Traumas y heridas e ideologías

Jesús Millán Muñoz.- Diríamos, salvando las distancias, que si Kant o Platón o Heidegger o Tomás de Aquino o Freud o Jung hubiesen tenido periódicos y redes sociales, supongo que expresarían pequeñas ideas y pequeñas o grandes preguntas, pequeños o grandes pensamientos en esos medios.
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Es obvio que no soy un nuevo Hegel, ni un nuevo Descartes, pero quizás deba utilizar estos medios actuales de Internet, léase periódicos digitales o léanse redes sociales electrónicas, para plantear preguntas, datos, conceptos, ideas que quizás puedan servir a otras personas para reflexionar. Ciertamente, el eco de mis palabras es muy limitado, pero también debo indicar que no deseo tener mucha audiencia, así no soy un peligro potencial para nadie, ni para nada.

– ¿Utilizas tus ideas, o presuntas ideas personales, que están dentro de una ideología, para ascender de escala social, frente a otros, que no la tienen o tienen supuestamente otra diferente? ¿Utilizas tu ideología equis o zeta, no porque creas que es la verdadera, o más verdadera, sino como instrumento para ascender o medrar profesional o laboral o social o económicamente, pero tú la tapas y escondes como la mejor ideología para tu sociedad…?

– ¿Utilizas tu ideología equis o zeta o eme o eñe como una forma de superar los traumas o heridas heredados, familiares o personales por acontecimientos que sucedieron, hace dos o tres generaciones, a parte de tu familia, y estás utilizando ese elemento, comprensible por otro lado, pero como ariete para tú intentar superar ese trauma o herida que se ha ido heredando de padres a hijos, una generación tras otra, pero no real y racionalmente, porque esa ideología equis sea la mejor o sea la mejor para tu sociedad o para tu estado…?

– ¿Utilizas la ideología equis o zeta o eñe o eme, una serie de acontecimientos supuestos o reales, que te han ido contando y narrando tus antecesores, pero solo han dejado de la historia y del relato y de la narración un trozo de ella, y nunca te has parado a pensar, que quizás la novela entera, hay más personajes y más historias, sean verdaderas o medio verdaderas…?

– ¿Si levantamos los muertos del pasado, cada uno contará su historia, y posiblemente, no seremos capaces de soportar todas las historias, porque posiblemente, ninguno sean buenos totalmente, ni ninguno malos totalmente, sino que quizás hayan muchos colores y muchos grises…? ¿Si levantamos los muertos quizás nos coman a los vivos…?

¿O volvemos a llenar la historia de las historias de unos y de otros, de unos contra otros, de los descendientes contra otros descendientes, las historias lamentables de unos y de otros, las biografías trágicas de unos y de otros, y volvemos que en cada pueblo o aldea o villorrio se enfrenten, cosa que puede estar larvada, pero tapada o medio escondida los odios e inquinas y rencores y maledicencias de unos contra otros…?

¿Si abrimos la caja de Pandora, y yo no tengo nada que temer, lo digo de antemano, al final, los muertos nos comen a los vivos…? ¿No habría que mirar hacia delante, y que los historiadores analicen y estudien lo que tengan que estudiar, y nos indiquen la verdad más parecida al acontecer social e histórico…?

– ¿Por qué no tienes el valor de enfrentarte con análisis psicológicos y psicoterapéuticos a tus ideas y tus emociones, en relación a tu concepción de la sociedad, del Estado y de las ideologías en general y en concreto…? ¿Por qué no lo haces, por qué no intentas por el bien tuyo, de tu familia, de la sociedad, de los demás analizar el origen de tus ideas y de tus emociones, en cuanto a la ideología social o política, y quizás, encontrarías si no la paz, un mayor grado de sosiego, y quizás verías o percibirías con más claridad tus sentimientos y tus concepciones, que te están ahogando de alguna manera, sean de un color o sean de otro, sean de una bandera o sean de otra…?

– ¿Todo el mundo acepta con realismo que alguien tenga que intentar curarse de un mal amor o un desamor, de una ruptura afectiva o de pareja o matrimonial o de una pérdida o duelo, de un hijo fallecido tempranamente, pero pocos se plantean que también quizás se tengan que curar, curar heridas afectivas y sentimentales, por aptitudes y actitudes que pueden venir y devenir de generaciones anteriores, basadas en acontecimientos históricos sucedidos hace ochenta años, hace dos o tres generaciones, pero esas heridas han permanecido y siguen existiendo en su seno familiar, o en él o en ella como individuos…?

¿No habría que intentar curar esas heridas de forma correcta, esos traumas, que pueden ser incluso traumas, que te llevan a tener concepciones y emociones-afectos no totalmente racionales, no totalmente buenos para tu propia salud física y psicológica, y desde luego con sombras en tu posible comportamiento o en tu ideología actual…?

¿Conoce usted, o acepta usted que existe o puede existir, o que puede usted sufrir el denominado síndrome de Torquemada o el síndrome de Aníbal, o ambos a la vez?

¿O usted en toda la historia familiar, de varias generaciones anteriores, usted solo admite o ha interpretado la historia, la de una ideología o la de una rama de antecesores y no la de otra…?

¿Y para terminar y ser sinceros, porque todo articulista debe intentar avanzar en la verdad y en la bondad, usted se ha planteado que su progenitor era de una ideología equis, y su progenitora de una ideología zeta, y por tanto, ambos no se entendían entre sí, y usted ha aceptado los de la ideología de un progenitor frente a los del otro? ¿Y diríamos que ese sentimiento en contra, de la ideología de un progenitor frente al otro de sus progenitores, consciente o inconscientemente es una sombra que proyecta contra otras personas, de alguna forma o manera para curarse de esa herida, no solo contra los de una ideología equis o zeta, sino curarse de la herida familiar…?

¿O seamos aún más sinceros, se ha hecho usted la pregunta, que quizás por desgracia los desacuerdos familiares de sus progenitores, por diversas razones o motivos, también el ideológico, pero no solo el ideológico, terminó diríamos trágicamente, uno de ellos tuvo un accidente mortal, y el progenitor o progenitora que quedó en vida, se ha sentido culpable, consciente o inconscientemente, durante toda su vida, y ha proyectado sobre sus descendientes, ese dolor y trauma tan profundo, pero para superarlo, no lo ha visto como desavenencia ideológica, sino que lo ha proyectado como problema ideológico, no lo ha presentado como grave problema conyugal, sino como cuestión ideológica?

¿Y usted descendiente en segundo o tercer lugar, de esos acontecimientos históricos, ha caído diríamos en la trampa mental y afectiva, y usted sigue proyectando esa desavenencia-rencor-odio-maledicencia, sin ser usted consciente contra otras personas, que no le han hecho nada, pero que usted, usted cree que son de otra ideología…?

Vivimos en un mundo para terminar demasiado complejo, porque no nos hemos curado mucho la mente y el corazón y el alma profunda, todo el mundo ve con buenos ojos y debe ser así, las diferencias del otro, sean de un tipo o sean de otro, sean psicológicas o sean sexuales o sean morales, o sean del tipo que sean, pero todavía no hemos llegado a aceptar que el otro tenga una ideología sociopolítica diferente a la tuya, aceptamos que alguien tenga siete dedos en cada mano, pero no aceptamos que alguien pueda pensar que el mundo está mejor organizado con una ideología social y política supuestamente diferente a la nuestra.

O es más, más trágico todavía, a alguien se le achaca una ideología en contra de la nuestra, sin saber si esa persona tiene esa ideología o no la tiene, a lo mejor no la tiene, pero nosotros creemos que la tiene, o no tiene ninguna, o las dos o cinco ideologías a ese individuo le han pisado y le han dejado en la cuneta de su pequeña historia… ¡Nadie se ofenda porque a nadie se desea ofender, solo se desea sosegar y pacificar…! ¡Paz y pan y bien…!

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