El efecto base (y el PIB)

Ramón Castro Pérez.- El crecimiento de una economía no es cuestión baladí. La primera cuestión que hemos de tener presente es qué entendemos por crecimiento y, una vez asentado este concepto, saber diferenciarlo del concepto de desarrollo (que es algo más y, si les parece, lo dejamos para otro artículo).

Para simplificar, podemos afirmar que el crecimiento económico se produce cuando el Producto Interior Bruto (PIB en adelante) crece cada año. Es muy importante advertir que el PIB de un año se refiere a la cantidad de bienes y servicios finales que una economía es capaz de producir durante ese período de tiempo. Si cada vez, como sociedad, somos capaces de producir mayores cantidades, significará que, o bien somos más productivos, o bien contamos con más activos para producir (o bien ocurren las dos cosas al mismo tiempo). Por tanto, siempre es deseable que la tasa de crecimiento del PIB sea positiva, es decir, que el PIB alcanzado este año sea mayor que el que se logró el año anterior ya que, detrás de ello, encontraremos creación de empleo (más activos) e innovación (más productividad).

A finales de septiembre, Moncloa nos despachaba las previsiones sobre el cuadro macroeconómico para los próximos dos años (hasta 2022). En términos de PIB real (descontado el efecto de los precios), el crecimiento previsto era el siguiente:

Estas cifras son las que les he planteado a mis alumnos de primer curso de bachillerato en clase (se me ocurrió realizar esta práctica a partir de este tweet). Ellos ya están familiarizados con el mundo de las tasas de crecimiento (también llamadas tasas de variación) por lo que saben que la cifra de -10,8% quiere decir que el PIB del año 2020 es un 10,8% inferior al PIB del año 2019. Es decir, en 2019 la economía española produjo más bienes y servicios finales que en 2020 y que esto fue debido al colapso de la economía motivado por la pandemia COVID-19.

Así que he lanzado una pregunta al aire:

—¿Alguien puede decirme (si las previsiones de Moncloa se cumplen) cuál habrá sido el crecimiento neto de la economía al cabo de estos tres años, es decir, finalizado 2022?

Tras unos segundos, he obtenido una respuesta:

—Sí. Será del 2,7 por ciento.

Quien me ha proporcionado esta respuesta (la cual celebro escuchar pues significa que están atentos y que les interesa el tema), ha realizado los siguientes cálculos:

-10,8 + 6,5 + 7,0 = 2,7

Es decir, ha sumado el crecimiento habido en 2020 (que fue negativo) con los crecimientos esperados para 2021 y 2022. Por tanto, ha concluido que, en estos tres años, la economía habrá crecido 2,7 puntos. Para lo que hemos pasado, lo cierto es que no está nada mal.

Sin embargo, estos cálculos no son correctos, pues ignoran la base desde donde parten los crecimientos. Me explico: si la economía crece este año un 6,5%, lo hará con respecto al nivel en el que nos quedamos en 2020, es decir, creceremos un 6,5%, sí, pero será un 6,5% de algo muy bajo. Y el 7% que se espera para 2022, será el 7% del nivel de 2021. En otras palabras:

—No podemos sumar los crecimientos pues estos no están referidos a la misma base.

—Ramón. Casi lo entiendo, pero…

Vamos a verlo usando un ejemplo sencillo:

Supongamos que el PIB de 2019 tuvo el valor de 100 (pueden usar cualquier valor, pero este me facilita los cálculos). Si eso es así, ¿cuánto debería valer el PIB del año 2020? La respuesta es muy sencilla: el PIB del año 2020 será el de 2019 menos el 10,8%. Vamos allá:

PIB2020 = PIB2019 – PIB2019·0,108

PIB2020 = 100 – 100·0,108

PIB2020 = 89,2

Estupendo. Y ahora ¿cuánto valdrá el PIB de 2021? Sencillo, también. Su valor será igual al PIB de 2020 más el 6,5%. Vamos allá:

PIB2021 = PIB2020 + PIB2020·0,065

PIB2021 = 89,2 + 89,2·0,065

PIB2021 = 94,998

Genial. Por último ¿cuánto valdrá el PIB de 2022? Su magnitud será equivalente a la del PIB de 2021 más el 7%. Lo vemos:

PIB2022 = PIB2021 + PIB2021·0,07

PIB2022 = 94,998 + 94,998·0,07

PIB2022 = 101,65

Resumiendo:

Ahora sí podemos responder correctamente a la pregunta original. Recordémosla:

—¿Alguien puede decirme (si las previsiones de Moncloa se cumplen) cuál habrá sido el crecimiento neto de la economía al cabo de estos tres años, es decir, finalizado 2022?

—Exactamente, un 1,65 por ciento, que es la diferencia entre el PIB de 2022 y el PIB de 2019 (en este caso, al utilizar el valor de 100 para el PIB de 2019, puedo ver fácilmente cuál ha sido la variación en el PIB tras los tres años).

La lección es clara: los crecimientos importan, pero también (y mucho) los niveles de los que parten. Cada tasa de crecimiento está calculada a partir de un nivel diferente y, por esta razón, no pueden sumarse. ¡Vigilen siempre el efecto base!

¿Es importante que la ciudadanía conozca esto? Creo que sí. Y lo afirmo porque nuestro cerebro tiende siempre a usar atajos y estos atajos (a menudo) nos conducen a destinos erróneos. Al ver la primera tabla de crecimientos, tendemos a sumarlos, cayendo en un error de cálculo. Así es la economía: algunas cosas no son lo que parecen.

Si no están muy cansados, les terminaré de contar el trabajo de clase: representar gráficamente, por un lado, las tasas de crecimiento y, por otro, los niveles (las bases). Miren, miren:

(*) El crecimiento del PIB en 2019 fue del 2,1 por ciento.

Díganme una cosa: ¿con qué gráfico se quedan? O, dicho de otra manera ¿qué gráfico escogerían si quisieran ensalzar la gestión del Ejecutivo? ¿Y si quisieran criticarla?

Elijan el que elijan, los dos gráficos se refieren a una misma realidad puesto que el PIB es el que es. En el primero, hemos representado su dinámica; en el segundo, sus niveles. Podrían coger el que desearan y darse de leches con sus adversarios, aunque, eso sí, se estarían pegando por lo mismo. Curioso ¿verdad?

Ramón Castro Pérez es profesor de Economía en el IES Fernando de Mena (Socuéllamos, Ciudad Real).

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