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Cultura: El ministerio gafado

- 18 junio, 2018 – 09:1718 Comentarios

Marcelino“Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos” –se comenta que dijo Borges. Quizá por eso es preferible no buscarlos, por si las moscas, y que sean ellos quienes te busquen y encuentren.

Como quien no quiere la cosa, alguien a quien creo no haber ofendido jamás ni de palabra ni de obra, se lanzó a por mí sin contemplaciones, al asegurar que mi inteligencia y sensibilidad son como las de una libélula, una mantis religiosa, una boa constrictor, o un pato, por poner ejemplos.

En realidad no se refirió a mi persona, fue peor, se refirió a toda la raza humana, de la que, de momento, me siento partícipe, para lo bueno y para lo malo. Es imposible no sentirse aludido.

La brillante idea fue expuesta por el flamante Ministro de Cultura en un acto de Capital Animal realizado en la Casa Encendida, entidad regentada por él en aquel momento.

Nunca imaginé que encontrar a alguien idóneo para ocupar el ministerio de cultura fuera tan complicado.

Seguiremos el consejo de Borges y a pesar de su acoso desmedido haremos como si nada. E insisto en lo de acoso pues si un varón adulto le dijera a su novia o esposa que tiene el mismo cerebro que un mosquito y ella lo denunciara, se le aplicaría de inmediato la Ley de Violencia de Género. Ya se ha hecho por utilizar la palabra gorda y, no sé a Uds., pero a mí me parece mucho más denigrante llamar a alguien disminuido mental que gordo.

Que don José Guirao, llegue a la conclusión de que la inteligencia humana y animal son semejantes puede parecer sorprendente, salvo que su ilustrísima esté convencida de ser un abejorro o algo por el estilo; es lo que tiene el posmodernismo: cada cual puede sentirse cualquier cosa al margen de su naturaleza biológica.

A pesar de que, insisto, seguiré el consejo de Borges y no me enemistaré con este hombre, no vaya a resultar que un día me levante y vea en el espejo a un abejorro, me preocupan un par de aspecto: Primero, cruzarme un día con él y tener que andarme con cuidado no vaya a confundirme con un moscardón y me persiga con un papamoscas o unas zapatillas de andar por casa. Sería muy violento, porque juro que no sé volar y no me quedaría otra que olvidarme del consejo borgiano. La segunda preocupación es tener en el Gobierno a un ente que se considera a sí mismo, y al resto de compañeros de gabinete, un bicho indeterminado con la misma inteligencia y sensibilidad que, pongamos, ¿un hipopótamo? ¿Por qué no?, el reino animal es casi infinito.

¿Cómo alguien con esa idea degradada de su persona puede ser ministro de nada?

Estas cosas suceden cuando se considera cultura –en este caso procedente del arte- a los excrementos enlatados de un jeta autodenominado artista.

No sé lo que opinará el señor Guirao del arte excrementicio, pero no encuentro mejor equivalencia para definir con un ejemplo concreto su manera de pensar.

Uds. me disculparán, pero estoy harto de que nos tomen el pelo. Que con la excusa de que el arte es provocación se haya abierto de par en par la puerta a la estupidez y al postureo de a ver quien dice la gilipollez más grande, y a gestores culturales que consideran al ser humano una argamasa de instintos básicos, igual que esas obras  -¿de arte?- cuyo único mérito es liberar los instintos y las necesidades biológicas. Una profunda y prolongada ventosidad austral podría ser, en este contexto aberrante, una gran obra maestra; efímera por volátil, eso sí.

Estoy harto de que para entender una falsa creación artística tenga que leerme un manual escrito por el propio autor donde, como el Sr. Guirao, nos trata como si nuestra inteligencia no hubiera pasado la prueba de un potencial prototipo.

No quiero que el arte nos provoque. Tampoco que lo hagan sus gestores diciendo sandeces que cuesta trabajo creer sean sinceras.

Pido que el arte vuelva a ser una plataforma para elevar al ser humano a través de creaciones sublimes, no un montacargas hacia el infierno de su degeneración.

Un arte sublime elevará el canon cultural. Un arte que no sabe elevar a las personas, se refugiará en la provocación degenerativa, ahí todo vale, y degradará el canon cultural de la comunidad.

Un arte sublime nunca daría a luz gestores que rebajaran la naturaleza humana; el arte degradado, sí; ya lo estamos viendo.

Estoy harto del fraude creativo llamado espontáneo, absolutamente ininteligible y carente de todo.

Necesitamos volver a ese arte que nos deje boquiabiertos por su grandeza, y a unos gestores que hagan lo propio con las ideas que manifiesten, no por las necedades requeridas por la tribu a la que se dirijan.

Los museos están llenos de piezas que si las encontráramos en la calle las tiraríamos a la basura con toda naturalidad, convencidos de que ese era su destino adecuado. Pero si las vemos en un museo llegaremos a pensar si no será que somos nosotros los que no entendemos. El continente museístico convierte, a nuestros ojos, una hez en una manifestación artística.

Si las declaraciones del novísimo ministro las hubiéramos escuchado en un manicomio, habríamos entendido al instante la razón del internamiento del autor de las mismas. Pero dichas en la Casa Encendida, adquieren una categoría irracional y un embrujo peligroso, de quien se aprovecha de un espacio, supuestamente dedicado a la cultura, para denigrar y pervertir los atributos más sagrados de la especie humana.

Es preferible como ministro a un humano que como tal haya cometido errores en su vida -¡qué sería de la vida sin los errores!- a un ser involucionado al que regresar al árbol y desplazarse de liana en liana sea equivalente a dar la vuelta a la Tierra desafiando al hambre, a la sed, a tempestades, a geografías ignotas, a los vientos, en un barco de vela; o soñar con saludar a las estrellas frente a frente para descubrir la inmensidad del Universo.

Lo siento, Sánchez. Lo tuyo no es la Cultura. Ya veremos lo demás.

Sin tapujos
Marcelino Lastra Muñiz

18 Comentarios »

  • Diego dice:

    Dramatis Personae:

    – Camarero
    – M.Lastra

    – M. Lastra.- Póngame un café
    – Camarero.- ¿Con leche?
    – M. Lastra.- No, la mala leche la pongo yo

  • Angel Manuel dice:

    … es lo que tiene el posmodernismo: cada cual puede sentirse cualquier cosa al margen de su naturaleza biológica.

    MEJOR NO SE PUEDE DECIR.
    ´
    Y además, analicemos las consecuencias de la aceptación de esta afirmación por parte de la cultura y los poderes públicos.

    1º.- La realidad no es lo que es sino cómo la siento, y si no me agrada la rechazo e intento que los demás lo hagan mediante toda clase de ingeniería social;

    2º.- Que no cabe asumir frustración alguna, porque la realidad tiene que adaptarse a lo más primitivo de un pensamiento elaborado, la ideología. Stalin y los planes quinquenales son buena prueba de ese rechazo de la realidad e intento de adaptarla a la ideología;

    3º.- Que dicho pensamiento no se basa en ideas, que requieren que las respalde la realidad y la lógica;

    4º.- Que las ideologías las defienden gente que no tiene ni puta idea de la realidad;

    5º.- Que por las ideas uno puede llegar a dar su vida, que por las ideologías uno puede quitar la vida de los demás.

    Así que Marcelino, detrás de afirmaciones como la del Ministro no se esconde sólo un imbécil, sino además un ideólogo.

    Si llevo a mi periquito al colegio para matricularle en el próximo curso, posiblemente me digan que no y la realidad me trate como a un imbécil.

    Son cosas que pasan cuando se va en contra de la realidad.

    Cuánto daño ha hecho el Romanticismo y el Subjetivismo posmoderno. Ha engendrado anti-humanismos de todo tipo, y el animalismo (cuya estructura es marxista -lucha entre especies-) es uno de ellos.

    Buen y agudo artículo Marcelino.

    • pasmao dice:

      Cuando un pobre está grillado simplemente se le califica cómo loco y punto pelota.

      Si es un señor bien se dice que es un excentrico y se le deja hacer, que para algo sirve el dinero.

      Estos con el dinero de otros pueden comprarse realidades para todos los gustos y hacer las excentricidades que quieran.

      Otros son como el Jim Jones, el reverendo Jones, de la Guyana. Y llevar al suicidio a todo su personal.. y luego se eencarna en Rajoy.

      • Ángel Manuel dice:

        Así es, pero dudo que con el dinero se pueda forzar toda la realidad. Pasa como con la naturaleza, que si se quiere dominar esta acaba rebelándose.

        Rajoy creía controlar a sus adversarios dejando que estos se quemasen, y el que se quemó fue él.

        Unos se condenan por sus actos y otros por sus omisiones, pero la realidad siempre está ahí, rebelde y autónoma, sorprendiendo.

        • pasmao dice:

          Estamos de acuerdo.

          Pero los que mandan muchas veces están tan cegados en que sólo con Dinero (que es una de las variantes de Poder e Información, en una especie asimilicaión a la energía que puede ser Cinética o Estática) pueden fabricarse otra realidad que nos acaban llevando al despeñadero.

          Y normalmente suele ser con el dinero de los demás y ellos no caen por el despeñadero.

          Los gurus convencen a sus acólitos de que pueden volar y saltan desde el séptimo piso, pero ellos (el guru) se quedan comtemplando el “experimento”; no suele pegar el salto. Salvo casos contados.

          Nerón se quedó tocando la lira, pero no se metió en el fuego para sentir la emoción de verlo mas cerca.

          Casos como el Dantón o Hitler son sólo una parte..el Emperador Hiro Hito, después de enviar a os kamikaces se rindió ante Mac Arthur y ni sepuku y ni leches..

          un muy cordial saludo

  • pasmao dice:

    buenas tardes Don Marcelino

    No es un ministerio de Cultura, es uno de Propaganda.

    Pero como hacen tan mala propaganda al final no les queda mas remedio que dedicar presupuesto y presupuesto.. ( corre de nuestra cuenta, de la suya y de la mía, y de la de los otros foreros) a “comprar afectos” para que el producto se venda.

    A esa “compra de afectos” en otros tiempos se le llamaba “irse de ****s” (las 4 letras en plural).

    Y como en el chiste, ahora, simplemente, estamos discutiendo el precio.

    Un cordial saludo

    • Censor dice:

      Más que Ministerio de Cultura, parece Ministerio de la Subvención. Se trata de disfrazar el gesto, que no se note el pecado. Como llamar al Ministerio de Defensa lo que siempre fue Ministerio de la Guerra. Luego está el Ministerio de Trabajo, sarcasmo en un país con enormes tasas de paro. Desconozco cómo se puede administrar la Cultura, si hay Cultura buena o mala… En fin, Ministro de Cultura fue Rajoy.

      Sus comentarios son casi tan buenos como los artículos de don Marcelino. Aunque hoy ha estado un tanto vehemente el señor Lastra.

      Felicidades a ambos.

      • pasmao dice:

        Muchas gracias, pero exagera. Además a veces cometo unas faltas de ortografía de espanto.

        Escribo con pseudónimo por si me lee mi madre desde el mas allá no le de un patatus. Vistas las faltas.

        Marcelino además de sacar buenos temas es bastante inspirador. Yo NO tengo conocimientos sociológicos profundos de esos.. aunque algún día me leeré el “Estudio de la Historia” (me llevará años) de Arnold J. Toynbee; que aunque anglosajón tiene bastante que enseñar, no está muy contaminado.

        Un muy cordial saludo

  • pobrecito hablador dice:

    Tomar el nombre de Borges en vano, no exime al articulillo de ser calificado como un auténtico bodrio. Todo se reduce a un quiero y no puedo. Empieza intentando una satirilla pero a duras penas se acerca al panfletillo ( si Quevedo levantara la cabeza, se le caían hasta los quevedos). Y , como no sabe seguir por esos derroteros sin derrapar, continúa con el insulto zafio y malicioso tratando de darnos una clase de arte con más pena que conocimientos.
    Vamos, que no tengo la dicha o desdicha de conocer a Guirao tan bien como el autor. Pero creo que tiene algo de razón el tal ministro: algunos comparten el mismo código genético que los abejorros. Si es que esas son afirmaciones atribuibles al susodicho. Que esa es otra…

  • Charles dice:

    Somos iguales a los demàs animales excepto en una cosa. Y no es la inteligencia.
    Lo que realmente nos distingue de los demás animales es la capacidad para aproximarnos a los demás, para comprenderlos, para expresar nuestros propios sentimientos y emociones. Esto es algo completamente privativo del ser humano.
    Aunque algunos, carecen de esta capacidad y, entonces, es difícil distinguirlos del mundo animal. No se trata de superstición. Es una realidad…..

  • David García dice:

    Así es. Le ha dado en la diana, sí señor.
    Artículo muy acertado.

  • Hobbes dice:

    No soy un experto en arte, ni en nada…, pero creo que algo de razón lleva Guirao. Es decir, no te puedo rebatir que mierdas como pianos cuelgan de las paredes de cientos de museos en los que el “gestor” ha decidido poner cosas que no aceptarían ni en un vertedero, pero que “algo” le han dado a su bolsillo.

    Pero el arte no se debe solo a lo sublime (entonces no avanzaríamos, simplemente nos dedicaríamos a escuchar infinitamente a Bach, a mirar sin parar a Turner, a impresionarnos con Bernini…, a devorar a Borges y ya.

    El arte también debe explorar lo peor del ser humano, la provocación; avanzar en nuevas técnicas, expresiones, texturas etc etc y en ese camino surgirá la dificultad del espectador que tendrá que poner el coco a pensar a interpretar o leer el “manual” del artista.

    No sé, me cojea un poco el artículo. Pero, sin negar lo que he dicho al principio, que mierdas como sombreros de picadores hay en muchísimos sitios. Demasiados. Por ejemplo, la estatua de Fabra en el aeropuerto castellonense de Fabra. Casi me mato mirándola desde el coche. Cojones qué fea!! 🙂

    • David García dice:

      Mi opinión Hobbes es que el descubrimiento o utilización de nuevos materiales no debe hacer que el material sea una obra de arte en sí, más bien un medio nuevo para la creación artística.
      Opino como el autor del artículo que el arte debe buscar lo sublime.
      En algún lugar llegué a leer que el ruido no deja de ser una forma de música. Esta manera de pensar justifica la perversión del arte y su papel clave en la conformación del espíritu humano.

      Un saludo

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