25 llamadas

Manuel Valero.- Siempre llamo yo. Hace tiempo en El País leí un articulo de David Trueba que venía a decir lo mismo. De modo que hice el mismo experimento. Casi nadie me llama, salvo aquellos a quienes amo, pero con el tiempo me he dado cuenta de que soy yo el primero que marca. Incluso el número de quienes esperas una llamada de vez en cuando y nunca llega. Soy un sentimental.

Alfonso  Castro me respondió con una video llamada. Venia del médico. Qué guapo estaba con su sombrero. Y Miguel Lillo, hizo  otro tanto. Le dije de qué se trababa. Con dos cojones, me dijo, Aquí estoy, dijo Laura Espinar cuando  cogió el teléfono. Hablamos. Ella escribía algo. Le conté. Colgamos. Adolfo Muñiz me lo cogió a la primera. Y  hablamos. Y también el asesor de la ministra paisana, José Antonio Molina. No hablamos de nada, ni de elecciones ni nada parecido. Sí me comentó algo sobre un artículo que escribí sobre la contienda Isabel Rodríguez versus Carmen Fúnez. Uno siempre vota por amor.

Y claro hubo quien no atendió la llamada. Ojo, no lo digo con despecho. Cuando uno llama no sabe si el destinatario está comiendo, reunido, caminando por el campo sin móvil, trabajando… o follando que también está en las posibilidades.

Volviendo al artículo de Trueba que no he releído pero recuerdo por su sabia teoría de las llamadas telefónicas, decía algo irrefutable: siempre  llamaba él. Y por qué, se preguntaba. No era un defecto de debilidad, sino una virtud de musculosa humanidad por saber de aquellos con los que un día, remoto o cercano, compartió momentos vitales inolvidables. Joder, era un buen tipo, impregnado de lo vivido y de aquellos que anduvieron a su lado. Como  el que esto escribe. De debilidad nada, con dos cojones… de documentación vital para escribir luego con un poco de honestidad. 

Soy de los que siempre llaman primero, ya lo he dicho. Y me siento bien por ello. David Trueba se lo preguntaba a sí mismo como yo ahora. Cuando llamaba era por puro afecto, se interesaba por el viejo amigo inolvidable, por la novia que pudo ser y no fue, hoy  feliz con su pareja y sus hijos … Él quería llamarlos y simplemente lo hacía. No les pedía nada a cambio, un curro para el hijo si era una persona influyente o importante, una mano para un problema. Simplemente un como te va la vida,  cómo estás … Una prueba de que ambos, llamante y receptor estaban vivos por encima de los años. Impagable. Quien llama primero, llama dos veces, dijo Woody Alen.     

Ayer hice el experimento sin prejuzgar, pues el receptor/a de la llamada puede estar en circunstancias fuera de tu control. Pero sí me extrañó el silencio  de Julio Llamazares, después de haber tenido una  fluida conversación con él a raíz  de su último libro y mi articulo con motivo del 80 aniversario de Lanza. Fue el que más me sorprendió por no ajustarse a la normal correspondencia de las cosas. Uno escribió un artículo sobre Vagalume, él no acudió a mi llamada. Y uno volvería a escribir el mismo artículo. Quizá mejor.

El actual alcalde Miguel Angel Ruiz, tampoco descolgó. Me hago cargo.  

Pero hubo quien sí lo hizo. Mis amigos de toda la vida, Eduardo, Julián, Enrique, Jos… y muchas más que no cito.

Hubo quien pi, pi, piiiiii . Y así hasta 25 llamadas de arriba abajo, de gente mediática, supuestamente influyente y del barrio. Están en mi agenda. Hubo quien llamó luego de identificarme. Y hubo a quien no llamé por razones personales. Para qué.

Me quedo, como Trueba,  con los que siempre llaman primero. Porque cuando lo hacen saben a quién llaman. Son auténticos y desinteresados.

Los que luego de un tiempo de rosas nunca te telefonean para saber si estás vivo, si tienes la próstata como un melocotón, si tu hijo es un puto enchufado  o un luchador altivo… no te disuelven en su feliz olvido. Se olvidan ellos solos. Al final como hoja de otoño se caen de natural de tu agenda. Sin rencor. El peor olvido es el que no duele.  Y uno olvida sin dolor.

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7 COMENTARIOS

  1. Pues a mi siempre me llaman, y estoy comiendo, en la siesta, trabajando, y sale esa vocecilla diciendome que voy a pagar menos en la luz, el telefono…. Como fastidia sobre todo si klaman al telefono de la empresa, donde el corazon se pone a 100 porque piensas que ha pasado algo y te vas a comer un marrón. ¿Y como saben mi nombre si el telefono es de la empresa?
    Por cierto espero que la llamada sea al personal y fuera del horario de trabajo, porque estan teabajando y no están para recibir llamadas

  2. A pesar de todo es un interesante artículo, «el asesor» de La Sonrisa del Régimen no hablasteis de nada, xq de nada tiene que hablar. «asesor de qué».
    Adolfo raudo y veloz te lo cogió, él no deja pasar una oportunidad, nunca se sabe dónde puede saltar la liebre.
    ¿ Por qué no llamasteis a Cáritas, ❌, a servicios sociales ( que nuuuuunca lo cojen, no sería solo a tí)?.
    Ya, ya sé que el sentido de tu artículo es otro, pero que curioso que siempre llamas al PSOE, menos al actual alcalde para ponerlo a caer de un burro xq no te lo cogió a ti, tú excelentísimo Sr.
    Vamos a dejar pasar 4 años y después decimos. ¿ Vale?

    • . Me parece de mal gusto que piense que llamé al alcalde para criticarlo. No entendio nada del artículo. Como pienso que cuando no nos cogen la llamada es por más de una circunstancia razonable y en el caso del alcalde mas. Por supuesto que me llaman y llamo a la gente que tengo en mi agenda que no son muchas por cierto.

  3. Partiendo del supuesto que una llamada se realizara para solventar/aclarar algún asunto puntual, prefiero que no me cojan la llamada a que me la cojan, me hagan la pelota y luego no me hagan ni puñetero caso.
    Viene esto a colación de una corta conversación que mantuve con el ex alcalde Adolfo Muñiz, antes de las elecciones, en un acto de campaña en el Paseo. Aclaro que no soy afiliado al PSOE, pero pasaba por allí en ese momento y, como nos conocemos, me acerqué a él. Anotó en su móvil mi asunto y me dijo que lo pondría en conocimiento de la persona competente en la materia, a la que, según él, daría el encargo de llamarme para aclarar este tema, que era importante para mí.
    En resumidas cuentas, y haciendo un símil con este artículo de opinión, contestó a mi llamada.
    Desde entonces han pasado casi dos meses y continuo esperando la llamada de esa persona. Siguiendo con el símil, me escuchó, comprometiéndose a realizar una gestión (descolgó el teléfono y me dio expectativas), que luego incumplió. Por supuesto perdió mi voto en las pasadas elecciones.
    Por eso creo que hubiera sido mejor que me hubiera dicho de primeras que no era asunto suyo o que no podía hacer nada («que no te cojan el teléfono»).
    Un político debe tener, ante todo, palabra.

    • Pues prefiero un alcalde que se interese por mis problemas como el que había que este que hay ahora que ni te coge el teléfono.

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