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Descontentos ante las urnas. ¿Que hacer?

- 20 marzo, 2011 – 09:04Sin comentarios
Gonzalo PlazaEspaña. Castilla-La Mancha. Ciudad Real. Año 2011. Una monumental crisis política. Y económica, social, medioambiental... Un número cada vez mayor de ciudadanos, especialmente jóvenes, desencantados de la política, iniciando los primeros conatos de sacar su disconformidad a las calles, a través de iniciativas promovidas en las redes sociales. Una de esas iniciativas, Estado del Malestar, en Ciudad Real, desde hace 3 semanas, presentes todos los viernes, a las 19 horas, en la Plaza Mayor. Otra, una gran manifestación preparándose para el domingo 15 de mayo, a una semana de las elecciones. Ante este panorama, en mayo, elecciones municipales y autonómicas. Y el año que viene, las generales. ¿Podemos utilizarlas para dar salida a nuestro descontento? ¿Qué podemos hacer en ellas? Los otros partidos Es cada vez más evidente, para quién quiere (o puede) verlo, que de los dos partidos principales en nuestra región, el PP y el PSOE, no se pueden esperar soluciones o cambios positivos ante esta situación. Claramente, son parte del problema. Así que hay que volver la mirada hacia otros lados. Los otros partidos. Nuevas caras, nuevas ideas, personas de las que se pueda esperar algo diferente a lo que nos ofrecen los actuales mandamases. Sin embargo, para muchos, por diversos motivos, ni siquiera esos otros partidos son una alternativa válida. La falta de confianza en los políticos, la percepción de que es el Sistema mismo el que está corrupto, el cada vez mayor déficit democrático, que bloquea el acceso a esos partidos alternativos  que podrían cambiar las cosas... mueven al ciudadano hacia las opciones no partidistas: abstención, voto en blanco o voto nulo. La abstención Este Sistema no funciona, así que... ¿para qué participar en él? No votemos. Sin embargo, no votar no tiene ningún efecto. Ni siquiera siendo masiva la abstención.  Y ya hemos tenido pruebas suficientes de ello; la última, en Portugal, este mismo año, donde han elegido presidente con un 53,3%... pero no de votos al presidente, sino de abstención. Lo cual es, en cierta forma, lógico. Porque no todos los abstencionistas son disconformes. La mayor parte de ellos son consentidores pasivos; es decir, personas que se dejan llevar a donde los mandamases quieren llevarlas; que aceptan, con mayor o menor entusiasmo, la situación actual; y que, ante la oportunidad de expresarse, callan. Y quien calla, otorga. Y además de ello, es más que cuestionable que no votar equivalga a no participar. Desgraciadamente, todo el mundo participa en el Sistema, haga lo que haga, vote o no vote. Somos todos piezas del juego, y nos movemos, o nos mueven, queramos, o no. Y la abstención, también cuenta. Las últimas generales, por ejemplo, se “contaron” más de 9 millones de abstencionistas participando así, con su abstención, en el Sistema. Conclusión: tal vez habría que buscar algo más… quizás, un rechazo activo del Sistema, en las urnas. El voto en blanco (Para votar en blanco hay que introducir en la urna un sobre vacío, sin papeleta) El voto en blanco es el voto disconforme por definición. Y al contrario que la abstención, el voto en blanco sí representa inequívocamente un rechazo, bien a los políticos, bien a los partidos, bien al Sistema. O a todos ellos. Pero el voto en blanco tampoco es la panacea. Tiene un grave inconveniente: no se le asigna representación en forma de escaños o sillas de concejal; y por ello, por ahora, no está siendo eficaz al propósito de promover algún tipo de cambio. E idéntico resultado produce el uso del voto nulo (El voto nulo es un voto erróneo, no válido. Por ejemplo, una papeleta de un partido con algún candidato tachado) como voto protesta. Así que, ante las urnas, nos enfrentamos a una desagradable elección. Tenemos varias opciones para  expresar nuestra disconformidad, pero todas ellas están resultando ser ineficaces a la hora de cambiar las cosas. Sin embargo, a los disconformes todavía nos queda una bala en la recámara, una última cosa por probar: un voto en blanco al que se asigne representación en forma de escaños vacíos; un voto que refleje, en parlamentos y ayuntamientos, la disconformidad de los ciudadanos con las actuaciones de los políticos que ocupan esas sillas... expulsándoles de ellas. Naturalmente, para esta misión, el voto en blanco oficial, el sobre vacío, no nos sirve. Pero existe una alternativa: un partido político que actuase como voto en blanco, en el cual, los candidatos electos no ocuparían los escaños obtenidos. Y ese partido existe. Se llama Ciudadanos en blanco. Y está a disposición de los ciudadrealeños, si quieren usarlo. Así que en esas estamos. Partidos alternativos, abstención, voto en blanco, nulo o Ciudadanos en blanco... ¿cuál es tu elección?

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