Adicciones

A veces solo puedes encontrar el cielo alejándote del infierno.

Carrie Fisher

Las adicciones a determinadas sustancias —toleradas o prohibidas—, son un grave problema de las sociedades actuales. Son la principal causa de muchas enfermedades crónicas —algunas incurables—, pero también generan situaciones conflictivas social, familiar y personalmente. Y, en algunos casos, son la causa de muerte de quienes las consumen por sobredosis, mezclando varias de ellas o por adulteración de las mismas.

En estos últimos días se ha hecho público el nuevo informe de Proyecto Hombre sobre el perfil de las personas afectadas por diferentes adicciones en 2021. El estudio trata sobre la multiplicidad de problemas que presentan los trastornos adictivos en nuestro país, a través de los datos personales y sociales de los cerca de cuatro mil usuarios de los servicios que presta esta asociación en España.  

Llama la atención de este informe que el colectivo más numeroso de los tratados por esta asociación, en 2021, es el de quienes consumen cocaína —sustancia prohibida— que llega al 36,5% de los atendidos. Le sigue, muy de cerca, el colectivo de los que hacen un consumo abusivo del alcohol —una adicción legalmente permitida—. En tercer lugar, están los atendidos por cannabis, que representan el 7,2% del total. De esta sustancia está en trámite parlamentario una ley que, si se aprueba, permitirá su legalización para uso terapéutico.

La cocaína es la sustancia más consumida por los hombres atendidos en Proyecto Hombre. En las mujeres sorprende que la sustancia más adictiva sea el consumo de alcohol, que afecta a cerca del 50% de las atendidas por esta asociación.

Pero hay que tener en cuenta el impacto sanitario de la adicción a estas sustancias. Casi la mitad de los ingresados en urgencias por consumo de drogas en España, lo hace por ingesta de cocaína, cuando el número de consumidores de esta sustancia es del 2% de la población. Sin embargo, con los adictos al cannabis —que es consumido por más de uno de cada diez españoles—, la incidencia es inferior al 30%.

La sociedad española actual no tiene la percepción de que el tema del consumo de drogas sea un problema grave de salud pública. En el año 1994 era el segundo problema más relevante y así lo consideraba el 51% de la población. Pero, en 2017, este problema quedó relegado a un anecdótico 0,2%, según los datos facilitados por el CIS.

La precocidad en el inicio del consumo de estas sustancias, contrasta con el retraso a la hora de abordar su tratamiento. La adicción a la mayoría de estos productos se inicia entre los 16 y los 23 años, pero la atención media se retrasa hasta casi los 40 años. Lo que indica que hay un periodo prolongado de tiempo en el que muchos adictos no perciben la necesidad de superar su dependencia, ni reciben el tratamiento adecuado.

Los consumidores de estas sustancias trabajan habitualmente en los servicios de restauración, seguidos por trabajadores de ocupaciones elementales y por artesanos y trabajadores cualificados.

Por sexos, las mujeres que se han sometido a estos tratamientos, representan el 18% y los hombres el 82%. Las personas adictas son solteras en un 60% de los casos. Están casadas en un 17% y son viudas, separadas o divorciadas en un 21,5%.

De todos los afectados tratados por esta organización, más del 71%, padecen ansiedad severa. Y una cuarta parte ha intentado suicidarse. Casi un tercio de estos usuarios padecen enfermedades crónicas que condicionan su vida cotidiana. Y se medican regularmente, un 27% del total.

Además de estar asociadas a algunas enfermedades psiquiátricas graves —como la psicosis tóxica—, estas adicciones también generan problemas legales a quienes consumen sustancias prohibidas. E intervienen en el desarrollo de otras enfermedades o patologías, como el VIH, algunos tumores malignos, hepatitis y enfermedades cardiacas o pulmonares.

En los años ochenta y noventa del siglo pasado, muchos jóvenes coquetearon con las drogas. Y el precio que pagaron fue muy alto. Acabaron en la miseria, cumpliendo condena, se contagiaron de enfermedades entonces mortales y un número considerable de ellos fallecieron.

Pero las adicciones no solo son de sustancias tóxicas. Hay adictos al juego, sea on line, en casas de apuestas, en casinos, y, entre otros, en las máquinas tragaperras de bares o salones de juego. La ludopatía es una de las adicciones que más problemas ocasionan en el ámbito familiar, especialmente por los perjuicios económicos que producen.

Fiodor Dostoyevski describió en su novela, El jugador, cómo era el alma del jugador empedernido al que acaban embargando sus bienes, pero sobre todo muestra cómo fía su suerte a la caprichosa fortuna. La obra es autobiográfica. Y el escritor ruso —también jugador— acabó arruinado como el protagonista de su novela.

Pero hoy, casi cualquier actividad o entretenimiento, tienen su manifestación adictiva. Se es adicto al trabajo, al sexo y, entre otras muchas cosas, a una pareja tóxica. Pero esa es otra cuestión.

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2 COMENTARIOS

  1. Incluso se es adicto a mentir de manera compulsiva en política, adicto a crear realidades paralelas, adicto generar relatos, adicto a generar odio al diferente y todo ello siempre ligado a la misma ideología ultra.

    Ayer escuchar a Ayuso hablando del aborto de menores de edad en una rueda de prensa para justificar becas a familias ricas de Madrid fue un claro ejemplo de adicción a todo esto.

  2. Bueno, España es el cuarto país del mundo con mayor número de adictos habituales, con Palma de Mallorca como el lugar en que más toneladas de cocaína se han incautado……..

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