¿Existe «la nada»?

Fermín Gassol Peco.- Días pasados un periódico de tirada nacional incluía un interesantísimo reportaje titulado: Si encontráramos una nueva forma de vida, ¿sabríamos reconocerla?

fermingassolPues bien, a raíz de esta noticia y de artículos aparecidos con anterioridad que hablan también de las “formas de vida” en otros planetas, traigo hoy a estas líneas la, al menos para mí, apasionante cuestión de la posible existencia de “algo”que respondería a esa desconocida realidad “situada” más allá del alcance de todo conocimiento humano y que nosotros interpretamos como la nada. ¿Existe la nada?

A modo de preámbulo decir que la pregunta que da título al reportaje, filosóficamente interpretada bien puede ser considerada como un eufemismo pues trataría de captar una posible realidad ajena a nuestra capacidad de percepción. Algo así como adivinar lo que dice un japonés sin tener un intérprete al lado; no sabríamos si está emitiendo unos sonidos o palabras con algún significado.

La “nada”, ahí es nada. Siendo coherente, desde luego que el contenido de este artículo debería ser plasmado en una página sin letras…y ni tan siquiera eso, que el solo papel supondría la existencia de algo, y la nada es… la nada y la nada, nada es. Menudo lio mental ¿verdad? poder llegar a dotar de contenido a algo que no existe ¿o sí?

Desde el punto de vista de la razón: ¿Puede haber algo más que materia y nada? ¿Puede existir una realidad que escape a la pura capacidad cognoscitiva del hombre? ¿Es lo mismo la ausencia de materia y la nada? ¿Se puede identificar la nada material y la nada conceptual?

La nada material, dimensional y temporal es algo que aunque de difícil conceptuación puede ser imaginada y hasta comprendida y verificada por el hombre en cualquier momento, identificándola como la realidad de un vacío concreto más o menos grande; en esta habitación, o en el espacio entre galaxias no encontramos nada, por ejemplo.

La nada conceptual, sin límite de espacio ni tiempo, es como un vacío imposible de abarcar y un concepto imposible también de traspasar por nuestra mente y nuestros sentidos, lo cual no quiere decir que “tras ella” no pueda existir algo o alguien más. La nada conceptual es la ausencia de todo aquello a lo que el hombre no es capaz de dotar de contenido. La nada material es el vacío de una parte, algo concreto más o menos gigantesco; sin embargo, la nada conceptual supondría cuanto menos la nada universal, ¿la nada de todo?

¿No habrá algo más que el universo o algo más que la nada conceptual, algo más que nosotros no somos capaces de percibir y descubrir con nuestra mente o nuestra imaginación? Conceptualmente no nos es posible llegar a saberlo porque nuestros conceptos estén limitados necesariamente al espacio y todo lo más a la dimensión del tiempo como eternidad. La nada y la eternidad… o el concepto del origen de la existencia como” nada es” queriéndolo relacionar con el de “siempre ha sido”. ¿Se puede identificar la nada física o material con la nada real y única?

Stephen Hawking por ejemplo declara que “dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo y se creó de la nada. La creación espontánea es la razón de que exista algo en lugar de la nada, es la razón por la que existe el Universo, de que existamos. No es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha y creó el Universo». Este enorme científico, astro físico y cosmólogo mantiene que el origen del universo posee una explicación meramente física y no seré yo, lego en tantas cosas, quien le quite la razón; es más, un origen material de otro tipo no parece tener ninguna lógica.

Ahora bien, decir a continuación que por eso Dios es una redundancia para explicar el origen del universo es ya harina de otra ciencia y de otro saber «Dios u otro concepto que escape a lo meramente empírico». Porque con esa afirmación, Hawking, lo que pretende es explicar un fenómeno que es meramente físico en sí y que no atañe por tanto a otras cuestiones de distinto orden y que hacen referencia a otras esferas del saber; en el fondo Hawking con ese interés por demostrar que todo es pura física, que todo lo demás es consecuencia de una especie de “ley física original” confunde el concepto de origen del universo con el origen de la existencia, de todo lo que realmente existe; con esa afirmación universal no solo pretende ningunear ya “lo divino” sino también todo lo que hace referencia a lo abstracto y a lo transcendente haciéndolo en base a un descubrimiento, el suyo, que corresponde a otro ámbito, a la esfera de lo comprobable o evidente.

Hawking sostiene además que la materia proviene de la nada como un fruto de la casualidad. La nada y la casualidad, dos conceptos que, por su propio significado no parece puedan ser relacionados. La nada es la “ausencia” mientras que la casualidad es “presencia coincidente” aunque pueda resultar difícil, de unas realidades, llamémoslas como queramos, pero que ya son y existen. De lo contrario estaríamos ante algo parecido a un parto realizado por alguien que es estéril, algo absurdo.

Llegado a este punto creo sinceramente que por ahí las ciencias positivas no parece que puedan llegar a dar una respuesta, sino más bien establecer un” bucle dialéctico”. Sin embargo, eliminada la filosofía de la faz de la tierra, las ciencias positivas parecen querer tener la llave de todo el conocimiento, entre ellos llegar al origen, a la nada.

Cuando un científico, entusiasmado por sus importantes y determinantes descubrimientos, que lo son para la ciencia y para la explicación de la existencia, siente la tentación de pensar que con su hallazgo ya ha tocado la piedra filosofal, la esencia de la existencia, creo, comete un gran error. Consiste en creer que ya nadie después podrá llegar más lejos con sus descubrimientos pues nada quedará ya por investigar.

Porque esta puede ser la cuestión de fondo, pretender buscar el origen de todo nuestro ser remontando un trayecto con la idea de que al dar esos pasos vamos a ser capaces de averiguar lo que existe al final o al inicio según se mire, de ese camino. Y ante este proceso de legítima y apasionante búsqueda yo me pregunto de una manera gráfica: ¿Llegará el día en el que un feto tenga la posibilidad de saber cómo es su madre?

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25 COMENTARIOS

  1. En esto tengo la sensación de que la ciencia gana 1-0 a cualquier otra interpretación filosófica o religiosa, sin dejarlas de lado, porque es un terreno que acepta todo.

    La pena es lo retorcida y difícil de comprender que es la «nueva» Física para la mayoría de los que somos legos en la materia (bosón, antibarión, quantum, gluón, kaón, mesón, pión etc etc). Pero, hasta el momento, todo -menos el «origen»…- ha sido explicado por la misma.

    Así es, a día de hoy, llegamos a un punto en el que aún la ciencia está en pañales y no hay «aún» razones obvias y científicas para explicar los sucesos. Ahí, donde los grandes genios de la física se paran y dicen aquello de «no hay conflicto entre el Dios creador y lo que se ha descubierto del Universo» (Higgs dixit).

    El problema, muchas veces, viene luego, cuando ya hay explicación y las razones teológicas o filosóficas tienen que pasar a un segundo plano, por ejemplo el puteo a Galileo, aunque gracias a Dios, ya no tenemos tanto afán por «hacer lumbre»…mira que les gustaba una BBK…

    La Biblia habla de la creación del Universo unos 2700 años antes de Cristo, y la teoría del Big bang 15-20 mil millones de años antes. Pero ¿Y qué antes, y qué después? Esa pregunta, que a muchos satura y llena de incertidumbre y preocupación (Como si alguno fuésemos a ver el final del universo jejeje ¿Simiente de rábano JAJAJA?) se nos pasa muchas veces y da lugar a artículos estupendos como el que has escrito.

    En estas estamos, que aún somos incapaces de entender que el Universo es una entidad que no tiene principio ni fin según la ciencia. No tiene principio porque no comenzó con una gran explosión ni se colapsará, en un futuro lejano, para volver a nacer. Esto es duro de masticar, sobre todo si lo lees y entiendes desde concepciones filosófico religiosas, en vez de científicas, el asunto y sigues teniendo en tu cabeza la idea de que «eres algo» en vez de «casi nada».

    Y todo este rollo lo suelto ¿Para qué? Pues para decir que no es tan importante que no haya NADA. Nada antes, ni nada después. Que no somos nada (ya lo decimos en los entierros). Que si, que está muy bien que, quien lo necesite, recurra a ello para reconfortar su espíritu. Pero somos, como individuos, tan insignificantes, tan mínimos, que a escala universal, no llegamos siquiera a ser un neutrino.

    Fíjate la masa que tiene:

    0.000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 0005 kg

    Pues eso, que no somos nada. Por mucho que intentemos que el mundo gire a nuestro alrededor el poquísimo tiempo que estamos aquí, y que en el caso de algunos (Hitler, Stalin, Mussolini, Franco…) fue suficiente para no dejar casi nada sobre la faz de la tierra…Y, pensándolo fríamente, tampoco «a escala universal» fue nada lo que ocurrió en esa época. A pesar de lo que todos sabemos que fue.

    Otro tema de la nada es el nihilismo, pero me falta hilo para coser esa pieza hoy, por eso me quedo en la parte física del tema. Que a mi me importa en valor de las personas, de las cosas, de lo social y, menos, de lo político (esos sí que representan la NADA a la perfección a día de hoy).

    De cualquier manera, mira la foto que dejó la nave Voyager de la tierra a 6.000 millones de kilómetros (abajo a la derecha). Párate un minuto a verla, y verás como no somos nada…¿Quién diría que en ese punto casi invisible llevan matándose y odiándose miles de años los capullos de los humanos?

    http://www.youbioit.com/files/newimages/11/171/puntoazulpalido.png

    Buen día Fermín.

  2. Algo somos, eso es evidente, lo demás puede ser un tema de escalas. ¿Quién te dice que este universo no es sino un mera «célula» de algo?

    Un saludo

  3. Aquello que no tiene explicacion no deja de ser real (limitaciones de la ciencia).

    Aquello que no tiene explicación puede tener sentido (metafísica y religión).

        • Es curioso que el planteamiento eterno sea siempre el de ¿Y qué saco yo de la relación contigo? En vez de ¿Mejor dos que uno, no? Si digo que prefiero la mitad o un cuarto a NADA, ya soy el idiota del negocio…

          Al final con ese planteamiento egoísta, ya sabes lo que queda: NADA. Así le ha pasado a Podemos y sus ansias de ministerios y vicepresidencias. Qué fiasco, Fermín. Otra vez huérfanos. O, peor aún que la Nada, en manos de las madrastras del cuento…o del cuéntame…

    • «Aquello que no tiene explicación puede tener sentido (metafísica y religión).» No puedes estar mas equivocado.
      Aquello que no tiene explicación, seguramente sea por nuestra visión limitada y por aguantar el lastre de la religión con gente como tu. Si algo no tiene explicación, con el tiempo la tendrá, pero hay dos maneras de actuar ante las dudas: Rendirse de rodillas ante un ser imaginario, o lanzarnos a estudiar y a buscar la explicación.
      Hace 600 años, que una manzana se cayera del árbol, tampoco tenía explicación…

  4. Más que la Nada, el vacío existencial.

    Se acaba creyendo uno cualquier cosa.

    Y es duro tirar palante así, porque es fácil que al final nos defrauden.

    Mira, a mí el otro día me defraudó Casillas. Que rácano el tipo con la pasta que tiene.

  5. A mi Hawking me sorprendió hace años al declararse partidario de la Nada creadora cuando aseveró que el Universo se había creado por generación espontánea. Costaba creerlo dado que partía el aserto de una mente maravillosa, la misma que se quedaba a las puertas en su Historia del Tiempo, donde acababa la Física, para especular con lo improbable del otro lado: Puede que sí, puede que no, venia a decir. Pero cuando abrazó la Nada, tomó partido, de tal suerte que habrá quien lo siga con entusiasmo por ser vos quien sos que diría un porteño. Pues bien, entre los dos absurdos para la mente humana, cuales son, que el UNiverso, la Existencia, la Vida, la Inteligencia ha sido creado por Algo o Alguien inasumibles para nuestro cerebro (Dios) o que ha surgido de la Nada, me quedo con lo menos absurdo. En cualquier caso ya tendremos ocasión de experimentarlo. Mientras me quedo con las palabras del filosofo: Nunca hubo «Nada» porque siempre hubo «Algo». La clave es si alguna vez hubo «Alguien».

  6. Sin duda que debe ser un problema (si es que es un problema lo que no puede serlo), pero eso de si existe la nada es o debería ser asunto suyo. Bastante problema tenemos con saber si existimos nosotros.

  7. Por demás, saber si existe o no existe nada es una cuestión menos importante que el dolor que sentimos cuando nos hacemos esa y otras preguntas.

  8. Todos estos conceptos como la Nada, el Ser, el Infinito, la Eternidad…se me escapan. No alcanzo a aprehenderlos.

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