La autocensura del articulista

Nadie dice que se autocensura, pero yo debo indicar que sí. Yo me autocensuro, unas veces, porque sé que no va a encajar, otras veces, porque tengo un cierto temor, o…

Puede que el Estado y la Constitución no me pongan censura, o, un marco tan amplio, que se puede indicar, y nadie puede negar que tengo libertad de conciencia, de culto, de religión, de opinión, de expresión y de publicación. Nadie niega esos derechos que dispongo…

Pero también es verdad, que yo, y, otros mucho más que yo, que dicen no tener censura y autocensura, no escriben lo que observan o lo que piensan, por mil razones, porque existe una crítica-censura social, una crítica-censura cultural, una crítica-censura geográfica, según el medio dónde existas… Hay multitud de temas que uno, que muchos y yo, también no somos capaces de tocar. Hay multitud de estilos o tendencias que tampoco. Incluso rozando algunos temas o cuestiones, no lo haces, como creerías conveniente. Otros que te gustaría indicar no sabes como hacerlo, hasta dónde llegar y como llegar. A aquellos te dirán que metes mucha poética y retórica, también te dices a ti mismo, si no eres un periodista profesional, ni siquiera te pagan, si solo tienes unas decenas de lectores-lectoras que abren el artículo porqué te vas a complicar.

O, te dices a ti mismo, sabes algo de ese tema, pero no lo suficiente. Especialmente, los temas de política real y actual y práctica que sabes de todos ellos. Solo tienes preguntas. ¿Cuatrocientos mil votos menos del PSOE, es tanta tragedia nacional, no pueden recuperarlos dentro de unas semanas, o, la dimisión de Casado cual fue la razón, o la dimisión del rey cual es la razón, o el 23 F, o cómo intervienen los poderes fácticos del país o de algunas regiones del Estado o de Europa en la política de Ibería, no solo en la economía…?

Multitud de temas están en la calle, andan con cabezas y pies, a nivel local, provincial, regional, pero quién se atreve a tocarlos. Qué necesidad tienes para que te metan en alguna lista, con nombres o sin apellidos. Porque existe censura social, y, en las localidades pequeñas y en provincias, puede extenderse más, porque al final, solo existen cuatro panaderías y cuatro entidades, en una gran ciudad existen mil panaderías y mil entidades…

Todo el mundo dice que no se censura a si mismo, en libros o en creaciones culturales o en el periodismo o en el articulismo. Pero yo, yo opino que no es cierto. Que existe autocensura, y existe censura social, y existen otras censuras. Existe que no quieres líos y no quieres problemas y no quieres… si se ha dado el caso de hacer una queja, normal, que se puede hacer a una administración, y se han cerrado carreras culturales. Si se han dado casos de tantas cosas, que ni siquiera se pueden indicar… quién es el guapo que pone la campana al león…

No se puede indicar, que existe demasiada inquina, rencor, maledicencia en muchos colectivos sociales, en muchas personas, que están dormidos o semidormidos, pero rozas un poco y se levantan. No se puede indicar, porque eso no es conveniente, porque eso se dice que es mentira. Ojala fuese un error de juicio. Se habla de mucha libertad de expresión y de conciencia, pero si no piensas como ellos, te cierran los caminos. Ya no eres de ellos, y, encima no criticas a los contrarios de los suyos, por tanto, no tienes suficiente grado de fiabilidad. Y, es que se olvida el artículo 16, 2 de la Constitución, si no me equivoco, parafraseándolo: “nadie y naide tiene porqué decir su orientación ideológica o sexual o política o filosófica”. Nadie está obligado a indicarlo o expresarlo y lo olvidamos… Hay personas que no la expresan, ni siquiera con quién está de acuerdo con él, porque saben suficiente historia…

Yo, si tengo censura, no me la pone el Estado, ni me la pone la Constitución, pero me la pongo yo, me la ponen muchos colectivos sociales, muchas entidades sociales, muchas personas que gestionan esas entidades, sean de un tipo o sean de otro. Me la expone la sociedad en su conjunto, porque si alguien dice, pongamos un ejemplo: “estamos convirtiendo la sociedad en una cloaca social, en una Sodoma y Gomorra”, pongamos el ejemplo, pues se le echan como lobos todas las fuerzas del universo –aunque no cite, ningún colectivo, ninguna falta…-. Porque si alguien indica, que caer en uno de los siete errores morales graves, llamados durante siglos pecados capitales, se le tacha de no sé qué… Y, así nos encontramos, familias enteras o individuos enteros, destrozados, por alguna forma de avaricia, lujuria, envidia, soberbia, vanidad, gula, pereza, ira-cólera, etc.

Porque no se puede hablar y menos escribir de mil temas, no porque la ley no te lo permite, que si te lo permite. Porque los articulistas, incluso, los modestos como yo. Nos pasamos, a veces, mucho tiempo, buscando un tema, un tema que encaje con tu opinión, y con tu conciencia, pero que no pueda herir a nadie. Y, vas buscando en tu cabeza, en tus apuntes, en Internet, en las noticias, y en los recuerdos y en mil otras fuentes, y, te dices, de este tema sé poco, de este otro, qué orientación puedo indicar, de éste no sería conveniente, de éste aquí en provincias no se puede tocar… de éste lo otro… y, al final, aunque nadie lo diga, la mayoría nos autocensuramos. Y, yo, yo lo digo, yo, que creo me autocensuro menos que el resto…

Hoy, pondré un ejemplo, en la temática de las fundaciones, me he encontrado con la “……..”, y debo indicar, que no me atrevo a construir un modesto artículo, por temor a unos y por temor a otros. Y, eso que todo el mundo sabe, que mi pluma y pincel es muy mesurado y muy respetuoso con todo, con personas, acontecimientos, historia, relatos, ideas, conceptos y personajes. Y, eso que nadie puede negar que respeto y defiendo los Derechos Humanos de 1948… ¡Paz y bien…!

Relacionados

ESCRIBE UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí


spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img