Falso histórico

Dice el blog Cultura colectiva que: “En el imaginario colectivo, restaurar un monumento arquitectónico significa renovarlo o reconstruirlo, procurando su conservación y mantenimiento, pero ¿cuáles son los límites entre la restauración, reconstrucción y reinterpretación? Muchos de los monumentos que consideramos íconos de una época determinada, en realidad podrían ser restauraciones recientes y no testimonios veraces de la historia que por mucho tiempo nos han contado”.

Viene todo ello a cuento de la cacareada apertura –con foto triunfal y grupal incluida– del entorno –superficial y subterráneo– de la zona de las ruinas reconstruidas del Torreón del Alcázar. Y digo ruinas reconstruidas del Torreón con toda la razón del mundo y sin juegos de palabras. Toda vez que, en 1962, Julián Alonso –cronista local que fuera– escribía un artículo panegírico que denominaba ‘¿Qué queda ya?’. Texto y pregunta que formulaba atónito y dolorido Julián Alonso el 18 de enero de 1962, ante el hundimiento del Torreón del Alcázar el primer día del mes del año recién estrenado.  Es decir que lo que ha sobrevivido desde 1962, eran ya unas piedras dispersas y colocadas sobre los restos desgajados de un paseado destrozado. Por más que, reconstruido el arco se hayan erigido interpretaciones tan livianas como imprecisas. Todo se complicó cuando en el año 2000, la corporación del momento, propuso –sin estudio arqueológico previo– la realización de un aparcamiento subterráneo, que quedaría paralizado en 2006, por mediación de la Comisión de Patrimonio.

De ello, de ese suceso aciago de 1962, he podido escribir en estas mismas páginas en el serial Las piedra de la Memoria del año 2018: “Si en tal año, hace ya 53 del momento en que escribo, se podía aún, ingenuamente, preguntar ‘¿qué queda ya?’; hoy no es que no podamos contestar al requerimiento del desaparecido profesor y Cronista local, sino que, tal vez, no seamos capaces ni de preguntar lo que queda, o lo que va quedando de la ciudad histórica. Habían transcurrido entonces, en 1962, tan sólo siete años de las celebraciones del Centenario de la Fundación de la Ciudad, que jaleaban una efeméride retórica y complacida; y faltaban, tan sólo, dos años para volver a celebrar los triunfales XXV Años de Paz, que también jalearon otra efeméride victoriosa y triunfal. Años ambos, 1962 y 1964, en clave interpretativa nacional, como nos ha demostrado recientemente Gregorio Morán en su trabajo ‘El cura y los mandarines’: desde ‘El Contubernio de Múnich’ a la gloria alada de los XXV Años de Paz”.

Ahora la misma gloria mundana, sin mediar efeméride –salvo el pulso vacilante del pasado aniversario del Sexto centenario del titulo otorgado de ciudad– volvemos a las andadas de la pompa y del boato. Cuando se fija y se cita que “Ciudad Real abre una puerta a su historia y recupera para su presente el entorno del Torreón del Alcázar”. Todo ello, sin mediar proyectos de interpretación de la zona y de su relación con la muralla próxima, como se puede observar, por ejemplo, en el trabajo realizado en Santander. Donde el descubrimiento de los restos del amurallamiento bajo la plaza de Alfonso XIII han dado pie a la creación de un Centro de interpretación de las antiguas murallas.

Aquí nos hemos limitado –a pesar del gasto de 550.000 euros– a descubrir una galerías y estructuras parciales de las defensas del recinto, omitiendo el posible estudio global de otros restos del amurallamiento existente y su relación con el enclave del Alcázar palaciego y su topografía precisa. Cuando podría haber sido el momento y el sitio preciso para realizar ese, no nacido, Centro de interpretación de las murallas y el Alcázar.  Pese al énfasis mostrado por el Consistorio, que ha confirmado a Europa Press, “que se ha procedido a la restauración de los restos originales del arco, así como de las cuevas y de los fragmentos del foso defensivo y muro descubiertos de la antigua muralla de Villa Real, para que puedan ser visitados o contemplados desde la superficie”. ¿Restos originales, de 1962 en adelante, o anteriores a la fecha del hundimiento? Cuando la pretensión del Arco concluido y los restos ordenados e iluminados –plataforma de acero cortén, hormigón y vidrio templado– se aproximan más a lo conocido como Falso histórico que a esa puerta patrimonial que se abre en un hipotético viaje a la Eda Media.

Se les llama falsos históricos –de forma acordada para describir algunas intervenciones patrimoniales– a las intervenciones de restauración que restituyen –recreando o suplantando– los elementos originales, suplantando el trabajo originario, introduciéndose en él los aspectos creativos de la obra arquitectónica –el subjetivismo contemporáneo–, transformando su esencia –y hasta su forma– tanto en estructuras nuevas como en materiales incorporados, y formulando otra visión diferente.

Algunas de las causas –prosigue el blog Cultura colectiva– que culminan en un falso histórico son el poder político vigente y su explotación como atractivo turístico. Hay teorías de la restauración que apuntan a hacer una distinción honesta entre la parte original y la [parte] restaurada, y otras que apelan a conservar la esencia de la obra como documento y testimonio de la historia”. Posiciones finalistas como las de John Ruskin que expresaba “que un edificio es como un ser humano que nace, vive y debe morir dignamente”. Por contra los puristas de la restauración defienden la conservación in-situ del edificio por su valor histórico y estético sin incorporar elementos ajenos –y añadidos nuevos– a su época de construcción original ni interferir con su composición. Y Frente a ellos las posiciones del Racionalismo constructivo francés del siglo XIX,  como Viollet Le-Duc que sostienen que se debe intervenir de otra forma: “restaurar un edificio no es mantenerlo, repararlo o rehacerlo, es restituirlo a un estado completo que quizás no haya existido nunca”. Hacerlo de nuevo, al espíritu de los tiempos. Todo ello, resumido por la Alcaldesa al afirmar: “Recuperamos historia y patrimonio de Ciudad Real escondidos tras unas vallas y un compromiso de este ayuntamiento con los vecinos”.

Periferia sentimental
José Rivero


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11 COMENTARIOS

    • Eso mismo decían los barandas, hacia 1950, de la cosa municipal. “Todo sea por el aumento de tráfico y de la urbanización”, “ la imposible lucha contra el torrismo” y cosas parecidas y muy sentimentales. Como Dios ha muerto todo está permitido. Esta exclusividad del Falso histórico, no es nueva. Ya Gil Ortega quiso reconstruir las Puertas inexistentes, contando con un comité asesor de notables peliculeros. Afortunadamente solo quedó en una ocurrencia. Habríamos tenido más falsos que puertas.

      • Sé que me vas a matar y con razón por decir esto, pero llega un momento en el que también hay que satisfacer el «ansia» por ver de los ciudadanos que no entienden un pijo de toda la normativa que engloba la conservación de arquitectura.

        Quiero decir, que es verdad que hay que guiarse por el camino que nos marcan los conservadores, y que es una «horterada» hacer lo que hacen los chinos, que no les duelen prendas por reconstruir una pagoda de hace 2.000 años de arriba a abajo si le pasa algo.

        Pero es que todo esto se hace también para lo que loamos el populacho, quienes no entendemos de normas y solamente queremos ver algo para decir OHHHH.

        Al final, hasta los cuadros más importantes del mundo tienen sus retoques, y están hechos con tal maestría que nadie se da cuenta.

        Entiendo que ese debate está entre los que os dedicáis a la arquitectura y seguro que gana la opción de no tocar y hacer estudios serios. Pero…

  1. Hay que tener en cuenta que el arco se hundió parcialmente, dejando en pie una parte.
    Por tanto, en el arco sí que hay restos originales intactos, pero también otros restos reconstruidos con las piedras originales en los años 60.
    Para la parte final de la reconstrucción (1980) se utilizaron piedras nuevas, aunque perfectamente diferenciables de las originales siguiendo los criterios vigentes en materia de restauración.

  2. Yo tiraba todo. Siempre que vienen visitas lo que nunca muestro es la puerta de Toledo, la del torreón o santa maría. Tiraba la puerta de Toledo y pondría algo moderno. Seguro que eso atrae más turistas y tendríamos algo que mostrar. A parte de la iglesia de Santiago, poco mas

    • Hombre, pues que digo yo que ya puestos a tirar lo viejo para construir algo moderno, mejor que tirar la puerta de Toledo que se derribe tu casa, que seguro que ésa sí que no tiene absolutamente ningún interés.
      Aunque, me pregunto yo…, estaré contestando a una persona o a un chimpancé que se ha puesto a teclear tonterías sin sentido???

  3. Bueno, unos 924.315 euros tuvieron que salir de las arcas municipales, o lo que es lo mismo, del bolsillo de todos los vecinos, para ejecutar una sentencia del anterior Equipo de Gobierno, que mantenía la zona como una escombrera…… 

  4. Llevo desde 2001 en Ciudad Real, pisando está tierra desde finales de los 80 y sí, vi la puerta del Torreón despejada, y arrumbiada a al tiempo, como dejándola caer. Vengo de una ciudad donde el origen es súper importante, pues corre por nuestras venas historia y recuerdos del pasado. Recrearnos en lo que fuimos nos sitúa, sin pretensión a ser otra cosa que lo que somos ahora, con una visión amplia y reconciliador a con el resto de la humanidad. Sin ánimo de sentimentalismos, ver dejar caer vuestra historia le pareció, y me parece una aberración al propio Ser. Torpeza, falta de respeto, dejadez, sinvergonzonerias, son los sentimientos hacia aquellos que dejan que la historia muera y se apague, como los gobiernos anteriores que tenían abandonada una zona tan céntrica durante ¿Década y media?…. Valoro el esfuerzo y más con las s tiempos que corren, por recuperar lo que Ciudad Real fue, que e no es más que el inicio de lo que hoy sois….. y somos.

  5. El artículo me parece muy interesante, pero permitidme que haga una pregunta totalmente supérflua: en la foto de arriba, qué demonios hacen la alcaldesa y parte de su consistorio bailando la canción de los Pajaritos?

  6. Queda en relieve mi gran respeto hacia el Sr Rivero por lo que no voy a reventarle el artículo. Dicho lo cual ya te diré lo que eres Lolilla

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