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El cobijo tras el abandono

- 5 diciembre, 2013 – 20:097 Comentarios
Estanislao Z. Navas.- Saltaba hace casi dos décadas la noticia del abandono de una criatura en el vestíbulo de un convento con fecha de 3 de mayo de 1996, siendo puesta en libertad la joven madre poco más de un mes después, pues había manifestado su expreso deseo de hacerse cargo del bebé y que su acción “desalmada” sólo era consecuencia del síndrome de abstinencia de una madre toxicómana (Lanza, 6 de junio de 1996). Recuperando lo pasadoEl lugar en cuestión no era otro que la esquina en la que confluían las calles de San Francisco y la otrora del Horno (actual de Juan Caba, nombre que se acordó poner por los actos humanitarios llevados a cabo durante la epidemia de cólera). siervas09Las pesquisas policiales habían concluido con el descubrimiento de la madre de la menor, que no había recibido asistencia médica desde el parto mostrando signos palpables de debilidad agravados por su dependencia de sustancias estupefacientes, además de precisar que al ser atendida por personal no médico y no haber realizado ella misma la acción de abandonar la niña en el convento, mostraba con ello su propósito de hacerse cargo de su hija, algo a lo que ya no era ajena al no ser primeriza. Entonces sería trasladada al Hospital de Alarcos y tras el episodio relatado, la madre abandonaría nuestra ciudad para dirigirse hacia el Levante. siervas04 Este acontecimiento tuvo lugar en el convento de las Siervas de María, aquel coqueto edificio que se encuentra situado frente al Hospicio en la calle de Juan Caba (aunque la dirección es plaza de San Francisco, nº 4) que muestra a partir de su fachada dos alturas y un campanario, utilizándose la rejería en su planta baja. Su color crema viene acompañado por el ladrillo visto que circunda las ventanas, y el campanario se encuentra en su entrada principal. Debido a las carencias existentes en Ciudad Real, don Inocente Hervás y Buendía nos precisa cuántos eran los “casos lamentables de abandono y faltas de asistencia en los enfermos, mayormente de los empleados y forasteros, alejados completamente de sus familias, careciendo del cariño y amor tan necesario en los días de sufrimiento, para conllevar las amarguras del dolor”, pues como ya señalábamos en el artículo anterior (“Nuestra salud siempre necesitó atención”) donde se precisaba cómo iban de la mano la asistencia espiritual y física o corporal, y como sigue este autor “su asistencia espiritual corría pareja con el auxilio corporal, se recurría a la Parroquia, cuando el enfermo se hallaba en la agonía o más comúnmente cuando ya había dejado de existir”. siervas03Parte de esta importante labor fue llevada a cabo por la religión cristiana, constituyendo el caldo de cultivo en el que surgirían las “Ministras de los Enfermos, para prestar sus servicios en las casas particulares, y a esta Institución bienhechora acudieron algunas personas piadosas, comisionando al presbítero D. Pedro J. Menchén, a la sazón coadjutor de San Pedro, para que entendiera en lo que a esta fundación correspondía, instalándose las Siervas en una casa alquilada de la Plazuela de San Francisco”. Corría entonces el día cinco de septiembre del año mil novecientos dos, fecha de fundación de la Comunidad de las Siervas de María en Ciudad Real, estando integrada inicialmente tal Comunidad por cuatro hermanas. Tras la buena acogida de la población, este número de hermanas constituiría un número insuficiente que daría lugar a que el alquiler inicial de la propiedad de la casa pasase a la posterior propiedad a manos de la Comunidad, la cual solicitaría la licencia para la reconstrucción de dicho inmueble, siervas08pues el inmueble inicial fue derribado, erigido en dicho solar el convento actual, tal y como se muestra en la licencia publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de 7 de Enero de 1910 (ORDINARIA DEL DÍA 21-“Conceder licencia á la Superiora de Religiosas Siervas de María para reconstruir la casa calle de San Francisco con vuelta á la del Horno”). Este edificio quedaría inaugurado el día 14 de agosto de 1910, y su capilla el 15 de septiembre del mismo año. A posteriori, se celebrarían solemnes cultos los días 24, 25 y 26 de marzo de 1913 con objeto de la colocación del retablo mayor de la capilla. La Congregación religiosa de las Siervas de María que había sido fundada en 1856 por Santo María Soledad Torres Acosta, dando lugar en varias ciudades españolas a la construcción de diversas sedes, tenía la casa con categoría de Sucursal del Noviciado y – según el Sr. Hervás -, “se considera tan higiénica y saludable, que a su reconstitución y mejoramiento envían a ella a las hermanas convalecientes o delicadas.” siervas06Con la llegada de la guerra civil, tal como nos precisa don Francisco Alía Miranda “muchas obras de arte no pudieron salvarse a pesar del celo de la Junta y de la Caja de Reparaciones. Sus actuaciones llegaron a la provincia de Ciudad Real con retraso, ya que la destrucción de las iglesias y la quema de las imágenes religiosas fue uno de los aspectos comunes de casi todas sus poblaciones en los primeros días de guerra”. Más concretamente “los retablos destruidos y mutilados fueron numerosos, algunos de ellos de gran valor, como el de la Iglesia Parroquial de Campo de Criptana, atribuido a Berruguete, que se perdió en su totalidad o el de la Catedral, obra de Giraldo de Merlo, que resultó mutilado”. En este contexto se encuentra la destrucción del antiguo retablo del convento de las Siervas de María, a comienzos de la guerra civil, que hoy en día aparece la capilla donde destacan a ambos lados del altar sendas pinturas que muestran el capítulo del Señor sanando a Lázaro y el Bautismo del Señor por Juan Bautista. siervas07En su centro aparece el Sagrario, y sobre el mismo, presidiendo la capilla, la Imagen de la Virgen de la Salud, patrona de la Congregación. En un lateral de la capilla también se observa la imagen de la fundadora de la Congregación, Santa María Soledad Torres Acosta, que, nacida bajo el nombre de Bibiana Antonia Manuela Torres Acosta, a los veinticinco años de edad quiso entrar en una comunidad de monjas dominicas, aunque esto no ocurriría hasta la toma del hábito el 15 de agosto de 1851, cambiando su nombre por el de María Soledad, y naciendo así las Siervas de María. El convento que se encuentra en Ciudad Real goza de la Protección Integral por parte del Ayuntamiento de Ciudad Real. Entre las efemérides reseñables de esta congregación, cabría señalar las siguientes:
  • El centenario de la muerte de la fundadora de las Siervas de María, 11 de octubre de 1987, oficiándose todos los días 11 de cada mes en dicho año una misa en su honor en la capilla de su Convento.
  • Las bodas de diamante de las Religiosas Siervas de María, el 15 de octubre de 1977, celebradas en la Iglesia de San Pedro por la gran respuesta popular.
  • La beatificación de la Madre María Soledad Torres, el 5 de febrero de 1950, por Pío XII.
  • La canonización de la fundadora de las Siervas de María, la Madre María Soledad Torres Acosta, el 25 de enero de 1970, por Pablo VI.
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