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La chatarra y sus metáforas

- 12 diciembre, 2016 – 18:002 Comentarios

José RiveroHay una coincidencia en los significados diversos de la voz chatarra. Desde las escorias de minerales de hierro, al conjunto de trozos metálicos viejos y deshechos que pudieran ser reutilizados. Aunque siempre lata el carácter de inutilidad  de los así designado como chatarra. Escorias sobrantes del proceso de fundición en el crisol y que por ello reciben nombres sonoros y oblicuos como moco, miñón, cagafierro, cuesco o herrura.
Ya he tenido oportunidad de escribir sobre los viejos patios escolares, descritos por Patrik Modiano en su novela Reducción de condena, tapizados por cagafierro; un cagafierro análogo y equivalente a nuestro escolar moco de herrero. Ambas dos voces casi alusivas al excremento y al sobrante y alusivas a lo ido del pasado. max-y-los-chatarrerosUn moco de herrero que aparecía junto a las vías ferroviarias en desuso, cuando las máquinas aún eran movidas por carbón acumulado en el ténder. Ideal esa pieza negra y porosa para componer paisajes belenistas, con paisajes ilusorios de un Belén más lunar que oriental. Igual que era utilizado el moco de herrero, tras su machaqueo, como base de pavimentos, por sus características aislantes. Incluso en algún alarde autárquico se quiso emplear esa escoria menuda y negra como base para la fabricación de tapiales e incluso de ladrillos, llamados de escorias.
Los cuarenta y dos años, que transcurren entre las películas Max y los chatarreros (Claude Sautet, 1971) y The selfish giant (Clio Barnard, 2013), dan para pensar algunas cosas más sobre la chatarra. Dan para pensar en la permanencia de un submundo de periferias quemadas y de parias excluidos de un orden social arbitrario y fulminante. Dan también, para observar el carácter marginal de la chatarra y de los chatarreros, a un paso, o de lleno ya en ello, en el mundo de la delincuencia y del delito; sg2como si los deshechos materiales produjeran contigüidad con los deshechos sociales. Por más que ahora se hayan impuesto actitudes más blandas y más limpias, derivadas del universo del reciclaje y de la recuperación, y la chatarra por ello, haya perdido su carácter canalla y suburbial. Pero en todo caso nadie salva a esos entornos desestructurados (ni ciudad, ni campo), polvorientos, hacinados de restos, mugre, óxidos, escoriales y pesares. Y cubiertos por todos los deshechos que produce la opípara sociedad tan complaciente como injusta.
En todo caso, Sautet construye un film polar, como denominan en Francia a las cintas policíacas, mientras que Barnard realiza una disección social de la marginación juvenil con un preciso bisturí en forma de cámara. Si el primero camina en la senda de autores canónicos, como  Jean Becker, Jules Dassin o Jean Pierre Melville; el segundo lo hace bajo el influjo indudable del cine social de Ken Loach. Baste ver la última pieza de éste Yo, Daniel Blake (2015) y su crítica a las incapacidades y quiebras del  fracturado Estado del bienestar británico, para comprender la estela seguida por los adolescentes de Barnard, expulsados del colegio y en parte, ya expulsados de la vida y abocados a la catástrofe segura.the-selfish-giant-bg

Y esta es una de las diferencias más notable entre ambas piezas. Los chatarreros de la banda de Max, pequeños hampones y ladronzuelos, aspiran a dar un golpe audaz, instigados por un juez oblicuo (Michel Piccoli) que quiere cogerlos con las manos en la masa, al tiempo que  pierde su cordura al enamorarse de una prostituta bellísima (Romy Schneider), para trazar una mezcla entre el drama y el polar. Mientras que a los adolescentes arrabaleros (Conner Chapman y Shaun Thomas) pocas bazas les quedan, excluidos del orden social dominante, y encaminados a todo tipo de fracasos ya anunciados.sg

Otra particularidad de The selfish giant  es la apoyatura en  el cuento homónimo  de Oscar Wilde, pero dándole la vuelta al cuento infantil, lejos de las complacencias disneyanas. Y ahora el gigante egoísta deja de ser una fabulación complaciente para jóvenes risueños, para convertirse en una historia de  explotadores de los adolescentes perdidos, como los viejos perros de la novelística social-católica de Gilbert Cesbron. También Sautet, parte de un relato de Claude Neron, pero sin alterarlo en su esencia, para relatar el peso de la mugre.

De 1991 es la película española de Félix Rotaeta, denominada, igualmente, Chatarra, con Carmen Maura y Mario Gas, que cuenta las aspiraciones de otros pequeños miserables y marginales por llegar a Australia. Por viajar a las antípodas, a través de la chatarra misma.

Periferia sentimental
José Rivero

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2 Comentarios »

  • carmen dice:

    Siempre eché de menos a cineastas como Ken Loach en España. Es cierto que tenemos algunos títulos tributarios del cine social : Barrio, Los lunes al sol… Y, desde luego, los chatarreros y chatarreras siguen poblando el paisaje de las ciudades. Hoy, Diario Público, se hace eco de esa realidad.

    En los belenes de mi infancia, el moco de herrero, el serrín de carpintero y el musgo de las paredes de la iglesia eran una escoria esencial sobre la que erigir un belén. Aún recuerdo con nostalgia mis peregrinajes por herrerías y carpinterías para mendigar morralla tan preciada.

  • Hobbes dice:

    Veo tu última foto y, unida al comentario de Carmen, creo que los adolescentes belenistas de la provincia están de enhorabuena. Van a poder usar los restos de la Azucarera de Ciudad Real, Elcogás, Viesgo, el Polígono de Manzanares, el aeromuerto, el auditorio de Ciudad Real…

    Anda que no tenemos en la provincia material para este tipo de cine…sobre todo con el “moco de político…”

    Ah!, y para los belenistas de Madrid, los restos de las autopistas rescatadas con 5.000 millones…ahí también hay bastante moco y pelo del bigote de Aznar…¿Os acordáis

    http://images.eldiario.es/politica/Madrid-Ruiz-Gallardon-Madrid-Arganda-Madrid-Navalcarnero-Majadahonda_EDIIMA20140326_0648_34.jpg

    Peliculón que saldría…primer plano, Rajoy y Cospedal hablando:

    —Estaba pensando en gastar 5.000 millones en la lucha contra el cáncer…
    —No hay huevos a gastarlo en las autopistas
    —¿Que no?, veras que risas…

    A partir de ahí no puedo seguir, que haría spoiler (uf, un anglicismo) que os reventaría la peli…y se está rodando estos próximos cuatro años…

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