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España, América y viceversa

- 26 abril, 2017 – 09:0028 Comentarios

MarcelinoLeandro Méndez conoce más de medio mundo. Se educó siguiendo los postulados del liberalismo económico y el espíritu cosmopolita inculcado por su familia. Ha trabajado en el Reino Unido, EE.UU., Colombia y Francia. También estuvo en Japón, pero a esa experiencia no la considera un trabajo.
-Trabajo implica esfuerzo. Mis años en el país del sol naciente fueron un premio inmerecido por todo lo que aprendí –dice totalmente convencido.

Vive jubilado en su Argentina natal. El estudio y la investigación copan su tiempo.

 Todos los años viaja a España. Organiza al menos dos reuniones con los que considera su núcleo fuerte, una a su llegada y otra antes de partir.

Está terminando el que será su primer libro.

-Leandro, tu profesión han sido las finanzas ¿Por qué un libro sobre historia?

-He tenido la suerte de haber llegado muy alto en el escalafón del mundo financiero. Gracias a ello he podido conocer de primera mano el recorrido de los flujos de capitales. Tú me entiendes……

-No, no te entiendo, Leandro. Acláramelo, por favor.

-Algo tan sencillo como el origen y el final de la ruta de grandes volúmenes de inversión. Y cuando te dedicas a algo así acabas por conocer cómo es el mundo real. Nada hay más verídico que la huella que deja a su paso el dinero.

-¿Fue esa experiencia la que te llevó a escribir sobre historia?

-En gran parte sí. Los viajes importantes de mi vida no fueron hechos en avión, en tren o en coche. Los viajes más apasionantes y arriesgados los efectué subido a los fajos de diferentes divisas, poniendo en contacto a emisores y receptores de diversa laya. Y, viaja que te viaja, un día me caí del guindo.

-¿De qué guindo te caíste?

-No fue de un solo guindo que me vine abajo. A decir verdad, fueron unos cuántos. Uno de ellos, el de la historia. Me refiero a la aprendida desde pibe en los estudios primarios y, desde luego, en los secundarios y terciarios.

-¡Cuéntame, pues!

-Me di cuenta que formo parte de una patria troceada, de una nación hecha añicos.

-¿Qué quieres decir, Leo?

-Ni más ni menos que la exAmérica española lleva dos siglos de involución, que no es lo mismo que retroceso, me explico: Mientras retroceder quiere decir ir para atrás, regresar, pero manteniendo el ser tal cual es para comenzar de nuevo, una involución afecta directamente al elemento constitutivo del ser, bien deformándolo, reduciéndolo, o ambas cosas. Querido amigo, la exAmérica española pasó de estar constituida por cuatro virreinatos y una identidad común a saltar hecha añicos en 21pedazos, dizque países independientes. ¿Conoces otro proceso de balcanización semejante?

-¡Quién te ha visto y quién te ve, querido Leo!

-Rectificar es de sabios. No quiero morirme aferrado al “mantenella e no enmendalla”. El día que me vaya de este mundo, querré hacerlo sabiendo que fui honesto conmigo mismo.

Los 21 países hemos pasado de ser protagonistas de la historia a comparsas de los intereses ajenos; antes fuimos sujetos, hoy somos objetos.

Fíjate en un dato que la historiografía española suele pasar por alto. La unidad de la Monarquía Hispánica se realizó bajo Carlos V, y ese todo unido tenía dos columnas: una, la parte europea; otra, la americana. Es decir, el ensamblaje se produjo a la vez. Los territorios americanos fueron tan constitutivos de la Monarquía Hispánica como los europeos, y en un régimen de absoluta igualdad, tal y como estableció Isabel la Católica en el Codicilo de su testamento.

-¿Sabes que vas a tener razón?

-¡Pues claro que la tengo! Un nacido en Lima, Buenos Aires o Santiago de Cuba era tan integrante de la Monarquía Hispánica como cualquier originario de Sevilla, Toledo, Oviedo, Barcelona o Vigo. Sin prevalencia alguna entre unos y otros.

-Estimado compatriota –a Leandro le gustaba llamarme así; al principio, me resultó chocante; después me fui acostumbrando hasta que terminó por hacerme bien. Su sentimiento de unidad era contagioso-. No existimos como países. Somos ciudadanos de entidades simbólicas: De una bandera, de un himno; a lo sumo de una selección de fútbol y ciertos platos típicos. Eso es todo lo que se ha conseguido. Se quebró la estirpe cultural y espiritual de naturaleza hispano-indiana o, si lo prefieres, indio-española,

y hoy somos 21 países carentes de destino ¿Qué clase de independencia es esa?

Debemos abordar sin complejos nuestra reconstrucción.

-¿Crees que alguien en los colegios de nuestros países americanos se haya preocupado por explicar esto? –Leandro me miró fijamente.

-Pues si te contara en España…… -pensé sin interrumpirlo.

-Me fascina imaginar cómo sería el océano Pacífico cuando era el “Mare Nostrum” de la Monarquía Hispánica; con sus tres bases navales de Acapulco, Callao y Valdivia, además de la asiática Manila. Y desde esta, a China, Japón y la India. Eso era la Monarquía Hispánica. El Imperio del que los hoy 21 países resultantes éramos miembros constituyentes, a través del cual se movía la mitad de la economía mundial.

La historia de los 21 fragmentos actuales ha omitido sin excepción el papel de España en el Pacífico. Por tanto, falsea la historia de todos nosotros pues, insisto, tan miembros del Imperio éramos los de la parte americana como los de la europea ¿Sabe alguien que la conquista de Filipinas fue realizada mayoritariamente por nativos tlaxcaltecas, aliados de Hernán Cortés desde el inicio de la conquista de México?

En China, Japón e India se utilizaba el patrón-plata. Al ser la onza castellana de este metal, la integración comercial fue sencilla y abundante.

Hay que recordar las palabras de Alexander Humbold en su libro “Viaje de un naturalista alrededor del mundo”:

“No he visto en el mundo mayor alegría y felicidad de vida que en las posesiones españolas en América. Es un canto a la vida. Es una esperanza de felicidad. Es el lugar donde viven las personas más dichosas del planeta”

La autoridad de Humbold debería hacernos reflexionar. Recordemos que es considerado el último científico universalista, al abarcar su estudio todas las ciencias. A partir de su muerte, la ciencia se especializó y desaparecieron de la tierra los grandes sabios.

La experiencia viva de Humbold acaba con el pretendido choque entre los españoles y el resto, ya fueran autóctonos, criollos o mestizos. Sin duda, durante la conquista hubo enfrentamientos. Pero lo que le siguió fue una sensibilización mutua de índole indio-española que permitió una convivencia armónica.

No se dieron los genocidios acaecidos después de las guerras de independencia, cuya finalidad fue apropiarse de las tierras colectivas de los indios, las propiedades de los criollos y arrojar a la exAmérica hispana al mercado mundial de la división internacional del trabajo. Condenando a los 21 países resultantes a ser meros productores de materias primas.

O lo que es lo mismo: A la miseria.

¿Si Humbold realizara hoy el mismo viaje podría, en conciencia, escribir las mismas palabras que en 1.800?

Sin tapujos
Marcelino Lastra Muñiz
mlastramuniz@hotmail.com

PD: Os dedico la fuerza del Ave María de Alatriste, del autor murciano Roque Baños.

https://www.youtube.com/watch?v=X3xYCU3TnBY

28 Comentarios »

  • Ana dice:

    En Iberoamérica está tomando auge una interpretación muy interesante de la historia. Con razón, los historiadores que la protagonizan, entienden que ellos fueron tan parte de la Monarquía Hispánica como los nacidos en la España europea. Como decía, pienso que esa fue la verdadera realidad histórica. Ojalá ese planteamiento se consolide.

  • Ángel Manuel dice:

    Precioso artículo.

    Es curioso que los indios antes las guerras de emancipación americana se posicionaran de parte de la metrópoli.

    Las Españas estaban divididas en un conflicto fratricida entre absolutistas y liberales. Los criollos, liberales, le ganaron la guerra a Fernando VII, y éste la ganó en Europa.

    Los generales peninsulares mandados a América (Espartero), no se entusiasmaron con la defensa de la integridad del Reino, eran liberales.

    El sentido de la interpretación histórica del artículo me parece correcta.

    Pudiera ser que al igual que la invasión musulmana, un paréntesis forzado en nuestra Historia, la emancipación de las provincias americanas de la Península, sea otro.

    La Hispanidad es una realidad cultural, pre-política.

    Un fenómeno único y excepcional en la Historia, que sólo puede ser entendido concibiendo positivamente la evangelización con carácter general.

    La evangelización fue la base sobre la que se construyó la igualdad jurídica y el diseño administrativo de las otras provincias de ultramar (a través de las diócesis y archidiócesis).

    Un modelo tardo-imperial romano, porque España hizo en América lo que Roma hizo en Europa. No bastó la conquista, se produjo la asimilación cultural, el factor más vertebrador del imperio.

  • Ángel Manuel dice:

    Parece que en la Iglesia de los jesuitas de Cuzco hay un mural muy ilustrativo.

    ESTA ERA LA POLÍTICA DE ASIMILACIÓN:

    Ana María de Loyola Coya fue una noble mestiza hispano-inca, señora del Valle de Yucay y primera marquesa de Santiago de Oropesa. Descendiente de los Incas de Vilcabamba, emparentada con San Ignacio de Loyola y por matrimonio, con San Francisco de Borja y la Casa de Gandía.

    Es decir, para legitimar ante los indios la presencia española, la aristocracia indígena emparentaba con la española, de tal forma que la presencia española marcaba la CONTINUIDAD y no la RUPTURA con la época pre-hispánica.

    EL MESTIZAJE DE LAS ÉLITES INDÍGENAS y ESPAÑOLAS fue un instrumento inteligentísima de legitimación política de los conquistadores.

    • Á. R. dice:

      No te olvides de los curas guerrilleros Miguel Hidalgo y Costilla y el negro Ildefonso Escolástico de las Muñecas, armados hasta los dientes y ansiosos de libertad e independencia…

      • Angel Manuel dice:

        No así una parte significativa de los indios.

        Curas guerrilleros los ha habido como comunistas católicos. Ahí está la Pasionaria que tomó los últimos sacramentos del Padre Llanos.

        • Á. R. dice:

          Cuánto amas a la Pasionaria. ¿Cuándo empezó lo tuyo con esta devota mujer?

          • Á. R. dice:

            Porque ya se ve que murió tan cristianamente como el curioso genocida Francisco Franco

          • Angel Manuel dice:

            Ya ve, los extremos se tocan.

            Como sabe los extremismos destruyen aquello que afirman.

            Yo trato de apartarme de ellos, y usted?

          • Á. R. dice:

            Quien ha mencionado a la Pasionaria eres tú. Yo mencionaba a algunos de tus seguidores hispanoamericanos.

          • Angel Manuel dice:

            Hay muchas paradojas históricas…

            Creemos que somos o son de una manera, y luego resultan ser de otra…

            Un espanta extremismos, la realidad se convierte en un espanta extremismos.

      • Ana dice:

        ¿De verdad piensas que el México de hoy es independiente?

      • Ana dice:

        Miguel Hidalgo, aparte del mito creado sobre él, tiene una biografía terrible. Más allá del famoso grito de libertad fue un ser despiadado, muy olvidado de que su causa era “la independencia de México” ¿No es significativa la situación en que se encuentran todas las repúblicas “independizadas”.

        ¿Qué responderías a la pregunta con la que termina el artículo, referente a la opinión de Humbold en los inicios del XIX y la situación actual?

  • Francisco de Goya dice:

    Marcelino, he de reconocer que tus artículos me ayudan a tener perspectivas distintas sobre asuntos que pensaba que tenía muy claros. Uno de ellos es el del papel de España en América. Como sigas así voy a terminar siendo un defensor de la hispanidad, cuando toda mi vida he sido justo lo contrario. Posiblemente mi forma de verlo haya sido irreflexiva y muy influida por determinada corriente de los círculos progres en los que me eduqué y crecí.

    Me parece que eres un izquierdista muy peculiar, y eso me llama la atención.

    • hippy dice:

      Vaya, vaya con el progre. Mira, lo de España fue un genocidio y lo que dice el articulista sobre Humbold, qué queréis que os diga……..Sería muy listo ese “sabio”, pero no se enteró de nada.

      • Angel Manuel dice:

        El genocidio fue después de la presencia española al norte del Río Bravo.

        Anda, estudia.

      • Ana dice:

        Hombre, pobre Humbold. Aparte del título que menciona Marcelino, sería interesante que echaras un vistazo a la correspondencia mantenida con su hermano Guillermo. Posiblemente estés influido por esa mantra anti-todo-lo-nuestro que nos ha perseguido.
        Por eso es muy interesante el papel que están jugando historiadores hispanoamericanos porque, no es que reivindiquen el papel de la Monarquía Hispánica. Es que ellos se consideran, con toda la razón del mundo, integrantes de la misma de forma constitutiva, y los ataques a aquella los consideran como propios.

    • Angel Manuel dice:

      Se llama honestidad intelectual, y es tan rara de encontrar como un diamante rojo.

  • Lilabert dice:

    Es por eso que ” El Imperio de las España “. demostró con su compromiso de Universalidad y Occidentaedadl la supremacía de hecho histórico irrenunciable de ser individuos y ciudadanos no sólo de un Imperio sino también. . . . de una unidad de destino en lo universal.

  • Charles dice:

    Ningún historiador niega que el lamentable derrumbe de la población indígena estuvo ligado a los enfrentamientos bélicos con los conquistadores y al contagio por enfermedades como la viruela.
    No debemos olvidar que el oro y la plata americanos que se extrajeron entre 1530 y 1810, fueron a parar a España y, de ahí, a los banqueros de Italia, Holanda y Alemania para pagar las deudas de las guerras de religión europeas.
    Mucho se habla de la protección de los indios por parte de Isabel La Católica. Pero no tuvo nada que ver con la humanidad sino con el objetivo económico de quitarle poder a Colón metido a negrero.
    Aunque la esclavitud de los indios fue prohibida, en la práctica, eran esclavos sometidos a su “encomendero”. Tenían que bautizarse y aprender castellano.
    Por eso, el 12 de octubre de 1492, simboliza el inicio de la decadencia, explotación y miseria de todo el continente americano durante siglos; primero, a través de la explotación europea y, más tarde, por la explotación criolla.
    Esa fue la fecha en la que los americanos contemplaron, por primera vez, las cruces y los estandartes de los desconocidos occidentales.
    Basta con leer algunas reflexiones del conocido defensor de los indígenas Fray Bartolomé de las Casas.
    En fin, ya sabemos que incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo…

    • Francisco de Goya dice:

      Hombre Charles, hablas como si lo hubieras vivido en persona y con una autoridad superior a las investigaciones recientes de historiadores que tratan de apartarse de los mitos y buscar la verdad. Por algún motivo sólo te interesa la versión oscura de nuestra historia, ni que fueras agente de los Países Bajos o de su gloriosa majestad británica.

      Bromas aparte, sería positivo no escastillarnos y, por lo menos, analizar con serenidad lo que dicen aquellos que no repiten lo de siempre.

      Yo mismo he sido toda mi vida hipercrítico con la historia de España en América ¿Significa eso que tuviera razón? No. Simplemente que estuve muy influido por determinadas versiones que de objetivas, me parece, tenían poco.

    • Francisco de Goya dice:

      Disculpa, Charles ¿Qué te parece Humbold? ¿No piensas que se merece algo de crédito?

    • Censor dice:

      Maestros y sacerdotes, ése fue el ejército genocida que acabó con toda la población indígena de América. Hicieron tan bien su trabajo, que en la actualidad más del noventa por ciento de la población de la América española es autóctona, descendiente de los antiguos pobladores exterminados por los conquistadores españoles.

      Fray Bartolomé de las Casas vio 30.000 ríos en Santo Domingo y denunció el exterminio de más de veinte millones de indios en una población que rondaría los trece.

      Sobre la viruela, habría que contar también algo sobre la Expedición Balmis. Otro motivo de orgullo que no se enseña en las escuelas públicas estatales y públicas concertadas…

      En cuanto a Isabel la Católica: “… y que no consientan ni den lugar a que los indios, vecinos y moradores de las Indias y Tierra Firme, ganadas y por ganar, reciban agravio alguno en sus personas ni bienes, antes al contrario que sean bien y justamente tratados, y si han recibido algún agravio que lo remedien”, esto estipulaba en su testamento, conminado al Rey y a la Princesa a cumplirlo. Las Leyes de Indias eran amparo y defensa de los indios americanos, pero también se oculta. Y eran religiosos, los que “empotrados” en las expediciones americanas, fiscalizaban el trato que los “conquistadores” daban a los indios; y hacían muy bien su trabajo, eran unos chivatos excelentes, no les pasaban una.

      El Quinto Real: sólo el 20% del oro, y otros metales y piedras preciosas, llegaba a España; el 80% por ciento del oro se quedaba en América para su desarrollo y el enriquecimiento de su sociedad.

      Termino. España nunca tuvo colonias, América era España y sus habitantes españoles. Y punto. En el momento de la “Independencia” (el uso de este vocablo es puramente formal pues jamás fueron dependientes sino iguales), los pobladores originarios, los indios, no querían la “independencia”, lucharon junto a la Corona Española.

      Podría seguir, pero creo que es suficiente. Pido perdón por la extensión del comentario, enorme ladrillo.

      • Charles dice:

        Sr. “Censor”, ¿maestros y sacerdotes?
        Pues, en uno de los primeros viajes a América Latina, en mayo de 2007, el papa emérito Benedicto XVI reconoció que la colonización del continente americano a partir del siglo XV, y su evangelización por parte de la Iglesia católica que él encabezaba entonces, vino acompañada de sufrimiento e injusticias para los indígenas. Lo que está claro es que con Colón no llegó Cristo, llegó el Anticristo.
        En cuanto a Fray Bartolomé de las Casas, ya sabemos que, en sus escritos, las descripciones son imprecisas. Pero no hay que despreciar su labor de defensa a los indios en las Américas y el intento de que se aplicaran las justas leyes contra la esclavitud que habían promulgado los Reyes Católicos.
        Por otro lado, es cierto que Colón propuso la venta de esclavos a los Reyes Católicos y la reina Isabel, indignada ante tal propuesta, ordenó poner en libertad a los indios. Pese a esto, era harto complicado controlar a algunos españoles, encomendados en las Américas, que no seguían las órdenes reales y mantenían a los indios como siervos.
        En cuanto al porcentaje de oro y plata, indicaré un dato ya que, en aquella época, las cuentas eran minuciosas. Entre 1503 y 1663, llegaron a España desde las colonias americanas 16.886.815.303 gramos de plata y 181.333.180 gramos de oro.
        Unas cantidades legalmente transportadas a las que hay que añadir las que trajeron de contrabando.
        De todo lo que llegaba a Sevilla, el 40% era para la Corona y el 60% para particulares.
        Esto produjo un enorme impacto en los precios de Europa y, por primera vez, se produjo una descomunal inflación de precios.
        Oro y plata que sirvieron para financiar la investidura imperial de Carlos V, la campaña de Túnez, la guerra con Francia y los conflictos con Alemania. Sin olvidar la dote del príncipe Felipe en su boda con María Estuardo, por ejemplo.
        Con relación a las colonias, ya me sé eso de que España no tuvo colonias en América, sino territorios de ultramar y que la independencia la llevaron a cabo masones como Simón Bolívar, José de San Martín o Bernardo O’Higgins. Deberíamos preguntar a los indígenas de aquella época quién era la potencia administradora.
        Al fin y al cabo, la colonización tiene por objeto la población y explotación de las riquezas de un territorio…
        Lamento haberme extendido tanto…

        • Angel Manuel dice:

          …Con relación a las colonias, ya me sé eso de que España no tuvo colonias en América, sino territorios de ultramar y que la independencia la llevaron a cabo masones como Simón Bolívar, José de San Martín o Bernardo O’Higgins. Deberíamos preguntar a los indígenas de aquella época quién era la potencia administradora.
          Al fin y al cabo, la colonización tiene por objeto la población y explotación de las riquezas de un territorio…

          (…)

          A dónde quieres llegar Chema, ¿a negar una evidencia histórica (que España no tuvo colonias) por la inmoralidad de explotar sus recursos?.

          Para que América fuera Nueva España, hubo una guerra de conquista…

          Ehh…no te precipites, los incas y los aztecas también las tenían con los pueblos que ayudaron a Cortés y Pizarro a deshacerse entre otras cosas de los masivos sacrificios humanos que los imperialistas realizaban con los pueblos sometidos.

          Sin la ayuda de esos pueblos indígenas, sencillamente los españoles no hubieran podido vencer a incas y aztecas.

  • Angel Manuel dice:

    Algo tan rudimentario como que un testigo histórico no piense como yo, basta para desacreditarle.

    Es así de triste, y por supuesto, rudimentario.

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