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Grecia, como Stalingrado, la primera derrota de Alemania

- 25 enero, 2015 – 19:00Sin comentarios

Javier Fisac Seco.- Europa está siendo arrasada. Sus ciudadanos reducidos a la miseria. Cincuenta años construyendo el Estado de bienestar, la propiedad pública, los derechos sociales, la educación universal, gratuita y laica, la sanidad universal, gratuita y de calidad, las libertades morales… y todo está siendo arrasado por la “Troika”.
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Ese alto mando que desde sus gabinetes contempla el territorio europeo como un espacio de conquista. Como un escenario de guerra que es necesario arrasar para que sus amos acumulen billones y billones que ya no saben dónde almacenar.

Europa ha ido cayendo progresivamente en poder de la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional), sin necesidad de movilizar los panzers, ni tan si quiera ejércitos. Basta con conquistar los parlamentos para que desde ellos, sus gobiernos y partidos colaboracionistas, demócratas cristianos, populares o socialdemócratas, aprueben leyes inmorales e ilegítimas, aunque sean legales, con las que los funcionarios del Estado, apoyados por la policía y las leyes con las que pretenden amordazar las críticas, las conciencias y los sentimientos, echan de sus casas a sus propietarios, echan de sus fábricas a los trabajadores, echan de los hospitales a sus enfermos, echan de la enseñanza a sus estudiantes.

Se necesitaba la colaboración de las derechas y de la socialdemocracia para imponer el dictado de la Troika. Sin estos colaboracionistas sus ofensivas hubieran fracasado en los mismos parlamentos en los que han sido aprobadas. Han llevado la conquista y ocupación hasta sus límites: la miseria. Pero cuál es el fundamento moral de esta ocupación y sus miserables consecuencias sino la codicia. La CODICIA es el único motor de la política económica aplicada insaciablemente por los gobiernos y partidos colaboracionistas.

Todos ellos estaban y están de acuerdo en que no hay más alternativa a la CODICIA que la sumisión a la misma. Y la sumisión es la miseria. Frente a la inmoralidad la única fuente de moralidad: la defensa de la propiedad pública, del bienestar social, de las necesidades básicas de cada individuo. Por qué los gobiernos no han antepuesto el bienestar social a la codicia de las oligarquías capitalistas y financieras.

Qué paradojas. Y todos son cristianos a pesar de que la propiedad privada y la codicia están condenadas en su libro sagrado, la Biblia. En los Hechos de los Apóstoles, 4.32 y ss. Podemos leer:

Comunidad de bienes

“32 Todos los creyentes, que ya eran muchos, pensaban y sentían de la misma manera. Ninguno decía que sus cosas fueran solo suyas, sino que eran de todos. 33 Los apóstoles seguían dando un poderoso testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y Dios los bendecía mucho a todos. 34 No había entre ellos ningún necesitado porque quienes poseían terrenos o casas los vendían, y el dinero 35 lo ponían a disposición de los apóstoles para repartirlo entre todos según las necesidades de cada uno. 36 Tal fue el caso de un levita llamado José, natural de la isla de Chipre, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que significa: “Hijo de consolación”). 37 Este hombre vendió un terreno de su propiedad y puso el dinero a disposición de los apóstoles.

El pecado de Ananías y Safira

1 Pero hubo un hombre llamado Ananías, que junto con Safira, su esposa, vendió un terreno. 2 Este hombre, de acuerdo con su esposa, se quedó con una parte del dinero y puso la otra parte a disposición de los apóstoles. 3 Pedro le dijo:
–Ananías, ¿cómo dejaste que Satanás entrase en tu corazón para que te hiciera mentir al Espíritu Santo quedándote con parte del dinero que te pagaron por el terreno? 4 ¿Acaso el terreno no era tuyo? Y puesto que lo vendiste, ¿no era tuyo el dinero? ¿Cómo se te ocurrió hacer eso? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

5 Al oír esto, Ananías cayó muerto. Y todos los que lo supieron se llenaron de miedo. 6 Vinieron entonces unos jóvenes, envolvieron el cuerpo y se lo llevaron a enterrar.

7 Como unas tres horas después entró la esposa de Ananías, sin saber lo que había sucedido. 8 Pedro le preguntó:
–Dime, ¿vendisteis el terreno en el precio que habéis declarado?

–Sí, en ese precio –contestó ella.

9 Pedro le dijo:

–¿Por qué os pusisteis de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Ahí llegan los que llevaron a enterrar a tu esposo, y ahora van a llevarte también a ti.

10 En aquel mismo momento, Safira cayó muerta a los pies de Pedro. Cuando los jóvenes entraron la encontraron muerta, y se la llevaron a enterrar al lado de su esposo. 11 Todos los de la iglesia y todos los que supieron lo ocurrido se llenaron de temor”.

Ante la complaciente complicidad de los demócratas cristianos y los socialistas no quedaba otra alternativa que la movilización popular. Sin ésta Europa retrocedería a tiempos de los orígenes del liberalismo económico. Sin ésta el neoliberalismo, nueva expresión del imperialismo financiero, acabaría triunfando. Al final los pueblos se están movilizando. Porque otra política es posible.

En Stalingrado los panzers alemanes empezaron a perder la guerra. En Grecia la Troika empezará a retroceder hasta sus defensas alemanas. No existe más camino que el de las movilizaciones en todos los países. Esta será la única forma de resistir la arrogancia e insolencia con que los neoliberales estaban imponiendo la ruina a todos los ciudadanos europeos. Porque otra política, que dé prioridad al bienestar social frente a la propiedad privada de los medios de producción y del capital, es posible.

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