Las dos ciudades o el alma, el poder y el Estado

Jesús Millán Muñoz.- Existen temas y artículos que son enormemente difíciles de tratar, pero que son necesarios, empecemos por una gran pregunta, ¿lo que está en juego en el mundo, en el fondo es la lucha o la relación o dialéctica entre el alma, el poder y el Estado?

¿La cuestión esencial, es y ha sido siempre el mismo, las dos ciudades de Agustín de Hipona? ¿O dicho de otro modo, los poderes-grupos-colectivos-ideologías, que parecen que luchan por poderes en la sociedad-Estado, poderes diversos, que los quieren, pero lo que quieren de verdad estos es modelar y transformar y conseguir y apoderarse de nuestras almas-espíritus inmortales…?

                        ¿Ideologías-grupos-colectivos, que quieren imponer sus criterios de control-gestión-dominación sobre nuestros cuerpos, pero también sobre nuestras psiques-cerebros, pero en el fondo lo que desean son nuestras almas-espíritus inmortales…? ¿Grupos y colectivos e ideologías, que ellas mismas creen que solo están luchando por la tierra o el cerebro, pero no son conscientes, que son medios intermedios, de otras que están más en el fondo que están buscando apoderarse de nuestras almas, almas para llevarlas hacia una dirección o hacia otra…?

                        Puede que parezca que estas frases o este artículo, es una percepción-intuición momentánea, una serie de boutades o una calentón, pero es el ejercicio de décadas de reflexión, ¿la pregunta es si luchan por nuestras almas, para determinarnos, no solo los destinos en este mundo, sino los destinos del Otro Mundo? ¿Hacernos a su imagen y semejanza, de sus ideologías-metafísicas o contrametafísicas?

                        ¿Puede que parezca que grupos-colectivos-ideologías quieren dirigirnos hacia programas, de un color o de otro, que ciertamente, también lo desean, pero esos serían en algunos casos “pasos intermedios”?

                        ¿Puede que incluso los que incentivan unas direcciones u otras, no sean conscientes, o solo crean que quieren controlar la economía, la política, la cultura, la educación, la familia, para fines y motivos y metas finales, pero quienes dirigen de verdad, todo el plan, en el fondo quieren nuestra alma…?

                        ¿Quizás Agustín de Hipona, fue consciente de ello, las dos ciudades, las ciudades de la tierra, con sus fines y medios y métodos y metas, y la ciudad de Dios, con sus fines y metas?

                        ¿Pero para la ciudad de Dios, o diríamos en otro lenguaje el Reino o Reinado de Dios en la tierra, esta tierra, tiene que disponer de una serie de modos y formas y contenidos, si no, no solo esta tierra, esta ciudad-ciudades-reinos-imperios-planeta no se dirige hacia la bienaventuranza o hacia Dios, sino que impide que millones de seres humanos, de almas-espíritus, en lenguajes metafísicos religiosos, no sean capaces de conseguir, la bienaventuranza, el verdadero fin del ser humano…?

                        ¿Puede que la inmensa mayoría de personas, colectivos, grupos, e incluso algunas ideologías, crean que el juego que se desarrolla de mil modos y mil maneras, en esta tierra, es solo un intento de poder, poder en todos los sentidos, para gestionar los cuerpos, las ideologías, la economía, la tierra, utilizando distintos instrumentos, pero quizás, lo que se esté jugando, es el alma, el alma de miles de millones de seres humanos, el alma para toda la eternidad…?

                        ¿Ciertamente para conseguir esas almas-espíritus, para llevarlos en una dirección o en otra, el tablero de ajedrez o de go, se plantea como cuestión ideológica, económica, social, antropológica, con tintes religiosos o espirituales en algunos casos, en una lucha por el cuerpo o por la psique-cerebros, que también lo es, pero lo que algunos, están jugando es por nuestras almas, quieren nuestras almas, el cuerpo y la psique, diríamos que serían los dos grandes instrumentos?

                        ¿La inmensa mayoría creen que toda la partida, es por la tierra-economía-política en esos fines, y por tanto, todos los medios colaterales, escuela, familia, poder, poderes, Estado; pero no es ese fin esencial, otros creen, que además de esos fines primeros o primarios, de necesidades primarias, están bienes o necesidades secundarias, el control ideológico del corazón-mente-cerebro-psique, es decir los afectos superficiales y profundos y esenciales, también utilizando los mismos medios: antropológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, etc.?

                        ¿Pero ambos mundos-esferas-sistemas anteriores, diríamos los del control de la carne-cuerpo, o los del control del corazón-afectividad-psique-mente-cerebro, son los medios “intermedios” para controlar el alma-espíritu, de millones de seres humanos, el alma-espíritu interpretado en sentido literal, es decir el alma-espíritu como inmortalidad?

                        ¿Es decir, unos, conscientemente nos quieren llevar hacia unas metafísicas, y otros hacia otras, unos hacia metafísicas materialistas-hedonistas-relativistas y todas las combinaciones, y otros, hacia metafísicas espirituales-trascendentales, unos quieren hacernos caer en que solo existe esta tierra, con mayor o menor color de esperanza o de bondad, y otros, quieren defender, que además de este mundo, en el que debemos vivir y existir, con el mayor grado de coherencia y de felicidad, no podemos olvidar el Otro Mundo, es decir, el y al Buen Dios…?

                        ¿Quizás la metáfora-paradoja-símbolo-realidad de las dos ciudades de san Agustín de Hipona, sea esencial para entender esto…? ¿Quizás, no quieren solo nuestros cuerpos-mentes, nuestras ideas y nuestras formas de actuar y de pensar y de sentir y de desear, que también las quieren, y con ellas, controlan y gestionan el mundo, sino lo que desean, y no somos conscientes, la inmensa mayoría de colectivos, grupos, ideologías, lo que de verdad quieren es nuestras almas-espíritu inmortales, que nos pongamos al lado del Buen Dios o lo rechacemos, aquí y por la eternidad?

                        ¿Unos los aceptan o rechazan más conscientemente, otros más inconscientemente, unos de forma más estructurada y organizada, otros de formas mas aleatoria y azarosa, pero lo que de verdad se está jugando, además de todas las luchas inmanentes, son las luchas por los Trascendentes o la Trascendencia, la lucha por nuestra almas inmortales…?

                        ¿Y todo lo demás, es importante, serían poderes o ideas o conceptos intermedios, sea la escuela, sea la cultura, sea la sociedad, sean los diversos poderes, sea el poder, sea el Estado?

                        (¿Durante mucho tiempo pensé que solo querían la tierra y los poderes terrenales, es decir, nuestros cuerpos y nuestras psiques-mentes, y así tenían todos los poderes, pero después, me he dado cuenta, cosa que la mayoría de los jugadores no saben, es que no solo juegan por ello, al menos, los que dirigen la gran partida sino juegan por nuestras almas, almas que pueden ir a un lado de la eternidad o al otro, esta es la gran partida?).

                        Al final, guste o disguste, como dicen que Chesterton en la agonía de la muerte, parafraseándolo expresó: “Ya lo comprendo, todo está en la lucha entre el bien y el mal”. ¿Quizás esto sea todo, en el fondo y la superficie, la lucha entre el Bien y el mal, entre los bienes y los males, entre la bondad y la maldad?

                        ¡Ya les dije, al principio, que hay artículos y temas enormemente complejos de materializar, que puedes estar décadas trabajando de mil maneras en una cuestión, y sintetizar en mil palabras, toda la complejidad es enorme, pero la pregunta sigue en pie, ahora ya tiene usted el testigo, para que continúe modesta y racional y prudentemente en este tema, que empiece usted a unir hechos y conceptos, ideas y razones y motivos, datos y noticias, y que vea, diríamos la superficie de la tarta, pero también el fondo y profundidad del pastel…! ¡Paz y bien…!

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