Ocho puertas para acunar al niño Jesús

Desde el primer momento que tu mirada fija las pupilas sobre la maqueta, tomas conciencia de que estás ante algo especial, de una obra distinta, llena de ese toque diferencial que la define. He visto muchos belenes. Numerosos de ellos, atesoran la magia en sus recreaciones; representaciones ancestrales que te transportan a las escenas más significativas del nacimiento del niño Jesús. Pero en este caso, aquí en nuestra localidad, Ciudad Real, he hallado una pieza única, una amalgama de escenarios embotellados en un entorno genial.

En cada pequeño detalle se percibe el trato histórico con el que han desenvuelto los paisajes plasmados. Delicadeza y profesionalidad pueden definir esta forma de trabajar, envuelto en pasión por la labor mostrada. Es una verdadera obra de arte, que puede ser disfrutada desde la cercanía y empatía que la religión te proporciona o desde la vertiente puramente pasional por las cosas bien creadas. En este caso, ambas se entrelazan de forma magistral.

Si tuviese que destacar en una expresión que os invite a visitarlo, sería, sin lugar a duda: “sin palabras para describirlo”. Desde el entorno que han elegido para darle forma, hasta la idea, prestidigitadora, que han utilizado para destacarlo de todos los que he admirado en otras ocasiones, solo tiene un: “bravo por el resultado final”.

Seguro que alguien tuvo la descabellada ocurrencia de crear un universo alrededor de una muralla, que tenía la misión de defender nuestra Ciudad Real, pues ese artista merece un reconocimiento. Y, por supuesto, un aplauso cerrado para todos los que con su trabajo han dado vida a una parte de nuestra historia. Un belén monumental para enseñar un pedacito de nosotros y de nuestras raíces. Un trabajo de un nivel impresionante.

Nuestros precursores, tanto Alfonso X el sabio como Juan II de Castilla pueden sentirse orgullosos de formar parte de este reflejo de su legado, pues, en cada pequeña figurita de este escenario, se les entrega un pequeño regalo a su contribución.

Podría explicar con palabras un recorrido, a vista de dron, de lo que podéis disfrutar con la visita, pero creo que eso os corresponde a vosotros. Cada uno de los asistentes podrá descubrir rincones fascinantes para encandilar sus ojos con lo que se van a encontrar. Solo preparaos para pulsar el botón de “regreso al pasado”, ya que en eso se convierte la visita.

La ciudad amurallada de Ciudad Real, levantada de sus cimientos, os hará de anfitriona para guiaros por el paseo en el tiempo. En cada puerta de acceso a los túneles de la edad media seréis transportados y os veréis envueltos con la esencia de paisajes típicos de entonces. Ocho accesos a la población, que tendrán el placer de mostraos los pasos bíblicos por los que transcurren los dioramas, tan magistralmente reconstruidos. Disfrutaréis, desde la puerta Toledo, pasando por la de: Calatrava, La Mata, Granada, Ciruela, Alarcos, Santa María y la del Carmen de un espectáculo visual difícilmente igualable. Personajes inmóviles, moldeados en barro y pintados con mimo, dispuestos a tomar vida sin mover ni un solo músculo.

Una puesta en escena que es de obligado deleite. No perdáis la ocasión de disfrutarla, allí os espera una grata sorpresa. Desde lo alto, el Castillo de Calatrava la Nueva y el Santuario de Nuestra Señora de Alarcos os harán una reverencia para agradecer la entrada para ver el belén. Cientos de sencillas pinceladas sobre la Ciudad Real de aquella época permanecen cimentados entre las piedras que la protegen, y allí, dentro de esas rocas en forma de muro, se esconde otra gran nueva función, menos accesible por estar alejada de nuestra curiosidad, pero que es otra explosión de creatividad, tan genial como fascinante.

La ciudad se extiende por metros y metros de casas, guardadas y acunadas por La Catedral, la Iglesia de San Pedro y la Iglesia de Santiago, creadas con cariño y fieles a sus modelos reales. —¡Una pena no poder hacerse diminuto y transitar por la maqueta como si fueses un personaje más! —

Desde la anunciación hasta el nacimiento hay un sendero lleno de chispazos, reflejos de pasajes que todos hemos oído y rememorado año tras años en las tradiciones, y que en este lugar se reviven de forma majestuosa.

¡No podéis faltar! La cultura es un patrimonio de todos, y qué mejor forma de celebrar nuestra riqueza que siendo parte de ella.

Enhorabuena a la asociación de belenistas de Ciudad Real.

Centro Cultural Antiguo Casino

El Belén Monumental Municipal se podrá visitar hasta el 6 de enero en horario de 11 a 14 horas por las mañanas y de 17 a 21 horas por la tarde.


JYDC

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