El sí es sí: La ley de Irene Montero y muchos más

La ministra de Igualdad es atacada por la oposición, cierta prensa, asociaciones de jueces, etc., etc. La ministra de Igualdad trata de defenderse con un estilo impropio del cargo que ostenta. No puede sorprendernos. Ahora bien ¿Es culpable la Sra. Montero del desaguisado provocado por la nueva ley emanada de su ministerio? ¿Es responsable de la reducción de penas y excarcelaciones de violadores o maltratadores?

Evidentemente sí, pero no es la única.

Todo proyecto de ley tiene una elaboración meticulosa: Se presenta al Consejo de Ministros en calidad de anteproyecto; se discute y se aprueba; se presenta a la Mesa del Congreso y se envía a la comisión correspondiente -en este caso, la de igualdad- en donde se propondrán enmiendas a la totalidad o a determinados artículos-. En el Congreso de los Diputados se debatirán las enmiendas a la totalidad; de nuevo, la comisión correspondiente redactará un informe sobre el Proyecto de Ley y las enmiendas para, después, votar en la propia comisión todo el texto y elaborar un dictamen que irá al Congreso, donde se votará, junto con las enmiendas de los grupos. De ahí se remitirá al Senado, donde se ratificará el texto o se enmendará. Finalmente, regresará al Congreso, se votarán las enmiendas del Senado y se levantará el veto al propio Senado. Entremedias, se solicitará dictámenes a diferentes instituciones -CGPJ, Consejo de Estado….-

Sabemos que el CGPJ advirtió de lo que podía suceder y, para desgracia, viene sucediendo desde el mismo día de la entrada en vigor de la nueva norma ¿Nadie se dio cuenta? ¿Nadie se enteró de la advertencia del CGPJ?

¿Ni los ministros? ¿Ni los diputados de los partidos que votaron a favor, tanto en el Congreso como en la Comisión de Igualdad? ¿Tampoco los senadores que dieron el sí? Es imposible que nadie se haya dado cuenta de algo tan evidente. No, Irene Montero es el muñeco del pimpampún del Gobierno. Un muñeco asumido por la protagonista. Su labor en el gobierno es la de impulsar la demolición tradicional del ser humano. Es una tarea que necesita de mucho cemento armando en el rostro, escasos escrúpulos y poco más. Es la nueva Bibiana Aído; aquella cuyo mayor logro fue soltar al aire lo de “miembros y miembras” sin inmutarse. Tal desparpajo le valdría un puesto extraordinariamente remunerado en ONU Mujeres, como asesora. Fue pionera en la sucesión de disparates lingüísticos disfrazados de derechos femeninos; tenía 31 años, los mismos que Montero cuando accedió al ministerio. Ambas han tenido relación con las cajas, la primera, gestionando cobros en Cajas financieras, la segunda, como cajera de Mercadona. Trabajos dignos, respetables, pero no idóneos para pilotar ni un avión de pasajeros ni el avión metafórico de un Ministerio en el gobierno de España.

A mi entender, su valía estribó en su falta de pudor para demoler el modelo antropológico histórico. Jóvenes, fuertemente ideologizadas, sin nada que perder, mucho que ganar y respaldadas por unos Gobiernos comprometidos con la implantación de la agenda globalista, donde uno de los pilares a destruir es el ser humano.

Montero pone el rostro, al igual que 11 años atrás lo puso Aído. Todos los miembros del Gobiernos son igualmente responsables de lo que está sucediendo. Los diputados y senadores que votaron a favor, también lo son.

Los golpes se los lleva la titular del ministerio porque para eso está. Quienes siguen este juego desde la oposición política y mediática o están en Babia o son disidencia controlada.

Irene Montero es el ariete de la faceta deshumanizadora del globalismo en España, representado por los partidos que apoyan al Gobierno y, en la penumbra, al acecho, cual lobo con piel de cordero, el principal partido de la oposición. A este último le gusta caminar lento, pero seguro, sin desviarse nunca de la meta común.

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6 COMENTARIOS

  1. Creo que fue cajera en Saturn, no en Mercadona. A mí me parece que ese dato carece de importancia, más importante es lo que uno porta en el corazón. Corcuera era oficial primera electricista por la Escuela de Altos Hornos de Vizcaya. Pero es injusto atribuir la culpa a la Ministra de Igualdad. Todos los que votaron la aprobacion de la ley son culpables de la liberación y disminución de penas a condenados por delitos repugnantes. Estaban avisados, por los órganos consultivos y, en los debates, por otros parlamentarios. El Gobierno es un órgano colegiado: las decisiones adoptadas son del Gobierno completo, no de una parte. En el Gobierno hay tres jueces/juezas. Pero los peores son los Pilatos, esos y esas socialistas que «avisaron» de lo que iba a pasar, y ven con la conciencia tranquila como sucede el horror ante sus ojos. Qué diferente sería su actitud si otro gobierno de distinto signo hubiera cometido tamaña tropelía.

  2. Por cierto, la señora Pilar llop ha dicho algo respecto de esta ley? Porque no me consta.
    Y digo yo, que, siendo feminista, jueza, especialista en violencia de género, actual ministra de justicia, y viajando en metro, donde la gente suele hablar de lo que le preocupa, algo debería decir.

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