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El piano eléctrico: maravilla o sucedáneo

- 3 junio, 2019 – 10:522 Comentarios

No es lo mismo un piano que un piano eléctrico; como no sabe igual una loncha de jamón recién cortada, que la que viene en un sobre de plástico – ¿verdad que se entiende muy bien la “cultura gastronómica”? No es lo mismo ….

En los años treinta del siglo pasado, se desarrollaron los amplificadores de sonido (o sea, lo que permite oír una radio a distinto volumen, por ejemplo), que permitieron usarguitarras eléctricas. El mecanismo básico de este instrumento, consiste en colocar una pastilla (un micrófono acoplado) muy cerca de las 6 cuerdas de la guitarra. Tuvieron que pasar dos décadas más para que naciera un instrumento de teclado amplificado de forma similar, el piano eléctrico Fender Rhodes.

En lugar de cuerdas, los macillos golpeaban unas varillas metálicas. Aunque la sonoridad era bastante homogénea desde el registro grave al agudo, obligaba al teclista a controlar de manera especial su ejecución, ya que la calidad del Timbrepodía ser muy distinta según la potencia de la pulsación, desde sonidos muy empastados hasta otros más “punzantes”. El mecanismo del teclado del “Rhodes” no tenía la complejidad que tiene el piano; era mucho más simple, una palanca, como en un clavecín. El sonido se mantenía con un apagado progresivo, similar al del piano; su apagado era limpio, el sonido no estaba afectado por el uso del pedal o el del propio teclado. Como el órgano, como el clave, el “Rhodes” no era un piano malo, era real y sencillamente algo distinto, con un sonido maravilloso.

En los años ochenta se produjo una revolución tecnológica que alcanzó también a la construcción de instrumentos de teclado digitales. Un nuevo sonido característico, identificado también como “piano eléctrico”, aparecía en numerosas canciones de aquella época. Este nuevo sonido y esta nueva tecnología – la Modulación de frecuencia (FM) – venía a imitar o incluso a sustituir a los míticos pianos eléctricos anteriores. Los nuevos pianos digitales iban arrinconando al viejo Fender Rhodes y otros parecidos, ya que además no eran tan incómodos de afinar,transportar o ecualizar (ajustar niveles de frecuencias grave, media y aguda)… y además, ofrecían más sonidos y superar desde un único teclado el control de otros instrumentos periféricos, que se interconectaban por “vía MIDI” – cosas de la tecnología que surgió entonces – en vez de disponer de infinidad de teclados.

Poco después se desarrolló la tecnología del Sampler (esto es, tomar una muestra de un sonido, con su onda característica – que es lo que en esencia diferencia a un Timbre de otro), para construir pianos eléctricos con un sonido que imitaba muy bien al del piano acústico (o sea, el piano de cuerdas) … y que también disponían de más sonidos de otros instrumentos de teclado (clave, órganos, eléctricos, orquesta de cuerda, etc.). Al igual que ha venido sucediendo con la tecnología digital, la investigación en esta tecnología ha continuado evolucionando para mejorar la calidad y disminuir los costes de producción. El resultado, es que la imitación que hacen los pianos eléctricos actuales de los instrumentos acústicos,está bastante lograda.

Los fabricantes de pianos eléctricos basan su estrategia de mercado en convencernos de la idea de que no hay diferencia entre el piano acústico y el mejor de los eléctricos, además de las citadas ventajas de mantenimiento, transporte o prestaciones diversas (sonidos, pistas simultáneas que incluyen baterías, tutoriales, etc.). Pero esto tiene su precio: no es lo mismo que un equipo HI-FI  sea excelente que mediocre.En realidad, lo mismo que un violín necesita un arco para que el instrumento funcione en toda su dimensión, una fuente de sonido electrónica necesita una amplificación, y la calidad última del sonido del piano eléctrico – sucedáneo del acústico – también va a depender de ello.

Por ejemplo, la calidad de sonido del mejor de los pianos de cola, escuchado en a través de un equipo de HI-FI de calidad media (por ejemplo, el de un televisor) dista mucho de tener una calidad adecuada y realista. El mismo problema sucede con los pianos eléctricos. Esto puede ser tolerable dependiendo del contexto: una escucha en casa, una audición donde todos los instrumentos estén amplificados, etc. Pero cuando se trata de sustituir un piano acústico sobre un escenario, por un piano eléctrico que suene a piano, no hay color. Para empezar, y aunque el problema afecte al teclista y sea ajeno al público, ni el control del pedal ni la pulsación son lo mismo; como no es lo mismo cortar jamón con un cuchillo bien o mal afilado … Pero sobre todo, porque el color sonoro, el empaste con otros instrumentos, en general, todas las cualidades que aporta un instrumento original frente a un sucedáneo, en mi opinión no se ven compensadas por el piano eléctrico – que por lo general, dispone de una amplificación para un entorno doméstico. Es una banalización de la calidad sonora que se ofrece al público que asiste a un concierto de música clásica, que no debería aceptarse.

Antaño, muchos teatros y auditorios disponían de piano. Ahora, en vez de estar allí, está en los hospitales. A este paso, el piano terminará por ser un objeto inútil, como el tocino del jamón.

Antonio Fernández Reymonde
Ruido Blanco

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2 Comentarios »

  • Charles dice:

    Un buen piano acústico es una obra de arte. Un piano digital no puede competir con un piano acústico y viceversa porque son cosas diferentes. ¡Larga vida al piano acústico!…..

  • Electrificacion dice:

    No se trata, creo yo, de amplificar/reproducir fielmente un sonido idealizado como original, auténtico, natural.

    Esa pudo ser la ingenua pretensión inicial. Con todo mi respeto y cariño para los Clavinova y para la Deutsche Grammophon.

    A lo largo de la historia, las nociones establecidos al respecto de lo que resulta agradable o de buen gusto van evolucionando. Lo que resulta en la construcción de instrumentos nuevos.

    La acústica de los recintos también influye e incluso determina el sonido de los instrumentos/agrupaciones musicales acústicos y fue utilizada de manera consciente por los compositores en el pasado. El stereo y las reverberaciones antes del gramófono.

    Una de las consecuencias de la «electrificación» de la música es que la mesa de mezclas, hoy día el ordenador, es «el instrumento» y la producción musical es autentica creación.

    Se trata de crear nuevos sonidos (timbres y texturas), explorando y a veces, superando los limites del diseño de los instrumentos.

    Incluso hackeandolos. Es decir, usando los instrumentos de forma no especificada por los fabricantes.

    Como ejemplos, ya vetustos, el overdrive de las válvulas, el fuzz (rasgando la membrana del altavoz de un amplificador) y otros efectos derivados de la manipulación física de las cintas de las mesas de mezclas (El delay).

    De todas formas, estoy completamente de acuerdo. Es un placer tocar/oir un instrumento acústico clásico.

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