Dos periodistas: Arturo Gómez-Lobo y Francisco Colás (21)

            Francisco Colás continúa con sus colaboraciones periodísticas. Sobre todo en Vida Manchega, que simultanea con su estudios de Medicina, ya sean cuentos, artículos sobre temas diversos o reportajes. Y en menor medida en La Ilustración Española y Americana. Y está atento a la actualidad del país, que pasa por momentos delicados.

            Efectivamente, sus años de estudiante son muy complicados en España y le marcan en su evolución ideológica. Es un período en el que la Restauración entra en crisis y colapsa. Comprende desde el inicio de la Primera Guerra Mundial hasta 1923, cuando se produce la instauración de la primera dictadura del siglo XX, la del general Miguel Primo de Rivera. Son años de tensiones internas generadas por turnismo político y caciquismo; luchas de los trabajadores; pistolerismo sindical y empresarial; aspiraciones nacionalistas en Cataluña y País Vasco, con el consiguiente encastillamiento del nacionalismo español; o situación social provocada por la guerra en Marruecos, donde fundamentalmente mueren los pobres. También de acentuación de tensiones externas, como la propia guerra mundial o la Revolución bolchevique, que tienen evidente influjo en España.

            Sigue con el tema del regionalismo, aunque en menor medida. No obstante, a comienzos de 1920 hace una visita al centro regional en Madrid, que da lugar al reportaje que se publica con el título siguiente: “Del Centro Regional Manchego en Madrid. Una visita de nuestro compañero de Redacción Don Francisco Colás” (Vida Manchega, 10-3-1920). Antes de recordar su contenido es pertinente evocar en breves líneas sus características.

            La constitución del Centro Regional Manchego significa un primer momento organizativo del mancheguismo. Creado en Madrid en el año 1906, tiene como objetivo principal fomentar lazos de solidaridad entre las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo (según se indica en el artículo primero de su Reglamento). Además de ese fin genérico, de indudable espíritu regionalista, el Centro se constituye también en sociedad de carácter lúdico y recreativo al organizarse diversos actos de esparcimiento para sus socios, a los que, además, proporciona una sede adecuada para el encuentro en el tiempo de ocio como el café restaurante. Su primer presidente es el albaceteño Federico Ochando y Chumillas (1848-1929), general y político, impulsor de una campaña publicitaria por las cuatro provincias antes mencionadas en búsqueda de adhesiones para la organización y apoyos para su desarrollo. Dicha actividad se concreta en la creación de juntas locales adscritas al Centro e, incluso, en la creación de bandera e himno de la región. En 1910 es elegido presidente Tomás Romero y Martín-Toledano, periodista nacido en Herencia, que evoluciona políticamente desde el republicanismo reformista al liberalismo y que consigue estabilizar la vida del Centro.

            Colás, en su artículo de Vida Manchega dedicado al Centro Regional Manchego, comienza con su declaración de escepticismo hacia la labor realizada en Madrid por todos los centros regionales. Del Manchego indica que sabe lo que de tantos otros: superficialidad de algunos bailes o veladas, existencia de sala recóndita y misteriosa –se refiere a un lugar de juego–, lo bullanguero o el motivo de reunión frívola, distraída a veces o, incluso, perjudicial. Pero la visita y las explicaciones recibidas tienen la virtud de convencer a Colás de lo injusto de su “pasado desprecio”.

            Escribe que hay en Madrid sesenta mil manchegos y el Centro solo tiene 500 socios, así que hay que considerar héroes al puñado de hombres que, a pesar de las dificultades de todo tipo, crean y sostienen un centro así. Allí reciben clase diariamente, en aulas instaladas en la planta baja del edificio de la calle del Príncipe, un gran número de jóvenes de ambos sexos; tienen lugar conferencias sobre temáticas diferentes, dadas por personas de prestigio; se celebran veladas literarias diversas; y hay una juventud que trabaja con entusiasmo en una obra cultural y de desarrollo industrial de nuestra región. Y argumenta así: “No es solamente el circulo de reunión, la atmósfera enervante del café, el chocar de las bolas de billar, el lugar que vive a expensas de los misteriosos ingresos de aquella sala… Es algo más noble y sobre todo algo más útil: existe allí un ideal, conciencia de una misión y energía para llevarla a cabo”.

            Pero Colás prácticamente deja de tratar el tema del regionalismo en sus escritos, para ocuparse de otras cuestiones. No obstante, escribe el Himno a La Mancha, que se publica en 1925. En este momento es preciso también hacer algunas consideraciones. Castilla-La Mancha tiene hoy bandera pero no himno oficial, aunque se han realizado varios a lo largo del último siglo. Se pueden recordar algunos.

            Hace solo unas semanas Alfredo Sánchez Rodríguez, escritor, poeta y cantautor, comparte con nosotros una especie de himno de Castilla-La Mancha titulado Vengo, cuya letra y música hace para celebrar el Día de Castilla la Mancha 2024, aunque se centra en La Mancha. Este es el final

“Es la tierra madre, el futuro, la esperanza,

es donde los sueños aún se pueden alcanzar,

es nuestra memoria, la raíz común,

y somos su destino y su caudal

y su luz: ¡Madre Mancha!”

            Otro Himno a la Mancha, que compone Arturo Dúo Vital, con letra de Etheria Artay, es primer premio del Concurso convocado por la Casa de la Mancha en Madrid en 1957, como recuerda Vicente Castellano Gómez en su artículo “El regionalismo musical manchego” (Revista de Estudios del Campo de Montiel, 2018). Es estrenado en el Teatro Español de Madrid en enero de 1958, en Ciudad Real el 16 de mayo, en el teatro Cervantes, y el 18 de agosto, Día de la Provincia, se puede oír en el patio de la Jefatura Provincial del Movimiento.

            Cuarenta años antes, en 1919 se publica el Himno a Mancha, letra de Martín Ramales y música de Antonio Segura (Vida Manchega, 20-3-1919). Hay constancia de su interpretación en Madrid: “Un coro de 40 alumnos cantará el Himno á la Mancha, compuesto por el maestro Segura y dedicado al Centro Manchego” (La Mañana, Madrid, 30-3-1919). 

                                    “Nuestra canción

                                    viene a representar

                                    de la Región

                                    el cántico triunfal.

                                    Para triunfar de otras regiones

                                    la Mancha fecunda se vé resurgir

                                    llevando a su triunfo los nobles pendones

                                    de un himno al trabajo vibrante y viril.

                                    Nuestra canción, etc.

                                    Ansiosa de vida levanta la frente.

                                    Las secas estepas que el sol calcinó

                                    han dado una raza serena y valiente

                                    que al par que sus rubios trigales creció.

                                    Sus hijos unidos por un amor santo

                                    con gesto altanero, con fé en su poder

                                    henchidos de orgullo entonan un canto

                                    de amor al terruño que los vio nacer.

                                    Nuestra canción, etc.”

            Esta es la letra que figura en la revista y hay que pensar que esa es la extensión. Y en 1925, Colás lo que hace es ampliar de manera significativa la letra, según puede verse en la edición que ese año presenta la Imprenta Provincial. Por ejemplo, se interpreta el 31 de julio de 1925 en la fiesta de la Pandorga: “Ante la virgen del Prado se cantaron manchegas por una rondalla. Los niños del Hospicio cantaron, acompañados por la banda de música, el himno a la Mancha” (La Voz, Madrid, 1-8-1925).

                                    “Nuestra canción viene a representar

                                    de la Región el cántico triunfal.

                                    Para emular a otras regiones

                                    la Mancha fecunda se ve resurgir,

                                    llevando a su triunfo los nobles pendones

                                    de un Himno al trabajo vibrante y viril.

                                    Nuestra canción viene a representar, etc

                                                           ***

                                    Cantemos el Himno con amor ferviente;

                                    las secas estepas que el sol calcinó,

                                    han dado una raza serena y valiente

                                    que al par que sus rubios trigales creció.

                                    Reclama a sus hijos la tierra manchega.

                                    Todo buen manchego se postra a sus pies,

                                    y ofrenda de amores a sus plantas lleva,

                                    su amor hecho panes en 1a rubia mies.

                                    Nuestra canción viene a representar, etc.

                                                           ***

                                    Himno de peones en la gañanía

                                    Cuando en los destajos limpian su sudor,

                                    cantando manchegas de la patria mía

                                    que hablan de su Virgen y hablan de su amor.

                                    Nuestra canción viene a representar, ctc.

                                                           ***

                                    Este Himno es un canto de amor al trabajo,

                                    de amor al terruño que nos vió nacer,

                                    Himno sacrosanto que desde el destajo

                                    de la parda tierra nos invade el ser.

                                    Himno sacrosanto de los que remueven

                                    los pardos terrones del triste erial,

                                    y al cielo mirando, con su fe se atreven

                                    a esparcir los granos del rubio candeal.

                                    Nuestra canción viene a representar

                                    de la Región el cántico triunfal.

                                    ¡Viva la Mancha, viva la Región!”

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