Todo está por redescubrir

Carlos Sanz. Periodista, historiador del arte e informador turístico.- Garantizar una adecuada conservación del patrimonio histórico-artístico y natural de un territorio es una estrategia imprescindible para reforzar el futuro socioeconómico del mismo.

Patio del Palacio del Viso del Marqués

Desde hace años, son bastantes los lugares que apuestan por este principio para lograr que un municipio, una comarca o incluso una provincia sean atractivos como destinos turísticos. Pero no cualquier clase de turismo; la sostenibilidad es ya una marca propia y genera valor añadido: previene contra la despoblación y envejecimiento de zonas rurales, genera riqueza y empleo para las poblaciones locales y posibilita la creación de un modelo sustentable que se retroalimenta gracias a unas actuaciones donde se prima el conocer un lugar de forma respetuosa, descubrir la idiosincrasia del mismo y compatibilizar la consigna de la conservación con el disfrute del patrimonio.

Además, la irrupción del Covid-19 ha tambaleado el actual modelo de desarrollo turístico y es preciso reinventarse. Es ahí, donde los destinos vinculados a la sostenibilidad, naturaleza y patrimonio cultural están adquiriendo más valor. Todavía es muy pronto para saber cómo se asentará definitivamente el sector y el propio turista a la hora de viajar, pero los tiros irán por ahí. Hoy, la clave es crear experiencias turísticas seguras con el atractivo complementario de poder empaparse de arte, historia y naturaleza.

La provincia de Ciudad Real cuenta con un sorprendente conjunto de bienes y valores que la aúpan como un destino de interior atractivo. Es la única provincia del país que cuenta con dos parques nacionales (Cabañeros y Tablas de Daimiel) además de contar con espacios naturales protegidos variopintos: gran cantidad de superficie protegida por la Red Natura 2000, desde la singularidad del parque natural Lagunas de Ruidera hasta la enorme variedad que atesora el parque natural Valle de Alcudia y Sierra Madrona. A ello hay que sumarle gran cantidad de elementos patrimoniales asociados al turismo de naturaleza: microrreservas, monumentos naturales, reservas naturales, etc.

Y qué decir del patrimonio cultural. Por destacar algunos de sobra conocidos: el conjunto histórico-artístico de Almagro, yacimientos arqueológicos de suma importancia, arquitectura religiosa única (sacro castillo-convento de Calatrava La Nueva), arquitectura civil fascinante como el palacio del Viso del Marqués, lugares únicos como el santuario de Las Virtudes, el Vaticano manchego en San Carlos del Valle, construcciones tradicionales o manifestaciones inmateriales que debemos conservar, caso de la trashumancia cuyo futuro pende de un hilo.

Laguna volcánica La Alberquilla

Esta sección que comienza pretende ofrecer un muestrario diverso y ameno de ese patrimonio con el que la provincia de Ciudad Real cuenta. Tierra de volcanes, de hervideros, de humedales, de complejos lagunares, de explotaciones mineras y arquitectura industrial, de arquitectura popular, de paisajes y paisanajes únicos. Es tal la diversidad que no se daría abasto. Y lo curioso es que para muchos de los que vivimos aquí se hace necesaria una labor pedagógica, diría incluso que de servicio público para dar a conocer lo que tienen a su alcance y en ocasiones desconocen por completo.

¿Qué hay que ver en Ciudad Real que no sean llanuras y molinos? La alargada sombra del Quijote aún continúa vigente cuando se hace referencia a nuestra provincia. Sin embargo, el día que seamos capaces de convertirnos en embajadores de nuestro rico y variado patrimonio daremos un tremendo salto cualitativo. No será necesario supeditar la promoción de nuestro patrimonio provincial a la instalación de un stand en cualquier feria de turismo ni tener que echar mano de los informes y estadísticas para saber el verdadero alcance de visitantes. El segmento de los mismos está cambiando porque las tendencias turísticas se diversifican. Y permanecer ajeno a este fenómeno es pegarse un tiro en el pie.

La provincia de Ciudad Real posee sus propias peculiaridades y características que la hacen única desde la óptica patrimonial. Y atesora potencial para encaramarse en un puesto destacado en esta reinvención del turismo actual que ha venido para quedarse. La idea de esta sección es ofrecer de forma amena y didáctica muestras de ese variado patrimonio provincial que ya existe y que más de uno ni siquiera se había percatado de que lo tenía ahí al lado, al alcance de una escapada. Espero que sea de vuestro agrado.


Carlos Sanz.– Durante más de 12 años me he dedicado al oficio de contar las cosas. En la universidad me convertí en historiador del arte, me metí en el proceloso mundo del turismo formándome como informador turístico y trabajando como técnico. De todo ese batiburrillo sale una devoción, la de comunicar, una pasión por el patrimonio, lo cultural y el arte. De eso va esto.

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