Altiva belleza

La reciente disposición de nuevos rótulos del callejero en algunas calles, que ya contaban con dificultades para su identificación y lectura, no aporta un diseño alternativo a las chapas existentes, esmaltadas de azul uniforme –¿no se si será esa la modalidad del posible color Azul Ciudad Real, frente al proclamado por Borja Samper como Verano azul? – y ahora con borde blanco recrecido a la forma marinera. Tampoco han mejorada el grafismo y la estructura gramatical empleada. El debate sobre el soporte material y sobre las formas de señalizar las distintas calles, creo que es una batalla perdida como anotaré. A pesar de que hemos tenido antecedentes de mas valor y realizados con más propiedad.

Hay ciudades próximas –como Almagro o como los pueblos de Colonización tan próximos, y al tiempo, tan lejanos– que juegan con un criterio establecido y unificado, para proceder a esa rotulación tan necesaria como poco afortunada en ocasiones como las que citamos ahora en Ciudad Real de Azul oficial. Frente a las tradiciones cerámicas que se pueden capturar en algunas zonas de Madrid –excepcionales en el Barrio de las Letras, como la calle Lope de Vega, con cerámica de la talaverana casa Ruiz de Luna–, en todo Sevilla –alfares de Triana o de Mensaque– o en Toledo –con cerámicas de la casa Espejel–, aquí nos conformamos con un soporte industrial propio de una periferia anónima, sin una pizca de criterio e interés. Por no hablar de esos soportes –en forma de banderola incongruente, como un cayado tubular– que, a falta de paramentos verticales, campea en plazas y jardines con un diseño de estrambote ferroviario.

Todo ello, las cuestiones materiales –soporte, diseño, grafismo, imagen– no deben de hacernos olvidar las incongruencias gramaticales y de sentido, que campean en múltiples aspectos de los citados rótulos callejeros. Uno de ellos –que me inquieta desde hace tiempo– es la desaparición de los artículos y de las preposiciones de los citados rótulos, cada vez más escuetos y sintéticos, todo ello en aras de cierta brevedad enunciativa. Como si asistiéramos a una guerra soterrada contra los artículos y a una revolución con la preposiciones. Y no creo que esa abreviatura sea en beneficios de la Cartería ni de las escrituras postales –ya apenas se ejerce esa actividad y si la hay son fruto de máquinas y automatismos–. Y por ello, denominan Calle Ciprés, a lo que mejor sonaría como Calle del Ciprés. Igual que pasa entre otras varias con la calle de la Rosa y con la calle de la Azucena, aparcadas a Rosa y Azucena, simplemente. También Calle Mata por la anterior disposición de Calle de la Mata. Frente al completo Plaza de la Sagrada Familia –de uno de los pueblos de Colonización, de Cinco Casas– aquí habrían rotulado simplemente como Sagrada Familia, que es parecido, pero no es lo mismo. Y es esta –como puede comprobarse con piezas históricas, de Calle de Alfonso X el Sabio o Calle del Lirio– una reciente enfermedad que estruja los artículos y voltea las preposiciones. La abreviatura esgrimida contrasta con la repetición innecesaria de rúas denominadas doblemente. Así Calle Camino de Sancho Rey o Calle Camino Viejo de Alarcos; cuando cabría la simplificación en uno o en otro sentido.

En las antípodas discursivas de la brevedad enunciativa del callejero local, puede contraponerse el muy reciente rotulado del anden de acceso de la Plaza de Toros, que ya cuenta con una población de rótulos explicativos y exegéticos de autores, autoridades, toreros activos y responsables de pro en ese entorno taurino. El muy reciente rotulado agregado a la mencionada galería da cuenta de las obras en curso –pese a no estar concluidas aún, ni obviamente inauguradas– y da cuenta del paso como alcaldesa de Eva María Masías entre los años 2021 y 2023, merced al pacto suscrito en 2019 con el PSOE. Y que fija, no la conclusión –que obviamente no hay tal– sino el comienzo, con un dilatado repertorio de palabras. Tal que así: “El 19 de abril del año 2022, se comenzaron las obras de adecuación de la Plaza de Toros del Excelentísimo Ayuntamiento de Ciudad Real, siendo alcaldesa Eva María Masias Avis”. Todo en mayúsculas y sin comas que he incorporado. Todo en una pieza cerámica –¿por qué aquí si cabe la cerámica y en las calles no? –, con letras de color azul –otra vez el Azul oficial Ciudad Real–y la letra E de las preposiciones embebida en las correspondientes D. Salvo las iniciales del nombre y los apellidos, que se hacen en tinta roja y que resultan, por ello, un raro acrónimo EMA, de oculto significado, pero de evidente elocuencia discursiva.

La pieza descrita no tiene parangón local –existen calles que merecen ser explicadas sucintamente y contadas en sus singularidades y precedentes, como puede observarse en algunas ciudades que tienen apego a las tradiciones y al valor de las formas–, y sólo puedo recordar por la extensión y por el verbo la cerámica obrante en el Palacio del Viso del Marques en honor del Marqués de Santa Cruz y sepulcro. Cuenta con un comienzo esplendoroso: “Aunque de roble y de laurel no enrames España, este sagrado mausoleo, sino de lienzos que combate Eolo”. Y que concluye “Llora que le perdiste en años breves, pues era con su brazo belicoso, Argos de nuestras fe, Jasón cristiano”. Claro que la redacción es de Lope de Vega, extraída de su obra La Arcadia y no de un manual del negociado municipal de rótulos, callejeros y señales.

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3 COMENTARIOS

  1. Leo –28 de junio– que el azulejo celebrativo de la Plaza de Toros y del comienzo de las obras –¿o del reinado?– será retirado por la actual corporación. Sería deseable una explicación de la exalcaldesa y actual concejala Eva María Masías.

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