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Turismo peregrino

- 14 abril, 2014 – 11:175 Comentarios
José RiveroPero entendámonos bien: viajar, sí, hay que viajar, habría que viajar, pero sobre todo no hacer turismo”. Marc Augé, ‘El viaje imposible Antes uno viajaba o salía de vacaciones con pocas referencias externas y casi sin preparativos señalados; entre otras cosas por que las ‘Guías del viajero’ no se habían inventado aún, más allá de las afamadas ‘Baedeker’ alemanas de los años veinte y de las ‘Guide bleu’ francesas, ya de los sesenta.  ‘Guías del viajero’ como parte de un nuevo fenómeno llamado ‘Turismo de masas’ o  ‘Turismo social’. Las guías de los viajeros románticos y de los viajeros ilustrados, promotores que fueron del Viaje Formativo de las Clases Ociosas, llamado como ‘Grand Tour’, tenían más valor literario que instrumental, como demuestra entre nosotros tanto Antonio  Ponz como Richard Ford. Casi igual que las espléndidas guías coloreadas del hispánico Patronato Nacional de Turismo de los años veinte, orladas de unas fotos misteriosas de claustros sepias,  de  campos de pana diamantinos y espigados y de unos campesinos muy dignos, pero poseedores de una extraña y afilada mirada. turismo-peregrino-03Años más tarde y con la primera normalización del segundo franquismo salido de la mismísima Autarquía, se produjo la inmejorable Ley sobre ‘Centros y Zonas de Interés turístico’ de 1963. Ley que, indirectamente, produjo un saldo mejorable  de normalizaciones de miradas y visiones, al meternos en casa, y en la cama a veces, a cientos de extranjeros peregrinos. Forasteros que acortaron faldas, remangaron mangas, agrandaron escotes, marcaron paquetes varios y pusieron en duda algunos de los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional y del devocionario del padre Astete. Además de esas licencias carnales,  el mítico –no de mito, sino de MIT– Ministerio de Información y Turismo, se empeñó en inventariar la costa, la gastronomía, los bailes regionales conservados por amor de la Sección Femenina, los viejos oficios alfareros  y el canto alado de los somormujos. Y puso en venta, ademas, algunas ensenadas gloriosas a través de una monumental campaña de imagen turística, donde bebían de la mano un ebrio Hemingway con un silente Doncel de Sigüenza un poco atontado. Y eso, pese a que aún existían viejos caminos de herradura, y los surtidores de gasolina aún manejaban las viejas bombas con circuladores de vidrio, que te permitían mirar de frente al combustible azulado y oloroso, y visualizar en un anticipo su trayecto de carburación-admisión-explosión-expulsión. turismo-peregrino-01Durante años, por ello, el Turismo Institución y su promoción elocuente, fue denostado de franquista, desde el recuerdo del Ministerio montado a medida de Manuel Fraga Iribarne; aunque bien ciertos es que los primeros paradores de Turismo tienen el sello de la Dictadura de Primo de Rivera y del Marqués de la Vega Inclán. Hoy la percepción de esa continuidad institucional y promocional del Turismo, no perturba a nadie y todos la asumen políticamente, desde la prestancia del peso económico del sector (un 12% del PIB) y de su relevancia contable. Por eso las campañas vertiginosas e institucionales del entrañable País Vasco (‘¡Ven y cuéntalo!’) o de las emociones de Andalucía (‘¡Déjate llevar!’). La elocuencia de las celebraciones de FITUR,  son de tal evidencia que ya hablan el lenguaje de los Ministerios del ramo o de sus paralelos, de las Consejerías regionales, de las Diputaciones con cometido turístico, de los Ayuntamientos y de las empresas públicas, es la de los límites invisibles entre lo público y lo privado. ¿Turismo público o turismo privado? Y es que el Turismo como Institución económica y social, se adivina ya como una, o como la principal, industria nacional de sol y playa, y plantea cada vez más interrogantes y retos. Por más que se busquen compensaciones del interior del cuerpo o del alma, en los ‘Turismos rurales’ y en los llamados, simplemente, ‘Turismos culturales’. Esa industria elocuente, capaz de generar el movimiento de sesenta millones de nómadas viajeros en España, busca nuevos registros que ofrecer para todos los paladares. turismo-peregrino-02Además de los citados, percute y repercute con el ‘Turismo gastronómico’ o con el ‘Turismo enológico’; de igual forma que los operadores ofrecen ‘Turismo de aventuras’, ‘Turismo sexual’ y ‘Turismo extremo’. Incluso he visto folletos muy lujosos que hablan de ‘Turismo social’ y de ‘Turismo solidario’. Para todos los gustos. Pues eso: ‘Clase turista’, como decía años atrás la revista ‘Archipiélago’, aludiendo a una nueva compartimentación social.  En la que las clases sociales ya extinguidas, sólo mutarían en una nueva sociología compartimentadora alrededor de los eventos turísticos. En ese futuro, sólo seremos ‘Sujetos turísticos’ muy viajados, o seremos ‘Objetos turistizados’ y mirados como a cualquier nativo auténtico, con plumas en el trasero y pinturas en la cara. La idea vertida, por ello, por la presidenta regional Dolores Cospedal, sobre el denominado ‘Turismo Religioso’ no es que sea un nuevo nicho de mercado o un nuevo concepto mercantil o espiritual. Y es que, por rara que parezca la fusión de dos términos tan antagónicos como ‘Turismo’ y ‘Religión’, ya circula por los supermercados del ocio,  por las oficinas turísticas y por las agencias de viajes, esa categoría cercana al oxímoron o al anacoluto. Baste ver y visitar las informaciones de los mayoristas turísticos, para otear ese promontorio desconocido del mal llamado ‘Turismo Religioso’. Podríamos decir que la naturaleza de ambas experiencias (la turística y la religiosa) son de naturaleza distinta y muy diferenciada; por mucho que cavilen los nuevos estrategas del rendimiento material de los legados espirituales. Pero el turismo como práctica social creciente y poderosa, tiene una enorme fuerza de persuasión y una mostrada capacidad de síntesis y de unificación de lo divino y de lo humano, incluso de unificación de lo ajeno y de lo impropio. Es decir tiene la misma capacidad de fusión integradora, que tienen y muestran los adhesivos de cianocrilato, que unen fragmentos fracturados de la realidad, en una unión posterior e instantánea con apariencia de unidad esencial.turismo-peregrino-04 Todo cabe pues, en ese mercado de vanidades y de utilidades; todo es homologable al negocio final de las almas y de los cuerpos. Por ello, de un tiempo a esta aparte a las antiguas Peregrinaciones (a Fátima, a Lourdes o a Roma) se las ubica en ese apartado del llamado ‘Turismo Religioso’. Igual  que acontece con otras Peregrinaciones históricas, como las que se realizan a ‘Los Santos Lugares’, las verificadas a la ‘Ruta Jacobea’, o las más recientemente inventada como ruta de las ‘Huellas de Santa Teresa’ (por la celebración del 500 aniversario del nacimiento de la Santa de Ávila) y a cualquier otro evento disponible en los calendarios. También las afamadas Romerías, como las del Rocío o las de la Virgen de la Cabeza, que mueven masas múltiples, encajan a la perfección en esa sinécdoque del viaje piadoso. Como lo hacen ahora, las celebraciones Pasionales de Semana Santa en cualquiera de sus formatos y ubicaciones; como acontece con la bautizada ‘Ruta de la Pasión calatrava’. Nótese que también el Judaísmo y el Islam, formulan Peregrinaciones turísticas, similares a las del orbe Católico; como una demostración de la extensión de los tópicos universales, por encima de las razas y de las religiones. Haciendo buena la conexión lingüística de ‘Lo peregrino’, como “cosa extraña, especial, rara o pocas veces vista”; con el movimiento sostenido del andante o viajante “por tierras extrañas”. Por no hablar de la extraña melancolía que subyace en la tercera acepción del DRAE. “Estar en esta vida, en que se camina a la patria celestial”. Confundiendo al ‘Hijo pródigo’ con los consabidos ‘prodigios’ de los peregrinos.turismo-peregrino-05 Con todo ello, con esa ingente promoción del ‘Turismo Religioso’,  se practica la inversión del dicho evangélico, de “dar a Dios lo que es Dios y al César lo que es del César”. Y se produce un enorme discontinuo homogéneo, o mejor, un continuo heterogéneo entre Dios y el César, es decir entre las aristas de la vida y la misma vida aristada. Así entre las carnalidades de la ‘Ruta Pedro Almodóvar’, los Paisajes más publicitados del Alto Tajo, el románico de Cuenca, la ‘Ruta del Quijote’, los ajos de las Pedroñeras y los molinos de Viento, se teje un concepto uniforme y continuo entre la guía ‘Baedeker’ y el catecismo del Padre Ripalda. Periferia sentimental José Rivero    
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