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El resplandor

- 30 junio, 2013 – 13:5210 Comentarios
silencio_muy_buenaSuena el Dies Irae de la Sinfonía Fantástica de Berlioz (adaptación de Wendy Carlos). Un coche se adentra en la inmensidad de unas montañas que zigzaguean, como también lo hace la vida. Mientras el coche avanza hacia, parece, el fin del mundo, unos sonidos que asemejan chillidos se unen a la sobrecogedora música. El marco es inmenso, y los protagonistas diminutos. Montañas imponentes y escarpadas zarandean el coche que se aleja de la civilización. Un hotel majestuoso y un poco siniestro les espera. Sí, estamos frente al hotel Overlook y la película se llama El resplandor. José Manuel CampilloEs una película de terror, pero no al uso. No respeta los cánones de las que sobre el género se realizaban en la época. Es Kubrick, él no hacía las cosas como los demás. Quiso probar con uno al que aún no se había acercado, y como le ocurrió con otros, fue más allá. Cogió el género y le dio una vuelta de tuerca con ese estilo que podríamos llamar kubrickiano. el_resplandor01  Sin apenas trucos efectistas (quizá uno o dos), la cinta es cruelmente perturbadora. Creo que no hay otra en la historia del cine que sea tan generadora de pesadillas… de las indelebles, de las que siempre están ahí. El desasosiego mece nuestro ánimo durante toda la película, y muchos años después. ¡Demasiados! Sirva como dato que nunca me alojo en la habitación 237 en los hoteles, y las gemelas vestidas de azul con su camiseta y su canesú me provocan auténtico pavor. Y en los pasillos que son excesivamente largos, esos que no se acaban nunca, como las entrevistas de Hermida, siempre mando a algún buen amigo de avanzadilla. No quiero ser el primero que se encuentre al ínclito Jack. En la superficie es una historia de miedo, pero en su interior es mucho más que eso. Es la narración de la endeblez psíquica del ser humano. Una mostración clara de nuestra debilidad mental, de cómo somos sujetos expuestos a las circunstancias, y de cómo estas pueden derribar todas nuestras seguridades o falsas creencias. Ya decía Ortega y Gasset, hace unas décadas, «yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo». Y más recientemente, Phil Zimbardo nos ha mostrado en El efecto Lucifer, cómo las circunstancias pueden modificar, e incluso anular, nuestro más inveterado e insobornable yo.MCDSHIN WB007 Jack Nicholson (Jack Torrance) realiza una interpretación extraordinaria. No se entiende esta película sin él, como tampoco entenderíamos Alguien voló sobre el nido del cuco sin este histriónico y peculiar actor. Se ha criticado mucho el papel de Shelley Duval (Wendy). No estoy tan convencido de que deba ser así. Su particular gestualidad es la adecuada para que sea creíble la exasperación de Jack en algunas escenas. Y es que Wendy, a veces, se pone muy pesada. El laberinto, que desempeña un papel fundamental en la película, sirve de perfecta metáfora para definir la complejidad de la mente humana. Ni Kubrick, ni por supuesto Stephen King (el autor de la novela The Shining), que quería darle vida a ese laberinto generando sus propios monstruos, lo vieron así; pero el laberinto de la película es como el cerebro de Jack Torrance: complejo y lleno de vericuetos, y si se escoge mal el camino, es posible que ya no haya retorno.el_resplandor02 Posdata: La película tiene una virtud y un defecto que llaman poderosamente la atención: la virtud es que es inolvidable. Una vez vista ya siempre irá con nosotros en el recuerdo; y el defecto es que es inolvidable. Dato: Thomas Allen Nelson, en Kubrick Inside a Film Artist´s Maze, (Indiana University Press, Bloomington, 1982) propone el siguiente juego de ecuaciones: «Danny lleva un jersey con el número 42 mientras, junto con su madre, mira brevemente el film de Robert Mulligan Verano del 42. Cuarenta y dos es el doble de 21 (1921, 21 cuadros en la pared del pasillo dorado). El número 12 corresponde a la imagen especular del 21; el número de radio para llamar al Overlook es KDK 12 y los dos subtítulos correspondientes a la tercera parte (“8 am” y “4 pm”) suman 12, lo cual significa que el film simultáneamente dobla e invierte la numeración de 2001 Una odisea del Espacio, si se omiten los ceros. En 2001 sabemos que el cumpleaños de HAL (el día que fue operativo en Urbana, Illinois) fue el 12 de enero de 1992, que no solo invierte el título numérico del film (12) sino que si se añaden juntos, los números de este año (1+9+9+2) suman 21. Kubrick cambió el número de la habitación 217, tal como aparecía en la novela, por el 237 que aparece en el film (un informe publicado explica que fue por motivos “legales”). Los números que componen el 237, si se suman entre ellos equivalen a 12. Numéricamente hablando, The Shining es la inversa de 2001». Y ahora añado yo: «Cuando Danny despierta a su madre con la repetición incesante de la palabra “redrum” (murder), la pronuncia en 43 ocasiones. Si multiplican el 4 por el 3, el resultado es 12». Silencio, ¡se rueda! José Manuel Campillo www.vienafindesiglo.blogspot.com
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10 Comentarios »

  • manuel v. dice:

    ¿Porque demonios me están entrando unas ganas terribles de volver a verla?

    • José Manuel Campillo dice:

      Solo porque sé que eres un hombre valiente, te recomiendo verla de nuevo. Ahora bien, cuidado con la noche. La inquietud te visitará y te mantendrá en zozobrante alerta.
      Posdata: Las ojeras de mañana delatarán si al final la has visto, o no.
      Un saludo.

  • Luis Mario dice:

    El Resplandor, película que marca se quiera o no y si a uno le gusta el cine de terror psicológico, se queda maravillado ante esta ópera prima del cine.
    Magnífica y completa crítica de la película, Jose Manuel.
    Resulta que conocí al primer crítico de cine en mi niñez, a mi padre ya fallecido que hacía cr´ticas para la entonces EAJ65. Ya de mayorcito comocí a mi amigo Paco Badía con el que tuve la suerte de compartir durante un tiempo el Cine Club JUMAN. Jace unos meses conozco a su «seguidor» Jose Luis Vazquez y aucnao ya pensaba que se acababa la leyenda, ahora te descubro a ti Jose Manuel y me alegro.

    Según leia tu artículo me metía en la «peli» y como dice Manuel V. «entran ganas de volver a visionarla…», pues eso, y segú leía, temía llegar al final y no leer alguna alusión a los «misterios» de la pelicula y ¡vaya! no me has defraudado porque acabas con los famosos «datos» sobre la simbologia y numerología de la película.

    ¡Muy bien, compañero!

    • José Manuel Campillo dice:

      Estimado Luis Mario:
      Gracias por tus amables palabras.
      Esta película la vi ya hace 20 años y su recuerdo ha amenazado con romper la tranquilidad de muchas noches.
      Ahora bien, después la he visto 7 u 8 veces para el libro que he escrito sobre Kubrick y ya no me produce tanta inquietud.
      En cualquier caso, creo que en su momento fue la mejor que se hizo sobre el género de «terror psicológico».
      Un abrazo.

  • JOSE RIVERO SERRANO dice:

    Hay quien duda de la eficacia de los doblajes de Kubrick. Que contaba con equipos por nacionalidades varias. El caso español lo cubría Vicente Molian Foix y a veces, Carlos Saura como ¡Director de doblaje¡ Esa es la meticulosidad de S.K.
    Capaz de producir un tropel de películas magistrales, rompiendo los moldes establecidos del S.F. (‘2001’); del ‘Trhiller’ (‘Atraco perfecto’); del bélico (‘Paths of glory’) o del cine histórico (‘Barry Lindon’). Baste recorrer su filmografía para entender el reto. Por eso el aprecio que le tenía Orso Welles, que lo citaba como el único director vivo que le interesaba.

  • Ángel Romera dice:

    Es una película más compleja de lo que parece. Fui un lector compulsivo de terror decimonónico y vigesímico antes de que acabara harto de todo, y puedo «coger» algunas alusiones flotantes, aunque seguro que no todas. Algunas derivan de la novela que la inspira, Insólito esplendor, de Stephen King, a la que cambiaron de nombre por El resplandor después de la película y que leí cuando ese estupendo autor no estaba todavía de moda por aquí; la novela refleja las inquietudes familiares del autor, reflejado en Sam Torrance, hijo de una madre a la que abandonó su esposo y que era uno de los estudiantes más pobres de Estados Unidos, en poder por entonces de la cocaína y el alcohol después del exitazo de sus dos primeras novelas, Carrie y La hora del vampiro, luego retitulada El misterio de Salem’s Lot (quizá la mejor de sus novelas). Entre ellas, esas dos gemelas citan una instantánea de la angustiada fotógrafa Diane Arbus, habitual entre los freaks: »Identical twins» (1967); hay que recordar que Kubrick era un fotógrafo judío neoyorkino, como ella, que tenía cinco años más, antes que fraile. Por cierto que maravillosa esa cinta sobre su vida, »Retrato de una obsesión», que en mi memoria hace pareja con otras dos, »Fotografiando hadas» y »El violín rojo», no sé por qué, ni tengo ganas de desmenuzarlo ahora. En cuanto a las imágenes del laberinto, símbolo arcaico y primario, tienen que ver con un cuento clásico de terror decimonónico de Montague Rodhes James, «El señor Humphrey’s y su herencia», que cada vez que se lee deja sumamente incómodo y mirando por encima del hombro. El hotel embrujado es real, tiene otro nombre, y se encuentra en Colorado, en las Montañas Rocosas; allí viajó para escribir ese libro para huir de la cocaína y del alcohol que lo perseguían en Maine, así como la obsesión de no ser capaz de escribir sin alcohol, cocaína y rock a todo volumen; menos mal que lo consiguió recuperar gracias a su mujer Tabitha, tan buena escritora como él, y sus hijos, también escritores. Eso son genes. Los fantasmas del hotel han sido documentados. Wendy Carlos acompaña habitualmente a Kubrick desde la naranja mecánica, aunque lo que deseaba Kubrick entonces era una banda sonora de Pink Floyd. Pero corto, que me enrollo y esto era solo un comento. A más ver.

    • José Manuel Campillo dice:

      Yo también soy lector de King cuando nadie leía a King. Después me dio por Agatha Christie, pero esto es otra historia.
      Kubrick ha sido el mejor fotógrafo de la historia; como director ya … Después de «La naranja mecánica vienen «Barry Lindon», «El resplandor», «La chaqueta metálica» y «Eyes wide shut», si no recuerdo mal. Pero creo que Carlos solo compone la banda sonora de «La naranja» y la de «El resplandor».
      En cualquier caso, muy sugerente e ilustrativo tu comentario.
      Hasta más ver.

  • Ángel Romera dice:

    Aquí el enlace a la primitiva banda sonora de Pink Floyd para los títulos de crédito de la Naranja mecánica:

    https://www.youtube.com/watch?v=Z5ONApPYPtU

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