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¿Qué pueden aportar las enfermeras a la sociedad?

- 4 mayo, 2007 – 15:46Sin comentarios
María Victoria Delicado Useros (Directora del Departamento de Enfermería y Fisioterapia de la UCLM)

Un año más, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Enfermería el próximo 12 de mayo, se celebran en Albacete las Jornadas de Enfermería. Este año, mi reflexión pretende mostrar a la sociedad lo que los profesionales de enfermería pueden aportar. No se trata de exponer la enfermería soñada, sino de la enfermería posible. Es más, yo diría que se trata de la enfermería necesaria y, en gran medida, también la real.

El reto no es sólo de los profesionales de Enfermería, ni de los líderes, o los docentes. Creo que, fundamentalmente, el reto es de la sociedad y, en particular, del sistema de salud (público y privado) en el que trabajan la mayoría de las enfermeras. Pero no sólo en el sistema de salud, hay trabajo de enfermería en otras áreas: servicios sociales, educación, asociacionismo, cooperación, etc.
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En primer lugar, la enfermería ha de poder demostrar sus competencias propias en todos los ámbitos de trabajo. Los usuarios reclaman profesionales con habilidades de comunicación, que permitan la expresión de la queja, que escuchen las necesidades, los miedos, las dudas, que sean sensibles a sus limitaciones, que les den confianza, que transmitan esperanza, que les capaciten para el autocuidado.

Las enfermeras saben y deben personalizar los cuidados: evaluando las necesidades de cada paciente, de cada persona con la que desarrollan su trabajo, proponiendo y planificando intervenciones que resuelvan, o ayuden a resolver, los problemas detectados. Los diagnósticos enfermeros, las intervenciones de enfermería y los resultados esperados de las mismas deben ser los ejes de la actuación profesional.

Las enfermeras han de seguir desarrollando su rol educador y ampliando este rol a otros ámbitos no sanitarios: promoción de la salud de niños y jóvenes, en salud laboral y prevención de riesgos, en la promoción del envejecimiento activo, etc.

Los profesionales de enfermería han de poner en valor su capacidad de apoyar a la familia en su rol de cuidador: en el ámbito domiciliario, en atención primaria y hospitalaria. Las enfermeras actúan como agentes promotores de salud, como evaluadoras, gestoras, planificadoras de cuidados y han de ser la referencia de quienes prestan algunos de esos cuidados básicos: las cuidadoras familiares de enfermos, ancianos, niños o dependientes.

Nuestros profesionales tienen una visión continuada e integral de los procesos y eso les permite intervenir frente a diferentes factores determinantes de la salud y la enfermedad y proponer acciones que optimicen las capacidades y recursos de los ciudadanos, las familias y las comunidades con las que trabajan. Una enfermera comunitaria, por ejemplo puede proponer adaptaciones en la vivienda, cambios en el estilo de vida que eviten riesgos para la salud, poner en marcha recursos sociales para apoyar a una persona discapacitada a ser más autónoma, poner en contacto a un enfermo con una asociación de afectados que dispone de grupos de autoayuda, evaluar la adecuación de un tratamiento o la dificultad de su seguimiento, y mucho más.

En una entrevista reciente una de las enfermeras docentes, experta en la convergencia europea de Enfermería, señalaba que los profesionales de enfermería estamos infrautilizados en nuestra sociedad. Estoy de acuerdo con ella. Como causas de esta infrautilización señalaba el paradigma dominante en el sistema de salud y la creciente mercantilización de la atención de salud. La preeminencia del modelo biomédico no ayuda a desarrollar nuestras funciones propias: cuando las enfermeras emplean la mayor parte de su tiempo en actividades derivadas de órdenes médicas, estamos perdiendo un potencial de valoración de necesidades y planificación de cuidados que complementan y colaboran en la resolución de los problemas de salud de la población. Por otro lado, cuando la medida de resultados se ofrece exclusivamente en términos económicos y monetarios no es fácil visualizar el valor de los cuidados, no es fácil hacer notar la calidad de atención: ¿Cómo constatar que importa el cuidado que se ponga en los cuidados? ¿Cómo medir la calidad de los cuidados de enfermería? Hemos de seguir profundizando en indicadores, criterios y métodos que visualicen el trabajo de enfermeras y enfermeros en el ámbito hospitalario y en atención primaria. Indicadores y criterios que nos sirvan para reflexionar a todos, para ponderar los recursos que se destinan a las distintas medidas de atención y para guiar las decisiones en política sanitaria. Y las enfermeras no pueden ser el colectivo profesional con el que abaratar costes salariales, no pueden estar a merced de intereses económicos de las políticas que recortan gasto social o de las empresas privadas que, en su afán de lucro, contratan precariamente al personal de enfermería, entre otros.

Tenemos de nuestra parte a los pacientes, a los usuarios, a la población. En las encuestas de satisfacción, los enfermeros resultan bien valorados, en términos generales. El Consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha mostraba que los resultados en estas encuestan reflejan una alta valoración del personal de Enfermería del SESCAM en amabilidad, confianza, profesionalidad y competencia. Pero ¿tenemos de nuestra parte a los gestores? ¿Nos tienen en cuenta en la planificación de la atención de salud? Yo diría que cada vez más, pero continuamente surgen ejemplos en los que se ignora a este colectivo, punto de apoyo fundamental en la atención de salud y el más cercano física y humanamente a los ciudadanos, enfermos y sanos, que son atendidos en el sistema de salud. Y pondré uno de estos ejemplos, de reciente actualidad.

Se está desarrollando la normativa que permita poner en marcha la Ley de Autonomía y atención a las personas en situación de Dependencia y se está regulando la implicación de los profesionales en las distintas prestaciones para la atención a las personas dependientes y sus familias, en la garantía de este nuevo derecho cuando no se tiene capacidad para el autocuidado. Y yo me pregunto ¿quién va a evaluar la capacidad de autocuidado? ¿Quién va a supervisar los cuidados domiciliarios de las familias cuidadoras? ¿Qué papel tienen las enfermeras en el desarrollo de esta normativa? Creo que los responsables políticos y los líderes de enfermería deben implicarse en delimitar ese espacio de intervención de enfermería que redundará en atención de más calidad, en más atención domiciliaria y más apoyo a las cuidadoras familiares, en mejorar las prestaciones de esta necesaria, importante y esperada ley. Si las enfermeras no están presentes para contribuir al desarrollo de las prestaciones del Sistema Nacional de Dependencia no serán sólo las enfermeras quienes pierdan una ámbito de actuación, será la sociedad la que pierda la oportunidad de contar con unos profesionales preparados, competentes y dispuestos a dirigir los cuidados de salud y a atender las necesidades sociosanitarias de las personas que precisan cuidados de larga duración y ayuda de otros para recuperar autonomía o para desarrollar las actividades de la vida diaria.

Los profesionales de Enfermería están dispuestos a aportar su saber profesional en nuevos ámbitos de actuación en consonancia con nuevas necesidades de cuidados. Se ha señalado el rol de enfermería en el espacio sociosanitario a cuenta del desarrollo de la ley de la de dependencia, pero hay otros. Recientemente se han celebrado unas jornadas de Enfermería en el ámbito escolar y ayer mismo se expuso un proyecto de intervención de enfermería en la prevención del acoso escolar, en el marco de las jornadas de enfermería que se celebran en Albacete. Hay todo un campo de intervención de enfermería en la promoción de salud, en el ámbito psicosocial, en la atención a personas con discapacidad,  en salud laboral, de educación para la salud en diversos colectivos, que puede contar con enfermeras generalistas y especialistas para su desarrollo.  

Por último, me parece necesario señalar que las enfermeras y enfermeros merecen más reconocimiento social y mejores condiciones de trabajo. Reconocimiento en el sentido de visualizar esta labor profesional, dar protagonismo en la atención de salud (¿no existen enfermeras o matronas en los nacimientos de los hijos de la casa real?). Reconocimiento es tener en cuenta sus análisis, su perspectiva y sus aportaciones cuando se elaboran las leyes, los planes de salud o los nuevos servicios. Reconocimiento también supone valorar su trabajo e invertir en su mejora: en salarios, en contratos, en puestos especializados, en inversiones en recursos, en formación, en prevención de riesgos, en financiar proyectos de investigación, en evaluar la calidad de atención. Y mejorar las condiciones de trabajo (estabilidad en el empleo, seguridad en el puesto, mejores salarios, promoción profesional, formación continuada, participación y gestión participativa). Porque se precisa menos carga de trabajo para desarrollar cuidados de enfermería de calidad, porque se precisan más profesionales para atender adecuadamente a los pacientes y familias, porque los cuidados de enfermería se deben planificar, supervisar y evaluar y eso requiere liderazgo en todos los ámbitos y servicios (públicos y privados, sanitarios o sociales, mutuas y centros de educación especial, asociaciones y ONGs) en los que se prestan cuidados de enfermería.

Entre todos, responsables políticos y sanitarios, docentes, profesionales de enfermería, estudiantes y usuarios podemos mejorar la salud de la población promoviendo la atención de enfermería y la calidad de los cuidados que se ofrecen:
Contra el corporativismo en salud, trabajo en equipo.
Contra la cosificación del paciente, atención integral.
Contra la deshumanización, respeto, generosidad, empatía, sensibilidad.
Contra la inseguridad, estudio, formación continuada, consulta a los compañeros, conocimiento.
Contra la rutina y la repetición de tareas, planificación, método, evaluación, reflexión, investigación en enfermería y multidisciplinar.
Y más trabajo en equipo, más atención multidisciplinar, más calidad en la atención, más profesionalidad en los cuidados, más enfermería en la sociedad.

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