chisporreo de mariposas o velas de cera, ahora las velas son eléctricas y se encienden con monedas, no tiene iluminación, si bien, después, se nos enciende la luz de un foco como por arte de magia, ha sido una mujer de esas que cuidan altruistamente las iglesias y que en Andalucía llaman betas, es doña María, doña Rosario, doña Sacramento. Podemos admirar el cuadro alargado en su plenitud de colores en la armonía de los ocres, tierras, alazán, tostados, rojos y en la parte superior, salido de un color blanco virginal y mariano, entre dos cortinas pintadas y abiertas, se nos presenta una Virgen coronada con capa blanca sobre los hombros, cara encerrada en una toca de encajes, sostiene a un Niño Jesús en los brazos que juega con una bola del mundo metálica; dos santos varones la custodian como costaleros, guardianes, uno es el patriarca San José con un báculo de oro en la mano y el otro santo, calvo de larga barba alba, es el evangelista San Mateo con libro y pluma como notario para dar fe y cuenta de los allí retratados o de la petición del caballero; debajo, aquí los señores de Pacheco, figuras orantes, enlutadas, de un hombre y de una mujer, a mi derecha don Rodrigo con barba y gola con las manos en oración, es un hombre de unos treinta años y junto a él su sobrina, dama ilustre con adornada gola de Flandes, coronada con diadema de oro, el pelo recogido, la mirada mística, enlutada con ricos terciopelos y sus manos, desprendidas de cualquier joya, juntas en oración, posiblemente quien mandó pintar el cuadro. Me senté en un banco de madera oscura, tal vez nogal con que están tallados los coros de las iglesias, que hay debajo del cuadro y me hice la foto de rigor, quizás peque de protagonismo, pero este viaje lo llevaba preparando durante meses. Debajo del cuadro hay un la leyenda del voto con letras incrustadas en oro, que dice:

   «Apareció Nuestra Señora a este caballero estando malo de una enfermedad gravísima desamparado de los médicos víspera de San Mateo año MDCI encomendándose a esta Señora y prometiéndole una lámpara de plata llamándola día y noche de un gran dolor que tenía en el celebro de una gran frialdad que se le cuajó dentro».

   Mientras mi mujer recorría las diferentes capillas interrogué a la mujer que limpiaba las reliquias y sacramentos en el altar mayor y que hacía encendido la luz milagrosamente.

—La Virgen del atar mayor ¿cómo se llama?

—Se llama la Virgen de Peñarroya como la del castillo.

—Entonces la del cuadro no es la Virgen de Peñarroya —hago mi pregunta capciosa.

—No, no señor, es otra Virgen.

—El cuadro está muy nuevo, ¿parece restaurando?

—No, el cuadro que yo sepa no ha salido de aquí, siempre ha estado así —ha replicado doma María, doña Rosario, dona Sacramento.

   Ramón Antequera es autor del libro Juicio analítico del Quijote, escrito en Argamasilla de Alba (1863), y escribe que descubrió: «…en la capilla familiar, mandada edificar por don Rodrigo en los años 1600 a 1606, un retablo, uno de los cuadritos con que el agradecimiento y la devoción atestiguan un milagro». Por lo tanto si se finalizó la capilla en 1606, El Quijote, llevaba un año en la calle, ¿En qué año estuvo Cervantes en Argamasilla?

   El escritor chileno D´Halmar (Augusto Goéminne Thomson), diplomático y escritor, fue el primer chileno distinguido con el Premio Nacional de Literatura en 1942, en su libro La Mancha de Don Quijote (1934), recorrió los mismo lugares de la ruta y descrio el cuadro con mucho detalle.

   Luego llegó a la iglesia una legión de ruidosos escolares con su profesora guía que empezó a explicar lo que yo acabo de contarle a usted.

Fuente: www.monover.com