La fiesta de los mayos, la tradición que permanece en el tiempo

Julián Plaza Sánchez. Etnólogo.– Esta fiesta tiene un fuerte arraigo en un buen número de pueblos de la provincia de Ciudad Real. En la noche del 30 de abril al uno de mayo es habitual oír cantar por las calles de los pueblos ciudadrealeños la siguiente estrofa:

Despierta si estás dormida
tiempo tendrás de dormir,
que mientras abres los ojos
entra mayo y sale abril.
Mayo, mayo, mayo
bienvenido seas
para que galanes
cumplan con doncellas.

Es el momento propicio para que los mozos inicien la relación con las jóvenes casaderas. Estamos ante la fiesta del amor, aunque hoy se haya camuflado este sentido vitalista con otros significados impropios. También es normal que llega hasta nuestros oídos esta otra copla:

Mayo, mayo, mayo
bienvenido seas
por esas cañadas
por esas veredas.

Esto tiene un significado lúdico: dar la bienvenida a mayo. Mes de la alegría, de las flores, del renacer y verdecer del campo y de la esperanza de la buena cosecha. Tanto el significado simbólico como la denominación del mes de mayo provienen del mundo griego, concretamente de Maya. Esta era una ninfa(divinidad campestre con figura de muchacha hermosa que habita los ríos, las fuentes o bosques) hija de Atlas y Pleiona. y que, según el sociólogo Eliade, se relaciona esencialmente con el agua.

Uno de los momentos más importantes de la estación primaveral son las lluvias. El agua es el elemento fundamental para la vida, uniéndose a la tierra, que simbólicamente representa a la madre. Es esta unión lo que da la vida. Fecundidad y germinación son los
efectos asociados con la primavera.

Los romanos por su inquietud ante lo sagrado estaban siempre dispuestos a aceptar nuevos ritos y divinidades extranjeras. Esa tolerancia había comenzado muy pronto. Ya en el siglo III a. C. los dioses griegos habían recibido derecho de ciudadanía en Roma.

En el siglo IV, Roma fue sensible al misticismo(unión del alma a lo sagrado) tarentino. De esta forma la ninfa griega Maya, al ser asimilada por los romanos cambió su nombre, siendo conocida como Bona Dea o Maia. En estos tiempos ya es venerada como diosa simbolizando el crecimiento de todo lo viviente y, sobre todo, el desarrollo de los vegetales y la renovada fertilidad de la tierra. Es por esto que sus fiestas se celebraban en mayo, el mes primaveral por excelencia y que tomó su nombre del de la diosa.

No hay duda de que la religión romana llegó a España, pues clara evidencia de ello son la cantidad de elementos religiosos aparecidos en los distintos yacimientos arqueológicos situados en diferentes puntos de la Península. Pero en el Imperio Romano surgió un grupo de personas que rechazaba a todos los dioses estatales romanos y se negaban también a reconocer la divinización de un hombre, eran los cristianos. La religión católica dedica el mes de mayo a María que, aunque no es una diosa, es la madre de Dios.

La fiesta de los mayos aunque de origen pagano, contiene elementos precristianos. Caro Baroja en su libro “La estación del amor” nos presenta a mayo como el mes en el que se festeja el esplendor de la vegetación y el amor. Este mes ha sido representado por las figuras siguientes:

-Un árbol llamado mayo.
-Un pelele llamado mayo.
-Un chico vestido de flores, llamado mayo.
-Una muchacha llamada maya.

El carácter doble de las fiestas de mayo se aprecia en la costumbre de los novios cuando adornan las casas de sus novias con ramas y flores representaciones del mes, y también en las bodas simbólicas de los llamados mayos y mayas. Cada pueblo o comunidad interpreta la experiencia de una manera particular. Desde muy antiguo y en bastantes culturas por toda Europa, se realizan celebraciones durante el mes de mayo y estas se centralizan entorno al llamado y difundido “árbol de mayo”.

Eliade, al estudiar las religiones, distingue varias interpretaciones que la humanidad ha hecho del árbol, lo que nos conduce a considerar genéricamente al árbol como uno de los símbolos más extendidos culturalmente. Es por lo tanto un símbolo de regeneración perpetua y por tanto de la vida en un sentido más dinámico. El spicoanalista Jung coincide en considerar que el árbol es símbolo de la vida, pero de la vida en todos sus niveles, por lo tanto el árbol se asimila a la madre. El árbol de la vida, con sus frutos, con su utilización genealógica, evoca la mayoría de las veces la imagen de la madre. Según numerosos mitos históricos que hoy no se consideran tan vinculantes: el hombre desciende de los árboles, el héroe está encerrado en el árbol maternal.

Con todas estas series de interpretaciones que nos hace Jung sobre el árbol podríamos entender y, quizás, aceptar la relación de ese símbolo ancestral, antiquísimo con la Virgen María, la procreadora del Dios con naturaleza humana y por tanto la Madre simbólica para todos los cristianos católicos. María simboliza el árbol que ha dado como fruto a su hijo Jesucristo. Por lo tanto el simbolismo del árbol como regenerador de vida no resulta difícil asociarlo con el mes de mayo, que es cuando la naturaleza comienza a regenerar la vida vegetal. Entonces María, desde su simbolización como Madre, preside el mes de mayo para los creyentes católicos.

Es por esto quizás que, en muchos pueblos de la provincia y en la propia capital, el primer “mayo” se cante a la Virgen.

Pido me dé permiso
para cantar este mayo
a la Santísima Virgen
Nuestra Señora del Prado.

Estas canciones tienen su origen en la cansó de la literatura provenzal francesa en los siglos XII y XIII y que se introdujeron en España por Cataluña hasta llegar al reino de Castilla. Con ella se rinde culto y homenaje a una dama. En España ya se constata estos cantos en una cantiga de Alfonso X el Sabio. La influencia romancera medieval en este tipo de canto está vinculada con ciertas características de sencillez, aunque de gran espontaneidad y sentimiento.

Todos los “mayos”, ya sean cantados a las mozas, a la Virgen o a la Cruz están compuestos de varias estrofas cada una con cuatro versos, normalmente de ocho sílabas con rima asonante en los pares y libres en los impares, aunque con relativa frecuencia no tienen rima.

Mayo florido y hermoso
a esta puerta me has traído,
para cantaros el mayo,
niña, licencia te pido.

Por último tengo que hablar del “mayo a la Cruz”. Para el cristiano católico mayo también es el mes de la Cruz, declarado símbolo supremo para todo el mundo cristiano desde el II Concilio de Nicea (787). La inclusión del culto a la Cruz durante el mes de mayo puede tener más de una explicación. Una de ellas podría ser la que nos cuenta Salvador Rodríguez en su libro “Religión y fiesta”. En él nos dice que desde tiempo inmemorial la Iglesia ha celebrado el día 3 de mayo la fiesta de la invención de la Santa Cruz, como consecuencia de la creencia del hallazgo en el 326 por Santa Elena, madre del emperador Constantino de la verdadera cruz en la que fue crucificado Jesús.

Este relato figura en los pasionarios del siglo X y puede resumirse así: “En el sexto año de su reinado, el emperador Constantino se enfrenta contra los bárbaros a orillas del Danuvio. Se considera imposible la victoria a causa de la magnitud del ejército enemigo. Una noche Constantino tiene una visión: en el cielo se apareció brillante la Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, In hoc signo vincis («Con esta señal vencerás»). El emperador hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga. De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo bautizar en la religión cristiana y mandó edificar iglesias. Enseguida envió a su madre, santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo. Una vez en la ciudad sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes y con torturas arrancó la confesión del lugar donde se encontraba la Cruz a Judas (luego San Judas, obispo de Jerusalén). En el monte donde la tradición situaba la muerte de Cristo, encontraron tres cruces ocultas. Para descubrir cuál de ellas era la verdadera las colocaron una a una sobre un joven muerto, el cual resucitó al serle impuesta la tercera, la de Cristo. Santa Elena murió rogando a todos los que creen en Cristo que celebraran la conmemoración del día en que fue encontrada la Cruz, el tres de mayo”.

Según el jesuita Croisset, la razón por la que se fija la fecha del 3 de mayo para celebrar esta fiesta es por acercarla todo lo posible a la memoria de la pasión del Salvador y a la adoración de la cruz que se hace el Viernes Santo. Por eso se señaló el primer día libre después de la Pascua, que nunca puede pasar del segundo día de mayo. Otra explicación es la que nos da Jung al asociar la Cruz con el árbol. Se extiende a la ambivalencia simbólica de la Cruz que representa la muerte y la vida al mismo tiempo. La muerte por la crucifixión de Jesús y la vida porque a ella se ata el creyente como la fuente de vida sobrenatural.

También Caro Baroja y Eliade establecen una unidad entre la Cruz y el árbol. La primera se presenta como un árbol de vida y la madera procede del árbol. Caro Baroja en su libro “Ritos y mitos equívocos” habla de la sustitución de los árboles por cruces que relevaron a cultos precristianos vinculados con especies vegetales sagrados o venerados de modo especial. Por considerarlo de capital importancia vamos a determinar el significado de estos elementos:

Árbol (lat. Arbor,arboris). Es uno de los símbolos esenciales de la tradición. El árbol representa, en sentido más amplio, la vida del cosmos, su densidad, crecimiento, proliferación, generación y regeneración. Como vida inagotable equivale a inmortalidad. Coincide el árbol con la Cruz de Redención y en la iconografía cristiana la Cruz está representada muchas veces como árbol de vida.

Cruz (lat. Crux,crucis). Se ofrece como una inversión del árbol de la vida. La Cruz como emblema gráfico ha sido universalmente utilizada, en gran parte por el influjo cristiano. La determinación más general de la Cruz es la de conjugación de contrarios: lo positivo (vertical) y lo negativo (horizontal), lo inferior y lo superior, la vida y la muerte. Durante la noche del 2 al 3 de mayo se reza y canta a la Cruz. Esta puede ser pública, en muchas poblaciones existen cruces en un rincón concreto o en una calle, como en la capital con su calle de la Cruz. Pero también pueden ser privadas, levantadas en casas particulares para celebrar la festividad. En este último caso se hace por promesa.

Este año, como tantos otros, veremos en muchos pueblos de nuestra provincia celebrar la fiesta de las Cruces, cantando mayos como este:

Mayo, mayo, mayo
bienvenido seas,
tus cruces de rosas
de lirios y adelfas.
Triste y solitaria,
hermosa campea,
en lo alto del monte,
la blanca cruz de piedra.
Al pie de tus gradas,
acudid doncellas,
que esta cruz de mayo
su día es de fiesta.
De la cruz en torno
niñas y doncellas,
asidas las mangas
forman una rueda…
empiece la zambra
y empiece las vueltas
y el cante y el baile
animan la fiesta.
Y siga la zambra
y siga la fiesta,
y canten los coros,
dando a la Cruz vueltas.

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