Y esto ¿Quién lo paga?

Cuentan que en el primer viaje que hizo a Estados Unidos, Josep Plá, le extrañó en sobremanera la fuerte iluminación nocturna de las calles y avenidas de New York.

Y ante esa extrañeza, del dispendio de voltios, rara en la España y en la Cataluña de los años veinte del siglo veinte de que la procedía el escritor,  sólo se le ocurrió interrogar a su acompañante. “Y esto ¿Quién lo paga?”.

¿Los Ayuntamientos, las empresas productoras, los contribuyentes o los benefactores sociales?

Algo parecido pensé, días pasados, viendo el desfile triunfal por las calles madrileñas, de la selección de baloncesto, tras la obtención del Mundial de Pekín 2019.

Desfile que ya es habitual en los equipos de cualquier disciplina que obtienen un premio o galardón y que son recibidos en la ciudad de permanencia y referencia, en olor de multitudes.

A punto de ser embalsamados de gloria.

Unos desfiles triunfales que, lo quieran o no los promotores y participes, no son sino la prolongación actualizada de las entradas triunfales en Roma de las legiones invictas.

Por lo que las victorias deportivas de todo tipo, tienen un inequívoco regusto de las prácticas bélicas y castrenses. Aunque se omita y se silencie.

El desfile pretoriano de las legiones y huestes triunfales, lo costeaba el botín obtenido en la victoria obtenida en la limes.

Mientras que ahora los desfiles deportivos y su parafernalia, cuando son de clubes privados, los costean sus propios recursos que son de naturaleza privada.

Otra cosa será cuando los triunfadores en desfile lo son de un grupo de seleccionados de grupos nacionales.

Desfiles celebrativos que entonces no costea ningún club propiedad de un grupo de inversionistas  árabes, de un chino multimillonario o de un fondo de inversiones de Taiwán.

En estos casos, los de las selecciones nacionales, se recurre a los patrocinadores (que ya pagan lo suyo y de ello obtienen réditos).

Y en el peor de los casos, se recurre a las federaciones deportivas, que se nutren de las cuotas escasas de los federados, pero que no dan para sufragar las primas a los jugadores por el premio obtenido y los fastos celebrativos.

Entonces aparece la duda. ¿Colaboran las autoridades públicas, sufragando las celebraciones rituales de los deportistas en desfile?

Y claro, no hay colaboración sin aportación económica.

Desde el orden público a la cesión de espacios gratuitos.

Con lo cual volvemos al principio.

Por más que los presupuestos de los grandes clubes privados se aprueben en sus juntas de socios y asociados, y por ello cuenten con alguna transparencia y visibilidad.

Menos transparente es saber que el  Fútbol Club Barcelona ha sido el primer club privado del mundo en superar en su presupuesto la cantidad de 1.000 millones de euros. Particularmente 1.047 millones.

Puede que la economía catalana esté en horas bajas por la incidencia prolongada del Procés, pero la economía del que se denomina como Més que un club, es superior y muy costeada.

Un presupuesto privado superior al de la Diputación de Barcelona.

Y puede que también sea superior al del Consejo Superior del Deporte, que es la parte de acción pública que tutela al deporte privado.

Aunque no estén claro los límites de los recursos económicos del mundo del deporte en general y de los clubes y federaciones en particular.

Con esa estructura encadenada de Consejo Superior de Deporte, Federaciones nacionales, Federaciones autonómicas, Federaciones provinciales, clubes federados, Comités Olímpicos de tamaños varios, Liga de fútbol profesional, Ministerio de Deportes (solo o en compañía), Consejerías de Deportes, Concejalías de Deporte, asociaciones gremiales y patronales, clubes privados, sociedades anónimas deportivas,  la búsqueda de un hilo conductor es imposible.

Periferia sentimental
José Rivero

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13 COMENTARIOS

  1. Ya, Pepe, pero, joder, al menos ves algo que te alegra el día en la abominable televisión que nos hermana. Nadal ya esta en el Olimpo, y los chicos largos del maxibasquet campeones del mundo… con un gobierno en funciones. Imagínate qué sería sin un gobierno en funciones pero funcionando. Las entradas triunfales hacen olvidar los escombros. Aunque sea por un día. Salud y saludos.

    • Estas cosas sí que merecen que se pueda rascar un poco el bolsillo del presupuesto. Si somos capaces de rescatar por 10 mil mm € las autopistas capricho de un presidente del gobierno con aspiraciones neronianas o neroninas (yo qué sé cómo decirlo), no pasa nada porque pagamos la entrada triunfal de los chicos del basket.

      Han sido la leche!!!

  2. En N York, lugar donde he vivido varios años, la luz nocturna la pagan las empresas que obtienen descuentos por mantenerlas encendidas. Sin esas luces, sería temible.

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