Modos y maneras

Fermín Gassol Peco.– A los Partidos y a los políticos siempre les pasan factura tres enemigos que a largo plazo suelen resultar“mortales”:creerse los mejores, pensar que son insustituibles e intentar hacer de la política una profesión… de por vida.
fermingassol
La situación del mapa político según los múltiples sondeos, ya veremos en las urnas, nos dice que el bipartidismo, PP- PSOE parece haber llegado a su fin, al menos de momento. Los casos de corrupción que han manchado de manera profunda la credibilidad de ambos, la alteración de las promesas electorales y falta de discurso uniforme, unidos a la grave crisis económica que atravesamos desde hace unos años… después de haber “catado” un excelente estado de bienestar, eso sí, muy mal gestionado por casi todos…ha hecho que muchos ciudadanos, poco viscerales políticamente hablando o sin nada que “agradecer”…busquen otras alternativas…aún sin saber muy bien en qué consisten.

Por las ampliasgrietas que el paso del tiempo ha provocado en el bipartidismo tradicional…han aparecido o crecido otras formaciones…lideradas por caras nuevas y jóvenes lo cual es de agradecer,aunque eso sí, con maneras y mensajes muy distintos. Unos con talantes y formas que destilan más inquina que otra cosa; que cuestionan además valores Constitucionales y que se presentan como los únicos salvadores de la situación…lo cual es algo antinatural en una democracia que con sus enormes errores, (en muchos de los cuales la justicia no ha sido ni es ajena, con decisiones y retardos incomprensibles para el gran público) tiene a la iniciativa y libertad individual como un valor sagrado.Y otros que, al contrario, mantienen un discurso con maneras más serenas y ven como,a medida que se acercan las elecciones,la intención de voto les va siendo cada día más favorable por parte del electorado.

De las alternativas que presentan estos partidos que son nuevos o estaban ya fundados a la espera del momento propicio para eclosionar,algunas se antojan novedosas no por el contenido, más antiguo que la tos, sino por la virulencia en la forma de pregonarlo; otras lo están haciendo como digo, de una manera más pacífica y menos hiriente.No obstante, creo que en unos u otros casos los fondos de sus mensajes no aportan nada nuevo…porque también en política está ya todo inventado…pero constituyen posibilidades electorales para el ciudadano que al votarlas, bien escenifican una patada en el trasero a los de siempre, manifiestan el descontento con la manera de gestionar el sistema democrático o buscan otros aires novedosos…aunque resulten más o menos desconocidos.

Sin embargo, el mayor problema que presenten estas formaciones radica en que son demasiado personalistas. Para gobernar en democracia un país moderno con la enorme complejidad que eso conlleva, se requieren muchas personas preparadas. Porque una cosa es ir de tertulia en tertulia hablando y prometiendo el cielo y otra muy distinta realizar todo ello…en la monotonía y cotidianidad de las labores administrativas.

Si a eso añadimos que estos partidos suelen ser utilizados para lo dicho más arriba, pero nunca como verdadera alternativa de gobierno, bien porque no constituyen una oferta verdaderamente novedosa, bien porque no tienen un suficiente número de votantes incondicionales enganchados a ella…sus días suelen flor de dos o tres elecciones. No conseguir una altura suficiente hace imposible mantenerse en el espacio político. Acertar con el pulso de lo que la ciudadanía demanda, establecer ese nivel de vuelo ya adquirido y sostenerlo en el tiempo, son tres condiciones que marcan el ser o no ser de cualquier iniciativa, política o de otro tipo en una sociedad diferenciada en la que existe un alto grado de especialización.

Pero bienvenidos sean al espectro político. Nada es para siempre y en política mucho menos, o así debiera. Que aquí lo que hacen falta son profetas y no meros acólitos de las situaciones habidas. En los avances históricos y sociales, siempre hubo un líder, un “pensador de la colina”, alguien con perspectiva de futuro que sacó del laberinto a una ciudadanía triste, deprimida y lo más grave, desorientada.
De eso precisamente adolece la sociedad actual, de verdaderos líderes que ilusionen a los ciudadanos con ofertas humanistas de futuro. Aunque a fuer de ser sinceros…este extremo se me antoja muy difícil, viendo la falta de interés que mostramos, sálvese quien quiera, por todo lo que no sea el dios dinero.

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