Claves teóricas y claves prácticas

Escribía en estas páginas, el pasado 13 de mayo a propósito de la publicación del libro Ozono. Un sueño alternativo. 1975-1979 (Almud, ediciones de Castilla-La Mancha, 2023) sobre la revista citada, el texto Ozono: hijos sin hijos que daba cuenta de la extinción de las revistas físicas o revistas de papel como un proceso imparable que se acelera ahora con los medios digitales y la creciente renuncia lectora. Y como muestra de que no es ese un asunto antiguo que ocurriera en el siglo pasado ni en los años pasados, sino que sigue produciendo desapariciones.

Desapariciones de las que venimos siendo testigos sordos y mudos. Y así, anotaba. “Había, o mejor, hubo, una generación de revistas veteranas como Triunfo, Cuadernos para el dialogo, los Suplementos de C.D. y luego La calle –no aparecían en mi listado, pero podían haberlo hecho igualmente y con méritos de lector, Cambio 16, Índice, Gaceta Ilustrada o La actualidad española– que componían el cuerpo del lector y al alma del suscriptor. La segunda generación de revistas –producidas al compás tanto de la Transición como de la Movida, a las que denominé como Revistas sin descendencia, porque con su desaparición física y formal no ha habido reposición ni continuidad, solo un vacío que la memoria puede matizar y condicionar… Un tiempo y un país que se escoraba culturalmente a la izquierda –en sentido amplio– y como consecuencia, todo ello, tanto del proceso de Mayo del 68 como de la Revolución cultural china –tan hiper valorada como mal analizada a fondo–, tanto del declive del imperialismo americano en Vietnam como de tantos otros movimientos de contestación social. Visibles todos esos movimientos de contestación y protesta –piénsese en la llamada Canción-protesta– en España, en el tramo final del franquismo político, y del correspondiente rearme ideológico y de la lenta extinción de la censura. Revistas, todas ellas –hasta las específicas del cine, de la literatura o del cómic–, culturalmente a la izquierda social –la izquierda política comenzaba su rearme con tanta cautela como desorientación– como se puede observar a través de sus sumarios e índices. Un espacio social de las ‘nuevas revistas’ que, sin llegar a ocupar el lugar detentado por la emergente prensa de partido, ganaron la partida social y las aspiraciones de cambio y democracia. Una prensa de partido –desde Mundo Obrero al Socialista, desde Argumentos a Leviatán, desde Nuestra bandera a La bicicleta– que hoy han desaparecido de igual forma que lo han hecho las revistas sin descendencia”.

A ese grupo, ya grueso, hay que agregar la reciente desaparición de Claves de Razón Práctica –en la última época con formato reducido a la manera de Revista de Occidente, ya simplemente Claves–, pero en acrónimo CRP. Revista fundada en 1990 por Javier Pradera y Fernando Savater, dirigida por ambos y ya sólo por Savater tras la muerte de Pradera. Que ha tenido la capacidad de llegar al número 288 en treinta y tres años: es decir de llegar al tercio de la existencia de la RdO fundada por Ortega y Gasset, que este año 2023 está celebrando el centenario. Una vida, larga o corta, según se mire, pero que ha tenido la virtud de acaparar algunas miradas de interés, que hoy ya serán sólo un recuerdo pasado. Una desaparición que tiene algunas explicaciones, más allá de las comunes resultantes de la desaparición de lectores críticos y empeñados en desvelar dudas y construir razones, y que tienen que ver con la posición con el Grupo editor, esto es con Prisa Factoría Noticias.  Dice Savater en su Carta de despedida, que el origen y el nacimiento de CRP tenía que ver con el cometido de asumir aquellos textos que, dirigidos al diario El País, fueran o extensos o poco periodísticos.

La lectura de los últimos número de CRP –y particularmente del número último, el  repetido 288– en comparación con artículos de Opinión del diario El País, venía abriendo una rara disyuntiva –y además incómoda para su política empresarial– dentro del mismo grupo editor, cada vez más volcado en un apoyo sin condiciones, al gobierno de coalición-progresista –como gusta de llamarlo en su entorno mediático, político y expresivo– o del gobierno bipartito –como lo llama Roberto Blanco Valdés en su trabajo de CRP, El asedio a la España constitucional, trabajo de difícil encaje en las actuales líneas del periódico, donde salvo excepciones, el tono medio es de justificación gubernamental a toda costa. Con leves excepciones por parte de Juan Luís CebriánPresidente de honor de Prisa y en abierta minoría política e intelectual en el actual periódico como se comprueba de su lectura, o el mismo Savater en su menguada columna semanal –resistente como un náufrago savateriano, tras las deserciones y marginaciones de otros miembros críticos al bipartito que han dejado el periódico en los últimos años–, también José Luis Pardo, Antonio Elorza y Félix de Azúa –curiosamente presentes en CRP– y cada vez más ausente en El País. Por lo que pudiera darse la impresión de que el grueso de CRP era ya cierta forma de oposición de opinión al bloque oficial y militante de El País. Y ello, a lo visto y a la vista está, ha colmatado el vaso. Por más que el escrito de despedida de Prisa Factoría Noticias, sea tan parco como morigerado, sobre las cusas de la desaparición de la revista. ¿Problemas económicos?, ¿caída de lectores?, ¿dificultad empresarial? Justificación del cierre y clausura que, además, cuenta con nuevos cuestores de la razón práctica del Grupo Prisa, desde el análisis de sus últimas modificaciones y sustituciones en la dirección: desde Soledad Gallego-Díaz a Pepa Bueno. Así como el asalto práctico de colaboradores –revísense los nombres y saldrán los cuadros cerrados– que cumplen sin rechistar el oficialismo que caracteriza al otrora Diario Independiente de la mañana.

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5 COMENTARIOS

  1. Vaya por Dios! A don José no le basta con el estafermo de Savater soltando veneno por su boca y otros cuantos más . Supongo que prefería la dirección de Caño dando caña a la izquierda y cera a C,s y al resto de la derecha. Como si no hubiera ya suficientes medios afines a la derecha. El pensamiento único es lo que parece invocar Rivero.
    Si le parecen pocos los medios escritos adscritos a la derecha y la ultraderecha , encienda el televisor por las mañanas. Ahí disfrutará de lo lindo con los bulos y la bilis contra un gobierno de coalición, que es lo mejor que le ha pasado a este país, duela a quien duela. A mi me dan arcadas estos programas. Y también el Savater actual , Azúa , Cebrián y demás familia. Gracias a Dios los Guerra, González , Leguinas y demás malas yerbas pasaron a mejor vida. Aunque se nieguen a dejar su rastro de egolatría y narcisismo en cuanto le ponen el micro en su boca.

    • Jajaja. Qué te pasa, hombre? Monta un periódico o una cadena a tu gusto. Iglesias (Turrión) ya lo ha hecho. O me vas a salir con que no te lo financiaría la banca golpista? Cuba, Corea, la URSS, China, ay, camaradas, qué añoranza!!! Cómo te debe gustar Granma y antes Pravda, no? Ah, pero siempre te quedará la SER, El País y RTVE. Pues nada, pero creo que, de momento, el «Aló, Presidente» está lejano por estos lares.

  2. El problema de Savater , Azúa y algunos como a esos que les gusta tanto escribir como a usted es que viven de la nostalgia y muy entretenidos con ETA, el independentismo y podemos. Y, oiga, el dinosaurio de vox ya tiene media cabeza en las instituciones y ustedes blanqueándolo con el silencio.
    Savater y sus savateradas: faltón, obsesivo, monotemático y peleado con la vida y con sus elegías a su finada esposa. Un cascarrabias de libro a quien habría que castigar con la lectura repetitiva de su Ética para Amador. Jo, si es que no sabéis envejecer, Rivero.

  3. Ustedes los Carlitos, Carlangas, Carlos Marx, Charlie Brown, Carlos María Isidro, Carlos Gardel y Carlos el de la Boina, si que envejecen antes de haber crecido. Por lo que dicen y por lo que comentan. A los faltones y nostálgicos , a los travestidos y a los tránsfugas mejor no leerlos y basta de Tribunales de la Inquisición laica. Me quedo con Cicerón: «Alios vidi ventos, aliasque protellas». Pues eso, vientos y tempestades.

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