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Museo abierto: ¿Renovarse y morir?

- 26 enero, 2020 – 22:08Un comentario

La conceptualización del Museo Abierto, de largo recorrido en la historiografía museística, desde El Museo de Crecimiento infinito (Le Corbusier, 1939) hasta el Museo Imaginario (André Malraux, 1947), ha ganado enteros en la reciente celebración de FITUR 2020, con la puesta de largo del llamado enfáticamente, por parte del presidente de la Diputación Provincial, como Museo al Aire libre, para referirse al enclave que ya cuenta con nombre propio como Ruta de los Silos.

Que se viene a unir a otras rutas previas que se encabalgan entre lo turístico, lo patrimonial intangible, lo etnográfico, lo popular y lo difícilmente museable. Ruta de Pedro Almodóvar, Ruta de los castillos, Ruta del Quijote, Ruta de la Pasión calatrava y Ruta de los Caballeros, componen una muestra apreciable del nomadismo cultural de nuestros tiempos. Proponiendo con ello una experiencia de la itinerancia viajera –y, por ende, turística– como propuesta de acumulación cultural sin necesidad sentida de propuestas de musealización. Ahora la Ruta de los Silos se transforma en una novedosa idea delMuseo al Aire libre, sin que conozcamos el proyecto museográfico que se formula y las reflexiones pertinentes en torno a los elementos musealizados y las finalidades sociales perseguidas. Más allá de la proclamación de integración social verificada en la propuesta, al haber integrado en algunos cometidos “un ejemplo de arte urbano apostando por la inclusión de personas con capacidades diferentes”.

Retomando con ello una política ¿expositiva? de los últimos tiempos. Exponer reproducciones fotográficas de Cristina García Rodero o de Sebastián Salgado, en Puertollano o en Ciudad Real, promovidas por fundaciones bancarias; mostrar piezas del escultor asturianoJuan Méjica en el Parque Gasset, que se quiere emparentar con capturas similares de ManuelValdés o de Botero–en palabras del protagonista–; o esperar el próximo desfile de reproducciones del Museo del Pardo en diferentes localidades regionales de la mano de la Consejería de Cultura. Todo ello junto a ideas próximas de exposición exterior, que van desde ideas similares de Jaume Plensa o de Igor Mitoraj, sin olvidar el Museo de esculturas al aire libre de Madrid.

Justo en momentos de divagaciones sobre el contenido de los Museos en el siglo XXI, se opta por el salto a la calle, cual pasarela urbana de contenido plurales. Cuando el Museo como institución cultural pierde relevancia y su papel se nubla y opaca, la salida más directa es el aire libre como gimnasia, retomando el curso de la pintura decimonónica y el salto al Plein-air.

Ruta de los Silos que da cuenta de la intervención (¿…?) sostenida en diez silos de nueve localidades en donde al amparo del proyecto de inclusión social TITANES, se ha procedido a tunear la envolvente de las estructuras abandonadas, con una ¿estética? más próxima al grafitiurbano que a la identidad demandada por piezas pertenecientes al patrimonio industrial agrario en proceso de abandono. Estructuras procedentes de la periclitada red de Silos y Graneros, que consecuencia de las políticas agrarias, llevan en desuso largos años, en los que se han alternado propuestas diversas de diferentes partidos, sin llegar a concluir con resultado alguno.

En 2013 se produjo una aproximación sistemática en el diario Lanza por parte de Aurora Galisteo, que daba cuenta de los 27 silos levantados en Ciudad Real, entre 1954 y 1985, por los diferentes organismos responsables de la política agraria del franquismo. Organismos como el Servicio Nacional delTrigo, del Servicio Nacional de Cereales y del SENPA. Ya entonces diferentes portavoces políticos optaban por diferentes iniciativas de recuperación. Centro Gastronómico el PP; locales de ensayos y aulas demandaba IU y el PSOE apuntaba a la creación de un espacio de vanguardia en el vientre de los silos. Palabras en el viento o palabras que se lleva el viento.

Palabras en el viento que traen causa con la llamada Carta de Cádiz. Documento elaborado en el VI congreso del DOCOMOMO en 2008 en Cádiz, bajo la rúbrica ‘¿Renovarse o morir? Experiencias, apuestas y paradojas de la intervención en la arquitectura del Movimiento Moderno’. Donde se podía leer que: “En cada lugar los investigadores, las escuelas y las personas vinculadas a la cultura deben de implicarse en la defensa del patrimonio local. Las administraciones públicas y los arquitectos deben velar por la catalogación de estos edificios y asumirlos como parte esencial de nuestro patrimonio”. Y, sobre todo, la consideración que nos ocupa obre el patrimonio industrial agrario: “En ese contexto, merecen particular atención, por su fragilidad, ante el escaso conocimiento de sus valores culturales, los edificios industriales construidos por arquitectos del Movimiento Moderno”.

Obviamente los Silos y Graneros levantados en la autarquía franquista, rara vez habían sido considerados como elementos patrimoniales objeto de defensa y conservación, en la medida en que se producía el contrasentido de identificar franquismo con irrelevancia arquitectónica y con escaso desarrollo industrial; cuando bien a las claras las políticas económicas sostenidas fueron esencialmente agrarias y raramente industriales, al menos hasta 1959. Y de esas políticas autárquicas dan cuenta los 942 Silos y Graneros de diferentes tipos levantados por toda la España cerealísticas, con capacidad de almacenaje de 2.648.947 toneladas métricas.

Junto a ello, el escaso apego en defensa del Patrimonio Industrial en sentido amplio, que nos permite comprobar el entorno circundante en referencias de elementos como alcoholeras y almazaras, harineras, instalaciones ferroviarias y mineras, ladrilleras y otras piezas más. Desde este desdén por el patrimonio industrial sostenido de manera continua durante años, parece una rareza la recién conquistada evidencia del descubrimiento de Silos y Graneros como elementos patrimoniales del medio rural. Elementos que sin una análisis interpretativo de su función cerealística, de su proceso constructivo, de su serialidad formal, de sus valores visuales y de su valor urbano, han sido revestidos de una capa pictórica ajena a su propio proceso histórico. Y en donde han sido tratados y manipulados como un lienzo enblanco, o mejor como una pared desnuda que pide un acompañamiento fulgurante. Sin apreciar que todo ello elude la interpretación exigible por ladefensa patrimonial. ¿Qué diríamos si instalaciones industriales abandonadas y en desuso, como puentes ferroviarios, chimeneas de alcoholeras y hangares mineros, fueran tratados de manera similar a lo que ha ocurrido conMuseo al Aire libre y con la Ruta de los Silos?¿Creen los promotores que con acciones parecidas se establece una mejor comprensión del pasado agrarista y cerealista de nuestros pueblos y ciudades? Habría hecho falta, tiempo antes, realizar el trabajo de inventario y estudio como el que viene haciendo la página http://silosygraneros.es, que da cuenta de hasta 7 tipos diferentes según su configuración, finalidad de almacenaje o tipo de carga. Para desde ese diagnóstico, proceder a estudiar la posible recuperación patrimonial.

Mientras tanto seguimos ubicando las cuestiones pretendidamente –y perdidamente– patrimoniales en la órbita del Turismo, como muestra el lugar de presentación en que se ha realizado el repetido Museo al Aire libre, esto es, en la feria internacional del turismo, FITUR; cuando podían haber esperado unos días y presentar en el mismo encave físico el Museo al Aire libre, en ARCO, donde habría tenido mejor encaje. Probablemente, para estos fines, habría sido oportuna la consulta del trabajo de Juan Menor Sendra, El turismo cultural y la imagen de España: un ensayo prospectivo (Revista de Occidente, nº 464, enero 2020), donde entre otras razones se apunta a la parálisis cuantitativa del turismo tradicional de sol y playa, frente al dinamismo del llamado turismo cultural, que a nivel mundial representa ya el 37% de la actividad del sector.  Y es que el turismo es ya una industria formidable, por la que pugnan todos los países y dentro de España, todas las Comunidades Autónomas en el reparto de la tarta turística. Todo ello, toda la pugna nacional e internacional, pese al incremento del peso del sector turístico en el PIB nacional, que ha pasado del 11,8 al 14,6%. Pero ese es ya otro debate, el de las relaciones de la Cultura con el Turismo y de este con la economía.

Periferia sentimental
José Rivero

Un comentario »

  • Charles dice:

    El turista cultural presenta un gasto por encima de la media y un nivel educativo superior, lo que ayuda a diversificar la oferta y a la desestacionalización y España está entre los países con más recursos para liderar este turismo cultural…..

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