El Auditorio Municipal La Granja registró anoche otra entrada espectacular para recibir a Antonio Orozco. El cantautor catalán (Barcelona, 1972) navegó hasta Ciudad Real embarcado en La gira de tu vida -continuación de La gira de mi vida, odisea que le llevó por 25 ciudades en 2025 para recordar sus 25 años de carrera (debutó discográficamente en 2000 con Un reloj y una vela)-.






























Orozco desplegó un repertorio con temas de su último trabajo, El tiempo no es oro, y una selección de sus grandes éxitos. Su pop-rock meloso, con impronta de flamenco y balada, abordó la capital manchega sin hacer prisioneros. En esta nueva gira, el artista busca poner al público en el centro, enrolando a sus incondicionales en un reencuentro entre las canciones y las historias personales de quienes las han escuchado.
Lo que tú quieras soy fue el despliegue de velas. Con Hoy y Ya lo sabes, tema en colaboración con Luis Fonsi, el capitán Orozco mandó levar anclas. Como vientos alisios, llegó el arrullo de Devuélveme la vida, que dio paso a una plácida travesía con El viaje, Te estaba esperando, Bebé, Temblando y Ni vencedores ni vencidos. Aprovechando la marejadilla, Antonio Orozco bajó del castillo de popa para saludar a los files grumetes apostados en las primeras filas.
Tras algo más de una hora de navegación, Antonio Orozco soltó el timón para desnudarse emocionalmente hasta las cuadernas. Habló de los males de la quilla: la salud mental. Reconoció que él también tocó fondo. “No hablo de un mal día, sino de no reconocer a la persona que eres; de sentirte vacío, incluso cuando todo el mundo te aplaude”. La ansiedad, decía, no es ponerse nervioso; es levantarte sintiendo que algo se está rompiendo, estar solo en una habitación llena o “sonreír todo el día y hartarte de llorar toda la noche”. No hay debilidad, defendió con ardor marinero, en pedir ayuda, en reconocer que no se puede más. “No estás solo – concluyó dirigiéndose a quien pudiera estar en esa situación-, aunque pienses lo contrario. Vas a salir, siempre hay alguien, se puede salir de todo”.
Sin cambiar de rumbo, la ruta continuó por los mismos derroteros hacia El problema fue la solución y Hoy será. “Madrid, Barcelona, Buenos Aires, Bogotá, Ciudad Real”, señaló el cantante entre otros destinos, como trazando una derrota imposible en su carta náutica. “¡Aquí no duerme nadie!”, arengó enfebrecido. Y la verdad es que, por allí cerca, ni aunque lo intentes.
Después de Llegará, Orozco cañoneó a los presentes un “¡Cómo te quiero, Ciudad Real!” y se marchó a su camarote con la promesa de Te esperaré. A falta de brebajes con los encender el ánimo, el comandante ordenó largar todo el aparejo para surcar los mares del bis cuando la marinería, ansiosa de botín musical, amenazó con amotinarse.
Con Mi héroe ya se avistó tierra. “No conozco a nadie que pase por esta tierra y no se quiera empadronar aquí”, regaló a los presentes. “Solo espero que esta noche quede en vuestro recuerdo; gracias por dedicarme un tiempo de vuestra vida”, añadió. Pidió a todo el público que encendiera las linternas de sus móviles para inmortalizar el momento en las redes sociales y con Te juro que no hay un segundo que no piense en ti, Entre sobras y sobras me faltas y Estoy hecho de pedacitos de ti la nao llegó a buen puerto.









