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El detective íntimo: Capítulo 16

- 30 abril, 2013 – 23:27Un comentario
El detective íntimoSe sentaron en un banco de un parque cerca de una estatuta rodeada de pensamientos, como si los pensamientos de flores bebieran los vientos por el caballero loco que galopaba un caballo famélico. Era una noche tan dulce que parecía que no habia guerras en el mundo, que las auroras boreales extendian su eléctrico cortinaje hasta latitudes del sur, que la disputa política era la más pura expresión de una dialéctica sincera y cultivada, y la armonía vecinal una costumbre que saneaba la vida en común, y la solidaridad era respirable en todas las partes.. No había constructores amigos de políticos, ni políticos metidos a cajeros del dispendio, ni aventuras desalmadas de megalomanía... Vieron un grupo de personas que portaban banderolas sindicales y silbatos que hacían sonar de vez en cuando. Regresaban de una manifestación... -... Del Librebank, que se quiere librar de ellos, rebanándoles el nominamen, los de arriba de gañote, pasa siempre – dijo Román- Y prosiguió: Un tal Matthew Wild ha colgado un reportaje cojonudo en su sección en MICR, Mánchame, con el antes y el después. Si lo ves te dan hasta escalofridoorrrr.. Lorena lo miró perpleja por su repentina y espontánea imitiación del Totem del Humor Hispano imitado por cómicos froseros y por los intelectuales: Chiquito el Grande.. -¡Qué divertido! -rió Lorena uniendo las manos delante del rostro. ¡Estaba bella con su risa noble que liberaba fogonazos de marfil!. Luego se quedaron un rato en silencio. Roman entretejió sus dedos con los de ella y también se sintió bien. Era imposible que una noche tibia, imperceptiblemente viva por los trazos invisibles de una brisa suave y olorosa, pudiera transportar en su hilos de placidez la sensación de una armonía cósmica. De sobra sabían que no era así, que las guerras diminutas estallan en cada esquina, que la vanidad insultante se enseñorea de los falsos liderazgos bien pagados, que los ejércitos de los sin empleo vagan por la noche ocultos en su propia tristeza, que las relaciones humanas, salvo las indispensables, hace tiempo que se sobrealimentan de descofianza... La realidad era otra a la de la sensación de esa noche, pero esa noche Román se sentía bien y enamorado, que era lo más importante, porque el sexo necesario no era en ese momento la urgencia, sino la presencia vivia de la bella Lorena, su cuerpo fresco, su perfume, su cabello, su traviesa doblez y su nobleza. Las detectivas son así. De modo que, como habían convenido, Lorena comenzó a relatarle una extraña, triste y trágica historia que era la que los mantenía ocupados en espionajes recíprocos. Los renglones de esa historia habían llegado hasta ellos y de algún modo los habían reunido. -Te voy a contar una historia- dijo Lorena: Hace siete años exactamente, Pericón, un chico discapacitado que se comía las langostas para deleite del público infante que asistía a su asqueroso banquete y luego le pagaba con pedradas ingratas el numerito culinario del muchacho, llegó una tarde a la taberna del Gallo Ponedor, como hacía habitualmente. El dueño, un hombre pelirrojo de grandes mostachos que decía que había matado catorce leones con su navaja de afeitar - era mentira, se lo contaba a Pericón para que Pericón fuera feliz-, le ponía un vaso de agua y Pericón le pagaba con piedrecitas del río. El tabernero las cogía se las guardaba y de vez en cuando le daba unos céntimos de vuelta. Entonces Pericón, reía y revelaba una grandiosa cavidad bucal con cuatro dientes al modo de estalagtitas y estalagmitas. Pero esa tarde, llegó a la taberna, rió a su manera con esa ternura incontenible con que ríen los quebrados de la mente pero de espíritu entero, pidió su vaso de agua y le puso al tabernero un puñado de piedrecitas, algunas llevaban con cristal incrustado...Y aquí empezó todo... Se oyó un gooooooooooollll a lo lejos pero a Román Paracuellos le dió más igual que la igualdad del mundo. Lorena lo miró como esperando una reacción... Pero el detective íntimo, dijo: -Que le den por culo al Madrid al Borussia y la Prima de Riego, jajajajaja. Sigue, por favor. Cuando miró a Lorena confirmó de una vez y para siempre la belleza de su rostro, como su fuera la primera vez que lo veía. Capítulo 1 Capítulo 15 Capítulo 17
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Un comentario »

  • Entrometido dice:

    El lirismo del relato revela que has debido libarte un elixir d,amore . Creo que nuestro detective se ha enamorado, por fin!!! La ilusión del amor ha venido a sustituir el fiasco de la frustrada décima. Ay, Paracuellos, sólo los tontos se enamoran, jaaajaaa.

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