Voluntario de Cáritas

Fermín Gassol Peco. Director Caritas Diocesana Ciudad Real.- “La acción del voluntariado, inspirada en la gratuidad profunda que brota del Evangelio, aspira a proclamar desde el discurso y la acción la dignidad de todas las personas. Esta es la base de la ética de la acción voluntaria: el otro”. Sebastián Mora, Secretario de Cáritas Española.
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El día cinco de diciembre, se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Voluntariado. Un día en el que se recuerda la labor altruista de millones de personas en favor de distintas causas humanitarias. Asociaciones, organizaciones sin ánimo de lucro, ONGs de distintas condiciones y creencias que se afanan en algo tan grandioso a la vez que sencillo como es ayudar a los demás.

Cáritas Diocesana de Ciudad Real se suma a esta celebración. Son 1.252 los cristianos de nuestra Diócesis que comprometidos con un solo afán por trabajar en aras de una sociedad más justa y humanitaria, entregan su tiempo, sus capacidades y su persona de forma desinteresada a atender las necesidades más acuciantes de los menos favorecidos por la sociedad; a esas personas en las que Jesucristo se hace presente de una manera muy especial. En nuestra diócesis, esta Institución de la Iglesia para fines caritativos y sociales se encuentra implantada en sus once arciprestazgos con ochenta Caritas Parroquiales prestando asistencia y ayuda promocional con los distintos Programas que se llevan a cabo.

Programas de acogidas parroquiales en los que el voluntario ofrece no sólo alimento, ropa y ayuda económica para pagar recibos o medicinas, sino tiempo, charla, acompañamiento, comprensión, futuro y esperanza. Programas que se desarrollan con los “sin techo”, con los excluidos, con los drogodependientes y reclusos, con aquellos que no importa el porqué, están situados peligrosamente en el borde del tablero de la vida a punto de despeñarse hacia un abismo negro en el que no existe esperanza y dignidad.

El lema este año es: “Fraternidad + Compromiso= a Voluntariado. ¡Únete!

Se trata de una hermosa fórmula porque expresa bajo igualdad matemática lo que es una verdad no sólo antropológica sino profundamente vital. El voluntario es sinónimo de generosidad y desapego hacia sí mismo; estamos hablando pues de una definición, de una realidad admirable. Dos palabras profundamente humanas, compuestas por unas letras hermosamente ordenadas. Dos sumandos que obtienen un resultado lleno de altruismo y buena fe.

La Fraternidad como concienciación de que todos los hombres somos hermanos, hijos de un mismo Padre, navegantes que remamos hacia un mismo futuro. Transeúntes que abrazados caminamos esperanzados, hermanos que ayudan a otros hermanos más débiles y necesitados. Personas que van más allá del afán de necesario y justo repartir y optan por compartir su vida con el “otro”. Cristianos que ofrecen el pan de la justicia y se ofrecen con la dulzura de la Caridad.

El Compromiso como necesaria consecuencia de ese enamoramiento de aquél a quien veo deficitario de cariño, como caricia hacia quien necesita una mirada, un sí, una afirmación, un hola, un “estoy contigo y quisiera que tú también conmigo”, juntos los dos para salvar nuestro futuro que ya no es mío sino tuyo. Como acto de conversión, como satisfacción en el uso y el “abuso” al que tienen derecho los últimos y discapacitados, los desheredados de este mundo. Como entrega generosa hacia la causa de quien es distinto, como admirable mimetismo, encarnación y donación de quien necesita una palabra bondadosa y un testimonio de verdadera cercanía y solidaridad. Como identificación vital, como comunidad de amor con aquél que más nos necesita.

Fraternidad más Compromiso, una dualidad que conforma una sola realidad, el voluntariado. El voluntariado es el espacio de la gratuidad, del porque “me sale del alma”, del porque “si no lo hago no soy feliz”, del testimonio de la esperanza; la suma de todo esto y muchas cosas más, bueno, no, de una sola cosa más: estar enamorado del ser humano. La actualización viva de “lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis” del Evangelio de San Mateo.

“Una sociedad construida desde esta opción evangélica, en la que el voluntariado es el mayor activo, es capaz de superar crisis, de cambiar modelos sociales, de afrontar nuevos caminos, y de superar barreras y leyes que restringen la acogida y la caridad”. Sebastián M.

Por eso, porque es una experiencia gratificante y que hace crecer a la persona en todas sus dimensiones, es por lo que el grito sale espontáneo y firme. ¡Unéte! En nuestro perfil de Faebbok un forero tiene escrito: Es maravillosa la labor de Cáritas. Yo le respondo y también desde estas líneas hago lo propio con quienes hayan leido hasta aquí: contigo esta labor sería mucho más maravillosa. La Iglesia, el voluntariado de Cáritas, es una hermosa manifestación de amor…no nos mires. ¡ÚNETE!

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1 COMENTARIO

  1. Gracias a todos los voluntarios del mundo, sea cual fueren sus creencias, sus ideologías. A todos les une un mismo objetivo: El interés por «el otro».

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