Dos periodistas: Arturo Gómez-Lobo y Francisco Colás (5)

Se pueden evocar abundantes muestras históricas y literarias, en el principio de la pesadilla represiva y en su desarrollo posterior. George Bernanos, hombre católico y de ideología conservadora, presenta el escalofriante relato de la represión franquista durante las primeras horas de la Guerra civil. Se atreve a denunciar el uso sacrílego de las que son sus propias ideas para intentar justificar las atrocidades llevadas a cabo por los golpistas (Les grandes cimetières sous la lune, París, 1938). En la edición de 2009 se destaca que la escritora Hannah Arendt califica esta obra como “el panfleto más importante que jamás se ha escrito contra el fascismo”.

París, 1938

            Me parece pertinente recordar la percepción que el cantautor valenciano Raimon (Ramón Pelegero Sanchis) muestra de la España vivida durante el Franquismo, con frecuente presencia del miedo en sus canciones, reflejo del protagonismo en la vida española, todavía en los años sesenta. Se puede encontrar, por ejemplo, en Diguem no (Digamos no, 1963), Quatre rius de sang (Cuatro ríos de sangre 1967), Sobre la pau (Sobre la paz, 1967), Sobre la por (Sobre el miedo, 1968) o Contra la por (Contra el miedo, 1968), cuyas letras pueden verse en Poemas y canciones (Barcelona, 1976, pp. 40, 41 y 92 a 103) o escucharse, por ejemplo, en El recital de Madrid (Madrid, Movieplay, 1976 o Dro, 2003). Y, desde luego, en la plataforma Youtube (https://www.youtube.com).

            Raimon canta en Madrid por vez primera en la sede del Club de Amigos de la Unesco (1965); después en la Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales (18 de mayo de 1968); y años después, el 5 de Febrero de 1976, en el Pabellón de Deportes de Madrid, donde se corean de forma insistente gritos de amnistía y libertad. Por cierto, en dicho Club explosiona una carta-bomba el 26 de enero de 1980, acción reivindicada por un comando ultraderechista, y resultan heridos de gravedad dos miembros del comité ejecutivo, María Dolores Martínez Ayuso y mi amigo Luis Enrique Esteban Barahona (1949-1998).

Barcelona, 2009

            En Diguem no Raimon se refiere de forma rotunda al miedo: “Hem vist la por ser llei per a tots” (Hemos visto el miedo ser ley para todos). La frase se convierte en símbolo de una situación caracterizada por violencia, falta de libertades y temores colectivos. En la segunda, el cantautor trata el miedo como elemento paralizador: “Una por immensa que ens ha fet callar tant; una por inmensa que encara ens fa callar; una por immensa que ens ha fet tant de mal, és el que hem trobat” (Un miedo inmenso que nos ha acallado tanto; un miedo inmenso que todavía nos acalla; un miedo inmenso que nos ha hecho tanto mal, es el que hemos encontrado).

            La composición Sobre la pau le sirve para describir la paz, pero una paz sanguinolenta del franquismo, sinónimo de miedo en ocasiones: “De vegades la pau no és més que por: por de tu, por de mi, por dels homes que no volem la nit. De vegades la pau no és més que por” (A veces la paz no es más que miedo: miedo de tí, miedo de mí, miedo de los hombres que no queremos la noche. A veces la paz no es más que miedo).

            Raimon insiste en el tema del pavor y su efecto en Sobre la por: “Per camps i ciutats, la por va fent callar una a una les veus dels vius i dels morts. Y els homes meitat gest, meitat silenci” (Por campos y ciudades, el miedo va a callar una a una las voces de los vivos y de los muertos. Y los hombres mitad gesto, mitad silencio). Y en el último ejemplo aporta soluciones para vencer el miedo paralizante extendido por España: “Contra la por és la vida, contra la por és l’amor, contra la por som nosaltres, contra la por sense por” (Contra el miedo es la vida, contra el miedo es el amor, contra el miedo somos nosotros, contra el miedo sin miedo). Ahora bien, el miedo tiene muchas formas de manifestarse, aunque desde luego sus efectos se sienten de manera significativa en diversos sectores de la vida social.

Movieplay, 1976

            Pero la gestión de la memoria de la dictadura es mala por parte de las administraciones públicas, como recuerda el profesor Manuel Ortiz Heras (La violencia política en la dictadura franquista 1939-1977. La insoportable banalidad del mal, Albacete, 2013, p. 22.). De manera que desde la transición democrática hasta hoy se genera cierto silencio, mutismo resultado, en buena medida, del miedo. Como secuela, tenemos unas generaciones presentes con carencias muy importantes en el conocimiento de nuestro pasado inmediato. Apenas se sabe nada de la tecnología represiva del régimen franquista al que, de forma sorprendente, indica Ortiz -hace ya una década-, cada vez más gente evoca con cierta nostalgia.

2017

            La represión franquista en Castilla-La Mancha se pueden ver, por ejemplo, en la edición extraordinaria de la revista Memoria antifranquista del Baix Llobregat (Julián de la Morena López y Agustina Merino Tena, coords., Barcelona, año 12, nº 17, 2017. Y en la provincia de Ciudad Real gracias a los libros editados por un grupo de investigación que desarrolla una magnífica labor para su conocimiento. En el primero, con el título Para hacerte saber mil cosas nuevas. Ciudad Real 1939 (Madrid, 2018), colabora un buen número de personas, con la coordinación de Julián López García, María García Alonso, Jorge Moreno Andrés, Alfonso Villalta Luna, Tomás Ballesteros Escudero y Luis Pizarro Ruiz. Es resultado del proyecto Mapas de Memoria, más de una década de investigación que sirve para poner nombre a casi cuatro mil víctimas mortales del franquismo en la provincia y comprender las dimensiones emocionales, sociales y políticas de la violencia de posguerra. El segundo, titulado Todas las fosas de posguerra en Ciudad Real (Toledo, 2020), con la coordinación de Jorge Moreno Andrés, Alfonso Villalta Luna y Gonzalo Ballesteros Martín, muestra la evidencia de los asesinatos cometidos por el franquismo y recuerda el sufrimiento de las familias que buscan durante largo tiempo a sus seres queridos.

            La intentona del militar africanista José Sanjurjo Sacanell (1872-1936), marqués del Rif, el día 10 de agosto de 1932 fracasa, pero las lecciones que ofrece la acción son bien aprendidas y tenidas en cuenta para julio de 1936. El cabecilla del golpe, Emilio Mola Vidal, tiene como objetivo la toma coordinada de las guarniciones de las cincuenta provincias y la rápida aniquilación de la clase obrera organizada, como recuerda Paul Preston (Arquitectos del terror. Franco y los artífices del odio, Barcelona, 2021). Emite una serie de directrices reservadas con “el plan de los rebeldes para instaurar el terror. Cinco de estas instrucciones estaban numeradas y había otras concretas para las fuerzas armadas y para Marruecos”.

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