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En defensa del político corrupto

- 20 enero, 2013 – 23:1022 Comentarios
Los políticos están descontrolados y su conducta es intemperante. Entran alborotadamente y sin respeto en las instituciones trastornando el orden impuesto por las leyes democráticas. Su estupidez es increíble hasta el punto de cometer gamberradas que deberían ser castigadas por la ley, si la costumbre no los protegiera. Su degeneración ha llegado a tal punto que creen que es lícito lo que nunca permitiría la ley. Piensan que pueden hacer estas cosas impunemente... Así podría empezar una de tantas invectivas contra los políticos; esta vez me he inspirado en un fragmento de las Confesiones que Agustín de Tagaste dedicó a los estudiantes. Estamos tan acostumbrados a despotricar contra la clase política que criticarles ya no alborota los espíritus porque los discursos político-fóbicos son previsibles, tópicos, repetitivos, fractales, infinitos, inanes; los escriben ilusos opinadores desde hace 2500 años y nos hemos acostumbrado a ellos como a las imágenes de muerte mientras comemos delante del televisor. Nada nuevo bajo el sol. Los artículistas explican como mera experiencia estética -y no ética- que los políticos apestan. Sin embargo lo que apesta realmente es la naturaleza humana, cuyo paroxismo se alcanza en la España envilecida donde habitualmente se piensa mal del prójimo: los limpiadores ensucian, los profesores son vagos, los médicos reciben sobornos de las farmacéuticas, los deportistas profesionales se drogan, los taxistas engañan, los jueces prevarican, los periodistas desinforman, los policías torturan, los sindicalistas son cómplices del poder, los estudiantes no estudian, los empresarios defraudan a Hacienda; los poetas no captan el espíritu del pueblo. Los políticos roban. Nuestra naturaleza esquizofrénica, de doble moral, se cierne sobre el que despotrica airadamente contra el político y, a la vez, trata con desprecio a sus compañeros de trabajo; o intenta diariamente escaquearse de la oficina; o paga en negro al fontanero; o se muestra servil ante su jefe; o contrata un seguro médico privado siendo enfermero de la pública; o lleva a sus hijos a un colegio de pago siendo profesor funcionario; o mezcla en la misma bolsa de basura restos orgánicos, plásticos y vidrios; o consume refrescos que financian guerras; o ahorra en bancos que invierten en armamento; o juega en la Bolsa; o bebe agua embotellada; o cree en los horóscopos, en los talismanes y en el mal de ojo; o juega a la lotería; o compra calzado made in China cosido por niños explotados de sol a sol; o ve Sálvame en Telecirco; o escucha los Cuarenta Criminales infectándose de gusanos auditivos que le impiden pensar; o se desgrava como gastos de desplazamiento la gasolina del viaje familiar a Benidorm, y el hotel, y la mariscada; o desprecia el software libre; o es un esquirol que trabaja con más ganas que nunca el día de huelga; o no compra en las tiendas del barrio sino en empresas extranjeras que se llevan las divisas lejos, muy lejos; o no cede su asiento a una anciana; o no ha leído a Malthus y piensa que se salvaría la humanidad si los cien más ricos del mundo repartieran su riqueza; o no ha leído a Marx y piensa que los ricos lo son gracias a su esfuerzo; o hace daño a sabiendas; o hace daño sin saberlo; o fuma, o come basura, o hace deporte de riesgo y exige que el Estado le cure por sus temeridades; o cree de verdad que todos somos iguales; o se muestra pusilánime ante la injusticia; o compró una casa pensando en venderla a los tres meses; o no lee; o es de derechas, de izquierdas o extremista, y no lo duda; o acepta premios del Estado; o llama enseñar a obligar a los estudiantes a memorizar datos absurdos; o le es indiferente lo que ahora sucede en Malí; o no compara los motivos de la intervención en Malí con los de Siria; o es un policía que aporrea a los manifestantes ante la sede de los corruptos porque teme perder su empleo; o es un liberado sindical incómodo en su sindicato pero sumiso porque le aterra tener que volver a su puesto de trabajo; o un infeliz que es feliz pero no lo sabe; o gentes como yo, que con artículos como este nos creemos toreros de la virtud cuando más bien somos toros castrados. Acepto a los políticos corruptos porque la única alternativa realista contra ellos me desagrada aún más: el Estado fascista (recuerden que el Partido Fascista italiano pretendía alcanzar objetivos nobles mediante la superación de la corrupción y de las codiciosas luchas de trabajadores y sindicatos contra capitalistas y liberales). Pero lo que no acepto de ningún modo por provocarme unas dolorosas arcadas es a los tontos que votan a políticos inmorales, esos ciudadanos necios que deberían ser puestos a buen recaudo por suponer un grave peligro social. Esos que porfían en refrendar en las urnas a los que se enriquecieron fraudulentamente con el aeropuerto de Ciudad Real, a los que incrementaron su patrimonio robando en la Caja de Castilla-La Mancha o a los que desde sus concejalías y diputaciones dieron rienda suelta a todo tipo de tráfico de influencias. Los políticos corruptos no son culpables de destruir la sociedad porque no pueden luchar contra su propia naturaleza, los responsables de la desgracia que nos asola son los villanos que les votan, como bien nos enseñó la fábula de la rana y el escorpión. http://www.rafaelrobles.com @RafaelRob
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22 Comentarios »

  • misántropo dice:

    Sí, es un lugar común, un tópico despotricar contra los políticos.
    Pero yo caigo de lleno en el tópico, en las frases manidas y me reafirmo: los políticos que manejan pelas, no los pobres de los pueblos, están inmersos en la corrupción o en la corruptela, que es peor porque esa nunca se descubre. Y los ciudadanos que la consienten son cómplices. Y los profesionales de la medicina y de otras áreas también perpetran las corruptelas de la profesión. Y me cago en las sociedades corruptas. Porque hay gente que lo pasa mal, mal de verdad sin merecerlo.

  • JOSE RIVERO SERRANO dice:

    Los toros castrado son ya bueyes perdidos en el laberinto de un país sin solución.

  • manuel dice:

    Excepcional artículo,colega Rafael. Y salvo algún que otro matiz es una tesis,además que comparto. Pero tranquilícate los fascimos que vienen, si es que vienen,queojalá y no vengan, serán menos pedestres que los camisas negras de Mussolini y mucho más neos, futuribles y cienciaficcionables. Y por el otro extremo la Gran Asamblea Democrática Virtual. Pero eso, nada comparable con la condiciòn humana.

  • Memento mori dice:

    Es un artículo con el que es imposible estar en desacuerdo. Sincero y hermoso. Pero hay algo de ingenuidad en presuponer que a los políticos las críticas no les afectan. Digamos más bien que las críticas con descalificaciones genéricas se las pasan por el arco de triunfo,no sienten que vaya con ellos. Otra cosa es cuando se les nombra o sugiere su nombre. No hace demasiado tiempo, un digital de esta comunidad publicó un soneto satírico en el que se parodiaba al alcalde de la ciudad industrial, y a las dos horas de publicarse se retiró.
    Pensar que no les afectan las críticas es ignorar la vanidad que atesoran los políticos. Son petulantes y egocéntricos y se creen imprescindibles. Cuando alguien los zarandea verbalmente se ofenden en lo más hondo.

    • Rafael dice:

      Sí Memento, mi ingenuidad es la del cobarde. Dar nombres implica molestias y amenazas al bolsillo y uno prefiere la tranquilidad, no tengo vocación de héroe. Solo los desesperados que no tienen nada que perder pueden entrar en el juego de la heroicidad. Un saludo

  • carlota dice:

    Toreros de la virtud, qué bueno. Y desmemoriados. O listos que saben que la sociedad es olvidadiza. No se entiende, si fuera de otro modo, que haya periodistas que moralicen sobre mamandurrias y sinecuras, cuando no han hecho otra cosa en su vida que practicar la ley del mínimo esfuerzo. Cuando nunca les hemos visto con un mono de obrero ni delantal de tabernero. Cuando han llegado a los cincuenta sin saber lo que es mancharse las manos, no en el sentido que exponía Sartre, sino en ese que para ellos debe ser sinónimo de explotación. La doble moral y la desmemoria de los otros permite que muchos suelten moralina por su boca sin saber que algunos si tenemos memoria, que es pariente de la verdad. Y la verdad es que hay periodistas que no deberían moralizar, sino ponerse el mono de trabajo forzado para expiar sus culpas. Y dejarse de literatura de todo a cien.

  • carlota dice:

    Magnífico artículo, que se estropea un gramo cuando nos quiere vender el invento del partido robótico. Me recuerda que una gran novela de Jaume Cabré, Yo confieso, también pierde quilates cuando el autor salpica algunas páginas con estupidez catalanista. Nos dice que los judíos con los nazis fueron tan esclavos en su tierra como los catalanes. Comparar el culo con las témporas es como para vomitar, vaya.

  • José Luis dice:

    ¿Naturaleza humana apesta? No, predispone, y en muchos sentidos.
    ¿Corrupción o fascismo? Falso dilema.
    La pseudodemocracia se cura con democracia.
    Post de bajo nivel filosófico y politico.
    Algo raro en este blog.

    • Rafael dice:

      Hola José Luis: Algunas causas del fascismo son «la inconsistencia de las relaciones capitalistas y la necesidad de consolidarlas por medios dictatoriales; la amenaza o el fracaso de la revolución proletaria; la existencia de un gran numero de elementos sociales “déclassés”; el descontento y la desilusión de la pequeña burguesía» (tomado rápidamente de http://www.fundanin.org/nin13.htm )

      Estas razones son compatibles con lo que la mayor parte de la población piensa en estos momentos.

      A pesar de todo, esto no es una pseudodemocracia, precisamente por ser una democracia de verdad ocurren los problemas que ocurren, como bien explicó Platón: cualquier «mindundi» puede alcanzar el poder si así lo desea el pueblo, un pueblo manipulable, poco formado y ávido de demagogia. A pesar de todo prefiero la democracia, donde estos mindundis no son eternos. Un saludo.

  • carlota dice:

    Loic, Robles es un provocador y un poco iluso cuando nos quiere meter el trágala del partido X cual si fuera una panacea. No creo, sin embargo, que abogue por el sufragio censitario. De lo que afirma sobre los electores solo se desprende lo que todos alguna vez pensamos y no tenemos el coraje de manifestar en público: que las sociedades mediterráneas son proclives a la corrupción y a las corruptelas. Y tiene la virtud de inmolarse, algo que deberíamos hacer todos alguna vez, los mindundis y los poderosos.

  • uno de los nuestros dice:

    El político corrupto promueve una degradación de la dignidad de las personas. Su actuación se justifica con criterios utilitaristas supeditados a la economía como campo de actuación para desarrollar la autonomía personal (lo que estaría bien si ellos no tuvieran todo el control) pero olvidándose de asegurar la dignidad de los más vulnerables (ellos los consideran débiles). El político corrupto no es sólo el que se aprovecha para sí o los de su círculo próximo, o roba descaradamente (esos son sencillamente unos delincuentes), el político corrupto es el que ha olvidado que pertenece a una sociedad que le ha otorgado (sí, también a él) derechos políticos y sociales para que los conserve y engrandezca, para alcanzar lo que a estos corrompidos les produce risa, una sociedad (Estado) del bienestar. Este político corrupto atiende a los dogmas del partido y por eso ha perdido (si alguna vez lo tuvo) el carácter vocacional por el que se entra en política: Esa vocación sólo puede entenderse desde la generosidad hacia el ser humano y debe ser insobornable. El político que no lo entienda así, para mí, se ha corrompido.

  • Rafael dice:

    Quizá se aclare mi alusión al Partido Fascista con estas palabras tomadas de la web de Falange:

    http://www.falange.es/index.php?option=com_content&view=article&id=860&Itemid=296

    «No creemos que el actual sistema político sea verdaderamente democrático, ni que la democracia pueda ser posible en el antidemocrático sistema capitalista, ni que sea negativo buscar modelos alternativos.

    El sistema de democracia liberal de partidos (la partitocracia), es la plasmación política de lo que en economía representa el capitalismo. Es capitalismo político, y cuestiona verdades y principios incuestionables.

    Defendemos un sistema basado, no en la falsa representación, sino en la participación directa de las personas en las esferas sociales en que se mueven directamente. La sindicalización de la economía será el necesario complemento de la participación política.

    Los políticos “profesionales” son un cáncer para la sociedad y, además, son absolutamente innecesarios.

    República presidencialista. La monarquía es un institución propia de la Edad Media, no de una sociedad moderna. ¿Cómo se puede heredar la Jefatura del Estado como si fuera una propiedad?

    Para que la participación popular en la política sea eficaz, no puede ser ejercitada a través de los corruptos y vendidos partidos políticos, sino de las unidades naturales de convivencia (municipios, barrios, sindicatos, asociaciones de vecinos y de padres, organizaciones de tipo social, instituciones educativas, religiosas, y un largo etcétera). Sólo ellas representan legítimamente a la sociedad.»

  • Carlos dice:

    Muy buenos todos los comentarios leídos. Lúcidos e ilustrados.
    Estamos viviendo un periodo de cambios duros pero en nada ajenos al despertar de un nuevo modelo. Hay un fascismo en ciernes pero de su oposición y lucha no estamos libres de q pudiera convertirse en un totalitarismo de nuevo cuño porque la condición humana se muestra tal y como plantea Rafael y frente a la corrupción A vendrá la B. El maximalismo es un perfeccionismo inexistente y diría q destructor. Las revoluciones han dado paso, por lo general, a nuevas y cada vez mas destructivas formas de terror. Hoy ya se vuelve a plantear la lucha de clases como forma de lucha, para derrocar al poder establecido aún corrupto, pero eso no es parecido a lo q Ortega o Marañón se alarmaban como contrario a lo q creían era una verdadera y justa república? Hay q seguir esperando creo a q la Justicia actúe de una vez por todas..

  • Juan T dice:

    Muy buen artículo. Yo también estoy dispuesto a tolerar la posibilidad de corruptos, para evitar males mayores.
    Pero no tolero esos que dicen que «cada palo aguante su vela»…
    Todo partido político que tenga un solo corrupto en sus filas es responsable subsidiario y por lo tanto CORRUPTO COMO PARTIDO O GRUPO POLÍTICO EN SU CONJUNTO.
    Esto se cae por su propio peso en tanto no se cambie la Ley Electoral que impide a los ciudadanos elegir LIBREMENTE entre individuos, obligando a votar LISTAS CERRADAS.
    Si todos van a una en las elecciones, que todos sean responsables de la corrupción de sus grupos políticos.
    Hoy por hoy, y como están las cosas, no hay en este país partido político libre de ser corrupto en su conjunto.
    Y si no lo quieren así que empiecen por cambiar la Ley Electoral.

    JuanT

    • Mamen dice:

      La ley electoral ha de cambiarse en muchos sentidos, no sólo en lo relativo a listas abiertas, también en la desigualdad que supone que el voto del que vota a un partido que no sea uno de los dos grandes, valga menos. De todos modos hay que ser realistas cuando hablamos de listas abiertas. La gente que hemos sido presidentes y vocales en elecciones hemos comprobado que las listas abiertas, como en elecciones al Senado, son un caos porque los electores en su mayoría desconocen su funcionamiento, y no sólo la gente sin estudios que conste.

      • Juan T dice:

        Efectivamente la Ley Electoral ha de cambiar mucho, en los aspectos que mencionas también. Pero el hecho de que las listas abiertas sean más complicadas de manejar no veo razón suficiente para mantenerlas así.
        Saludos!

        • Mamen dice:

          OK. Pero habría que educar a una sociedad con poca preparación. Yo he visto a profesoras de educación primaria reclamar a los miembros de mesa electoral porque, al entrar en la cabina, «sólo había candidaturas de un partido». Obviamente,se trataba de las famosas sábanas sepia del Senado donde se encuentran reflejados todos los candidatos de todos los partidos.

          En cualquier caso, la necesidad de listas abiertas se hace más patente en las elecciones locales, porque conocemos la catadura de los candidatos, vecinos en muchos casos. En las elecciones generales,sin embargo, desconocemos a la mayoría de los candidatos.

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