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La extinta judería de Ciudad Real (3)

- 10 febrero, 2019 – 14:0219 Comentarios

Manuel Cabezas Velasco.- Difíciles circunstancias en los siglos medievales atravesaron los miembros del credo judaico en tierras peninsulares. Un ejemplo más sería lo ocurrido en la conocida en su fundación como Villa Real, la hoy en día Ciudad Real.

Fruto de las leyes de apartamientos que regían en la centuria del 1200 sería la constitución de barrios apartados y delimitados en las ciudades de la época.

En el caso de Villa Real, así ocurría igualmente, y a los judíos trataron de ubicarlos en espacios que no fueran próximos al mismo centro, viéndose cercados por algún tipo de valla, en aquellos tiempos en los que se constituían poblaciones de nueva planta. Así lo refería Luis Delgado Merchán indicando que “desde luego lo hace presumir así la verja colocada en la calle del Compás, en su salida á la de la Mata, de que se hace mención en la Escritura de cesión hecha en 1407 al Convento de Santo Domingo por el ayuntamiento llamándola calle Barrea ó Barrera, calle que aun en poder de los religiosos siguió destinada al tránsito del pueblo, abierta por el día y cerrada por la noche,….” [1]

Siguiendo a este mismo autor – que serviría de base para los estudios posteriores de otros especialistas en el mundo judaico circunscrito a Ciudad Real, siendo el caso más relevante el de Haim BEINART, reconocido especialista en la materia que apadrinó un Congreso Internacional sobre los Judíos en marzo de 1985 en Ciudad Real, quinientos años después de que el tribunal del Santo Oficio fuera trasladado a Toledo – observamos cómo se dispondría en la planimetría la estructura de la entonces conocida como Judería, encuadrándose “el barrio de los Judíos por el lado oriental de la ciudad hasta la muralla en todo el lienzo levantado entre las Puertas de la Mata y la de Calatrava; por Poniente hasta la calle de la Paloma, llamada en antiguos manuscritos de Leganitos; y lo cerraban por Norte y Sur respectivamente las de Calatrava y Lanza con la de la Mata, su continuación, formando todo ello un vastísimo cuartel, dividido en dos partes desiguales de Oeste á Este por la Rua principal ó calle de la Judería, que se denominó al desaparecer la Aljama de Villarreal, á consecuencia de las matanzas de 1391, calle Real de Barrionuevo, hasta que instalándose en ella el Tribunal de la Inquisición en 1483 tomó el nombre de la Inquisición, y en la época contemporánea el de la Libertad,…” [2]

Teniendo como eje principal la calle de la Judería existirían tanto de forma paralela como transversal una serie de vías que definirían el espacio donde el mundo judío desarrollaba su vida cotidiana en Villa Real. Así como perpendiculares a aquel centro viario transcurrirían en su margen derecha las de Culebra, Sangre y Lobo, siendo continuadas por las de Barrera y Peña, entre las que se ubicaba la desaparecida Sinagoga Mayor, que sería sustituida por el también perdido Convento de los Dominicos. Por otro lado, en la margen izquierda y de forma sucesiva aparecerían las calles de Tercia, Combro y Refugio, que serían continuadas por la calle del Lirio, la cual llegaría hasta la calle de Calatrava a la altura de la Cruz Verde, símbolo evidente de la instalación del tribunal inquisitorial en nuestra ciudad.

Los nombres referidos con anterioridad tendrían su equivalencia hoy en día a los siguientes: Libertad fue denominada entonces como Judería, Real de Barrionuevo y más adelante de la Inquisición; Cardenal Monescillo correspondía a las calles Tercia y Culebra; Conde de la Cañada se denominaba de la Sangre; Alcántara era conocida como Lobo; Compás de Santo Domingo tendría por apelativo el de Barrera; Sancho Panza adoptaba el nombre de Peña; Corazón de María se llamó Combro o Cohombro, e incluso la calle del Lirio fue llamada de Loaysa. De las restantes no hay razón cierta ni equivalencias, aunque existieron haciendo referencia a personajes importantes o a oficios de la comunidad hebraica en tiempos posteriores: Odrería, Juan Pintado, Torre de Sancho de Ciudad, etc.

El espacio descrito tendría pues su límite oriental en la continuación de las calles Lirio y Peña a ambos lados de la de la Judería, extendiéndose a partir de ahí y hasta el lienzo de muralla una gran superficie que el referido presbítero nos indicaba como que “se descubren todavía hoy por entre las frondosas huertas, que ocupan los extremos de la que fue población judaica, restos de antiguas calles con dirección bien señalada hacia el Oriente, paralelas á la llamada del Caballo, que estaban abiertas al servicio público, aunque son nombre conocido, al hacerse el plano de la ciudad en principios del pasado siglo” [3].

Sobre esta franja de terreno se erigirían las viviendas que acogieron a los hebreos durante cierto tiempo, mostrando su saber hacer en el mundo del comercio, su ejercicio en las labores concejiles, el ejercicio de sus creencias en los templos judaicos existentes, sus conocidas como sinogas o sinagogas, o, como no, tendrían como destino final sus restos en un espacio cercano al lienzo de la muralla. Todo ello tendría un tiempo de permanencia, siempre limitado por las disposiciones que los reyes planteaban, aunque su etapa de bonanza no gozaría de todos los aplausos en sus convecinos cristianos. Este clima cambiaría y los símbolos que les representaban también. Además, ellos mismos no siempre permanecerían en el reducto que había constituido la Judería. El transcurrir de los tiempos provocaría su mudanza.

o0OOO0o

[1] DELGADO MERCHÁN, Luis: Historia documentada de Ciudad Real (La Judería, la Inquisición y la Santa Hermandad). Ed. Facsímil de 2011. Ciudad Real, Establecimiento Tipográfico de Enrique Pérez, 1907. P. 60.

[2] DELGADO MERCHÁN, Luis: op. Cit., p. 60.

[3] DELGADO MERCHÁN, Luis: íbidem cit., p. 61.

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19 Comentarios »

  • manuel cabezas velasco dice:

    Gracias por todos los “me gusta” recibidos, es buena señal del contenido del artículo. Si queréis aportar alguna idea aquí tenéis la parte de los comentarios con la que poder conversar.
    EL AUTOR

  • Charles dice:

    Muy interesante y didáctico.
    Debemos recordar que, asentados en la Península desde el bajo Imperio romano, los judíos tuvieron una amplia participación en la vida política y cultural, hasta que la intolerancia imperante en los siglos XII al XV culminó con el decreto de expulsión de los Reyes Católicos (1492). Lamentablemente, un claro ejemplo de soberbia española…..

  • CapitalCR dice:

    Muy interesante el artículo.
    Aunque el callejero de Ciudad Real está alterado podría señalarse en sitios clave placas identificativas de los distintos barrios como moreria, judería…

  • manuel cabezas velasco dice:

    Gracias Charles. Gracias CapitalCR.
    Vuestro fiel seguimiento hace que esta lucha no sea en vano y que, quizá, algún día dé sus frutos, uno de los cuales – como bien has apuntado CapitalCR – sería ver en placas identificativas las denominaciones históricas de las calles antiguas, con incluso alguna explicación de las mismas, principalmente las desaparecidas de la judería y morería, de las que apenas tenemos constancia y que son parte de nuestro ADN.

  • manuel cabezas velasco dice:

    Angel Manuel. Siempre tienes bastantes comentarios acertados sobre los contenidos de artículos variados, pero en otras ocasiones utilizas su contenido para crear tu propio discurso. Creo que estoy hablando hoy de lo que fue el callejero de Villa Real en la Edad Media y no sé qué relación le hallas con el Estado de Israel y otras cuestiones que son mucho más recientes y lejos del ámbito de este artículo.
    Espero tus aportaciones, aunque céntrate en lo que corresponde, nada más.
    De nuevo, gracias por tu seguimiento.

    • Manuel, lo he leído y me ha gustado tu artículo mucho.

      Tuve buenos profesores de Historia Moderna de España que amaban el mundo hispano sefardí, y me contagiaron la simpatía que siempre tuve también por los judíos.

      Creo que hasta que la advertencia que me has hecho no sé la hagas a Charles, no te consideraré creible.

      No hubo soberbia española en la expulsión de los judíos, sino política de Estado confesional, que es entendible en su contexto histórico y hoy es una aberración.

      Los judíos no estaban apoyados en ninguna potencia enemiga de España, como lo era el Imperio otomano respecto de los moriscos.

      La politización de tu artículo empezó con Carlitos…

      No quisiéramos pensar que como sois de semejante ideologia, utilizas distinto baremo.

      Que seamos de distinta cuerda ideológica sólo es relevante ante una advertencia como la que me has hecho.

      Oye, y tampoco es descabellado plantear la Israel-fobia instalada en la izquierda.

      Es muy interesante examinar el antisemitismo de izquierda que también siempre ha existido. Porque no solo lo ha habido entre católicos y en la extrema derecha.

      Con todo respeto a tus interesantes trabajos de investigación que estimo como de lo mejorcito publicado en MCR.

  • manuel cabezas velasco dice:

    Cierto es que no me gusta que se caiga en el insulto para exponer las ideas de cada uno. Te debo dar la razón A. M., y emplazo a Charles a que matice sus comentarios para no hacerlos lesivos hacia nadie.
    Aquí cada uno tenemos nuestras creencias, ideologías, etc., etc., pero lo de caer en agresiones verbales para expresar las ideas no me agrada y estoy en total desacuerdo.
    Por lo demás, gracias a todos por vuestra participación

  • Bombo y platillo dice:

    Charles es muy respetuoso con todos, pero es un farsante, un plagiador y un sabiondo. Y de judaismo y la historia de los judíos en España no sabe nada, como quedó demostrado, siempre queda demostrado, en otra serie que relató el sr. Cabezas.

  • manuel cabezas velasco dice:

    En el presente artículo hubo ayer un lapsus que ha sido convenientemente corregido en la mañana de hoy.
    Cuando citaba las equivalencias de las denominaciones viarias actuales con las de la otrora judería señalé como existente la de Delicias equiparándola con la de la Peña. El error se subsanó gracias a la predisposición y conocimiento de Alberto Carnicer Mena, quien me señaló que aún esa calle era parte integrante de la entonces sinagoga y posterior convento dominico, siendo el equivalente de la denominada como Peña la actual Sancho Panza.
    Espero que con esta aclaración quien haya podido despistarse vea la corrección ya realizada y, al igual que ocurrió con el señor Carnicer, invito al resto de lectores a participar de forma constructiva, centrándose en los contenidos que se tratan.
    Gracias nuevamente por los “me gusta” y por los comentarios realizados, aunque espero que no sean necesarias ningún tipo de medidas para evitar explicaciones lesivas hacia otros contertulios.
    Gracias.
    EL AUTOR

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