Coloreando colores

Con la misma puntualidad con que llega cada año–como un rito religioso acotado por el calendario civil–, la celebración insustancial pero muy publicitada de FITUR –con las salvedades pandémicas de rigor–, llega el anuncio y anunciado premio del color del año.

Color del año que anuncia y publicita el PCI, Pantone Color Institute.

No se sabe si como causa o como efecto.

Esto es, no se sabe si el color proclamado del año es el más utilizado (¿…?) en el año vencido, o, por el contrario, es el color que abrirá tendencias en el año siguiente.

Por ello su comunicación en una bisagra del tiempo: al final de un año y al comienzo del siguiente.

Y de aquí se inducen ingentes beneficios para el mundo del tintado, del teñido, de la química industrial y, por tanto, de todas las derivada coloreadas.

Moda, carrozaje de automoción, decoración, magacines, programas de televisión.

Ya nos hemos ocupado en estas páginas del Divagario, de alguna celebración anterior.

Tanto referida al anacoluto de FITUR, como al color premiado en esa suerte de lotería cromática anual que se asemeja a la lotería navideña y su consiguiente pedrea.

 De colores nos podemos remontar a los ya tratados aquí: al de 2014, el Nude, pasar al Marsala de 2015 y llegar al Clasic Blue de 2020, en una especie de espiral colorida y de memoria descolorida.

De FITUR esta ya todo dicho: perpetuar una celebración de un sector de actividad económica significativa –en torno al 15% del Producto interior bruto–, donde las tornas se vuelven de otro color.

Pero una perpetuación económica y festiva, que se reclama de diversos vestuarios: lo cultural, lo gastronómica, lo patrimonial, lo viajero y , a veces, lo sentimental colorido.

Cada vez más participación pública y cada vez menos protagonismo de los agentes del sector.

Baste ver los estands oficiales y oficializados, donde se citan –a veces, se agolpan y no caben todos los presentes– todas las autoridades del terruño promocionado: Concejalía, Diputación, Comunidad y todos los entes adheridos: Patronatos de turismo, Empresas Públicas asimiladas, Consorcios para el fomento de actividades varias y Asesorías externas.

A veces la agrupación de elegidos asistentes, posa en clave de color regional o de pañuelo sentimental.

Como un lazo que trata de unir efectos invisibles.

Este año Castilla-La Mancha se ha promocionado bajo el manto de una vid gigantesca –como una metáfora protectora del viñedo y sus productos, en una plantación de 2.000 metros cuadrados– que acogía a la diversidad de las cinco provincias.

Que a su vez acogían a municipios promocionado, en una escala descendente de acontecimientos seculares.

Que son los mismos todos los años, por mas que aparenten cambio y diversidad.

Seguimos anclados en el lugar de los tópicos consentidos y promocionados.

Tópicos similares a los repetidos del Color del Año.

¿Será FITUR ya, como un Color del Año?

O ¿FITUR es un proyecto monocromático anual?

Para variar, este año de intersección de tantas cosas, el color elegido ha sido el Very Peri.

Color tan raro como poco conocido.

Una suerte de morado que se codifica como 17-3938.

Y de pronto las imágenes que nos proporcionan, nos vierten el bote de tinta Very Peri por todas las latitudes del sentido.

En estas divagaciones cromáticas, he podido advertir una sutil transformación urbana.

Como ha sido el edificio de la desaparecida Cámara de la Propiedad Urbana, pieza del arquitecto Arias Rodríguez Arias de 1943.

Que, para curiosidad de muchos, inexplicablemente permanece a la furia del piqueta.

Ese edificio ejemplar por muchas razones, provisto en origen de colores sobrios y terrosos –más allá de la impronta del ladrillo– saltaron inexplicablemente por los aires.

En una intervención tan destemplada de 2005.

Fruto de arquitecto joven-airado, de cuyo nombre quiero olvidarme.

Hoy, por una vez, la sensatez ha devuelto la envolvente cromática al universo de los valores  originales.

José Rivero
Divagario

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5 COMENTARIOS

    • Por cierto, la estructura de la economía española es la de un país desarrollado, siendo el sector servicios, seguido por la industria, el que más contribuye al Producto Interior Bruto. Son los ‘colores’ que tenemos…….

  1. En el reportaje hay una foto que desentona. ¿a qué es fácil de adivinar?
    El edificio de la cámara queda muy bonito con esa luz.
    Lo de Charles, es de coña, como siempre. Ni Tamames, que escribió su Estructura Económica de España en los sesenta, mantendría esa distribución. El turismo en España será siempre fundamental, por nuestro carácter, por el clima y por la luz que lo mejora todo en cualquier estación.

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