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Balance y cierre

- 30 diciembre, 2015 – 14:392 Comentarios
joseRivero2Todo final, incluso los finales de año, propiamente, se asemeja a un principio. Sin que los finales sean propiamente principios. Ni siquiera ni mucho menos, los viejos y afamados Principios Generales del Movimiento. ¿Hay alguien ahí? ¿Recuerdan que recuerdo? Por ello, la enorme similitud de lo que termina con lo que empieza. Del cero con el infinito. Del Alfa con el Omega Y de lo que empieza con lo concluido. Por ello abruma la voluntad de clausura, de cierre y de ponderación. También de Balance y del Balance. Lejos ya de las lejanas Operaciones comerciales de liquidación, llamadas como ‘Venta Pos-balance’. Todo balance, remite a la Balanza, instrumento de pesaje y de pesada. Un movimiento, el balanceo, que se quiere emparentar con la quietud justa de la Balanza. Instrumento que mide, pesa y reparte. Por ello la Balanza asume sobre su quietud justa, la simbología opaca de la Justicia. También la simbología zodiacal del signo de Libra. Pese a que estemos en el reinado de Capricornio, nos esforzamos en hacer Balance del año sometido ya a pasto de agendas y a fuego de memoria. Visible esa voluntad anual de cierre y clausura, con todos los resúmenes y compendios del año que se cierra. Publicitando esas series contables lo mejor, lo peor, lo más visto, lo más vendido, lo más oído, lo más odiado, lo más querido. ¿Estamos todos? Pero ¿cómo se cierran los años vencidos? Sin ser puertas o ventanas. Sin ser recintos compartimentados. Sólo actuando como compartimentos estancos, solo siendo tiempo caedizo del árbol de la vida. Se cierran los años vencidos, como se han ido cerrando tantos otros episodios de estos días que crepitan entre lo Sacro y lo Profano. Entre lo Humano y lo Divino. Por ello los viejos ritos de regalos vacíos y de mitos llenos. De Mitos vacios y de Regalos plenos de repetición. Incluso la orfandad de calendario que viene. Y la bobería de las Inocentadas que van. Que mejor inocentada en este balance, que la permanencia de la cartelería electoral, una vez vencidas las urnas. Hay quien en ese balance anual, sospecha que la permanencia de la publicidad estática, o su no retirada, tiene que ver con la inminencia de una próxima cita electoral. Con las dudas inquietas de saber si repetirán las caras y los candidatos. De aquí la paradoja de candidatos electos y elegidos, que serán pronto papel mojado. Con la primeras lluvias necesarias y los primeros filos oscurecidos. Que serán esos candidatos señalados, próximamente, pasto del olvido. José Rivero Divagario  

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