Urbanismo en Ciudad Real: 40 años de extravío (8)

Otro balance –a los que en vísperas electorales nos tienen acostumbrados los candidatos y las formaciones en liza– tuvo lugar el 2 y 3 de abril de 1999, con motivo de la celebración de los 20 años de Ayuntamientos democráticos. La anterior celebración del decenio (1989), se había saldado con una carpeta de dibujos de elementos históricos de la ciudad, de García Donas; como si no hubiera capacidad de ofrecer imágenes alternativas del momento. Ahora en 1999, donde Gil Ortega –alcalde en curso y candidato del PP a la reelección– aprovecha el evento y el viento, para comentar aspectos propios del municipalismo, pero no del urbanismo. “En ese sentido, es muy revelador el hecho de que haya sido precisamente en el ámbito local en el que se han logrado acuerdos de una forma más fácil entre los distintos partidos…otro hecho muy significativo es la tendencia, cada vez más evidente en España y con larga tradición en otros países europeos, según la cual las ciudades se están convirtiendo, en buena medida, en el eje de la vida política económica, social y cultural…Por citar un ejemplo de actualidad, y sin salir de nuestra propia ciudad, quiero recordar la campaña de promoción puesta en marcha por el Ayuntamiento y un grupo de empresarios de la capital con el fin de dar a conocer las ventajas que principalmente para los madrileños, tiene vivir en Ciudad Real, Se trata de una clara muestra de lo que se puede conseguir cuando se trabaja con el objetivo común de dinamizar una ciudad y cuando hay voluntad de ganar, a base de ilusión y de esfuerzo, el propio futuro”.

La campaña citada se llevó hasta la estación de Madrid-Atocha con paneles informativos sobre las ventajas de vivir en Ciudad Real, bajo el eslogan ‘Ciudad Real te enamora’. ‘Amor lejano’ el sostenido, pero sin dejar de atender los objetivos próximos: “Sin duda alguna, las próximas Elecciones Municipales, que serán ya las sextas, abrirán en Ciudad Real un período apasionante. No sólo porque de ellas saldrá la corporación bajo cuyo mandado la ciudad se adentrará en el nuevo siglo y en el nuevo milenio, sino también porque en los próximos cuatro años veremos cómo se hacen realidad muchos de los proyectos por los que hemos estado luchando desde 1995”.

El desdén de Gil Ortega por los asuntos urbanísticos es paralelo con su interés por la promoción económica y empresarial – El día 21 de junio de 1996, el alcalde manifestó públicamente que había encargado un estudio de márquetin para ‘vender’ Ciudad Real en el exterior, como hemos visto ya en la entrega anterior– y como veremos más tarde, en la campaña electoral, con la colocación de displays en la Puerta de Toledo, con el eslogan “Vivir en Ciudad Real. Piénsatelo”; y como eje central de cierta idea de vertebración y desarrollo de la ciudad. En Lanza, el 11 de junio, Gil Ortega manifiesta que: “Todo eso ha creado un ambiente en la ciudad que antes no se tenía y lo está creando el PP a base de ideas que se están convirtiendo en realidades. En cuatro años, Ciudad Real va a ser una ciudad en la que dará gusto vivir porque será una de las más seguras de España y ya es, como así lo han recogido los medios nacionales, una de las diez ciudades más limpias del país”. Junto a todo ello el empeño laboral vinculado a la promoción empresarial: “Tenemos que colocar a las 4.000 personas que están en paro en la capital y traer gente del resto de la provincia y de toda Castilla-La Mancha para que trabajen en Ciudad Real. Estamos apostando por proyectos importantes, porque los empresarios y la sociedad en general se han creído que esto puede ser cierto y como se lo han creído pues ha habido quien ha sido capaz de decir que va a hacer 14 salas de cine”. Realidades prometidas a las que se sumarían la promoción del Polígono Industrial Avanzada en el extranjero (Lanza 3 de marzo, 1999) y la realización de la jornada, prevista para mayo, de Ciudad Real de cara al siglo XXI – el 10 de junio, en campaña electoral, matiza el contenido de la jornada: “el próximo mes de septiembre se celebrarán una jornadas sobre urbanismo, para prepararnos para lo que, por suerte, se nos viene encima con el hospital, el destino turístico, el aeropuerto y el Polígono Industrial Avanzado”–.

Ese desdén por el urbanismo –“prepararnos para lo que se nos viene encima” es casi la inversa de la planificación controlada y emanada de las figuras legales pertinentes se manifiesta, abiertamente y con exactitud, cuando a propósito de Lorenzo Selas –cabeza del cartel del PSOE en las elecciones del 13 de junio–, le imputa el mismo absentismo [que él] y manifiesta: “le ha dado un telele y ahora le interesa la ciudad. ¿Dónde estaba Selas cuando había que apostar por el aeropuerto y por el destino turístico?, es fácil subirse ahora al carro, pero entonces estaba desaparecido, agregó”, (Lanza, 4 de junio de 1999). Desdén corregido por Javier Naharro, (Lanza, 10 de junio, 1999) “número 3 de la lista PSOE-Progresistas, ratificó que el urbanismo es el verdadero motor de una ciudad. Criticó la tardanza en la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que produjo la paralización del sector de la construcción y de la creación de empleo y riqueza. A su juicio, el Partido Popular ha sido ‘incompetente’ en materia de Urbanismo y desmontó una gerencia que era beneficiosa para la ciudad por desorganización y falta de dirección política”. En relación a la acusación de ‘desmontar la gerencia’, tras la salida de Alejandro Moyano en 1997, y el periodo de interinidad de Amparo Sánchez, durante 1998, la afirmación es bastante evidente. Y vinculando la existencia de tal estructura gerencial a la redacción, supervisión y tramitación del PGOU.  Baste observar que los anuncios de la Gerencia de Urbanismo de 1999 aparecen novedosamente firmados por el Concejal de urbanismo y en ocasiones por el Alcalde mismo. No duraría, por ello, de llenar de contenido aparente a la citada Gerencia con la aplicación de la Ley de Grandes ciudades y su nómina de Directores Generales. Todo el balance previo urbano, era leído, por ello, como un percance o como un accidente, como hacía José González Lara en Lanza del 29 de abril de 1999: “La ciudad tiene ‘un brazo en cabestrillo’, está curándose de su caída urbanística y por eso mejora sus aceras, paseos y pavimentos, las calles se levantan, los jardines se rematan con la flora del momento y la ciudad se adorna con guantes y sombrero la primavera para ponerse ‘mona en el 13-J”. Sin dejar claro qué había producido la lesión y qué entendía el autor por ‘ponerse mona’.

Seis corporaciones –que se cumplirán con el final del mandato, en 2003–, es casi un cuarto de siglo. Periodo que debía de dar lugar para analizar cómo ha incidido ese tiempo en la ciudad, una vez que se había aprobado el documento urbanístico maestro que –por diversas razones– no acababa de ajustarse a lo previsto y a lo esperado – pese a “que el Plan de Urbanismo aprobado por la Corporación el pasado lunes no es de nadie y es de todos”, como se podía escuchar en 1996, como reto y como alabanza–. Como daba cuenta también el asunto del sobrevenido Don Quijote Aeropuerto –no previsto ni analizado en el PGOU-97, al igual que pasaría con el Parque de ocio Reino de don Quijote–, que ya había sido objeto de un informe municipal del Estudio de Impacto Ambiental (Lanza, 22 de mayo, 1999), y que en marzo se había producido (Lanza, 24 de marzo de 1999) información del MIMAM aclarando, no la denegación sino la ampliación del citado EIA. De igual forma que años más tarde y con la relajación consiguiente, ya en 2006, el Ayuntamiento diera rienda suelta al proyecto llamado Ínsula don Quijote, una actuación en suelo rústico en la zona de La Poblachuela (La Tribuna, 5 mayo de 2006), con pretendidos beneficios sociales.  Más tarde de lo citado antes, se avanzaba en Lanza, el 4 de junio de 1999, que “La Sociedad Aeropuerto de Ciudad Real está a punto de firmar con el operador de las futuras instalaciones aeroportuarias. La gestión es tan inminente que Juan Antonio León Triviño, presidente de la Cámara de Comercio de Ciudad Real, entidad promotora del proyecto, afirmó ayer, durante la firma de la cesión de 30 millones de pesetas a fondo perdido por parte del Ayuntamiento de Ciudad Real, que las piezas del puzle están todas en su sitio y que permanecen a la espera del ajuste final”. Agregando además “Juan Antonio León Triviño, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Ciudad Real, entidad promotora del futuro aeropuerto, aseguró ayer que el alcalde de la capital, Francisco Gil-Ortega, fue ‘la primera persona que confió en el aeropuerto’. ‘Ahora es muy bonito y nos apoya mucha gente, comentó León Triviño para agregar que, en el momento de la iniciación de los primeros trámites, por el contrario, eran muy pocas las que creían en que el proyecto pudiera salir adelante”.

Incluso el presidente de la sociedad promotora salvaba el escollo urbanístico existente en la realidad planificada, toda vez que “indicó, por otro lado, que la Sociedad Aeropuerto de Ciudad Real ha tenido constancia de que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha tiene previsto conceder, también a corto plazo, la declaración del proyecto de las instalaciones aeroportuarias de singular interés; con todo lo que ello implica para los promotores”. Con la declaración del Aeropuerto como Proyecto de Singular Interés (PSI) y con la posterior –se haría, finalmente, ya en 2006– aprobación del Proyecto de Innovación del Reino de don Quijote, las previsiones generales del PGOU-97 se verían tan comprometidas que cuestionaban sus mismas directrices y la pretensión de permanencia en el tiempo. Aunque, paradójicamente y como veremos, acabaría aguantando por encima de los años y de las alternancias políticas.

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