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La paradoja de Epicuro y el dilema de Job, II

- 3 diciembre, 2020 – 08:38Sin comentarios

Jesús Millán Muñoz.- Como hemos indicado, en síntesis la paradoja de Epicuro se plantea, cómo si existe un Ser Supremo omnisciente, omnipotente, omnibondadoso permite que exista el mal y la maldad, o, entonces, es un Dios que no tiene esos atributos, o, y por tanto, no existe Dios, con esos atributos-características-valores. 

Dicho problema a lo largo de los siglos se ha planteado desde todas y en todas las religiones del mundo, las monoteístas occidentales, como las orientales (jainismo budismo, vedismo, etc.), pero también en los llamados politeísmos, de alguna manera, como conjunto de atributos del bien y del mal máximos, pero desde luego ha tenido replanteamientos filosóficos-metafísicos a lo largo de las generaciones. Sin negar sus materializaciones en las artes y en la literatura… 

- Podríamos plantearlo por analogía el siguiente problema, que es el análisis del mal concreto. Es decir, un padre normal, normal en todos los sentidos. Puede haber intentado enseñar a sus hijos, a los cinco que tiene, unas reglas y normas y saberes y conceptos en diversidad de aspectos de la realidad, y, a estos, concatenados, una serie de prácticas o normas morales. 

Durante años, ha intentado enseñar dichas realidades teóricas y prácticas. Y, de cinco, unos las siguen y otros, solo en parte. Por tanto, el mal que uno de sus hijos sufre, en un aspecto de la realidad, es responsabilidad del padre, si el padre, dentro de sus limitaciones ha intentado enseñar conceptualmente y en la práctica, con reglas deductivas e inductivas, de forma correcta. 

Si por ejemplo, ha enseñado a sus cinco hijos, que no caigan en la ebriedad. Si de esos cinco, uno, por diversidad de razones-motivos-causas, cae en la ebriedad, y al final, después de un proceso de años y años, cae enfermo, y a causa de ello, fallece y deja siete hijos huérfanos, el padre biológico de ese hijo, denominémosle H, es culpable-responsable del padre, denominémosle P. 

Si ese mal, diríamos se transmite de alguna manera, a los hijos de H, porque viven peor, se quedan sin ayuda de un padre, en todos los sentidos, se quedan huérfanos a una edad muy poven o niños. Estos niños achacarán a su abuelo que sea responsable de que su propio padre cayese en el alcoholismo, y haya terminado la papeleta de esta manera. Es decir, pero para los biznietos, también, para algunos, podría tener consecuencias, que su antecesor, cayese en la ebriedad-alcoholismo, error sanitario-psicológico-moral-biológico-espiritual-etc. 

Este esquema analógico y simbólico, a nivel humano, metafórico, puede ser aplicado a cualquier mal, que los humanos sufrimos. En la realidad es más complejo, porque diríamos, no sufrimos un solo bien, ni tampoco un solo mal, y desde luego, tanto el bien de P, se trasmite al H, al N o nieto, o al B o biznieto, de una manera o de otra. Pero no solo se transmite, tanto bien como no-bien, tanto bien como mal, en un “tema”, sino en una multiplicidad de temas-realidades-entidades-cuestiones… ¡De ahí, la enorme complejidad, pero si lo analizamos de este modo, la problemática se simplifica enormemente…” 

Tradicionalmente, existen siete errores morales graves, que en lenguaje religioso-espiritual cristiano, “siete pecados capitales”, es decir, lujuria, ira-cólera, vanidad, soberbia, pereza, soberbia, envidia. Sin entrar en el planteamiento diríamos de los mandatos de Noé o noajitas, o en los planteamientos del Decálogo de Moisés. O, si se quiere, en los no “cumplimientos de los derechos humanos”, vistos desde una óptica de ética o moralidad individual y personal, y no solo jurídica-social-políticas-constitucional, etc. 

¿Por consecuencia si el padre, P, ha intentado enseñar, con la teoría y el ejemplo, de forma correcta a los cinco hijos, le echamos la culpa al padre, si un Hijo, H, no sigue esas normas racionales y prácticas, le echa la culpa el Nieto, N, al abuelo, le echa la culpa el biznieto, B, al bisabuelo…? ¿Pero si, ha caído en un error grave, el hijo, H, entonces, diríamos que se va transmitiendo consecuencias de ese mal, de una generación en otra, no en todos los descendientes del mismo modo, pero si en algunos, en mayor o menor grado, sean o no sean conscientes de ello? 

- Lo anterior, que lo hemos planteado en forma individual, puede ser también abordado de forma colectiva, sea en entidades sociales concretas, diríamos de nivel bajo en cantidad demográfica, o grande, por ejemplo, sociedad-cultura-Estados. 

Dicho de otro modo, un bien o un mal, puede ser colectivo o social, que una entidad social o una sociedad entera caiga, de forma predominante, o en un grado suficiente de calidad y cantidad, es decir, de número de personas y de la gravedad del error. Hemos citado el problema de la ebriedad, pueden existir sociedades o entidades sociales, que caigan más en este error, que otras. Es decir, un mal individual, se convierte en un mal colectivo o grupal, incluso un mal social. Derivado de las actuaciones de multitud de individuos, colectivos-grupos, sociedad en general o parte o proporción de ella… 

Igual que sucede con el mal, también con el bien, bien sea tomado como realidad instrumental, o como realidad práctica o moral (sea ésta una ética individual, colectiva, social, sea en cuanto ética o sea en cuanto práctica política), sea a nivel teórico o sea a nivel práctico, o en ambas realidades interrelacionadas… 

Por tanto, a todo mal existente en el mundo, que todo sujeto individual o colectivo sufra, analice, si tiene el valor, igual que todo bien, diríamos el origen, la genealogía, si gusta más la palabra-concepto de Nietzsche, y verá, como, si tiene el valor de enfrentarse a esta disección, tiene un origen “humano”, sea por comisión o por omisión, sea por estructura o por formalidad. Es cierto, aunque ahora solo rozaremos, el problema, de que existen males, que la humanidad no ha resuelto, por ejemplo, cientos de enfermedades biológicas, que causan un mal grave y duradero. 

Pero tampoco, aunque sea de pasada, podremos obviar-olvidar la cuestión, de la interrelación entre el bien y el mal. Que sucintamente, podríamos indicar, te duele una muela, y estás sufriendo-quejándote-angustiándote, pero no eres consciente, que en ese momento, cientos de funciones orgánicas están actuando de forma correcta y adecuada… ¡Es decir, una mancha negra, muy grande y grave, la percibamos más que mil colores del cuadro de la realidad…! 

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