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El Evangelio según los cínicos

- 26 julio, 2017 – 11:326 Comentarios

Ángel RomeraHace unos días el padre Fortea escribía un par de cosas que me han hecho pensar.

En España, Enric Marto, al que le gustaba pasearse por los medios, se hizo pasar por prisionero en el campo de concentración de Mathausen. Se tardó 30 años en descubrir la falsedad. Enric Marco acabó reconociendo con toda frialdad y sin ningún arrepentimiento que fingió ser preso de los nazis para difundir mejor el sufrimiento de las víctimas.

Tania Head se hizo pasar por una víctima del 11 de septiembre, contando en todos los medios de comunicación cómo, arrastrándose entre el caos y los destrozos de la planta 78 de una de las torres, se salvó. “No he hecho nada ilegal”, dijo cuando fue descubierta.

Hasta aquí lo que dijo el padre Fortea; claro que no es ilegal; solo es moderno.  Los políticos modernos suelen ser así: se benefician del dolor de los demás, pero realmente no lo comparten. Son como Gadafis o Sadames en tono menor. Viven del dolor de los demás o lo representan, pero no lo solucionan, ya que nunca lo han compartido realmente.

Es la forma moderna del cinismo greco-judaico que estatuyó Maquiavelo y que tanto daño ha hecho no solo en la moral europea, sino en su idea de la política, como ha explicado Peter Sloterdijk en su Crítica de la razón cínica. Tal como lo interpreta Isabel Gamero, la que Sloterdijk llama “falsa conciencia ilustrada” europea adopta una forma de actuación tal que, aun sabiendo que los ideales que extendía (razón, progreso, verdad, diálogo) no son (ni han sido nunca) posibles, “los intenta mantener en el orden establecido, produciendo un tipo de personas que, aunque públicamente no cuestionen dichos ideales, viven al margen de ellos y con completa libertad y superioridad en lo que Sloterdijk denomina cinismo“.

Hay una frase moderna que lo describe: “Usted diga lo que quiera, que yo haré lo que me dé la gana”. Las palabras, las leyes, el sufrimiento no importan: solo el poder y sus sucedáneos (dinero, cargos, fama). Véase España.

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Ángel Romera

http://diariodelendriago.blogspot.com.es/

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6 Comentarios »

  • Á. R. dice:

    Es lo que Rajoy, Pedro y tantos más hacen: posverdad.

  • Censor dice:

    Jorge Semprún Maura…

  • Ángel Manuel dice:

    El Padre Fortea, ortodoxo donde los haya, buen conocedor del diablo, el Rey de la mentira.

    Qué sería de España sin los ortodoxos… demasiado tiempo otorgando autoridad a los heterodoxos.

    Ay heterodoxos muy ortodoxos ellos en el Yo diré lo que quiera, que haré lo que me de la gana…porque para eso me veo por encima de los demás.

    El decir una cosa y hacer otra no es cuestión sólo de cinismo, que es simple dialéctica, es algo más grosero, es que me considero tan listo que mi doble vida es imperceptible para los demás.

    Porque una cosa es creerse listo y otra cosa serlo de verdad.

    Buen artículo Don Angel. Coincido con usted. Fortea es un tipo realmente listo e interesante. Un reducto medieval en la modernidad, o posmodernidad, que es modernidad en decadencia.

    • Ángel Manuel dice:

      Cuánto hay que aprender de la cultura medieval.

      Mucha simplicidad llena de sutileza, y un mensaje claro, realista y conceptual, algo imaginario e infantil en su forma de presentarse, pero es que así llegaba mejor a los destinatarios.

      El autor no era ni selectivo ni su carácter despótico. Su mensaje tenía que ser moral, el cielo y el infierno existían. Había que responder en el más allá…y en realidad, también en el más acá. Entonces con la penitencia o la excomunión, hoy con los antidepresivos o el suicidio. Y no pocas veces con Telecinco.

  • Charles dice:

    Vivimos en una sociedad donde el cinismo es la base. Un cinismo vulgar.
    La realidad es que hoy abundan las ‘quinta columnas’ formadas por individuos, agentes políticos y económicos que aparentan una cosa pero que, en realidad, son otra.
    El cinismo y la manipulación son los grandes protagonistas en los escenarios globales.
    Hoy la línea entre lo decente y lo indecente es demasiado fina, apenas perceptible, por tanto, es mucho más fácil de cruzar. Incluso por error….

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