Despedida y cierre

Despedida y cierreUna reflexión al declinar el día. Los periódicos de ladrillo son demasiado pesados para la limpieza ética. Son un trasunto de advenedizos que al calor y el color del mantel del poder crean grupos mediáticos con el único fin de cerrar el círculo bajo  esa locuaz correspondencia biunívoca que cambia favores por halago impreso. Crean puestos de trabajo. Estaría bueno que no los crearan. ¿Qué serían si no estos convidados de piedra que montan teles, periódicos y radios sin la más mínima vocación comunicadora? No son editores de verdad, empresarios de la comunicación genuinos y auténticos. La prensa lava a mano y a máquina. Son amigos (falsos) del poder.
Y ahora, calle y peregrinaje de compañeros a quienes les toque en mala suerte el dedo de la odiosa ruleta patronal. Quizá aproveche el promotor el remolino ERE para despedir a las ovejas negras entre los corderos tiernos.  iPoco a poco va apareciendo como en el papel mágico el verdadero perfil de estos intrusos. Quisieron ser como Prisa, pero Prisa, pese a todo, es un grupo editorial. Del ladrillo a las teles hay menos de un hertzio de favor y de la tele a la calle lo que mide un sedal. Nadie se movió. No iban a por él y cuando fueron a por él y pidió socorro, ya era demasiado tarde. Levanto mi copa por los editores de profesión y vocación que hacen periódicos livianos como la verdad.

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